Wednesday, December 14

La sierra de Francia (II)

Tras la comilona en Piedrahíta llegamos a San Esteban de la Sierra, donde estuvimos alojados de viernes a domingo en un lugar que en esta ocasión no pienso recomendar porque en la zona hay pueblos mejores que tienen cobertura y en los que la casa rural no está llevada por las hemanas de Cenicienta.

Parada nº2: La Peña de Francia

El sábado salimos pronto y visitamos casi todos los pueblos de la zona. Todos merecen la pena y todos son muy iguales: Miranda del Castañar, Mogarraz, La Alberca, San Martín del Castañar y yo no sé que más porque acabé mareado de tanta curva que tienen las carreteras allí.

Es increíble lo largos que se me hacen los puertos cuando soy yo quien conduce y lo cortitos que se vuelven cuando puedo ir mirando el paisaje y cambiando de una canción de Moby a otra de Coldplay y luego a otra de Tracy Chapman a mi antojo.

En uno de esos pueblos, ya digo que me resulta imposible acordarme de cuál de todos porque tengo un cacao increíble, nos atendió una chica sudamericana que de carrerilla nos enunció todos los pueblos de interés de la zona, qué se podía ver en ellos y el siglo del que databan todas las iglesias, fuentes, y viudas milenarias vestidas de negro que se sientan en la puerta de sus casas a hacer calceta con 3 grados centígrados.

Esta chica me recordó a los mendigos que se encontraban en las catedrales y que por unas monedas te recitaban una lección aprendida de memoria con la previa advertencia de que no les interrumpieses porque tendrían que empezar de nuevo desde el principio: “Mira, ¿te suena eso del Big Bang?”

Hicimos el camino como nos dijo y vimos 384 fuentes del siglo XVI, comimos un bocadillo en La Alberca rodeados de los niños de la peli de Oliver Twist en versión Niños del Maíz y pusimos rumbo a la Peña de Francia (1.800 metros, Sá, que iba a poner fotos pero me las he dejado todas en la oficina).

Allí, además de unos paisajes increíbles, hay un santuario de los dominicos, un hotel rural, una capilla con acceso a la gruta en la que alguien encontró la imagen de la Vírgen de la Peña y un repetidor de televisión.

Bueno, el día que estuvimos nosotros también había un señor paseando a su perro dentro de la iglesia y al que ni siquiera le faltó llevarlo por detrás de la imagen, igual que se pasa en la catedral de Santiago, por si quería morder el manto de la Virgen; y un niño asomado al mirador y tirando piedras a un camino por el que algunos trataban de pasear 4 metros más abajo sin que su padre le dijese ¡Mu!

Lo cuento y me siento reviejo, joder. Ya me veo mañana criticando a las niñas de 13 años que van pintadas y llevan minifaldas.

4 comments:

Pow said...

Me han quedado varias cosas claras. En esa zona hay castañas, tienes un excelente gusto musical, estás obsesionado con el frío, eres más exagerado que un andaluz en plena forma y mañana vas a criticar a las niñas de 13 años. De hecho, de lo último es de lo que más seguro estoy...

Y, sí, te estás volviendo un carcamal.

P.D. ¿Serías tan amable de no incluir imágenes tales como niños de Oliver Twist en versión Niños del Maíz? Es que luego no duermo bien, sabes.

would said...

Ay, Dorian, que me he visto obligado a terminar el relato del viaje para poder contar mañana lo de las niñas. Estoy fatalín.

said...

Y un pepino en vinagre.

Tony Tornado said...

pues no me he perdido casi nada...