Saturday, December 31

Nochevieja

"Hola a todos,

Os propongo ir a una fiesta de fin de año en el Palacio de Congresos de Madrid con 47.000 personas inscritas, 2.560.000 go-gós, 2.000.000.000.0000 watios de sonido, 145 barras, churros, chocolate y bocata de queso a media noche.

El precio es de 80 euros y entre los asistentes van a sortear un jamón.

Una parte de la recaudación irá destinada a la asociación DJ's sin Fronteras.

¿os interesa o ya tenéis plan?" Propuso un amigo esta semana.

Lamentablemente yo ya tenía plan. O algo así, porque aún estábamos por decidir si después de cenar con nuestras familias saldríamos directamente por Huertas a tomar unas copas o pasaríamos primero por casa de alguien para hacer unos brindis.

"A ver, yo prefiero salir directamente porque lo de atufarnos en una casa no me parece el plan y además yo me apalanco a la de una y se que de allí me proyecto a mi casa", había dicho yo. "Además, si votamos los que estamos hoy currando, estamos empate a dos, y si cuento a Berlín, aunque sea pequeña y solo sume medio punto, ganamos por 2,5 vs. 2".

"Con los dedos de la mano, con los dedos de los pies, con la polla y los cojones sumo 23", recibo por contestación de Milio.

"Vale, pues vamos a tu casa. ¿Hora?"

"Et labora".

Y así estoy, a día 31 y sin saber qué voy a hacer esta noche, ni dónde, ni cuándo.

¡Feliz Nochevieja!

Thursday, December 29

Zona de fumadores



Es hora de elegir tabaco sí / tabaco no. Evidentemente mi página no llega a los 100m2 y debo decidir.

A un lado de la balanza están los no fumadores. Gente que lleva un tiempo alborotada reclamando que se respete la libertad de sus pulmones. Que llevan años conviviendo con los fumadores y sus humos en oficinas, transportes y bares, y que han vuelto a casa con la garganta irritada, los ojos rojos y la ropa maloliente.

En el otro lado de la balanza tenemos a los fumadores. Reprimidos adictos a matarse. Dependientes mentalmente del pitillo pero libres físicamente de sus adicciones. Impositores en ambientes cerrados al menos hasta mañana.

No sé, no sé.

Hoy hemos salido a comer un grupo grande del trabajo, y mientras Dwalks y otro compañero se fumaban muy bien un pitillo y comentaban que fumárselo solo les aliviaba la tensión generada por el propio deseo de hacerlo, yo que nunca he fumado, trataba de comprenderles y me paraba a pensar que, análogamente, a mí las ganas de follar me provocan una tensión mental solamente aliviable follando.

Lo he estado pensando un rato y no, no, no. Que no.

Vamos que no. Que a mí eso no me parece justo. Así que a fumar, que yo aquí no quiero tensiones.

Tuesday, December 27

Gafotas

Desde pequeño tengo un ojo vago. Sí, jiji, jaja, pero es una putada que con 8 años casi me reviente un pómulo por disparar con la escopeta de caza de mi tío tratando de apuntar con el ojo “bueno”.

Eso es así y ahora ando combinando 5 dioptrías con no sé qué otra historia en el ojo derecho.

Afortunadamente el izquierdo me funciona con 0,5 dioptrías y salvo ver a Roberto Carlos desde el gallinero del Bernabeu, puedo verlo casi todo.

No sé si la razón de mi ojo vago fue que mis genes ya lo habían escrito así o fue que de enano veía constantemente la tele con el lado derecho de la cara apoyada en el brazo del sofá.

El caso es que yo fui un niño parche acomplejado a pesar de que mis padres nunca me obligaron a llevarlo puesto en el colegio. No siempre he sido un presumido, pero lo pasaba mal a pesar de que mis perras y pataletas eran convenientemente apaciguadas con bromas e historias de piratas.

Era igual. Yo, como cualquier niño, era muy nervioso, y con un ojo con el 100% de la vista, no soportaba ver solo la mitad de mi vida, lo que acababa con el parche pegado a algún culo de vaso o cualquier otro culo.

Durante los primeros años mi padre me obligó a hacer ejercicios de vista en los que tenía que taparme el ojo “bueno” con una mano y leer las etiquetas de las botellas que había sobre la mesa usando el vago. Me animaba contándome las experiencias de hijos de compañeros suyos que habían recuperado casi toda la vista siguiendo con disciplina un programa de ejercicios, y se enfadaba conmigo si no me esforzaba lo suficiente.

A pesar de ser niño y de tener una portentosa cabeza-buque, acepté la presión y los enfados, y no fue por inteligente sino porque a la vuelta de nuestra segunda visita al oculista, mis ojos de niño que busca a su padre a través de la puerta entreabierta del baño para darle un beso y abrazarle las rodillas se lo habían encontrado llorando a escondidas, apoyando la frente en su antebrazo y temblando con una pena que más de 25 años después aún me llega al alma.

Ahí estaba mi padre, el ser más poderoso del planeta, llorando. Culpándose por no haber cuidado bien de su hijo.

[...]

Todo esto lo cuento porque hoy he vuelto al oculista y eso siempre me recuerda esta historia.

Todo esto lo cuento me cuesta muchísimo abrirme a las personas que quiero, tanto que muchas de ellas ni siquiera llegan a imaginar cuánto lo hago o que lo he hecho siquiera, y aunque en todos los casos esto termina doliéndome, sé que también puede dolerles a ellas.

Y aprovecho que es Navidad y que hoy no me apetece reír.

Y pongo el ejemplo de mi padre porque quizá aún no sepa que nadie me podría haber cuidado mejor que él, y que no sabe cuánto le admiro por haber sido mi mejor ejemplo porque nadie se lo ha dicho… y porque no sé si algún día encontraré las fuerzas para decírselo.

Saturday, December 24

Esta noche es Nochebuena...

Ya está aquí y todos nos hemos dado cuenta. El espíritu navideño cumple su cita anual con nosotros y algunos de nosotros con él. Otros prefieren ir al urólogo.

Es tan fácil recurrir a los tópicos de la Navidad jubilosa como a los del consumismo Beckhaniano, las dietas pantagruélicas y los directos al hígado que sacudimos estas fechas disfrazados de gintonics y cavas al ritmo de lo de "¡Por nosotros, que somos cojonudos!"

Y como a mí lo que me tira es lo facilón, que no veo yo que haya venido a este mundo a sufrir, pues procedo.

Es evidente que tanta felicidad generalizada estresa, y quien diga lo contrario miente y va a ir al infierno.

Lo que más estresa es esa cosa en la que hemos convertido las fiestas: una obligación de reunirse, poner buenas caras en la mesa aunque preferirías estar afeitándote la cabeza con la pala del pescado y repartirse los regalos que todos hemos idos dejando para comprar a última hora.

El nivel de estrés navideño puede medirse con distintos parámetros, pero mi preferido el es del alcoholímetro.

Hartos de que nos digan que estas fechas son geniales para congraciarnos con una humanidad que es capaz de matar a John Lennon y dejar vivo a Georgie Dann; para prestarnos a la humillación pública a base del cante de villancicos en fraternal exaltación de la amistad, con orejillas y cuernos de reno; y para apretujarnos en la sección de electrónica del Corte Inglés junto al hombre con olor a bayeta usada y a la supermujer perfume, nos damos al alcohol con burbujas, sin burbujas y si hace falta, al de curar.

Y al final acabamos matándonos entre nosotros por conseguir un taxi a las 6 de la mañana y no morir congelados y quedar como pompeyanos en plena Gran Vía madrileña.

En fin, que a pesar de todo, a mí estas fechas me gustan. No me vuelven loco como para que me haga pis encima del gusto, pero tampoco como para que aparezca por la oficina cetme en mano a reventar bolitas y demás adornos navideños. Simplemente las disfruto y me obligo a vivir su sentido original, que al final es con el que me gusta quedarme.

Que cada uno trate de ser feliz con su receta propia y que si le funciona, aproveche y la escriba en un papel para recordarla el resto del año.

¡Feliz Navidad!

Fun, fun, fun y chinchín por nosotros, que somos cojonudos.

Tuesday, December 20

...y otro poco de lo mismo, oiga.

Después de todo un fin de semana enterrado en mierda del curro, con el iPod más cargado de expedientes que de canciones, y después de haber dormido ayer menos de tres horas para preparar la reunión de hoy que resulta he terminado prontito, han dado la una y media, he afilado mis colmillos convenientemente como dispuesto a luchar a tirones con un tigre de bengala por un pedazo de carne, y he ido al cocktail de la comida de la empresa.

Hoy tocaba comer panojaless. Todo el año currando para esto y no iba a dejarlo escapar. Lástima que no me haya acordado esta mañana y haya desayunado, porque al final no me he podido terminar la bandeja de turrón.

Después de que el año pasado tuviésemos que esperar más de media hora para dejar los abrigos en el ropero, el momento este año ha sido un poco como la conquista del Oeste. Tres mujeres detrás de unas mesas de las de jugar al dominó, con delantales y sin cofia, esperaban con los ojos casi fuera de sus órbitas a la horda de abrigueros que se abalanzaban sobre ellas. Triste pero real. Por cierto, yo he conseguido el número 5 de casi 350 que habremos ido a comer.

Después de sacudirle a la cerveza y al vino mezclando un poquito, otra conquista del oeste para conseguir mesa con alguien con quien no tuvieses rollos con su hermana o hija, le debieses pasta, o no supiese hablar de algo distinto de la fusión de átomos de molibdeno.

Al final he acabado sentado con Dwalks, que no tiene las piernas más bonitas de la empresa, pero que como es zurdo me viene muy bien en la mesa. Y allí hemos retomado nuestras conversaciones inteligentísimas:

Dwalks: ¿Qué vas a hacer mañana, tío?
Would: Tengo cena de Navidad con Iki, Sebas, Milio y demás.
D: ¿Y yo?
W: No, tú no. [...] Mmmm, bueno, si quieres venir.
D: No, no puedo. Tengo cena con Kurt, Chs, Agr y demás.
W: ¿Y yo?
D: No, tú no. [...] Mmmm, bueno, si quieres venir.
W: No, no puedo. Tengo cena con Iki, Sebas, Milio y demás.
D: ¿Y yo?
W: No, tú no. Pero bueno, si quieres venir.

[Estribillo] (bis)

Sunday, December 18

Mis neoconversaciones con Dwalks

Desde que nos han capado Blogger en el curro trabajo el doble que antes, y estoy tan contento que el día de la comida de Navidad de la empresa voy a ir a dar besos a todo el departamento de informática. Da igual que sean unos geeks del copón, o que no haya una sola mujer entre ellos. En estas fechas me inspiran tanto cariño como los niños que utiliza Unicef en sus campañas.

Por otra parte, todo el mundo sabe que cuando se pierde un sentido se desarrollan los demás, y claro, no todo el tiempo ahorrado de Blogger iba a ir a parar al curro, también había que diversificar y enviar algún correíto más para distraerse.

Así ha sido cómo Dwalks y yo hemos recuperado una comunicación directa vía mail que nos evita levantarnos de la silla, andar 12 metros y tener outlookconversaciones como, por ejemplo, esta:

Dwalks: Hola caraculo
Would: Hola gordo infame.
D: Pelomoro
W: Mapache
D: Risa torcida
W: Posturitas
D: Hombre-anuncio de Puma
W: Complementos de garrafón. Oye, ¿qué vas a comer hoy? Yo voy a ir a H&M (otra vez).
D: Había pensado en comer filete con patatas, pero no comprendo tu interés.
[...]


O leer sus entradas vía mail, contestarle, por ejemplo, un "Has estao bien" como respuesta ingeniosa de la semana y recibir de su parte un, por ejemplo, "Gracias, gracias. Se lo dedico a mi madre, a los amigos que han estado ahí en los momentos difíciles y a los recogepelotas."

Casi 30 años de estulticia nos alumbran, Señor. Está claro que nosotros seguimos igual de mal independientemente de los medios que dispongamos, ¡y qué poquito remedio tenemos, oiga!

Wednesday, December 14

La sierra de Francia (y III ¡coñoya!)


¡Extra, Extra! ¡ACTUALIZACIÓN con FOTOS al final del post!


Bueno, como quiero terminar ya de una vez con este pestiño de viaje me salto la “Próxima parada: Candelario”, porque es un pueblo que es muy bonito, muy serrano y donde se come un solomillo de ciervo genial pero que me pilla con ganas de callarme ya un poquito.

Así que paso directamente a las Hints del viaje. La chicha y la miga. Unos consejos del tío Matt el Viajero para que disfrutéis más en vuestros viajes a la tierra charra, y para que os comáis todo lo magro.

¿Cómo se pide un Naproxeno? Con receta.

Would: Quería unos preservativos Durex. ¿Puedo ver los que tienes?

Dependienta que abre el cajón y me muestra.
W: Buf, no están los que quiero. ¿No tiene más?

Dependienta que me mira con cara de “Eres un pervertido, chaval”, pero que dice “Espera que voy adentro a ver si tengo más”.

Efectivamente va adentro y vuelve diciendo “Pues no, esto es lo que hay”.
Berlín: Bueno, es igual. ¿Tiene Naproxeno?
Dependienta que mira con cara de “¿Pero de dónde ha sacado el pervertido a la yonki?”, pero que se mete para la trastienda sin decir nada.

Pasan 20 segundos y sale la farmacéutica con un perrillo de faldas –ah no, que es la dependienta- y nos dice “¿No tienes receta? Es que con la nueva ley hace falta receta. Te puedo dar pilindrín, pilindrón, tranquilín y tranquilón pero naproxeno no porque lo prohíbe la ley”, cuando lo que decía su cara era “Coged lo que queráis pero no nos hagáis daño. Y sabed que ya he avisado a la policía, así que será mejor que os volváis pronto para las Barranquillas”.

Berlín añade inocente: Bueno mi médico no me ha dado nunca receta y me ha dicho que es lo mejor para el tipo de dolor de cabeza que tengo.
Farmacéutica: La ley es la ley.

Would piensa: “No hay preservativos, no hay medicinas para el dolor de cabeza…. Se te complica la noche, muchacho”.


¿Cómo se piden los vinos? Por su nombre

Berlín al entrar en un bar: ¿Puedes pedir tú, que tengo que ir al baño?
Would: Claro. ¡Dos vinos, oiga!

Un camarero con pinta de oír voces dentro de su cabeza y de estar recién salido del salón de su casa en el que acabar abandonar a su madre atada a una silla y amordazada con una pelota de papel higiénico dentro de la boca, destapa una botella de tinto y sirve dos chatos.

¡¡¡PUAJJJJJSSS!!! ¡Qué cabrón, este tío ha currado en el 8 y medio!

B: Ya está. ¿Qué tal el vino?
W: Buenísimo.
B: […] ¿Pero esto qué es lo que es, W?
W: Chica, por un euro los dos...


¿Cómo se piden las tapas? Con mucha cara y a la vez que las cañas

Would: ¡Dos cañas, por favor!

Un camarero bastante bien puesto pasa por delante de un calendario de una mujer en tetas, pasa por delante de otro, coge dos vasos, los llena de cerveza y nos los pone a Berlín y a mí.

A nuestro lado, el cabecilla de un grupo de cazadores de los de barro en las botas, camuflaje y machete al cinto dice: “Cuatro cañas, un sandy y de tapa croquetas para 3 y 2 de mejillones”.

El mismo camarero bien puesto pasa por delante del calendario de la mujer en tetas (¡y qué tetas!), pasa por delante del otro calendario (¡Would!), pone las cañas y las tapas y me deja con una cara de panoli como si el tonto del pueblo me hubiese robado el pan de debajo del brazo.

“Échale morro, Would, demuestra que tú también puedes parecer charro”, me digo. Y me lanzo: “Dos cañas, por favor. Y de tapas… uhmmm, mejiqueta. Digoooo, croquillón…. Digoooo, ¿es gratis?”
“Anda queeee…” Dice Berlín meneando la cabeza.


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Para mi particular Santo Tomás. Aquí tienes, querida Cristina -redoble de tambores, por favor- [...] ¡El 1.800 de la Peña de Francia!

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La sierra de Francia (II)

Tras la comilona en Piedrahíta llegamos a San Esteban de la Sierra, donde estuvimos alojados de viernes a domingo en un lugar que en esta ocasión no pienso recomendar porque en la zona hay pueblos mejores que tienen cobertura y en los que la casa rural no está llevada por las hemanas de Cenicienta.

Parada nº2: La Peña de Francia

El sábado salimos pronto y visitamos casi todos los pueblos de la zona. Todos merecen la pena y todos son muy iguales: Miranda del Castañar, Mogarraz, La Alberca, San Martín del Castañar y yo no sé que más porque acabé mareado de tanta curva que tienen las carreteras allí.

Es increíble lo largos que se me hacen los puertos cuando soy yo quien conduce y lo cortitos que se vuelven cuando puedo ir mirando el paisaje y cambiando de una canción de Moby a otra de Coldplay y luego a otra de Tracy Chapman a mi antojo.

En uno de esos pueblos, ya digo que me resulta imposible acordarme de cuál de todos porque tengo un cacao increíble, nos atendió una chica sudamericana que de carrerilla nos enunció todos los pueblos de interés de la zona, qué se podía ver en ellos y el siglo del que databan todas las iglesias, fuentes, y viudas milenarias vestidas de negro que se sientan en la puerta de sus casas a hacer calceta con 3 grados centígrados.

Esta chica me recordó a los mendigos que se encontraban en las catedrales y que por unas monedas te recitaban una lección aprendida de memoria con la previa advertencia de que no les interrumpieses porque tendrían que empezar de nuevo desde el principio: “Mira, ¿te suena eso del Big Bang?”

Hicimos el camino como nos dijo y vimos 384 fuentes del siglo XVI, comimos un bocadillo en La Alberca rodeados de los niños de la peli de Oliver Twist en versión Niños del Maíz y pusimos rumbo a la Peña de Francia (1.800 metros, Sá, que iba a poner fotos pero me las he dejado todas en la oficina).

Allí, además de unos paisajes increíbles, hay un santuario de los dominicos, un hotel rural, una capilla con acceso a la gruta en la que alguien encontró la imagen de la Vírgen de la Peña y un repetidor de televisión.

Bueno, el día que estuvimos nosotros también había un señor paseando a su perro dentro de la iglesia y al que ni siquiera le faltó llevarlo por detrás de la imagen, igual que se pasa en la catedral de Santiago, por si quería morder el manto de la Virgen; y un niño asomado al mirador y tirando piedras a un camino por el que algunos trataban de pasear 4 metros más abajo sin que su padre le dijese ¡Mu!

Lo cuento y me siento reviejo, joder. Ya me veo mañana criticando a las niñas de 13 años que van pintadas y llevan minifaldas.

Monday, December 12

La sierra de Francia (I)

Esta semana pasada en la que se trabajaba un día sí, un día no, estuvo a punto de volverme loco.

A mis años un desorden en el horario de los sueños no debería afectarme por ser habitual. A ver, que yo no soy el que viaja a China o Argentina y cambia la noche por el día, María, pero como joven que soy -y hay que joderse cómo huele esta expresión a reviejo del blues-, los fines de semana tengo unos ciclos de luz tan antinaturales como los que se ponen a las gallinas ponedoras.

A lo que iba, que se me va y lo pierdo, es que este fin de semana, para relajarme de esas extrañas vacaciones, he ido a conocer la Sierra de Francia, que para quien sea tan genial como yo en geografía, aclararé que está en Salamanca.

¿Cómo se prepara uno para un viaje así? Lo primero es meter mucha ropa en la maleta, y lo segundo sacar la ruta en Vía Michelín y Guía Campsa aunque luego esos papeles no sirvan para nada más que envolver bocadillos.

Claro, claro, igual que se mete en la maleta una camiseta de sobra por si te manchas con la hamburguesa, sacar las rutas por Internet es algo que hay que hacer aunque se sepa seguro que al final se va a llegar a un cartel en el que las carreteras han tenido 3 nombres distintos en 2 años y que significa que donde tu plano dice AV-102, el cartel dice N-104 y dos kilómetros más adelante cambiará por SA-101.

Problema que tiene siempre la misma solución: parar, tirar la ruta por la ventana, sacar el plano de carreteras de toda la vida y mirar cual es el próximo pueblo por el que se debería pasar a admirar jamones, vinos y perros por las calles.

Después hay que bajar de el coche y recoger lo que se ha tirado porque sino se queda el campo que da asco verlo, ¿eh?

Parada Nº1: Piedrahíta

Hay que ir.

Allí se puede ver el palacio de los Duques de Alba, tomar una caña en la plaza del pueblo y comer en el Restaurante Gran Duque . Esto último, impepinable.

Sólo un ejemplo: lo que allí llaman "Virutas de micuit de pato" en Madrid el mismo plato sería "El puto Everest en lonchas de paté", con la posible apostilla “del paté más rico del Universo”.

Pero aún más grande que eso es que en un salón muy bien puesto te comes la familia entera de los patos del estanque de los Duques, su huerta a la parrilla, un chuletón de ternera del que hasta el hueso se deshace en la boca, un lomo de bacalao confitado en vino tinto del tamaño de un antebrazo, postres, vino y cafés; te atienden como si fuesen tus abuelas con un master en servicio de sala, y van y en la factura te cobran 30 euros por persona y te dicen que su mayor agradecimiento es que lo divulgues.

Y a mí, si se me ponen así después de colmarme de atenciones y llenarme la tripa con comida rica, además de dejarles una buena propina les compongo un copla de pie quebrado y lo escribo con mis llaves junto a su teléfono en las puertas del Metro.

PD: ¿Había dicho que de aperitivo nos pusieron unos chupitos de sopa castellana?

Thursday, December 8

El cuadrilátero de San Saturio

¡¡JeloooOooouuu!!

Ya están aquí las Navidades y todo es amor, paz y fraternidad. Hay tan buen rollo los viajeros de metro se abrazan al negro que les reparte la publicidad del Dr. Mendele, el mismo que te dice que si tiras su publicidad a la basura te condena a 20 años de alopecia, sexo malo y dolor de muelas; y se ven colas kilométricas en Doña Manolita, que de tanta suerte que reparte va a conseguir que un día haya un atropello múltiple en la Gran Vía, o que aparezcan los herederos de los hermanos Izquierdo de Puerto Hurraco y monten una carnicería para conseguir el último décimo de la lotería de Navidad y unas castañas asadas.

Yo por si acaso me voy preparando, y para coger fuerzas para lo que se nos viene encima, este fin de semana acepté encantado la invitación del enfermero Saturio para ir con Berlín y unos amigos a Soria, la franquicia del Ártico en la Península Ibérica.

De allí es la familia de Saturio, y en la ciudad tienen una casa la mar de maja en la que destacan el jardín con chupones, la doble puerta de entrada para evitar la fuga de calor, y el Canal Infierno 24 horas.

Se ve que adelantándose a la televisión digital terrestre, los sorianos han desarrollado un sistema de chimenea protegida por una puerta de cristal que hace las veces de televisión panorámica de pantalla plana y que a falta de Gran Hermano es idónea para poner la mente en blanco.

A pesar del frío extraterrenal que hace, un soriano no te reconocerá que en su tierra hace frío, sino que achacará tus temblores y castañeo de los dientes a tu sensación térmica. Se ve que los fundadores de Soria llegaron a aquellas tierras provenientes del mismo Bilbao.

Nosotros no habíamos ido allí para estar todo el día encerrados en la casa, así que salimos a dar una vuelta por el centro, visitamos a San Saturio en su ermita y nos acercamos a la caseta del guarda en Valonsadero. Allí, en pleno campo y con una sensación térmica de tener los dedillos de los pies a punto de morir por congelación, con mi gorro de punto, mi bufanda puesta por encima de las orejas como una Doña Rogelia de colorín, y con la capucha echada sobre todo esto, vi cómo empezaron los Yayos (una pareja de 32 vs. 24) a buscar alguna manera de entrar en calor.

Supongo que por todo el mal que en la juventud ha provocado ver los episodios de Bola de Dragón, empezaron a hacer de boxeadores hasta que Fris, la yaya, golpeó con un directo limpio el cráneo del yayo. De nada sirvieron los "Pero cari, ¿por qué no lo has esquivado?" porque debió ser antes cuando pensase que el juego de pies se pierde con la edad y bajase la velocidad de sus golpes.

Acabado el boxeo, empezaron un corre que te pillo que duró 6 segundos de reloj hasta que Fris tropezó, cayó al suelo y los demás acudimos a... darle patadas.

¡Bola de Dragón malo, malo y malo!

Lástima que ver la cara de dolor de Fris, y oir sus gritos de "¡No, por favor!", nos detuviese. Claro, que no somos tan malas personas y acabamos perdonándole que nos estropease la diversión porque la pobre se había roto los ligamentos del tobillo.

Por la noche, sorpresa a Berlín por su cumpleaños, regalos, enrojecimiento, vinos, cervezas y copas.

Y así acabamos el fin de semana: Fris bajo inyecciones de Eparina y con una férula, el yayo con un chichón y la moral baja, Berlín un año mayor y yo conduciendo su coche de vuelta a Madrid para ahorrarle la noche, la lluvia, los camiones y el dolor de espalda que le provoca la tensión por conducir en esas condiciones.

Tuesday, November 29

domestiquismos

Me iba a poner a escribir acerca de mi última ayuda doméstica, pero ahora mismo se ha puesto a sonar un tango en el Ipod y no tengo otra cosa en la cabeza que agarrar a alguien y llevarle en volandas por los 6 metros de pasillo y al ritmo de lo de Gotan Project hasta estrellarnos con la puerta del salón. ¡Qué grande es la Argentina, ché!

Bueno, ya acabó y voy a lo que iba, que no es otra cosa que pedir a quien le pueda interesar que por favor no se piense que si se compra una casa nueva, yo voy a ser el súper de esos de las comunidades de vecinos de Miami que les arregla las cañerías, le hace los agujeros en la pared y le pone los enchufes, porque de pequeño aprendí a atarme los zapatos y el esfuerzo ya me dejó mareado.

Lamentablemente soy aún un niño costra que vive con sus padres, de los que creen que la ropa sale sola de la lavadora y se cuelga en las perchas con olor a suavizante, y que igual que hay neveras que hacen hielos, la mía hace yogures y cervezas. En mi casa se cuidan mucho de no quebrar mi inocencia porque saben que cuando me haga mayor alguna mujer, que son todas malas malas, se encargará de eso.

Eso no significa en absoluto que no haya hecho una mudanza en mi vida, sino más bien al contrario. Por mi experiencia podría dirigir una operación de transporte de muebles con y sin papeles en regla, con suministro de rollos de papel con burbujitas, carritos de los de llevar 8 cajas de 12 cartones de leche y furgonetas de apoyo. Como decía Ann, el día que me vaya a mi casa no pienso mover más de un dedo para, en plan La Creación de Miguel Ángel, decir dónde me tienen que colocar las cosas.

El domingo pasado tenía convocatoria de Elliot para ayudarle a poner el suelo en la cocina y el baño de su nueva casa, en los que había un terrazo tan “tan”, que retrotraía la casa a un siglo anterior a la publicación del primer número de Cosas de Casa. Vamos, que habían cogido el suelo que tenía mi abuela en la casa del pueblo, la que estaba entre los viñedos, y lo habían trasplantado a Chamberí. Solo faltaban que se apareciese la cara de Cristo en las humedades de las paredes.

El equipo de trabajo lo formábamos Elliot –todo voluntad y buen rollo-, Cris –la guapa experta ponedora de suelos-, Shelliot –la embarazadísima mujer de Elliot-, y yo, que había acudido allí al reclamo de “Necesitamos fuerza bruta, Would. Damos bien de comer”.

Llegué un poco tarde porque no hice caso de Elliot cuando me dijo “Cacho mendrugo, no vayas antes al gimnasio que vas a tener que currar mucho”, pero en cuanto llegué me puse manos a la obra: sacar del baño una columna de más de metro noventa de alto, sin puertas y con cerca de 35 frascos de cristal; sacar de la cocina la nevera de 1,85 x 1 y llena de la compra realizada el día anterior; hacerme un arañazo en la nariz por tratar de cortar un plástico con un cuchillo apuntando hacia arriba, y gastar medio rollo de papel del váter tratando de detener la hemorragia; apretar los tornillos de 5 cm de longitud en unos agujeros de 2 cm hasta la práctica luxación de la muñeca; levantar, en el sentido de inclinar hacia atrás 5 centímetros, la lavadora con una mano y el lavavajillas con la otra, etc.

Resumiendo, que el rollo de suelo Ikea que utilizó para la cocina venía más doblado que enrollado y que después de estirarlo más que la piel de la Preysler aún quedó con ondas, y todavía hay que someterle a otro lifting, y ya no sabremos si recuerda al mar o a Michael Jackson.

El suelo del baño, de los trozos que le faltaban, parecía un mosaico de los que se visitan en Túnez en el viaje del ecuador. De hecho, le recomendé poner un cartel en la puerta advirtiendo que se trataba de patrimonio de la humanidad y que quien se llevase alguna pieza sería perseguido por la ley.

Y en eso echamos todo el día, me libré de hacer agujeros, colgar cuadros y no sé cuántas más tareas que Elliot me tenía reservadas. Bueno, y también se libró él, claro.

Eso sí, ya le dije que no me iba a conformar con la cena, que también me tendría que pagar el fisio.

De charla con Morfeo

Era viernes a las 3 de la mañana y Berlín se quedaba adormilada con la cabeza apoyada sobre mis rodillas mientras yo se la acariciaba. Acabábamos de volver de salir con unos amigos. Ella había bailado y yo me había bebido un par de gintonics de macarraque a la vez que daba un par de golpes de hombro y otro par de cadera para hacer creer que lo mío es ritmo y no lo de Manolo García.

- ¿Qué vas a hacer mañana, vas al pueblo?, le pregunto.
- Sí, he quedado para tomar el aperitivo con mis amigos; contesta ella con los ojos cerrados.

Silencio más 1 minuto de masaje craneal.

- Bueno, yo tengo fútbol y me quedaré tomado cervezas.
- Ahá.

Silencio más 2 minutos masaje craneal.

- Oye, Berlín, vete a la cama, que te vas a quedar dormida.
- ¿Mmm? Uy, me he quedado dormida.

Se le cae un brazo de mis piernas y queda colgando.

- Berlín, que se te ha caído un brazo.
- ¿Dónde?
- ¿¿?? Al suelo, pero ya le he recogido y te lo he vuelto a encajar. No te preocupes.
- Ah, muchas gracias.

¿Mmmm?, Sí, sí, sí, ¡SÍ! ¿Quién no ha querido hablar con alguien mientras dormía y jugar un rato con él? Algo como: ¡Venga, imita una gallina para mí! ¿Qué me dijiste que era lo único con lo que te podría sobornar? O, ¿te acuerdas del día aquel que no te acompañé a IKEA porque tenía una comida familiar? Pues me quedé en casa jugando a la Play.

Lo malo es que el cerebro de alguien dormido tiene menos lógica que una película de David Lynch y la conversación acaba siendo un diálogo de besugos poco digno incluso del debate de Gran Hermano.

Pero lo peor no fue la desilusión que me llevé por no poder establecer un diálogo, sino el miedo que me da esa faceta inconsciente de los sonámbulos, sobre todo de los que duermen a mi lado y que ya me han dado más de un susto.

¿Es que la gente no vive suficiente por el día que tiene que darle más emociones a la noche? Sí, yo también me sé la respuesta.

Tuesday, November 22

El reconocimiento


Un año más tengo que demostrar al FREMAP, a mi empresa y a mí mismo que soy apto para trabajar.

Es curioso que anteriormente hubiese querido utilizar esos mismos métodos para evidenciar mi falta de aptitud para hacer la mili, pero esa es otra historia.

Como el año anterior, el mismo día del reconocimiento, lo primero que hice fue desayunarme un tazonaco de Cola Cao y un kiwi, ayer puse el bote blanco de tapa roja encima de la cisterna del sanitario, y un folio con letras Arial 48 diciendo “NO COMAS NADA” sobre la mesa del desayuno. Mmmm, ahora que me leo, esto me ha quedado un poco Alicia en el País de las Maravillas .

No sabía yo lo que cuesta romper la rutina cuando uno está al 20% y lleva 4 años actuando como un autómata, y eso que alguna estación de más en el Metro me había dado una idea.

Esta vez he llegado a la clínica sin problemas. Bueno, eso si consigo obviar que se me ha vertido la mitad del líquido del boteblancodetaparoja por un empujón. ¿Es que hay algo más asqueroso? Sí, que eso caliente que te moja, no sea tuyo. Te jodes, empujota.

Allí me han tapado los ojos, me he desnudado dos veces de cintura para arriba, me han toqueteado la espalda, me han puesto ventosas en las tetas, y me han hecho tocar el suelo con las palmas de las manos y sin doblar las rodillas, pero como tenía el estómago vacío, no tenía ganas ni de sospechar.

También me han sacado sangre, me han golpeado con un martillo, me han metido cosas en las orejas. Es curioso lo que le dejas hacer a la gente solo porque llevan una bata blanca. Porque no es normal, no señor. Eso mismo te lo hace un tío por la calle y la mano abierta sale de paseo antes de que al tío se le contraiga el ojete viendo lo que se le viene encima.

En fin, que todo bien, y que lo mejor, la tostada con tomate que me he apretado después.

¡Hoy Dwalks ha vuelto de China!..... y allí se acordó de mí. ¡¡¡¡GRACIAS!!!!

Monday, November 21

La sociedad

No habrá partido político de momento. Juntarme con una panda de corruptos amantes del poder no iba a traer nada nuevo a la clase política, así que me la enfundo y me vuelvo por donde he venido. Lo siento por quienes depositaron sus esperanzas en el ilusionante proyecto (esperanzas muchas, céntimos ni uno), pero lo siento aún más porque tampoco he conseguido ni un chavo en soborno para retirar la candidatura, síntoma inequívoco de que asusté poco.

Sin embargo, otros planes siguen adelante. Para este sábado pasado, el futuro Consejo de Administración de la sociedad que tenemos en mente formar unos amigos, había convocado a la Junta General Extraordinaria de futuros accionistas.

La convocatoria decía textualmente: "La reunión habrá de celebrarse en el restaurante donde más mejor carnaza sirvan, y justo después se bajará la susodicha carnaza con no pocas copas de licor y bebidas alcohólicas", lo que suponía una inmejorable manera de sentar las bases.

Reunidos a la mesa, un abogado en ejercicio, un arquitecto, dos físicos, dos economistas, un ingeniero industrial y un menda. Un grupo que por su heterogeneidad podría perfectamente entrar en bloque en GH, o ser enviado a Marte para colonizarlo si no fuese porque nos extinguiríamos en la primera generación por nuestra incapacidad de reproducirnos asexualmente, al haber descartado por unanimidad en la primera reunión los injertos, la esporulación, la gemación, e incluso la partenogénesis*.

No tenía muy claro cómo transcurriría la reunión después de leer el orden del día y algunas cláusulas como:

"DERECHO DE INFORMACION
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 212 de la Ley de Sociedades Anónimas y demás normativa aplicable, se hace constar que a partir de la presente convocatoria cualquier accionista tiene derecho a pensar sobre el orden del día y nada más." Cosa que me parecía bastante nazi. Y

"DERECHO DE ASISTENCIA
Podrán asistir a la Junta General los futuros accionistas titulares de al menos una acción y todos aquellos que estén dispuestos a empujarse un chuletón como Dios manda." Cosa ésta que ya me parecía mejor porque yo a eso siempre estoy dispuesto.

Al final, tras seguir estrictamente el orden del día en un restaurante extremeño en el que nos comimos hasta la pezuña del jamón, nació el germen de futuras discordias y malos rollos, que es que quién nos manda, coño.

En fin, que no nos pase nada y que si nos pasa, que nos salude.

*Del griego παρθένος parthenos = virgen + γένεσις génesis (Autofecundación sin concurso masculino: los óvulos no necesitan ser fecundados por un espermatozoide para formar un nuevo individuo). Tened cuidado ahí fuera, chicas.

Tuesday, November 15

sopa castellana

Ya estoy liado otra vez. He vuelto a quedarme al frío y se me ha metido en el cuerpo el pelopincho ese del narizón rojo de Érase una vez la Vida, y me anda jodiendo por dentro.

Por supuesto que estoy otra vez comiendo todas las guarrerías de las que me abstengo durante el resto del año. ¿Quién quiere frenadoles cuando un Bonny o un Kinder Délice le calman los síntomas?

Creo que con el sentido del gusto y el olfato, pierdo también el común y los remordimientos. Soy capaz de tragarme una hamburguesa Director’s Choice, y elegir si la quiero muy hecha, poco hecha o en su punto; con patatas fritas o patatona asada; con ensalada de col o ensalada de lechuga; e incluso si me la quiero empujar con una Coca Cola normal, Light, sin cafeína, o Light sin cafeína. Pero soy incapaz de sentirme mal por ello, aunque sepa que debería.

Ayer tuve un momento malo en la oficina. Ojos con vida propia y que hartos de estar encerrados en las cuencas se tiraban hacia el monitor; presión en la cabeza como si estuviese viendo peces con lamparillas en las Fosas Marianas; con una castaña pilonga atravesada en la garganta; y unos calores que ni en un strip tease privado de la Jolie en los altos hornos de Vizcaya.

Sin embargo, al llegar a casa después de un primer día off-line en el que me aburrí como nunca, el exilio de Dwalks a China también tiene algo que ver, me tenían preparada tal sopa castellana con su pan, su jamón, su huevo, y su ajo, que se me saltaban las lágrimas de la emoción.

Creo que si alguien quiere de verdad a otra persona, debe demostrárselo preparándole una sopa castellana. No existe mayor prueba de amor.

Ayer dormí con una sonrisa en la boca. También con un ligero sabor a ajo, es cierto, pero con todo, sé que hoy me he levantado mejor persona. Y lo sé porque he dado los buenos días a las cinco primeras personas con que me he cruzado.

Menos mal que me lavé bien los dientes.

Monday, November 14

El fin de un ciclo


Se separaron los Beatles, murió Bruce Lee, y se acabó la movida madrileña. Cayó el comunismo en Europa, murió Stanley Kubrick, y Maradona engordó 40 kilos.

Almodóvar dejó la canción y se forró con el cine, Montilla dejó los estudios y se hizo Ministro, y Milikito dejó los zapatones y se hizo llamar Emilio.

En el futuro próximo el Athletic fichará un brasileño, el ABC volverá a ser el Diario de la República, y George Lucas se dedicará al cine independiente.

Quizás algún día Nicole vuelva con Tom, Brad con Jennifer, y Bisbal con Chenoa. Y puede que Raúl Rivero se funda en un abrazo con Fidel Castro, George Bush con Michael Moore, y Parada con Carmen Sevilla.

A lo que me refiero es que, a Silent Shouts, le han hecho como a los animales a los que les ponen, en la zona de creación, un anillo de goma que impide que la sangre circule como es debido, de manera que probablemente no en mucho tiempo, las ligas corten totalmente la circulación produciendo una hemostasis en el área, y la consiguiente necrosis. Lo que viene a ser lo mismo que si a tu gato le atas un cordón en las pelotas y pegas un buen tirón.

Y a mis comments les han hecho lo que se hace a los motores para que corran menos: les han acortado el recorrido del acelerador y les han puesto un tabique en la toma del carburador, de manera que han reducido su potencia a una décima parte y probablemente acabe ahogando el motor. Esto significa que en adelante mis apariciones por bloguilandia serán más jodidas que las fiestas de Kate Moss con Naomi Campbell, con lo que me gustaba mi papel de azote del buenrollismo que luego promovía en mi blog.

Buscando metáforas para evitar decir lo que me ha ocurrido, también contaba que puede que algún día recupere mis buenas relaciones con los grises, y me permitan volver a expresarme libremente, pero entre tanto me reduzco a la escritura infrecuente en el exilio, intentando que no suceda que un día me olvide de esto, y de quien incluso ha enviado ofertas para que lo publique desde la clandestinidad. (Manuela, has vuelto a beber).

Castrated, castré, castrate, кастрировано, gecastreerd, ευνουχισμένος... Vamos, que no me gusta la palabra porque se me encogen pelotas al oírla, pero sí, que me han capado.

Tuesday, November 8

En las próximas elecciones, vota

En una reunión de los amigos de toda la vida, nos pusimos a arreglar el mundo y estuvimos a punto de dejarlo por imposible porque hay demasiado trabajo que hacer y a nosotros lo que más nos gusta cuando nos juntamos es comer carne y beber pelóticos. Todo muy primario pero igualmente satisfactorio.

Como somos gente muy emprendedora, casi desde que se nos cayeron los dientes de leche hemos tenido en mente montar un negocio juntos.

Viciados por la idea de que hay más gente que hace concurso de engullimiento en el buffet, o que cuando llega al restaurante no mira los entrantes sino que pide "De todo, dos", la propuesta que más ha triunfado ha sido la de montar un negocio de restauración, ¡por encima incluso de la de alquilar gafas graduadas en los espectáculos (cines, teatros, estadios de fútbol...)! Por cierto, que si alguien quiere lucrarse con este chollo, debe primero hablar con Sebas para pedirle los derechos de la idea y llevar mucha panoja porque tiene la cabeza muy dura.

Después de mucho discutir alternativas, por fin hemos dado con la clave: Lo que por siempre va a hacernos famosos (mucho) y ricos (más), va a ser montar un partido político.

El primer paso va a ser fácil, empezaremos por las elecciones autonómicas, presentándonos a la alcaldía de Madrid y a la presidencia de la Comunidad.

Aquí está todo el mundo harto de las zanjas, de que cierren los locales a las 3 de la mañana, de que no dejen que los chinos vendan alcohol a partir de las 22:00, y de que se nos pida paciencia para soportar los infinitos atascos. Y como quiera que la oposición es tan inútil que es incapaz de gobernar incluso ganando las elecciones (ver en página 63 "El Tamayazo"), pues la confianza del ciudadano está por los suelos, lugar de donde nosotros la recogeremos con proyectos ilusionantes como la gratuidad del transporte público, la vuelta a las calles de los manteros, la declaración de Gallardón como persona non-grata y el soterramiento de su vivienda bajo un nuevo ramal de la M-30, y la expropiación de los bienes de la Familia Real donde instalaríamos nuestras oficinas.

Sé que es un buen comienzo, y que con poco que divulguemos nuestro programa, las próximas elecciones son nuestras.

Después, y con una buena gestión autonómica, podríamos dar el salto a nivel nacional de nacionales, donde la cosita está aún peor. Y aunque no hemos pensado aún cuál será nuestro programa, como Ministro de Agricultura en potencia, ya he dado alguna idea que quizás no nos permita ganar votos, pero seguro que mejorará las condiciones de negociación en conflictos.

Por ejemplo, autorizar a la policía a utilizar piedras y tirachinas cuando sean agredidos de esta manera en manifestaciones de armadores y mineros; a rajar las ruedas de los camioneros que colapsen las carreteras para revindicarse, o montarles barricadas con palets ardiendo (no, LM, quemarles los camiones ya me parece una pasada); bloquear la entrada a los puertos de los pesqueros que vuelvan cargados tras faenar en alta mar hasta que se les pudra la mercancía; perder sistemáticamente las maletas de los controladores aéreos; y llenar de basura las casas de los huelguistas de la limpieza de hospitales que tiren mierda por los pasillos.

Quizás de esta manera acabarían el chantaje, las subvenciones al trabajo (¿a ti te pagan el gasoil para ir a currar, no verdad?), y la tontería, que ya está bien y siempre pagamos los mismos.

De momento, solo pedimos un espacio televisivo en la franja de propaganda electoral y en horario de máxima audiencia para difundir nuestro programa. Aquí queda, por lo tanto, la petición para ser leída por quien corresponda. Mientras tanto, se admiten aportaciones económicas que serán corruptélicamente recompensadas una vez en el poder.

Gracias.

Monday, November 7

My private Orange experience

Era viernes, y ya sin cabreo fui con Berlín a comer a "Divina la Cocina" o "Divina la Comida" o "Divina la Tocina". No sé, a un restaurante que hay en Chueca y que por 12 euros se come muy bien y muy tranquilo, y del que puedo recomendar el pudín de espinacas sin miedo a equivocarme.

Después fuimos a comprar algo de ropa. Pisé H&M y arrasé un poquito. Compré 2 chamarritas tipo las que venden, una bufanda a rayas y un gorro para mantener un correcto balance de temperatura intra-extracraneal cuando lleve el pelo corto.

Un conjunto otoño-invierno muy Semana Fantástica, pero que en mi casa despertó comentarios como: "'Amos no me jodas. ¿Y tus amigos visten así también?" Y "Espera que me seque las lágrimas antes de que te pruebes lo último". Alguien debería dejar de ver Cuéntame y las reposiciones de Cine de Barrio, familia.

Cuando llegué a mi casa estaba rendido, pero después de un mes en el que por mis viajes y estreses no había ido al gimnasio, me obligué a ponerme el pantalón corto y salir a crear agujetas, objetivo 200% cumplido. Una vez allí, recibí una llamada de Dwalks, que estaba por Alonso Martínez. Como hacía mucho que no me tomaba unas copas con él, Agr. y Elza, me animé y allá que fui.

Tras un breve avituallamiento en el que coincidimos con Emma Suárez y un argentino con el que estaba y que debe ser muy guay porque le conocían todos menos yo, decidimos ir al Naranja.

Allí estaba Tony, a quien no había visto nunca pero identifiqué, antes de que Dwalks le encontrase, gracias al grito de “¡¡¡¡Kyliiiiieee!!!!!” mientras hacía algo muy Power Ranger con una muñequera negra que llevaba. Il Tornado se va a Milán, que se preparen.

Al ritmo de lo de Warrior y con unos magníficos gintonics a unos aún más magníficos chiquiprecios, conocí a La Niña, y vi a M., que llegó 20 minutos antes del cierre y a Ann, que llegó aún más tarde y con quien descubrí que me une un extraño vínculo cuasi-familiar. Apenas pude hablar con nadie, porque allí se conocen todos y la conversaciones duran 1 minuto máximo antes de que se oiga un “¡¡Hooombreeee, ¿qué tal?!!”, y te quedes mirando la pared con la copa en la mano.

Para acabar la noche fuimos Dwalks, Elza y yo a la sala El Sol, donde va la gente más fea que he visto en mi vida. Ahora sé que fue allí donde grabaron la escena del bar de la Guerra de las Galaxias y que el viernes solo faltaba el bicho azul de orejas de elefante tocando la trompeta. Eso sí, me reí como no lo había hecho en mucho tiempo con una salida de Dwalks con un borracho que estaba molestando a Elza. ¡Qué grande!

Friday, November 4

Cuando se me disparan las pulsaciones


Se acerca el fin de semana, así, rapidito que es gerundio. Esta semana ya está terminando y en el horizonte asoman alegres exaltaciones de la amistad en comunión con los gintonics.

A pesar de haber sido una semana corta, está siendo una semana de mierda. Y me explico. Cuando poniendo una botella de agua vacía encima de la mesa, se llena de vaho por dentro y cuando la abres hace un pssffffffff, parecido a la gaseosa, ¿eso es que hace calor aquí, no? Pues talmente es mi infierno.

Desde el viernes pasado estoy sin servidor. Para los ultras del lenguaje políticamente correcto, y porque estoy de muy mala hostia, explico que cuando me refiero a servidor, no hablo de chacha moderna ni de esclavo desencadenado, que veo que me la liáis. Sin servidor no puedo hacer el 90% de mi trabajo, y ya he hecho limpieza de papeles, ordenado la mesa, colocado los bolígrafos y sacado todos los pelos del teclado (¿cómo es posible que haya tantos estando a medio metro de mi cabeza?), y ya no sé qué más hacer. Creo que voy a empezar a morder a la gente de mi alrededor para pasar el rato.

Y luego aparece quien makes my day. Y a este sí que me dan ganas de mearle en los zapatos y pegarle un chicle de regaliz en el pelo si lo tuviera o tuviese (el pelo, no el chicle), pero me contengo. Respiro hondo, cuento hasta diez, sigo mentalmente el Steam Machine de Daft Punk viéndome a mí mismo echando humo por las orejas, y ya está. Se pasó. Cada uno en su puta casa y ron en la de todos.

Fin.

PD: Por primera vez utilizo el blog como vía de escape de mi mala hostia, creo, y siento que alguien lea esto y le provoque malrollismo, pero hoy es lo que hay. Quizás mañana...

Wednesday, November 2

Crónica cultureta

La semana pasada, el mismo día que volvía de Bruselas, me acerqué con J. a ver la inauguración de la exposición de Palazuelo en el Reina Sofía. Yo no voy nunca, pero después de todo lo que J. me había contado sobre el burguesismo ilustrado que rodea a estos acontecimientos, que incluye topicazos como el señor con monóculo y mujer con visón en agosto, me apetecía dar una vuelta y me apunté por mail.

Concretamos en que él debía venir a buscarme a la salida del trabajo porque llevaba coche, trabajo cerca del museo y andaba con la maleta llena de mala leche y ropa sucia y arrugada.

Nuestra misión era ir a ver la expo, ver niñas pijas, tomarnos unas cervezas comentando el nivel de ambas y volvernos a casa. Pero como quiera que él salía tarde de trabajar y que no me apetecía camelarme a las chicas que recogen las invitaciones por muy guapas que sean, me atufé de mala manera en la oficina esperándole, más que nada porque tampoco creo que las muchachas acabasen de creer que J. había invitado a alguien con pelos en las tetas.

Esperaba no desentonar con mi traje de raya diplomática con el que había volado, y al que por aquello de darle un toque casual, decidí no estirar para quitarle las arrugas. Aunque yo seguía inseguro:

W: Oye, creo que voy bien para mantener tu prestigio. ¿Me echo colonia?
J: Depende de lo cerdo que vayas. ¿Qué vienes de Bruselas o de una granja?
W: No sabría decirte.
J: Ve normal, coño. Por cierto, a las cañas nos invita el museo que para eso le pago. Si hay suerte hay jamón, pero suele haber hostias. No veas qué codazos mete la crème de la intelectualidad.


Y tal cual, oye, que nos tuvimos que tomar las cañas en un bar que quedaba cerca porque además de llegar tarde nos practicaron marcajes individuales y bloqueos en zona y no pudimos llegar ni a las cervezas ni al jamón. ¡Qué decepción! ¿Y ese meñique extendido? ¿Y esos botes de laca? ¿Y la pedrería? Es lo que tiene la universalización de la cultura, que se te cuela gente como yo.

Por cierto, la exposición bien. Incluso, me estoy planteando hacerme "Amigo del MNCARS", aunque creo que ahora mismo estoy influenciado por mis ganas de demostrarles quién soy yo, ahora que sé quienes son ellos, en un buffet. Se van a cagar.

Monday, October 31

Las Rozas People

Ayer domingo aproveché para retomar las actividades físicas propias de un joven de mi edad –gimnasio + prácticas sexuales-, y para dormitar entre cama y sofá desde las cuatro y media hasta las doce de la noche, con intervalos de Amelie Poulain, comida china con pelos chinos –una y no más- y cerveza madrileña.

Y después de tanto descanso y con el time-lag provocado por el cambio horario, hoy lunes de puente para las personas de buen corazón, me he despertado a las ocho y media con la perspectiva de un día inagotable por venir.

A las diez de la mañana ya estaba harto de tirar papeles, arrancarme pelos, hacer malabares y ver vestidos de novia, así que le he enviado un mensaje de socorro a Dwalks para que me diese un telefonazo en cuanto despegase la oreja de la almohada.

Cuando se ha levantado hemos regateado 2 minutos y hemos decidido que lo correcto era salir a pasar la mañana a Las Rozas People a ver qué se cocía por allí y en qué podíamos invertir la panoja. Agr, nos ha recogido a los dos y yo, por ser más bajito que Dwalks, he tenido que contorsionarme para caber en el asiento de atrás, mientras Agr. me recordaba que él de pequeño se metía en una maleta y que aún hoy daba gracias porque nunca le echaron la cremallera. (Niños, no intentéis esto en vuestras casas).

Nada, nos hemos dado unos paseos mientras Dwalks y Agr. hacían mofa de mi equipación Puma, que ha terminado en el momento justo en que Dwalks se ha comprado sus pantalones. Creo haber parado en el punto justo antes de que se me notase demasiado que soy un rencoroso de cojones.

Hemos ido a comer al VIPS y por una vez en su vida Dwalks no se ha pedido el sándwich nosequé sino el menú que incluía un postre que han tardado más de media hora en traernos.

Tras avisar por dos veces que llevábamos más de treinta minutos esperando y después de ver como un champion de la vida llegaba con su novia, se sentaba a la mesa y escupía su chicle al plato vacío de la mesa de al lado, nos hemos puesto a jugar a llenar de sirope chocolate una tarrina de mantequilla que habíamos vaciado, con el castigo de que a quien se le desbordase debía comerse todo lo negro.

Al final, por lo desagradable del asunto y porque Dwalks ha hecho trampas, aquello ha quedado en tablas y en una servilleta, y después del café nos hemos ido de allí, al ritmo de Fatboy Slim y pensando en las calabazas de jalogüin.

Friday, October 28

Brussels - Mussels - Truffles


Tal y como pronosticó Marina, el síndrome "después de París todo me parece una mierda" atacó con virulencia en el viaje que hice el pasado fin de semana a Bruselas. Haciendo una analogía con el post de Dwalks, es como beber agua después de comerme unos corazones de alcachofa.

La primera impresión, directa al hígado y nunca mejor dicho. Una vez abandonado el avión a mi llegada, con la mente puesta en tomarme una Stella bien fresquita, o paladear el sabor intenso de una cerveza de abadía, no he terminado de caminar por las cintas transportadoras del aeropuerto, cuando me encuentro que el primer bar que voy a ver en toda Bélgica es un "TAPAS BAR". Ya está -pensé- ahora los bombones que voy a encontrar van a ser todos de la Caja Roja de Nestlé o tabletas de chocolate negro Valor.

En mi opinión se trata, en contra de lo que podría pensarse por ser sede de la burocracia y el encorbatamiento europeo, de una ciudad fatal preparada para el turismo, sin planos de la ciudad ni de la red de transportes en el aeropuerto ni en la estación central de tren. Es una ciudad dejada, como en decadencia, con hierbajos en unos monumentos que están bastante sucios, y ahora haciendo otra analogía, me acuerdo de Amarcord y de las mujeres sin depilar más de 2 meses.

No puedo negar que disfruté como un enano comiéndome un gofre con fresas, plátano y chocolate líquido; y una olla entera de mejillones semipicantes, con sus patatas fritas, por supuesto, para mí solo. Pero me agobiaron mucho los maitres en fila persiguiéndote, dándote la barrila y casi agarrándote del brazo para meterte dentro de su restaurante. Eso me pareción muy moro y muy cubano.

Estuve allí dos días completos y una mañana, y después de un primer día de turismo frustrante, al segundo decidí meterme en el cine a ver Broken Flowers, una buena película de Jim Jarmusch y con un Bill Murray que cuanto más economiza en gestos, más expersividad logra.

Y no me gusta que a cualquier ciudad que vaya, en España o fuera, cuando salgo de cenar solo de un sitio céntrico, los típicos pesaos de la calle se pongan plastas conmigo para que me gaste el dinero viendo mujeres desnudas. Que si quiero ya voy yo solo, coño, que tú a mí no me colocas ni un piso en Marina D'Or, ciudad de vacaciones. Ya está bien de Have fun, hombre.

Coming up soon:

Cuando un belga te dice que va a correr la sangre, hay que hacerle caso.

O acaso la ciudad también tiene sus ciclos lunares

La solución belga para esos momentos íntimos en los baños de la oficina.

¡Would en bolas ya!

Y el único país europeo donde mear en la calle está permitido

Tuesday, October 25

buscadores

Voy a hacer un breve inciso en mis crónicas de viajes para hacer un repaso de qué es lo que os trae a Silent Shouts, página por lo visto, para gente de todos los pelajes, como la sección de miscelánea del Corte Inglés, el mercadillo de fruta de Tomelloso, o el Santiago Bernabeu.

Ha pasado el tiempo, pero los búsquedas en Google, MSN Search, y Yahoo que incorporan esta página a sus resultados, vienen siendo los mismos que en el primer estudio, mayormente sexuales, aunque el sudoku se ha incorporado con muchísima fuerza, seguramente haya sido porque se piense que es una nueva postura o algo relacionado con el sexo tántrico. A saber:

Vuelvo a asombrarme de que uno de cada diez argentinos es gay (Google; 13 sep 2005). Ignoro si el universo de estudio está divido en campos laborales, pero resultaría útil desglosar ése 10% en psicólogos, repartidores de pases de discotecas, y ególatras profesionales, porque me da a mí que estos últimos más que homosexuales son autosexuales por autoabastecerse y son los que suben la media.

Constato que la sociedad está perdiendo la fe y que están vaciando los contenidos de los actos religiosos al encontrarme que hay quien busca peinados para niño de moda en bautizos (MSN Search; versículo 07 oct 2005). Pero señora pijadelamuerte, ¿con cuántos años piensa usted bautizar a su hijo para poder hacerle al crío los caracolillos de Bisbal?

Trataré hoy de dejar claro que ÉSTA NO ES UNA PÁGINA DE RECETAS DE COMIDA. A ver si los señores de Google dejan de darme como referencia para quien busca receta de paella gratis (lo tuyo es morro, chaval), o masa de engrudo (cabrones).

Y para finalizar, unas conclusiones. Insisto en que juegos como el fútbol son más divertidos que el de la galleta y que además no engordan. Que tratar de averiguar el valor nutricional de un zumo de cámara Nikon me parece bueno para un chiste del tipo "Van un nutrólogo yankee y un endocrino suizo..." pero poco más. Que para ver las tetas de las dependientas de Zara os lo váis a tener que currar más (mirad a ver si en los probadores). Y que no me extraña que si sirvo de respuesta a quien introduce como búsqueda fotos de guarras meando en la calle, también lo sea para quien busca so guarro.

Agradecimientos:

A Yahoo por incluirme en las respuestas del 19 Sep 2005 a quien investigaba marvillas.blogspot.com (web), y al señor con problemas de corazón que quiere subir a una montaña rusa por leerme, y que el 27 sep 2005 me aclaró poniendo interrogantes que lo suyo no es temeridad sino duda.

Friday, October 21

seguro que fue en parÍs

Después de perderme un poquito en el metro/tren/laberintodelminotauro, llego al hotel. Queda cerca del Moulin Rouge y aunque llegué de día, mola más la foto de la noche.

BECAUSE WE CAN CAN CAN

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Dejo las cosas en consigna, y cuando empiezo a subir por Lepic veo a los negros y negras más macizos que he visto en mi vida, llegando a una conclusión: son superiores. Más guapos, más fuertes, más altos y, seguramente, más listos.

Montmartre. ¿Y? Mucha gente que se arremolina alrededor de modestos pintores que intentan retratos que son caricaturas y pintan paisajes de dudosa afinación. ¿Y? Nada, solo eso.

París es una ciudad de patines, de gorras y de gorros, de auriculares grandes, de cámaras de fotos y de orientales. También es un poco ciudad del amor, sip, sí lo es. Un poco "The greatest thing you'll ever learn...is just to love, and be loved in return" y esas cosas.

En París no se camina por las calles, se hace slalom evitando encuadres de turistas plantados sin alcorque con sus cámaras en medio de la acera.

París es la ciudad en la que te puedes encontrar en la puerta de una perfumería con una marica loca con delantal que se despega de una chapa que lleva colgada del brazo el último perfume de JP Gaultier, y que además se pone digna cuando le dices que no quieres que te salpique con él.

París ni es ciudad de bicicletas, ni de sol, tapas y sevillanas.

En el próximo episodio:

* Se buscan... ultraceñidas, superajustadas.


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* Ese pedazo de iPod, ese pedazo de iPod

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* Superfans de Louis Vuitton, las entradas ya están a la venta

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* Escuchar 6 veces seguidas Blower's Daugther de Damien Rice tirado en el cesped del Campo de Marte viendo la Torre Eiffel no es psicopatía, ¿verdad que no?

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Thursday, October 20

en parÍs

El sábado, después del partido de fútbol con los amigos, lo que empezó siendo tomar unas cervezas de refresco, acabó en 4 horas de cañas antes de ir a ver el partido del Madrid tomando copas.

Llegué/me llevaron a la cama a las 02:30, bastante borracho y teniendo que levantarme a las 05:00 del día siguiente para hacer la maleta e ir a Barajas.

Cuando se encendió la cadena de música con Daft Punk a modo de despertador, sentí como si me estuviesen pegando patadas en la cabeza, pero no me quedó otro remedio que levantarme con la boca seca y e ir a darme una ducha en la que pasé mucho miedo por caer inconsciente por el shock térmico, o romperme mis dientes por el castañeteo y la tiritona que me entró.

Hago la maleta; olvido el pijama; llamo un taxi; llego al aeropuerto; compro el Marca para ver qué hizo el Madrid porque no tengo la cabeza para leer un periódico; y un hidratante de Biotherm porque la resaca me deja la piel fatal.

Subo al avión; pido una aspirina; no hay (¡Aspirinas por decreto en todos los vuelos de primera hora en fin de semana YA!); aguanto a una azafata argentina gritona que ni siquiera tiene buen culo y llego al aeropuerto CDG.

Fin de la primera parte.


Alucino con el aeropuerto, su patio en el que se cruzan cilindros con escaleras mecánicas y cintas transportadoras acolchadas en su interior, mientras me aguanto como puedo la fiesta que la resaca ha montado en mis intestinos. Lección de autocontrol del Pequeño Saltamontes Nº12: Controla tus esfínteres.

Sigo el cartel que indica tren, sigo el cartel que indica tren, sigo el cartel que indica tren y llego a una parada de autobús. ¿¿Ein??. Pregunto y me dicen que me suba al autobús Nº2. Que sí, que ya sé que quiere ir al tren, pero coja usted el autobús hágame caso que aquí en Francia semos asín.

Ya en los pasillos subterráneos del la estación Gare du Nord de París circulan 5 chavales en patines, otro con monopatín, una mujer en bicicleta, y 3 soldados con fusiles y vestidos de camuflaje. A estos no me atrevo a hacerles una foto porque a punto estoy de suspender el examen de la lección nº12 cuando me los cruzo.

En el próximo episodio:

* Bukkake en el puente Alexandre III



* Hitchcock en París (¿Alguien se atreve a sentarse?)


* Alaska se pinta de negro y visita el Trocadero (Atención al agarre/torsión judoka de la muñeca al chaval para que preste atención).

Friday, October 14

Sport Life

Se acabó el verano y se acabó mi exilio en la sierra.

Ya de vuelta en Madrid, retorno a la vida de rodríguez huerfanil hasta que mis padres se den cuenta de que no me puedo valer por mí mismo y acudan al rescate, para lo que creo que faltan dos cestos de ropa sucia y un tupper con comida en la nevera.

En los últimos años lo único que me lleva a Villalba es el gimnasio, uno grande, caro, y lleno de gente rara que me hace sentir como en casa. Pero en invierno empiezan las ligas de fútbol y tengo que volver a Madrid.

Este año de nuevo juego en 3 equipos, me he apuntado al paleogimnasio, y está por empezar el campeonato de pádel. Todo me viene muy bien para mi dolor de lumbares y para mantener la estadística de 2,42 lesiones musculares o articulares/año.

Siento que difícilmente puedo defenderme cuando la gente me dice que me paso un poco con el deporte cuando mi fondo de pantalla del móvil son mis botas de fútbol, guardo más de 16 equipaciones distintas en mi armario e incluso alguna vez me han sorprendido comprando el infumable Sport Life. Pero joder, es que dan unos trucos cojonudos.

Además, hay quien ha sido testigo de lo que me sucede cuando echo de menos algún deporte.

Por ejemplo, este verano, en la playa, compramos un balón para dar unos toquecitos en la arena y acabé con el pie de esta guisa, a base de reventarlo en pelotazos hacia arriba y contra un muro: Pobrecico de mí


La preocupación me viene porque en Madrid no puedo practicar Fit Box ni Cardio Box, y estoy empezando a echar de menos esto otro:


Y teniendo en cuenta que a pesar de llevar las manos vendadas, acababa las clases con los nudillos así:


Miedo me da encontrarme con un caratubo tostao de vino.

Thursday, October 13

Lluvia

Dos veces en mi vida he salido a la calle en medio de una tormenta a sentir cómo se me calaban los huesos, pero de otras muchas maneras he disfrutado de un chaparrón o una tormenta, y de todas he sacado alguna conclusión.

Portishead es un disco y un grupo para escuchar mientras me abandono a la hipnosis de no poder dejar de mirar la caída de las gotas de agua en un charco, las ondas que provocan en su intento de volver al cielo.

Mourning Air es una canción para oir con la mente en blanco, los ojos cerrados y las manos en los bolsillos, mientras siento resbalar el agua de mi pelo seco a la frente y finalmente caer al suelo desde la barbilla.

In the Mood for Love es una película para ver tumbado en el sofá, abrazado a mi chica tapados con una manta, mientras escuchamos de fondo el repiqueteo de la lluvia contra las ventanas.

El "Lehninger" es un libro para empollar a la luz del flexo sentado a la mesa de estudio frente a la ventana y del que abstraerme levantando la vista para ver cómo las gotas llegadas hasta el cristal hacen carreras hasta el marco abalanzándose unas sobre otras.

Madrid-Villalba es un camino en el que disfrutar de la conducción con los limpiaparabrisas bailando un quickstep para desalojar el agua atropellada.

Los soportales frente al prado en Villalba son mi lugar preferido para dejar que el olor a tierra y paja mojada me transporte a los años en que corría por ellos con la bici y o detrás del balón con mis amigos.

Pensar en alguien a quien se ha querido y se ha perdido es la mejor manera de invocar la lluvia dentro de uno mismo. Y llamar a un buen amigo, la mejor manera de conjurarla cuando uno ya se ha mojado suficiente.

Y siempre, lo mejor, es tener la certeza de que después de la lluvia viene la calma.

Tuesday, October 11

¡Victoria!

¡Ja! 9 meses con el paraguas en el cajón de la oficina esperando el día que amaneciese soleado y acabase con chaparrón. 9 meses aguantando risas y comentarios "Mary Poppins ¿qué haces con el paraguas en el cajón?". 9 meses de dejar todo encima de la mesa porque no cabía en el cajón lleno. Un embarazo completo, y por fin ha habido parto.

Ayer sonreí más que Robie Williams puesto hasta las cejas, que Zapatero en Downing Street, que Stoichkov con las derrotas del Madrid, y que todos ellos juntos.

Pero mi mayor triunfo está por venir. ¡Juro que en la Capilla de Condestables de Castilla de la Catedral de Burgos se oirá mi carcajada el día en que le encuentre utilidad a las pastillas contra los dolores de la regla que tengo en el cajón!

Monday, October 10

Pesadilla (II)

He pasado una noche horrible. Recuerdo luces de colores, música muy muy alta y un jarabe amargo del que estuve bebiendo toda la noche.

Me he levantado con los pelos revueltos, rascándome la cabeza y he ido descalzo al baño arrastrando los pies y bostezando por el camino. He abierto el grifo, mojado mi cara para despejarme, levantado la mirada con gotas aún resbalando por mis mejillas y he encontrado unos estupendos ojos rojos que no puedo saber si han nacido o no con la resaca.

Me miro en el espejo con curiosidad pero sin miedo, me encojo de hombros y salgo del baño.

Desayuno lo que encuentro en la cocina y abandono mi casa. Camino por la acera hasta que me encuentro una valla que me obliga a saltar a la calle justo después de que dos coches de conductores dormidos y apresurados pasen a toda velocidad junto a las puntas de mis pies.

Consigo llegar al coche después de andar casi 10 minutos y recuerdo que desde hace un par de meses están levantadas las 5 calles que llegan a mi casa y que ahora hay 300 coches para 50 plazas de aparcamiento a la intemperie. No me queda más remedio que coger el mío y rezar para que cuando vuelva por la noche no tenga que volver a dejarlo en Toledo.

Arranco el coche a la primera y enciendo la radio. Como no me apetece escuchar las tristezas de las noticias pongo algo de música, con la mala suerte de caer justo en el estribillo del blues más blues de B.B. King.

Hago slalom por las calles tratando de seguir los carriles amarillos y pensando que a más de 40 km/h la sensación de volantazos me recuerda mi último día en el parque de la Warner. Veo un tipo que se ha saltado una señal que no ha existido nunca y se ha estrellado contra el muro que se ha levantado en plena salida de la M-30 que había hasta ayer mismo.

Me enchufo a un atasco y al ver tanta lucecita roja pienso que ya queda poco para la Navidad. Trato de callejear en medio de un laberinto de vallas, fosos y más atascos. En mi mente la única recompensa es llegar sólo una hora tarde. No lo consigo y empiezo a pensar que todo esto se debe a un ser superior, uno de cejas prietas, casijuntas, pelopatrás y gafotas.

Me vuelvo a mirar en el espejo retrovisor y me doy cuenta de que esos ojos rojos son los de un ratón de laboratorio y que debo formar parte de un estudio científico sociológico para medir la paciencia.

Y pienso en cómo informar a quien recoja los resultados del estudio que yo la mía ya la he perdido y que se me ha puesto muy mala hostia ciudadana.

Thursday, October 6

Los puerros de Don Ángel

En ocasiones mi vegetofilia me impulsa a actuaciones de las que no tardo mucho en arrepentirme.

Recientemente he ido a visitar la huerta de D. Ángel, un agricultor que tiene la idea de que en 4 o 5 años la agricultura habrá pasado a mejor vida. "Ya nadie quiere dedicarse a esto, hijo. Esto es muy esclavo".

Y me cuenta que los inmigrantes sólo quieren trabajar en el campo hasta que tienen papeles y que luego se van a la construcción, donde ganan más dinero. Y me dice que además allí nadie quiere contratar ilegales porque hace unos años un ganadero de la zona colocó a un rumano sin papeles por enchufe de su pastor moro habitual durante su mes de vacaciones, con la mala suerte de que al tercer día palmó atravesado por un rayo. Y harto está el hombre de que le menten relación entre los enchufes y los rayos.

Y después de charlar un rato, me acerco a su parcela de puerros, que tiene cerca del río y antes de arrancar el cuarto tengo 8 picaduras 8 repartidas entre cuello, cara y orejas. Y me dice que no me rasque y que una monja se conformaría con uno más pequeño que el que acabo de sacar de la tierra, mientras yo, con las bolsas en las manos, no puedo ni rascarme ni apartar los puñeteros anopheles.

Y me dice que él, contra los bichos del cultivo, trata con líquidos, porque desde la última vez que espolvoreó y se le quemaron las plantas, ya no echa más polvos. Y yo asiento pensando en lo jodido que tiene que estar el hombre y en la semanita con cara de pez globo que me espera.

Wednesday, October 5

salida de emergencia



Violencia doméstica, pederastia, inmigración descontrolada, inmigración extorsionada, terrorismo, separatismo, resurrección voluntaria de fantasmas guerracivilistas, sequía...

¿Dan o no dan ganas de emerger?


Solidaridad, justicia, perdón, amistad, comprensión, lluvia...

¿Dan o no dan ganas de pelear?

Tuesday, October 4

90º

La fisionomía de los hombres es diferente a la de las mujeres.

No habrá candidatura al Nobel por esto, pero seguro que sí un asentimiento general.

Algunas de las preguntas que me hacía de pequeño eran del tipo, ¿por qué las mujeres van en grupo al aseo? ¿Por qué no les gustan las películas de Dolph Lundgren? Y no es que ahora conozca las respuestas, sino que más bien he perdido interés. Cosas de la edad, supongo.

E igual que me ha pasado a mí, le habrá sucedido a todas las mujeres que alguna vez se han planteado cuestiones como ¿por qué los hombres nos sentamos con las piernas tan abiertas? Pero me da igual, y como aportación gratuita al conocimiento universal de los hombres por parte de las mujeres, procedo a su explicación.

La clave está en que nuestra geometría masculina impide, por Pitágoras, que nuestras piernas en un sillón abarquen un grado menor de 90º. Y eso es así porque así son las matemáticas, sin tener nada que ver con los catetos sino más bien con la hipotenusa. Somos puras fórmulas posturales.

Antonio Gala es la excepción que confirma la regla.

Monday, October 3

eclipse


Todos los que hayáis disfrutado del eclipse, podéis comentar vuestras experiencias en el foro todosciegos.com que se ha abierto en esta página para tan memorable evento.

Hay habitaciones separadas para los que han usado máscara de soldador, los de radiografías, Ray-Ban, gafas 3D u otras de feria no homologadas. En todas ellas hay enlaces con las ópticas más prestigiosas y que se han comprometido con los responsables del foro, uséase conmigo, a hacer precios especiales a grupos.

En estos momentos los temas estrella están siendo "Pues no se ha hecho de noche", "A mí me pican los ojos", "Acojonante campaña de marketing de los de The Ring" y "Poneos a trabajar".

Sed bienvenidos y poneos cómodos. En caso de emergencia, seguid las señales acústicas que os indicarán la salida.

Thursday, September 29

Oéeee oeoeoeoéeee oée oée

Hay ocasiones en las que uno tiene que sacrificarse por la empresa, y como yo soy un legionario de la mía, si tengo besar a la cabra, pues la beso, coño.

Ayer venían de distintas partes de España unos compañeros de trabajo para una reunión que hemos tenido hoy, convocada el día después del partido del Madrid de manera nada casual.

Hicimos la previa de la reunión de esta mañana en la puerta 0 del Bernabeu donde repartimos las entradas a cambio de un buen montoncillo de panoja, colocando dos que nos sobraban a dos canarios la mar de majos.

Yo soy de pipas y botella de agua para ver el fútbol, pero no me dio tiempo a comprar nada antes de entrar, así que, con el traje aún puesto, atravesé el torno como un señorón y ocupé mi asiento.

“Buenas tardes caballero”, saludo muy educadamente a quien tengo a mi lado. “Buenas tardes”, contesta un hombre que tiene media cara paralizada probablemente desde el último partido de la selección española.

“¿Ha visto usted la alineación de hoy?”, pregunto. El hombre, sin sacarse el pinganillo de la radio de la misma oreja en la que lo lleva los domingos cuando pasea escuchando el Carrusel con su mujer cogida del brazo, contesta “Pues sí, no entiendo nada. Este Luxemburgo es un idiota”.

Uy, lo que ha dicho. Este hombre ha encendido el contacto y el motor del embrutecimiento imparable en un campo de fútbol se ha puesto en marcha.

“Y tú que lo digas, no tiene ni puñetera idea el subnormal”, me animo. “¿Cómo subnormal? Ese tío es un gilipollas”. “¡¡Eso, gilipollas lo menos!! Me cago en su madre, ¡hombre ya!”

Para cuando Rivaldo toca el primer balón las tripas de mi amigo se han soltado y está dispuesto a ponerlo todo perdido: “¡¡Hijo de puta, cabronazo, taxista!!” ¿Taxista? “Y tú, el de atrás, deja de fumarme el porro en la cabeza que llego todos los días mareado a casa (1). Ganas me dieron de decirle que también le pidiese al mozo que se metiese en el culo (2) los dedos con los que silbaba en mi oreja a tres veces el umbral del dolor.

En fin, que sufrimos para ganar, pero ganamos (3). ¿Y dónde se celebran las victorias del Madrid? No, en la Cibeles no, que no da de comer. En el Asador Donostiarra, a ponernos hasta arriba de carnaca y vino del bueno.

Y esto es otro día duro de trabajo. Yo no sé cómo lo aguanto.

Wednesday, September 28

De sofás y fluidos corporales

Creo que ya he ido a ver todas las tiendas de sofás de Madrid. Podría hacer un ranking de precios, comodidades y horterismos; ordernarlos del uno al diez y elegir la compra maestra. De hecho, creo que voy a vender mi estudio a la OCU para elevar el conocimiento humano y mejorar la especie.

Para mi habitación azul he elegido un sofá grana, de manera que si miras la habitación con perspectiva tienes una habitación blaugrana, lo cual ni me eleva el espíritu ni me provoca depresiones, sino todo lo contrario. Lo veo más como un hecho necesario que da equilibrio a mi casa frente al póster del Madrid que he tenido colgado durante 30 años en mi habitación. Ya sabes, un poco de Yin y un poco de Yang.

El del salón me lo traen la semana que viene. Estuve a punto de comprarlo en una tienda muy cara en la que aguanté una hora únicamente porque la dependienta estaba buenísima. No me quedó nada por preguntarle, e incluso averigüé que hay seguros para los sofás, cosa que no me extraña viendo los precios pura sangre que lucen. Un precio que quizás me pudiera permitir porque al menos yo no me gasto el dinero en salvar a Idaira, y un seguro que cubre que tu gato se afile las uñas con las patas del sofá; que se te caiga una cucharada del yogur de la cena porque te quedas dormido viendo a Julia Otero coquetear con sus invitados; que accidentalmente utilices la tela como lienzo de tu inspiración; y contra manchas de, ehhmmm… fluidos corporales.

¿Y esto de los fluidos corporales, qué quiere decir exactamente?, pregunto.

Bueno, yo creo que está suficientemente explicado con estas dos palabras, ¿no?, contesta la dependienta maciza.

Pues yo no estoy tan seguro. ¿Significa esto que si alguien tuviese una actividad sexual sin par, un furor instrumental ejemplar y un vigor eyaculatorio desbordante, de manera que su sofá acabase salpicado de su amor cada fin de semana, siempre iría un señor con las gafas y la linterna de Grissom y con el paño de la Juani a limpiar sus “fluidos corporales”, como si fuese un honorable limpiador de cabinas de sex shop?

Eehh, bueno, quizás no está tan claro, ¿verdad?

Pues no. Vaya, vaya a usted a informarse, ande.

(Extraído de una conversación con Sebas y relatado en primera persona).

Tuesday, September 27

(Ap. 15:1)


Es la señal. El primero de los ángeles ha vertido la ira de Dios que contenía su copa, y aún faltan los otros 6 que traerán:

- La victoria de Idaira en las tres próximas ediciones de Operación Triunfo.

- Las Olimpiadas a Madrid en 2016.

- La reencarnación de Luis Enrique.

- Una quincualogía de películas de Almodóvar con un seminarista travestido, padre de un hijo chino tullido tenido con una prostituta drogainómana, de protagonista.

- Un disco de Las Ketchup con Andy y Lucas haciendo las segundas voces.

- Un nuevo impuesto que grave las relaciones sexuales, incluidas las autosatisfactorias y especialmente las que incluyan látex, para proteger el medio ambiente.

Monday, September 26

Evangelización


Este fin de semana ha tocado dar descanso a las barbacoas que en las dos últimas semanas habíamos encendido de manera controlada en sendas fincas privadas (olvídese, señora ministra, de venir a empapelarnos).

No sé cual es nuestro problema, o sí, sí lo sé, el caso es que cada vez que hacemos una barbacoa acabamos encendiendo una cerilla, y echando una tonelada de carbón con tres o cuatro pastillas, de manera que tenemos que acabar recogiendo todas las hojas de pino y las del Marca en que no se habla de fútbol y echarlas al fuego. Pero como quiera que eso tarda en prender como hecho de amianto, terminamos por recurrir a los secadores. (1) y (2)

Y oye, lo de los secadores no está mal, sobre todo en una barbacoa nocturna, porque eso se convierte en una preciosa Noche de San Juan. El crepitar de las cuatro ramas, junto con el baile de las llamas y el vuelo de miles de chispas, hipnotiza. Hipnotiza hasta que te saltan a la camiseta y te la queman, que es cuando se rompe el hechizo, te cagas en el carbón ignífugo y en la madre del que inventó el secapelos, y te sirves otra cerveza.

Pero como se ve que teníamos morriña de carnaza, nos fuimos a comer a El Molar, un pueblecito de Madrid que tiene, en unas cuevas en el monte, unos cuantos restaurantes especializados en asados.

Solomillos para seis y dos de todos los entrantes, menos de pimientos, que cinco.

Revisando las fotos que teníamos en nuestras carteras, un clásico de las sobremesas, apareció en la cartera de LM una estampita de un santo. Se la enseñó a Alex, la novia sueca de Neski, y le preguntó: ¿Tú eres protestante?

Era, dijo ella

¿Y se puede saber ahora qué eres?

No creo.

¡Uy! Eso no, ¿eh? Mira, aquí lo que hay que hacer es rezar mucho, mirar al cielo y darle besitos al santo, ¿entiendes? Te voy a dar yo el nombre de uno que es muy milagroso, le rezas un poquito y ya verás tú qué bien.

No sé, creo que no comprendo, dijo la pobre mirando a su novio con unos ojos de pedir ayuda que daba lástima verlos.

Oye, remata LM, ¿y allí cuando os casáis, os tiráis arroz o bolas de nieve?

Friday, September 23

ITV

El examen de la ITV es raro, muy raro.

Mi coche tiene que pasarlo dos veces al año, y no le cuesta mucho conseguir el aprobado. Le basta con enseñar un poco los bajos, demostrar que tiene luces y que sabe echar el freno.

Pero hay una prueba que me tiene mosca, y es esa en la que tienes que bajar del coche y salir un rato del recinto, dejándolo en manos de un tío con un mono sucio y las manos manchadas de grasa. Tu coche, ese ser inanimado al que tanto quieres y con el que tantas experiencias has vivido, incluídos esos viajes en el asiento de atrás (1).

¿Le gustaría a usted, señor mecánico, que yo le dijese en un hotel, "buenas noches déjenos un rato a su mujer y a mí a solas, que enseguida le acondicionamos la habitación y le avisamos"? Supongo que no.

A lo mejor me siento así porque lo he pasado hace poco, pero ya tengo la idea de que cuando tenga que volver, lo haré con folios pegados por el interior de las ventanillas con reivindicaciones del tipo "No más violaciones de taller". "Explicaciones, o indemnizaciones", y "Mamones, no me toquéis los pistones".

(1) Nota del autor: viajes de viajar.

Tuesday, September 20

hombre objeto


Que no, que no soy de los que salen por la tele en las escaleras del programa de Ana Rosa con un micrófono en la mano para acercárselo a la señora de Talavera de la Reina que ha ido con sus amigas del club “El Cinquillo” a ver qué es eso de la tele y comerse un bocadillo.

Tampoco soy de los que se dejan pellizcar el culo, ni soy el Pluto de Eurodisney. Lo que sí soy es un bulto de categoría extra y un recluta forzoso con misión de tapar huecos y disimular la imagen desértica de congresos con ministro.

Es humillante que un día te digan en tu empresa que mejor que hacer tu trabajo, te vayas una mañana al cine, pero no me había levantado yo muy orgulloso y decidí aprovecharlo.

Madrugué y de camino a la oficina compré El Mundo y el tebeo de Mortadelo y Filemón, por si acaso la cosa se ponía muy jodida. Llegué pronto a la oficina e imprimí 6 parejas de Sudokus de distinta dificultad para Elliot, que también venía conmigo, y para mí. Eché el iPod a la bolsa y fui al congreso.

Al entrar cogí los auriculares de traducción simultánea porque en el programa estaba anunciada la participación de un tal señor Chan y yo el cantonés lo tengo olvidado de no usarlo. Me senté junto a Elliot y estuvimos charlando un rato, recordando la vez que nos entró la risa en medio de una interpretación en el Teatro Real, y cómo acabamos sudando la gota gorda y haciendo ruidos de jabalí al intentar contener la respiración para ahogar las carcajadas.

Empezó la conferencia y era realmente muy animada.

A los 10 minutos, Elliot y yo estábamos cronometrándonos a ver quién tardaba menos en resolver los sudokus.

Como yo me encontraba un poco incómodo porque las butacas estaban dobladas hacia delante, de manera que casi podíamos juntar las manos por delante de las rodillas, me recosté y enchufé los cascos de traducción simultánea a mi iPod, a ver si un poco de Massive Attack me ayudaba a relajarme y encontrar los números.

Al final del congreso yo era 3 croissants, una caracola, un suizo y dos napolitanas más gordo; había arrasado a Elliot con los sudokus; había sido testigo de la habilidad de un hombre para pasar del portugués al español y de éste al inglés en 2 frases y sin darse cuenta; había recibido 2 mensajes de Dwalks para tocarme las pelotas (as usually) y yo le había devuelto uno mentado a su abuela.

Un éxito tal, señora, que me ofrezco para llevarla del brazo en bodas y bautizos, para animar sus fiestas de cumpleaños e incluso para acompañarle en cenas de empresa (english spoken).

Hoy ha nacido un puto.

Esto es el Atleti


JS: Buenos días señores, en especial a ese grandullón llamado LM que, como yo, debe estar más ancho que largo después de vivir la hemorragia rojiblanca de ayer por la noche.

No me llaméis JS, me llamo Martin Petroff... Yo sé que esto no se puede hacer pero qué coño! ¿Cómo se siente el trampas siendo el tercer equipo de la ciudad?

¡Besitos a todas!

Sebas, no me vengas otra vez llorando con lo de los árbitros que siempre estáis igual. Quien a hierro mata...

Dios, cómo me gustan estos momentos...

Sebas: Por este tipo de cosas, por hablar en la jornada tres, es por lo que los atléticos hacéis que vuestro club se parezca más al Murcia que a cualquier grande.

El trampas, ¿no?


Y lo de acordarse de Franco ya sólo lo hacéis tú y Zapatero.

JS: Yo me acuerdo de Franco cada vez que llegan a nuestra portería..., qué gran portero, aunque no es el mono...

El Murcia también está por encima del Madrid, ¿no?


Pelillos a la mar, si yo sé que soy patético pero para una vez que puedo..., ¿qué quieres que te lo diga en la jornada 38 cuando estemos luchando por el descenso? No, ¡ahora es nuestro momento y nos váis a sufrir!!


Todavía tengo los pelos como escarpias y lágrimas en los ojos... ¡¡Es que hasta Luccin corre!! El mundo al revés.

Monday, September 19

sin carga

Es domingo y trato de encender mi coche por tercera vez esta mañana, aunque en esta ocasión ni siquiera amaga el ronquido (el pobre está ya muy mayor para rugir). ¿Cómo es posible? Hace media hora lo arranqué en casa de Berlín y hace 5 minutos lo hice otra vez para venir al videoclub. Menos mal que no lo he dejado en doble fila.

No, pero la batería no puede ser, no puede haberse agotado tan súbitamente. Además, recuerdo que la cambié hace menos de dos años y medio. ¿Y ahora qué hago? ¿Papá, estás ahí? Joder, ¿por qué me siento tan inútil en una situación tan ridícula? En fin, buscaré el número de la Mutua para que vengan a buscarme con la grúa.

La Mutua ya no trabaja con el RACE, tendría que hacer limpia en toda esta documentación ¿Y la tarjeta de mutualista? En casa. Recuerda que los fines de semana sólo coges el DNI y la tarjeta del banco para no cargarte los bolsillos.

Entonces llamaré a Telefónica, 11824. Sí, ¿me puede decir el número de teléfono de asistencia de la Mutua, por favor? Ahá, espere que coja el boli para apuntar. Mmmm, no pinta. Bueno, lo guardo en el móvil, no se preocupe. Muchas gracias.

¿Señorita? Sí, mire, es que el coche no arranca. ¿Qué si funcionan las luces? No. Bueno espere… No, no funcionan. Sí, supongo que será la batería. Sí, ése es el modelo de mi coche, y estoy en el número 106, por favor anótelo porque se me va a acabar la batería del móvil. Sí, también est… ¡Mierda, joder!

Salgo a la calle a esperar la grúa que no tarda mucho en llegar. y dirijo al mecánico hasta mi coche. Ya le han avisado que es la batería así que voy levantando el capó.

Sí, claro que le he hecho mantenimiento a la batería. Por supuesto que le he echado agua. Emmm, uy, pues a lo mejor no. ¿Desde cuándo las baterías ya no llevan tapones para el agua?

Sí, ya arranca. Muchas gracias, oiga. Supongo que le tengo que firmar algo. ¿Mi número de mutualista? Uy, no sé, ¿me deja su teléfono para hacer una llamada? Ah, que no es necesario y le da igual con mi nombre y firma. Bien. Esto… ¿un boli que pinte no tendrá usted, verdad?