Monday, December 24

Cena de Navidad

Hace un rato que he vuelto de pasar por la oficina para saludar a los compañeros, hacer un brindis, y desearles lo mejor en estas fechas, que es la idea en un día como hoy. Tanto a la ida como a la vuelta he disfrutado paseando por Sagasta, Santa Engracia y la Castellana como si fuera el último hombre en la tierra, el hombre omega, o Will Smith es leyenda, que viene a ser lo mismo.

Por otra parte, como en el sorteo de lotería de Navidad no me ha tocado más que el reintegro, el tema de hoy es el de siempre por estas fechas, y no son ni los polvos entre compañeros borrachos de la oficina, ni las colas para comprar regalos, ni las cestas con sus peladillas, ni las huelgas de los pilotos de Iberia. El tema de hoy son las cenas de Navidad, el exceso que no hace daño porque es una vez al año.

Lo que según mi experiencia debe incluirse en toda comida o cena para garantizar que es una auténtica celebración navideña, además del exceso de comida y alcohol, es lo siguiente:

Cena de empresa:

- Compañera con la falda demasiado corta. ¡Qué antiguo queda esto, y qué actual es querer ser Paris Hilton!
- Compañera demasiado borracha y que no muestra ningún pudor en contar lo mal que le va en su matrimonio y lo sola que se siente.
- Compañero borracho y babas que intentará follarse a la primera y que acabará llevando a casa a la segunda y haciéndose una paja en el coche.
- Alguien con una corbata en la cabeza.
- El “Follow the Leader”.
- Dwalks.


Cena de familia:

- Cocinero: cuando la celebración es en casa, es necesaria una madre al uso o un padre al que le guste tirarse el pisto con sus colegas diciendo que le encanta cocinar. Este personaje debe cogerse un día libre para hacer la compra y otro para preparar la comida, vestir delantal, y preguntar “¿Qué tal estaba todo?” al final de la cena.
- La abuela: habrá que ir a buscarla a casa, vigilar que no come nada con azúcar y que no se duerme
- Hermanos: que serán nuestros cómplices cuando nuestro padre haga el chiste de todos los años o se encabrone por lo de siempre.
- Sobrinos: estos son una actualización que viene con las últimas versiones de Navidad. Su misión es pedirte jamón y enredarse entre las piernas, haciendo muy peligroso el transporte de bandejas.
- Langostinos.

Me quedan pendientes las cenas de amigos, pero si lo cuento no me da tiempo a preparar los aperitivos.

Felices digestiones pesadas a todos.

Wednesday, December 12

todoscontraelcanon.es

Canon Senado

Algo se mueve y no son las conciencias sino, como siempre, los bolsillos.

Los piratas nos vemos las caras y nos gritamos ¡Fuera parches! De un lado tripulaciones completas de descargas masivas de productos protegidos, del otro los corsarios del canon amoral (cachis que no encaje aquí lo de ilegal por el pesebrismo político).

Desde hace unos años todos los que compramos CD-Rs o DVD-Rs somos igual de delincuentes: los que los usamos para grabar música, series, y películas, y los que los usan para poco más que para ahuyentar las palomas, cortar rebanadas de bizcocho, o de posavasos.

Delincuentes condenados a pagar multa los poseedores de un móvil que reproduzca MP3 (¿queda alguno que no lo haga ya?), delincuentes los propietarios de una cámara digital, y a poco que nos descuidemos, delincuentes también los que tenemos ADSL.

Al parecer el Senado, que lo mismo no es tan inútil como un apéndice, le ha dicho al Gobierno que le de otra pensada a esto, que lo mismo no está bien.

Entretanto encuentran otra manera de legalizarnos a todos a base de impuestos, congratulémonos (qué bonita palabra) aunque solo sea por el espejismo de que por los despachos hay gente que aún piensa en los que les votan.

Thursday, November 29

Super Size Me, Audrey

Desde que tengo este trabajo no tengo tiempo para nada. Tampoco es que hayan cambiado mucho las cosas porque antes lo tenía y no hacía nada con él, así que estoy igual pero con la sensación de que los días son más cortos.

Por las mañanas salgo más o menos a la misma hora para ir a trabajar, pero ahora tardo la mitad de tiempo y voy andando. En el descanso de dos horas que nos dan para comer voy al gimnasio a entrenar durante una hora y media, y como quiera que tardo 10 minutos en ir y 10 en volver, me he tenido que pasar a la dieta del astronauta, que no son sino los polvos aquellos que hace más de dos años en un alarde de ingenio bauticé como protocomida, haciendo un juego de palabras entre proto- y proteína. Sea como fuere, no hay otra alimentación tan sana que pueda ser preparada, ingerida y digerida en menos tiempo.

Por otra parte, como los tickets restaurant que nos dan en el trabajo para ayuda a la comida no los cogen en la tienda de musculocas (¡Viva el Músculo! se llama, no digo más), al final los voy quemando en el Hespen & Suárez de Barceló y en el Deli de Monte Esquinza, donde suelo comprar la cena que nunca tengo ganas de preparar cuando llego a casa.

Aparte de la leche de soja biológica Bjorg y las galletas de jengibre de McVities, que caen casi cada vez que paso, ahora en invierno me he aficionado a las sopas y cremas de Audrey Baxter, una mujer escocesa que está gorda como un tonel y que es millonaria como la quiniela. Ellas son las Baxters y han venido a salvarme del frío y del hambre.

Super Size Me, Audrey

En realidad no deberían engordar tanto: la sopa de tomate con albahaca no tiene más de un 2% de grasa, y la de cebolla no llega al 1%, pero es que viendo cómo está la mujer, solo hay dos posibilidades: o es una tragacaldos, o tiene un problema con sus hormonas, que le impiden pasear y hacer deporte. Además, todo el mundo sabe que las cosas que vienen en bote engordan mogollón. Igual que todos saben que María Escario está casada con la vicepresidenta, que la princesa Leonor es sorda, y que al cantante de Communards le sacaron medio litro de semen del estómago.

Yo, por si acaso, he empezado a escribir en un diario todos los cambios físicos que voy sintiendo y le he pedido a un amigo que me grabe con la webcam, por si puedo sacar tajada de todo esto.

Monday, November 19

Como en casa en ningún sitio

Ya han pasado casi 6 meses desde que me trasladé al centro para vivir con Berlín. Durante el verano, mis padres estaban en la sierra y como no era la primera vez que me quedaba en Madrid para trabajar, ni siquiera me echaron de menos. Fue a la vuelta cuando empecé a notar que encontrarse mi habitación vacía y ordenada cada día, la misma habitación que solía tener 3 o 4 pares de zapatos por el suelo, las sillas llenas de pantalones y camisas, y la mesa llena de papeles, no les hacía especialmente felices.

Yo soy el pequeño de 4 hermanos, 3 años menor que los siguientes, y siempre pensé que sería el último en marcharme de casa y que esto sería un trago poco agradable para mis padres, que no han celebrado, ni siquiera por disimulo, la marcha de ninguno de mis otros hermanos. Egoístamente me alegro de que aún quede otro hermano en casa porque finalmente no me ha tocado a mí servirles ese trago.

Por mucho que la convivencia con mis padres se hubiera limitado a compartir la cena los días que no tenía fútbol, que no eran más de 3 a la semana, y a que me dijesen a la una de la mañana que me acostase de una vez, tenerme allí era una vía de escape tanto para mi madre, como para mi padre. Saber que yo estaba allí para escucharles les daba a ellos tanta paz como a mí nervios.

Ahora, cuando voy a verles, lo primero que hago es ir a mi dormitorio a dejar el abrigo como siempre he hecho, y comprobar que aún no hay nada que haya cambiado de sitio. Abro el armario, meto la cabeza entre la ropa que no me he podido traer, y la huelo para invadirme de recuerdos y naftalina. También miro con guasa cómo mi colección de discos va poco a poco siendo reemplazada por Il Divo, Francisco y Gloria Stefan.

Mi madre me cuenta que ya no deja la mesa del desayuno preparada por las noches porque yo ya no estoy y mi hermano sale corriendo de casa por las mañanas. Me dice que ahora tampoco se levanta para hacer el zumo, y que me lleve mi taza para que siga desayunando como en casa.

Al buen rato digo que me tengo que ir porque me esperan 5 camisas y varios trajes para que los planche y veo que los ojillos se ponen tristes. En palabras de mi madre, lo que tenía que haber hecho era llevarme allí las camisas arrugadas porque me las habría llevado planchadas, y como a esto no le encuentro sentido, cojo, agarro, y me llevo 3 kiwis, un queso, y un tupper de arroz con leche.

Me encanta la sensación de que las visitas a los padres son las únicas en las que puedo quedarme dormido después de comer sin tener que dar ninguna explicación, y en las que además siempre acabo llevándome comida en algún tupper.

Me despiden en la puerta con dos besos. Bajo a la calle en el mismo ascensor que me llevó al colegio, la Universidad y al trabajo durante tanto tiempo que ya podría haber aprendido a dar los buenos días, y salgo a la calle. Me abrigo bien porque en Madrid ya hace frío y pongo rumbo al Metro.

Al minuto de paseo un presentimiento me hace volver la mirada y encontrarme en la ventana del cuarto piso las siluetas de mis padres asomados para ver cómo me marcho. Les digo adiós con el brazo en el que no llevo la bolsa de comida y pienso cuándo volveré a por más.

Sunday, November 11

¿Por qué no te callas?

Demasiada presión. A una persona de la edad del Rey habría que protegerla más de los elementos que le exponen a un trastorno bipolar. No debe ser muy saludable para el equilibrio mental ver un día a centenares de personas quemando fotos tuyas y de tu mujer, y dos días más tarde ver cómo otros centenares de personas no paran de besarlas. Es como si nosotros tuviéramos un hijo al que al coger una mierda del suelo le diéramos una tollina o un beso según tuviéramos apoyado el pie izquierdo o el derecho. Lo más probable es que con el paso del tiempo ese niño acabara en las noticias porque se le encontraran restos humanos guardados en bolsas en el congelador.

El Rey de España es un hombre que tiene casi 70 años, e insisto en que a esa edad a la gente habría que dejarla descansar tranquila y no tocarle mucho los huevos. Sin embargo en la Casa Real están empeñados en sacar de paseo al monarca no se sabe si para que le dé el aire y active su circulación, o para que siga ganándose día a día el respeto de unos y el odio de los demás. Le veo durmiéndose en los actos oficiales y me recuerda la victoria póstuma del Cid: "Sus servidores le embalsaman, le arreglan el rostro, le peinan los cabellos y la barba[...] Lo colocan en su silla [...] Una tabla sostiene su cuerpo por las espaldas, otra por el pecho, manteniéndole recto sobre la silla". Solo él sabe lo coñazo que tiene que ser estar todos los días de entrega de premios y de inauguraciones.

Cuando además llega uno a una edad en una determinada posición, pierde la paciencia y la necesidad de guardar las formas. La prueba es que ése dedo poligonero que señala a Chávez y le dice "Tú, tú" lo hemos visto anteriormente en Cela, Umbral y en Fernando Fernán Gómez.

Encuentro tan absolutamente fuera de lugar este "¿Por qué no te callas?" del Rey a Chávez que me vuelve loco. Me produce las misma simpatía por el personaje oír al Rey decir esto, que ver a la Pantoja decir "¡Dientes!" y a la Britney calva atacando a los fotógrafos con un paraguas.

Lo que está claro es que esta va a ser la frase del mes, que no me pierdo El Jueves de esta semana, y que el Rey no está ya para aguantar que le toquen los cojones.

Tuesday, October 30

Hinchazones

Vuelvo a tener esto lleno de matojos de lo poco que me paso por aquí para cuidarlo. En fin.

Desde que escribí mi última entrada, he visto algunas cosas muy hinchadas que me han llamado la atención, y no han sido solo los precios de la leche, del pan, y de los cereales:

- El fin de semana del puente del Pilar, mientras en Madrid desfilaban las Fuerzas Armadas honrando al pasar a la altura de Colón al Rey del que quemaban fotos en Cataluña, aproveché para salir junto a otro millón largo de madrileños rumbo al norte, a Galicia, donde hacía un clima de final de verano mientras en Calpe la gente perdía sus coches y casas por las riadas. ¡Qué polarizado está todo!

Estuve en O Grove, en la XLIV Festa do marisco invitado como siempre, en casa de unos buenos amigos. Muchas navajas, muchos berberechos, muchas nécoras (más de 40 para 8), pocos percebes a muchos euros, algún centollo, y algún buey. También muchos mejillones, que por no haber podido ser recogidos antes por las cenizas de los incendios, habían crecido hasta convertirse en gigantes.

Esta es la foto de un mejillón medalla de oro. Lo sujeta mi mano, que es más o menos la de un humano normal. Me lo tuve que comer en tres bocados:

Mejillón

Nota: Dícese mejillón también de aquel que come mierda, generalmente por cuenta ajena.

- Cristina Kirchner. Iba a empezar diciendo que no me gustaba su nombre porque creía que se llamaba Laura, pero al comprobar en Google que se llama Cristina se me ha venido el argumento abajo.

Acaba de ganar las elecciones argentinas, elecciones que probablemente hayan dado en otra presidencia populista y ladrona. Dios y Maradona (valga la redundancia) quieran que no. Por cierto, este fin de semana he escuchado que un euro vale cuatro veces más en Buenos Aires que en Madrid, por si queréis ir de viaje.

Lo que me ha llamado la atención de esta mujer es lo poco original que me resulta su discurso, y lo hinchada que tiene la cara. No sabría decir el número de cirugías faciales a las que se ha sometido, pero lo que no puede ocultar es que a algún cirujano y a algún camello de botoína ha hecho ricos.

Esta es su evolución natural: De cuando era joven, pasando por cómo está ahora, y llegando a cómo acabará cuando el tema de la cirugía se le haya ido de las manos y se haya gastado en bisturí los impuestos de los argentinos y lo que le haya robado a REPSOL.


Cristina Kirchner

- La última hinchazón de hoy es la de mis pelotas por vivir en un barrio bohemio y cinematográfico, que no me permite aparcar el coche el domingo y olvidarme de él hasta el viernes porque cada 4 días pasa algún director titiritero, con su troupe de titiriteros y acnéicos actores y técnicos, con una orden de alejamiento firmada por el Alcalde para que retire mi coche porque no da bien en cámara.

Y si no paso cada día a ver qué tal está mi auto y a darle el beso de buenas noches, me puedo encontrar con que me lo han secuestrado como si fuese una niña abandonada en casa puesta hasta arriba de barbitúricos. Y además pagaría multa.

Para terminar, y en honor a mi gracioso estado anímico de hoy, inauguro una sección:

Afirmación gratuita de hoy: Odio a Sarah Jessica Parker.

Thursday, October 18

Masters Series

Vuelvo ahora de ver el Masters Series de Tenis de Madrid. Ha jugado Rafael Nadal contra otro que no era nada malo y que al final me ha caído hasta simpático porque se le veía entregado a la derrota desde antes de empezar el partido.

Nadal es más alto y está más fuerte de lo que parece viéndole por la tele, donde además no parece ni bocazas ni engreído, por lo que resulta más simpático y se aproxima más al perfil de cualquier jugador de la selección española de baloncesto que a Fernando Alonso y que a Raúl, quien por cierto andaba por allí en lugar de estar jugando con la selección.

También estaban allí Aznar, Gallardón, la Botella, Pilar del Castillo, y Álvarez del Manzano. Mucho pepero y ningún sociata. Muchas perlas, mucho jersey de nudos, y mucha pulsera de cuero, hilo e incluso conchas, por lo que sumado a lo anterior, he confirmado que el tenis es un deporte muy de burgués y poco del taxista, del fontanero, y del currante borracho con los que voy los domingos al Bernabeu. ¿Es esto mejor o peor? Es distinto, pero a mí me gustan más las pijas que las barrigotas de mis vecinos de butaca.

Respecto a lo textil, gente como la que había hoy en el tenis tiene el peligro de que en cuanto quieren llevar un punto más allá su uniforme de pijo se pierden con facilidad y se convierten en unos horteras de cuidado, tan asentados de generación en generación están los náuticos, la camisa Oxford azul y los pantalones caquis de pinzas. A mí, que tengo un par de cada de lo anterior, me parecía que había muchos más imitadores de Beckham y Cristiano Ronaldo que los necesarios. ¿Para cuándo las imitadoras de la Britney borracha y deconstruida?

Al tenis, como a los toros, va la gente que tiene mucho dinero y los que tenemos buenos contactos, como mi hermano, que ha sido quien me ha conseguido la entrada VIP. Gracias a esta entrada hemos accedido a los salones de Telefónica, Lacoste y Mahou donde daban bebida y comida a cascoporro. Allí nos las hemos tenido él y yo en un duelo de canapés a dos manos que ha incluido salmorejo, callos y marmitaco. Muy jet nos ha quedado eso. Además, por el mismo precio, uno podía pasar al salón de peluquería donde te lavaban, cortaban y peinaban, que es otra cosa de los ricos que junto al Bentley de José Luis Moreno me ha gustado más.

Durante el partido me ha puesto un poco nervioso lo graciosa que se siente alguna gente por gritar en los silencios los chistes que tan ingeniosos les parecen cuando los ensayan en privado: “Vamos Alonso”, “Vamos Raúl”, “Rafa, quiero un hijo tuyo”, y “Aznar, vuelve que nos arruinan” son algunas de las ocurrencias lanzadas. También me he dado cuenta de lo efectiva que fue la campaña de ColaCao con Nadal, porque otra de las consignas más repetidas ha sido “¡Vaya ColaCao!”

¡Qué vergüenza ajena, de verdad! En el fútbol, como gritas junto a otras 90.000 personas, da igual lo que digas porque no se te oye, pero esto es como tirarse un pedo en misa.

Dejo aquí la evidencia de haber estado. Es una foto que podría haber hecho cualquiera, pero que yo sé que es mía y por eso me gusta.

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Yo estuve allí. Yo no grité “Nadal, guapo”.

Saturday, October 6

John from Cincinnati

Recuperada la conexión a Internet después del verano, he retomado también mi pasión por las series de televisión extranjeras. ¿Por qué extranjeras? Porque igual que cuando uno se empacha con algún alimento luego no puede ni verlo, cuando uno ha visto alguna temporada de Médico de Familia ya no puede ver ni cinco minutos de ninguna otra serie española.

Además de la enésima temporada de alguna de estas series extranjeras, también me gusta ver los primeros episodios de otras para averiguar si merece la pena engancharse a ellas. En la última semana he visto la "premiere" de Bionic Woman (no se salva ni por la aparición de la "Starbuck" de Galactica), Pushing Daisies (promete muy buenos momentos), y John From Cincinatti.

A ésta última serie de David Milch (Deadwood) definida como un drama "surf-noir", se le encargó la imposible misión de sustituir a Los Soprano en la parrilla americana, y el descalabro fue tal que HBO decidió no continuar con ella después del décimo y final episodio de la primera temporada.

¿Tan mala era? Pues no. Después de haber visto los 6 primeros episodios, resumiría la serie como un drama acerca de las relaciones humanas dentro de una familia para la que la vida es el surf, con un toque sobrenatural que últimamente parece ligado al éxito (Heroes, Lost…), y personajes definidos al milímetro e interpretados con la misma precisión. Un producto muy digno de la cartera de HBO.

Después del segundo episodio decidí ver la serie completa por las siguientes razones:

- No hay imágenes de surf en casi ningún episodio, y cuando las hay duran menos de 2 minutos. Seamos sinceros, el surf en España se lleva menos que tatuarse los pezones, y una serie en plan Vigilantes de la Playa con mucha música de los Beach Boys sería un producto destinado a rellenar los huecos de la Teletienda.

- En cuanto a la música, éste es un aspecto en el que la serie destaca notablemente. TV On The Radio, Kasabian, Muse, My Chemical Romance y John Coltrane son algunos ejemplos de lo que puede escucharse. Ésta es la entradilla de la serie, la canción es “Johnnie Appleseed” interpretada por Joe Strummer & The Mescaleros.

- Siento debilidad por los personajes llenos de rarezas: unos matones de Hawai con más de 50 años y tomando el sol con papel de plata para conservar el moreno; un expolicía que hace lo que su periquito "le dice" que haga; un premiado por la lotería frenopático y con tendencias suicidas; un surfista yonki con implantes metálicos en la cabeza que le echan humo cuando se coloca, otro que levita sin control…

- Además de tener un sabor agridulce muy agradable, las actrices son todas guapísimas.

También creo que es mejor que no se alargue porque no sé cómo podría darse continuidad al personaje protagonista de John (alguien sin ningún cerebro pero con un “don”), y para prórrogas patéticas y sin sentido ya tenemos Prison Break.

Quien pueda, que la vea.

Wednesday, October 3

Okupa

Hace un par de semanas, a eso de las 4 de la mañana, oí un ruido estrepitoso acompañado de un tintineo de objetos que caían al suelo, que venía de la única habitación que tiene la casa, el baño. Teniendo en cuenta que duermo a una altura de un metro ochenta del suelo, que cada vez que subo y bajo de la cama me juego la vida, y que guardo la tabla de planchar detrás de la puerta del baño, y lo más probable era que se hubiese vencido, mi reacción se limitó a gruñir: “Oder gué susto” y darme media vuelta con forma de 4 en la cama.

Al día siguiente, cuando me levanté para ir a trabajar, bajé de la cama haciendo un triple mortal hacia delante, que es lo que me gusta hacer cuando no bajo por las escaleras, y tras hacer un aterrizaje perfecto, lo que me encontré en el baño fue esto:

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El lavabo había caído por su propio peso, como las manzanas sobre la cabeza de Newton y los planes de educación del Gobierno o cualquier otra teoría absurda. Esto, la caída del lavabo, ha provocado que hayamos tenido que cortar el agua del baño, que por lo tanto no tengamos ducha, y que además periódicamente huela a cloaca. Ante tal cúmulo de calamidades, mientras yo me he hecho fuerte en casa de Berlín, ella ha decidido irse a casa de sus padres hasta que lo arreglen.

A la gracia fácil de que yo me quedo porque no me ducho y por lo tanto ni necesito el agua ni diferencio mi olor corporal del que sale del baño, he de enfrentar que la sencilla razón por la que he permanecido aquí es porque para ducharme voy todos los días al gimnasio y que esto se ha convertido en la motivación extra que antes no encontraba.

El caso es que en estas dos semanas que llevo viviendo solo me encuentro bien. Vamos, que me estoy gustando. Me veo estupendo en mi papel de ermitaño, gritándole al del Círculo de Lectores a través del telefonillo que se vaya a tomar por el culo con sus putos libros, dando golpes en la pared cuando follan los vecinos, y limpiándome los pies en los felpudos de los demás.

Mientras no llamo a ningún fontanero para que me arregle el baño, me voy lavando los dientes en la pila, me aseo como los gatos, y estoy pensando cambiar la cerradura de la puerta, que cualquier día de estos vuelve Berlín por casa y me estropea el plan.

Thursday, September 27

La compra

Me temo que durante una temporada esto se va a convertir en una especie de documental, tipo los que echan por la tele, en el que yo haré el papel de niño de la selva e iré metiendo los dedos en los enchufes, comiendo detergente, y haciendo ruidos de animales.

Ayer descubrí la compra, que es algo que (y esto va por los más jóvenes) cuesta dinero. Tener la nevera llena no es gratis ni se le parece.

Una de las primeras consecuencias que tiene descubrir lo caro que es hacer la compra es que todo producto de necesidad que sea de marca blanca acaba en el fondo de la cesta. Así, donde antes había un bote de Cola Cao, hay un Eroski-Cao; donde había una Mahou 5 Estrellas, hay una San Jorge; y donde había 6 naranjas, hay un zumo Carrefour. También he llegado a echar a la cesta productos cárnicos varios con un 30% de descuento por pronta caducidad.

Atravesada esta primera etapa, ojo, etapa que nunca se deja atrás del todo, viene otra en la que uno se relaja un poco y se da algún capricho que otro. Esto tiene también sus riesgos, porque sucede que viene el día en que se llega a la caja con 3 botellas de distintas marcas de cerveza de importación, con 3 copas de chocolate Danone, un bizcocho de la Tía Mildred, y una botella de ginebra de pepino. Que esto está muy bien, que sí, pero es una dieta que te arruina el cutis.

Después de descubrir lo enojoso que resulta tirar comida porque se ha puesto mala (¡con lo que cuesta!), se cruza otra etapa en la que se van ajustando las necesidades y el deseo. Para esto es muy importante hacer la compra con el estómago lleno porque en caso contrario sucede que, al pasar por el pasillo de los desayunos, arrasemos con los Donuts como si fuésemos una comisaría entera.

Al final se acaba encontrando un equilibrio entre la comida que se puede consumir en fechas válidas, la que cabe en la nevera, y la que se puede transportar.

Hoy, por ejemplo, he vuelto a hacer la compra porque ayer, después de pasar media hora por los pasillos llenando el carrito, me di cuenta de que había olvidado la cartera en la oficina. Lo más vergonzoso fue devolver los 300 gramos de pavo hecho lonchas, pero por lo demás os puedo asegurar que cualquiera vale para reponedor.

Mi lista de la compra de hoy ha sido:

- Maíz Eroski Pack: 1,07 EUR
- Minute Maid Naranja: 1,00 EUR (Normalmente alterno entre Pascual y Don Simón, que me hace mucha gracia verles pelear en la tele y los juzgados).
- Alcachofas frasco: 4,03 EUR
- Espárragos Eroski (estos serán Navarros lo menos): 1, 89 EUR
- Sándwich de Queso (Biocentury… ya explicaré por qué): 5,75 EUR
- Arroz Leche Eroski (a mitad de precio que el de Danone): 0,57 EUR
- Arroz Leche Eroski (es que me gustan mucho): 0,57 EUR
- Confitura naranja (me chifla la mermelada de naranja amarga): 1,32 EUR
- Cogollos: 1,29 EUR
- Queso Maasdam Erosk.: 3,59 EUR
- Manz. Red Delicious (en realidad son Fuji, pero éstas se les parecen y el kilo sale más barato): 1,52 EUR
- Pera Blanquilla: 1,12 EUR
- Licuado de Soja Natural (1 litro perfecto para mi colección de Twinings): 1,03 EUR
- Cerveza Lata. Clasic 6x 0,45: 2,70 EUR
- Leche Desnatada (1,5 litros de Asturiana): 1,44 EUR
- Tortilla Patata (del Eroski, de 500 gr. y con cebolla): 1,39 EUR
- Huevo Eroski OMEG M (media docena enriquecida ¿? en Omega 3): 1,05 EUR
- Alcaparras Eroski (los encurtidos de marca blanca son lo peor, pero de esto no había otras): 1,01 EUR
- Ciruela Amarilla (3 uds.): 0,52 EUR
- Queso Gorgonzola: 2,86 EUR
- Vitalinea Mousse (sabor fresa): 2, 17 EUR

Nada glamouroso, ya veis, pero entre esto y el armario que tengo lleno de latas de atún, me da para sobrevivir, que en esta etapa de mi vida es mi objetivo número 1.

Sunday, September 23

Experiencias en 28 m2

Recuerdo que hace un par de años, cuando la ex-ministra de la Vivienda anunció aquello de las soluciones habitacionales de entre 25 y 30 m2 para los jóvenes, escribí un puñado de cosas ingeniosas que ahora se me vuelven almorranas. Y es que, con la experiencia de compartir desde hace prácticamente 4 meses un estudio de 28 m2 en el centro de Madrid, estoy listo para hacer un pequeño balance de pros y contras. Evidentemente, cualquier punto de vista que aquí exprese será revisitado en el futuro, y probablemente puesto al pie de los caballos:

Ventajas:

1.- No hacen falta más de dos viajes al Ikea para tener el estudio amueblado. Como persona sencilla y humilde que soy, me parece una obscenidad y una falta de respeto por gente como yo el tener una habitación vacía “porque no se necesita” (si hay alguien en esa situación, que me lo diga, que tengo un amigo buscando piso). Como decía, la inversión en estos pisos es mínima tanto en suelo como en muebles.

2.- No se tarda nada en limpiar. Las mañanas de los domingos, el momento de la limpieza dura menos de una hora. Todo menos la plancha, que hoy se me habían acumulado dos lavadoras y he tardado casi 3 horas en plancharlas.

3.- Te enseña a ser ordenado. Cualquier cosa que dejes fuera de una caja, cajón, baúl, o armario, es cosa que estorba, lo que me obliga a tenerlo todo tan recogido que en mis 28 metros podrían vivir un ciego, su perro, y enfermo con TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo).

Ventajas creo que no olvido ninguna, y además dudo que me quede alguna pendiente de descubrir porque en 28 metros no hay mucho sitio donde puedan esconderse, así que vamos con los...

Inconvenientes:

1.- Mi orden no es tu orden, ni se le parece. Si empezar la convivencia con una persona es comprometido, cuánto más cuando ni siquiera tienes 2 centímetros para ti, para seguir siendo quien eras cuando vivías solo, o como era mi caso, cuando vivía aislado en una habitación en casa de mis padres.

2.- Desde el salón huelo lo que se está cocinando. Desde la cama huelo lo que se está cocinando. Desde el salón y desde la cama puedo ver la sartén y saltar el aceite como si fuese la noche de San Juan. Bienaventuradas las ensaladas y las latas de atún porque ellas no desprenden olores.

3.- No tengo suficientes enchufes desde los que alimentar mis infinitos cacharros electrónicos, o gadgets que dicen los modernos. No puedo poner más “ladrones” si no quiero dejar sin luz a todo el barrio de Malasaña y parte de Chueca. Una de las cosas que peor llevo es tener que elegir entre tener enchufado el altavoz del iPod o la lámpara de lava.

4.- No hay armario suficiente. Me he traído una tercera parte de la ropa que tengo en casa de mis padres y ya no cabe más. Cuando tenga que empezar a traer jerseys, chaquetas, y abrigos, con lo que abultan, creo que no me quedará más remedio que sacarlos al pasillo y dejarlos junto a la bicicleta que a mi vecino tampoco le cabe dentro de su estudio.

E inconvenientes tampoco muchos más, la verdad. También de momento, aunque lo de no tener sitio para la ropa (ni casi para la comida), tiene pinta de acabar bien en tragedia porque no pueda elegir la camiseta a ponerme entre más de 30, bien en acción humanitaria porque termine donando toda la ropa que está nueva, pero que no cabe en mi nueva casa.

Yo, como soy muy de drama y peor persona que un pro-taurino, me decanto por la primera.

Thursday, September 20

Jailaits

Mi verano en dos patadas: He estado en varios saraos tomando copas con Carmen Martínez Bordiú y Massiel, en un yate con Ana Obregón, quien por cierto se conserva fenomenal para la edad que tiene (y otros tópicos del montón), de marcha con Marc Ostarcevic en la discoteca de Flavio Briatore, y escribiendo los guiones del programa de Emilio Pineda en Tele5 (Está Pasando). Por lo demás, todo bien.

Mi trabajo a vuelapluma: Me levanto un pastizal y me lo paso estupendamente en la oficina. También salgo de vez en cuando, sobre todo para ir a dormir a casa. Tercer grado labo-laboral.

Mi “brand-new-life”: Vivo con Berlín, mis padres no lo quieren saber, y voy andando a trabajar. He aprendido a poner la lavadora, tender, planchar y zurcir. Mi ropa huele a jabón de Marsella y mi pelo a Camomila, por cierto.

Mi router: Lo pedí a Telefónica el 6 de agosto. Lo recibí ayer. Odio Telefónica y acepto sus sobornos encantado. Si utilizas las palabras mágicas “Dar de baja” te conceden tres deseos y se hacen pis encima.

Mi yo reciente: me encanta someter a la gente con mi nueva personalidad aprehendida. Sit. Plas. Soy conductista humano. Al menos eso es lo que estoy obligado a aparentar.

Mi nuevo hogar: comparto 28 m2 y pienso mucho en el Ministerio de la Vivienda como pienso en los discos de Luis Cobos: tratando de entender cómo puede haber alguien a quien no le parezcan que están de más.

Mis nuevas aficiones: Estoy enganchado a Supermodelo, programa que me ha hecho concluir que por el bien común habría que asesinar a los niños antes de que se conviertieran en adolescentes. También he descubierto que se me pasa el tiempo volando mientras plancho, que creo que se parece mucho a pescar. También he vuelto al gimnasio.

Estas son las ideas. Vendrán las obras.

Muchas gracias por estar ahí. Os quiero, corazones.

Habemus Router

¿Esto cómo era?

Wednesday, July 18

Summercase - Sábado

El viernes por la noche llegué a casa prácticamente dos horas y media después de haber salido del recinto del festival, frustrado por la odisea del viaje de vuelta aunque que poco podía hacer con ese sentimiento salvo ahogarlo entre rebanadas de pan de molde, sucedáneo de pavo y tomate ketchup.

Gracias a este particular desayuno pude dormir del tirón hasta la una y cuarto, hora a la que bajé a hacer la compra por Tribunal mientras buscaba cómplices de agotamiento mirando las muñecas de la gente. A esas horas, pocas pulseras había.

Comida precocinada, siesta, cocinado 4 bocadillos idénticos a base de lomo, queso, tomate y pan de chapata (el sábado me tocaba a mí hacer de madre y preparar la merienda), y para Boadilla.

Aunque habíamos quedado a las 20:00 para llegar a tiempo de ver a los Editors, yo me dejé caer cerca de las 19:15 porque quería, sin mucha convicción, ver a los 1990s. Así me pasó, que de camino vi la actuación de The Hidden Cameras y aunque no soy un gran fan de este grupo, me quedé atrapado por una puesta en escena tan humilde como atractiva, y por una música pegadiza y bailable.

Este personaje que antes de romper a sudar pesaba 120 kilos, me hipnotizó desde que salió. Actuaba como un mimo pero no daban ganas de subir a pegarle una paliza. Increíble.

Editors

Antes de que terminasen recibí un mensaje de Iván, uno de los más de 200 que nos mandaríamos el fin de semana entré él, Dwalks y yo, para avisarme de que ya estaban en las primeras filas del escenario de los Editors. Nos reunimos y comenzó el concierto.

Los dos discos de estos mozos me gustan mucho, muchísimo. Es lo normal si eres fan de Interpol, ya que lo que los ingleses hacen, los neoyorquinos lo vienen practicando desde hace unos años. Eso sí, hay veces que las manchas de toner que aparecen en la fotocopia la hacen más atractiva que el original.

Tocaron hit tras hit mientras el vocalista alternaba sobreactuación a la guitarra con sobreactuación al piano (¿por qué un piano, si apenas se oía?) Entiéndaseme que esto de la sobreactuación no es para mí un aspecto negativo, que me encanta que los artistas sean estrellas y no como mi vecino del tercero.

Superafavor del histrionismo.

Este es el tal Tom Smith tocando unos acordes de guitarra muy comedido, como podéis ver.

Editors

Vimos este concierto entero (uno de los pocos en todo el fin de semana) y fuimos a ver a Lily Allen. A esa misma hora tocaban el Sr. Chinarro, con quien tenía ganas de cantar “Esplendor en la hierba”, y los Guillemots, quienes en su último concierto en Madrid me habían dejado con la misma sensación que tengo al bajar de una montaña rusa: quiero volver a subir inmediatamente.

Con estas dudas escuché los dos primeros temas, comprobando cómo el escenario se hacía demasiado grande para ella, su sección de viento, su guitarrista reggae, y su amigo a cargo de la caja de ritmos y los teclados.

A punto estaba de darme la vuelta cuando la Allen, botella de cerveza en la mano, cogió una de ¿whiskey? con la otra y preguntó si podía tirársela al público. Ante el peligro de abrir más de una cabeza, un encargado paseó la botella por las primeras filas mientras Lily decía “Emborrachaos, que esta la pago yo”. Generosa.

El caso es que a partir de ese momento el concierto subió, subió y subió, a pesar de que entre cada arreón utilizase los trucos populistas que aborrezco: que si Bush malo, que si Barcelona caca,… Sí me hizo gracia que hablase del colín que se gastaba su exnovio, de lo puta que era una excompañera de estudios, y los juegos que se traía con un aparato que hacía ruiditos de disparos, sirenas y demás sonidos que ya trae casi cualquier aparato a pilas que vendan en los chinos. Al final fue de lo mejor del fin de semana.

Esta es Lily. Descalza y con un vestido bien amplio. Son diez segundos solo porque yo no tengo paciencia para grabar vídeos, pero fijaos en el bailecito de los chicos de la sección de viento y en el pijama del rasta. Impagable.

A partir de aquí, vuelvo a abreviar, que esto se me está yendo de las manos.

Al terminar Lily fui a ver a PJ Harvey, que también me gusta mucho y que iba monísima con un vestido blanco boda Locomía, pero salió ella sola y después de dos buenos temas a la guitarra la cagó sentándose al piano. No se le oía nada porque el bajo de Phoenix, que estaba tocando a varios cientos de metros de allí, se la comía entera, por volumen y por ritmo. Fuimos muchos los que acudimos como ratas al toque de su flauta. Valoración: Phoenix bien (solo bien); PJ Harvey aburrida (decepción).

Tras un breve descanso para cenar algo fuimos a ver a Astrud. Lo intenté con ellos porque su disco me parece bastante defendible, pero después de las primeras canciones caí víctima de un aburrimiento supino y huí a hacer cola para ver a Arcade Fire. Los muy fans lo pasarían muy bien, de hecho me contaron que en cuanto me fui aquello se convirtió en una orgía, pero mi experiencia fue que si no te sabías las letras de las canciones, te quedabas más frío que Walt Disney. Regular bajo.

Genís con actitud de Genís y Manolo moviéndose muy rápido.

Astrud

Los Arcade Fire, las estrellonas del fin de semana, tampoco me convencieron. Sus discos son de los más escuchados en mi iPod, pero arrastran tanta gente que no pude verles bien. Esto, sumado a que tocaron con la rueda del volumen hacia la mitad, hizo que viviera todo demasiado distante y que algunas muestras de integrismo con el grupo me pareciesen ridículas.

Así las cosas, antes de que acabasen me fui con Iván para coger sitio para ver Bloc Party. Fue un buen concierto pero del que creo que todos esperábamos algo más. No llegó a romper en ningún momento, así que también me fui antes de su conclusión a ver a la fábrica de hits que es LCD Soundsystem.

Un negro cantando con Bloc Party.

Bloc Party

Este sí que fue, en mi opinión y con permiso de Fernando Argenta, El Conciertazo. Por primera vez en todo el fin de semana bailé sin control, grité hasta que se me quebró la voz, y me abracé a los que tenía cerca.

Si James Murphy fuese boxeador y tuviese que enfrentarme a él, me daría igual que me golpease con un gancho con la derecha, con un jab con la izquierda, o con un cabezazo, porque tiene tal pegada que al primer impacto caería sobre la lona.

Si sus temas suenan redondos en el CD, sus arreglos para el directo dan tal gustirrinín en la nuca y en la planta de los pies, que sería capaz de hacerme pis encima. Su batería, espectacular.
En cuanto acabó, corriendo a ver a los Scissors. Después de ver el concierto de la Riviera no podía perdérmelos, y como quería bailarlos, yo solito me fui metiendo para dentro hasta que casi me colé en el coño de la Matronic. Me lo pasé como un enano, aunque al haber perdido el efecto sorpresa la impresión fuese menor. Muy bien.

Al final Iván y yo rematamos con unos poquitos DJs de más (a ver, esto es por 2manydjs) y para casa en el coche de Dwalks, que es un amigo.

(Se notará que desde Lily Allen he corrido un poco, pero es que esto se estaba haciendo más largo que el propio festival).

Monday, July 16

Summercase - Viernes

Tenía en mente una foto muy conceptual para representar el final del Summercase que se ha celebrado en Madrid y Barcelona este fin de semana, pero las circunstancias que tiene vivir en dos casas me obligaban a elegir entre escribir esta entrada, o hacer la foto conceptual sin luego poder subirla. No descarto hacerla y colgarla a posteriori como encabezado, cuando vuelva a tener conexión de Internet, pero hasta entonces esto es lo que hay.

Al tajo. Evidentemente yo, como el resto de los modernos de mierda, he pasado el fin de semana entre Boadilla y la cama. Este es el resumen más conciso que se me ocurre hacer de lo ocurrido el viernes y sábado y aquí debería terminarlo con unas fotos, pero no me resisto a hacer las valoraciones subjetivas que acostumbro para que sigáis sin saber qué ocurrió.

La historia comenzó el viernes con Iván sudando la gota gorda bajo el sol esperándome en Tribunal para ir en metro hasta Colonia Jardín, desde donde salían las lanzaderas-shuttle que llevaban al recinto del festival. En Colonia Jardín nos esperaba una amiga del de Zaragoza, una chica sensacionalmente guapetona y divertida, una combinación tentadora de la que cualquiera se enamoraría hasta hacerse integrista de Carmen de Mairena.

En el autobús coincidimos con Seiai y una amiga suya, y ya subimos todos juntos. Llegamos un pelín tarde para ver The Hours, pero a tiempo de escuchar a Miqui Puig.

Miqui Puig

La verdad es que después de ver algún fragmento del programa de Cuatro “Factor X”, este hombre había perdido muchísimo crédito para mí. Sin embargo lo fue recuperando demostrando que lo suyo es hacer música y no realities chungos sobrados de vergüenza ajena. Por lo visto lo suyo también es el Bio-Century, que hay que ver lo delgado que se ha quedado este chico. Su abuela tiene que estar pasándolo fatal, que ya sabemos cómo son todas con el lustre de sus nietos.

Antes de que acabase el concierto hice una escapada para ver Badly Drawn Boy. Había leído maravillas de este chico, pero en directo me pareció un Álex Ubago. El rey triste del montón de los suicidas. Y como colmo, su look de gorrito de lana en plena torrera en Boadilla. No escuchéis nada suyo, no veáis nada suyo, no compréis su material. Ni camisetas siquiera.

Después estuve yo solo viendo a James, que me gustaron mucho a pesar de ser un grupo de reviejos. Ya les gustaría a muchos, de verdad. Ahora mismo estoy descargándome cositas de ellos, aunque agradecería a esas personas mayores que se pasan por aquí que me recomendasen algo concreto. No quiero ponerme a buscar enlaces suyos, pero si podéis hacerlo vosotros y daros una vuelta por You Tube, seguro que os va a gustar lo que encontréis.

Este es Dwalks bailando al ritmo de lo de James.

Dwalks

Por abreviar y no ser coñazo, resumiré que luego vi un poquito de The Jesus And Mary Chain (nada especial), de Air (Sexy Boy y poco más), de !!! (animales escénicos) y nada de los Kaiser Chiefs, no por ese orden.

Estos son Air en una atmósfera muy "Air".

Air

Y ahora sí me voy a extender en lo que más me gustó del primer día: el concierto de Jarvis “soy-el-puto-amo-de-todo-esto” Cocker.

Jarvis Cocker es Pulp, y Pulp fue el delantero goleador de la selección inglesa de los 90. Su “Different Class” es una obra maestra que debería permanecer en el tiempo junto a la abadía de Westminster para que las jóvenes generaciones no olviden lo que es composición, ritmo y descaro.

Jarvis Cocker es actitud. Jarvis Cocker es carisma. Jarvis Cocker le enseñó el culo a Michael Jackson en los Brit Awards. Jarvis Cocker le pegaría una paliza a Steven Seagal y mearía sobre él.

En su actuación no hizo concesiones a su etapa Pulp y tocó exclusivamente su disco en solitario, “Jarvis”, que es más rockero e igualmente destacable. Abrió con “Fat Children”, mi corte favorito del disco, y con él encendió la mecha que nos haría explotar a todos como una traca. Uno tras otro nos rendíamos extasiados por contagio. Durante una hora todos quisimos ser el que más dinero gana, el que más gusta a las mujeres, el que tiene los coches más caros, el que no trabaja por las tardes. Durante una hora todos quisimos ser Jarvis.

Jarvis2

Jarvis

Lo positivo del primer día:
- Las lanzaderas para ir funcionaron a las mil maravillas. Salías del metro y sin tener que esperar te subías en un autobús que te llevaba sin paradas hasta el festival.
- No había esperas exageradas en la venta de tickets de consumiciones ni en las barras.
- No hubo solapamiento de las letras grandes del cartel.
- El bocadillo de cinta de lomo con queso que me llevó Iván.

Lo negativo:
- El polvo que se levantaba y que hacía que el aire fuese prácticamente irrespirable.
- La cantidad de porros que fumaba la gente haciendo que el aire pasase a ser totalmente irrespirable.
- Lo que me rayé por no poder respirar.
- Lo pasados que llegaban algunos al final de la noche.
- Lo que me rayaron los pasados.
- Tardar más de 2 horas desde que salí del festival hasta que llegué a casa.
- El esguince cervical que me produje en el búho-metro al quedarme dormido.

Tuesday, July 10

DGT y playa

El domingo volví de la playa conduciendo todo el camino del tirón contraviniendo una de las más elementales recomendaciones de la DGT. Un consejo propio: hacedles caso.

No es la primera vez que hago esta idiotez y tengo para mí que esta es la causa fundamental de que en los últimos 100 kilómetros no me soporte ni yo, de que a pesar de que llegue a casa a las 12 de la noche no me pueda dormir hasta las 2, y de que empiece la semana con pie cambiado. Así que hacedme/los/les/las caso y descansar cada dos horas de viaje, turnaros con alguien que os acompañe, y nada de sexo ni estupefacientes al volante.

En cuanto al contenido del fin de semana, no puedo estar más contento con la elección que hice de irme al plan colectivo en lugar del individual. Por supuesto que este último era excelente, pero había infravalorado el primer plan porque no me lo habían explicado con detalle. Si en lugar de decirme “Vámonos el fin de semana a la playa” me hubiesen dicho “Vámonos aquí”


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No lo habría dudado porque yo no soy muy de arena fina, y en igualdad de condiciones entre los dos planes, el último tenía el atractivo de lo nuevo.

El relajamiento fue absoluto y la alimentación copiosa, vamos, que comimos y bebimos como si no hubiese mañana.

De vuelta a Madrid, me encuentro con que el verano que no termina de romper y que yo sigo sin ponerme los trajes propios de estas fechas. Aclaro: los trajes propios de estas fechas son los trajes claros y finos que no dan calor, y la vestimenta blanca con pañuelo rojo de San Fermín.

En el trabajo estos días estoy de formación con otros compañeros de la empresa que han entrado hace poco. Algunos vienen de Barcelona, otros de Valencia, otros de Portugal… Todo muy cosmopolita, ya veis, pero puedo resumir mi primera impresión de estas cuatro semanas en estos 5 puntos:

- El físico medio de la gente supera el rango “Estar muy bueno/a” y más de una llega incluso a “Estar que se rompe”.
- Las mujeres de esta empresa son las que más sonoramente pronuncian las eses en toda España. Este estudio incluye a las andaluzas que intentan imitar el acento madrileño, por ejemplo.
- Hay una cultura arraigada del cocimiento. Del conocimiento también, supongo, incluso en el sentido bíblico.
- Trabajan como animales.
- Son los putos amos de lo que hacen. Así que tanto cuecen como enriquecen.

Finalmente, hoy he venido a dormir a casa de mis padres porque mi padre se ha dado un golpe con el coche y aunque él no se ha hecho nada, el coche ha quedado para darle 50 manitas de chapa y pintura. Siguiendo los consejos del principio añadiría que a partir de cierta edad utilizaseis el transporte público u os quedaseis en casa arrancándoos las costras, pero sé que no me vais a hacer ni caso porque sois todos unos cabezones, así que mejor me callo y me voy preparando para el fin de semana, que viene el Summercase.

Friday, July 6

Contrastes

Esta semana continúo tratando de hacer amigos en mi nueva empresa que cada vez es menos nueva. Pasados los nervios de la primera semana mi impuntualidad está empezando a amenazar con retomar el protagonismo de mis mañanas. Sin embargo, el escarmiento que hoy he sufrido en carne ajena al ver cómo uno que llegaba tarde le ha tenido que pagar el desayuno a los demás hará que al menos los próximos días haga un poquito menos de pereza.

También ha habido otros cambios, como que me he ido temporalmente a vivir con Berlín, que es distinto a irme a vivir temporalmente con Berlín. Aún así sé que esto suena muy bien y muy maduro, por eso lo voy a dejar ahí y no voy a dar más explicaciones. No pienso hablar de los 15 minutos que tardo en llegar andando al trabajo, ni del aire acondicionado, ni de la oferta ocio-consumista de la zona en la que vive, ni de que mi madre se ha ido y ya se me ha vaciado la nevera, … De nada.

Respecto a lo del consumismo, ahora que he trasladado mi sede labo laboral de la zona preferida por el moderneo a la zona más exquisita de Madrid, me maravilla cómo ha podido escapárseme la habilidad que tienen para convivir en menos de 2 kilómetros dos culturas tan marcadas y tan distintas.

De un lado el Mercado de Fuencarral, del otro el ABC de Serrano. En una esquina del cuadrilátero Fenchurch, Duffer, Carhartt, Zoo York o Franklin & Marshall. En la otra Burberry, Hackett, Louis Vuitton o Gaultier. En una acera, conversaciones sobre sexo, drogas y policía; en la de enfrente partidas de bridge, perlas salvajes y hora del té.

Dura prueba para alguien como yo, que por norma general tiendo a ser un John Doe, un Juan Nadie, y adoptar las costumbres que observo para no chirriar con mi entorno. Puedo acabar con una esquizofrenia peliaguda.

Por lo demás poca cosa. En ocio puro, el concierto del jueves de TV On The Radio estuvo bien, sin más. El del Perro del Mar… mejor os compráis el disco que la entrada del concierto. No tengo tiempo para hacer una crónica detallada de las que me gustan. Ya empiezo a tomar copas con los compañeros del trabajo. En casa de Berlín no hay Internet y no puedo leer ni blogs, ni mis correos personales. Muy mal.

Este fin de semana tenía dos planes. Uno muy zen que consistía en ir Elliot y yo solos a su casa de Altea a pescar al curricán, bucear y tomar cervezas viendo atardecer desde el mirador que tiene por casa. El otro, un plan de barbacoa en grupo en otra casa de la playa.

Al final me apunto a este último, y ahora que lo escribo me doy cuenta de que sigo sin saber por qué.

Buen fin de semana a todos.

Thursday, June 28

Y vodka

Me acabo de sentar delante del ordenador más por inercia que porque quiera hacer algo concreto con él. Estoy roto de sueño y los ojos me están escociendo, más por el cansancio que porque me pase todo el día delante de una pantalla, pero encender el ordenador y abrir el eMule cuando llego a casa se ha convertido en una rutina casi inconsciente, como respirar o rascarme cuando me pica.

Una vez sentado y para no perder el tiempo, os cuento que el sábado, después de andar de compras con Dwalks por Fuencarral, acabé en la tienda donde compré “nuestro” traje gastándome en 5 minutos los 200 eurillos extras que había ganado esa mañana en 4 horas. En esta tienda me tienen cogida la medida: cada vez que voy consiguen que me lleve algo. Ya hasta me hacen descuento por ser cliente habitual. Me sentí tan señora de Beckham, tan reina de Inglaterra, que no quito ojo del calendario esperando volver.

Mi última adquisición ha sido una bolsa de viaje mezcla “bolsa de Bjorn Bjorg para las raquetas” vs. “bolsa de Homer Simpson para ir a la bolera”. Espectacular.

Por la noche celebramos el cumpleaños de Shelliot, la increíble y bellísima mujer de Elliot que nos preparó una fiesta que solo habría sido mejor si nos hubiera llevado de gogó al tipo de la chaqueta que baila en El Sol.

En cuanto al trabajo, sigo adaptándome. Y no es fácil, no os vayáis a creer. En esta/mi-nueva empresa la selección de los empleados se hace valorando tanto capacidades como follabilidad. Creo que ya comenté en un post anterior lo importante que es la follabilidad para conseguir cosas en la vida. Reduciendo este planteamiento a su esencia, afirmo que la Humanidad se divide en gente follable y fracasados.

Es un hecho que los minutos tienen 60 segundos; es un hecho que los altos ganan más dinero que los bajos; y no os engañeis: vuestro grado de éxito depende directamente del número de polvos que os echaría vuestro jefe/a.

Dejando este tema a un lado, es increíble lo buena que está la gente en esta empresa.

Por no seguir hablando de trabajo os cuento que mañana voy a cenar, Dios mediante, con Elza, Kurt, y Dwalks a un restaurante en el que habrán de tratarnos como las personalidades que somos si no quieren que les azucemos a Kurt, quien después de haber experimentado las excelencias del servicio escandinavo no tiene actitud de pasar ni media a los ensoberbecidos atendedores de mesas que sufrimos en España.

Y beberemos vodka.

Thursday, June 21

Adaptándome a los cambios

Este fin de semana he estado en Zaragoza, sí, pero si contara aquí lo que he hecho y lo bien que lo he pasado, quien lea a Dwalks o a Iván me tacharía de pesado, de utilizar más chistes fáciles que el primero y menos fotos que el segundo. Así que aquello es lo que hay. Yo pongo los enlaces para que cuando tenga 58 años y quiera acordarme de qué hice el fin de semana del 16 de junio de 2007, pueda hacerlo. Previsor es la palabra que buscáis.

Realmente, lo que no tendré que investigar para recordar es que el lunes he empezado en mi nueva empresa. Es más pequeña que la anterior, como mi nueva mesa, y el ordenador ni siquiera es un ordenador. Por el contrario, la moqueta está mucho más limpia y la temperatura es regulable por debajo de los 28 grados.

En este nuevo empleo voy a trabajar muchas más horas, pero creo que hacerlo en el ambiente en el que lo he estado haciendo estos tres días no me va a importar demasiado.

No paro un minuto, y a pesar de que llego a casa a partir de las nueve de la noche, me lo estoy pasando como Imelda Marcos en la feria de calzado de Alicante. Hasta este momento estoy muy satisfecho con el cambio y sé que voy a aprender mucho, mucho más.

Como a priori me preocupaba echar de menos un referente tipo Dwalks entre los compañeros, el primer día les llevé unas fruticas de Aragón para ganarme sus estómagos.

Además de haberles invitado a una ración de coliflor y un vaso de quina, hay pocas maneras más arriesgadas de ganarse a la gente que con frutas de Aragón. A mí me encantan, en serio, pero la mayoría tiene miedo de la fruta escarchada porque es incapaz de comprender sus orígenes y su naturaleza muerta.

Al segundo día les llevé a mis compañeras una caja con el lema “Chupar relaja” y llena de Chupa-Chups. Y por si esto también sonaba poco arriesgado, al tercer día mi director me ha pillado jugando al fútbol en el pasillo que hacen las mesas de la oficina. Al salir de la misma he vuelto a meter en una bolsa todas las cosas que ya había guardado en los cajones y las he traído a casa.

El problema es que intuyo que esto es solo el principio, porque tengo sentado enfrente un compañero tan parecido a mí que a la tercera hora del lunes ya estábamos vibrando en armonía, al son de lo de “Yo tengo un gozo en el alma GRANDE. Gozo en el alma GRANDE”.

Ya os contaré más cosas que han pasado y que seguirán pasando, pero lo más importante para mí ha sido encontrarme un ambiente tan sano y a este compañero que presiento que habría sido un amigo para mucho tiempo de no ser porque se va en septiembre.

Me temo que tendré que buscar un nuevo sustituto para Dwalks hasta que le convenza para que se venga a trabajar conmigo y con Elza. Esto mola.

Thursday, June 14

Super 8

Ayer mi padre recogió un DVD en el que le habían grabado las películas que tenía en Super 8 con los recuerdos de la familia. Bueno, de toda la familia menos yo, que al parecer el Super 8 se agotó antes de que naciera. Dejadme que piense eso antes que mis padres no me quisieran.

Creí que nunca pondría algo tan íntimo, pero era esto o un vídeo de Paris Hilton montándoselo en la cárcel, que está la audiencia fatal. Para evitar herir sensibilidades, he quitado los cortes en los que hay malos tratos a los animales, que hay que ver qué borricos eran mis hermanos de pequeños y cuánta paciencia tenían los pobrecillos chuchos.

En el fondo este post es para Schwester, que hoy es el cumpleaños de Puñetón y no va a poder estar. Sé que cuando lo vea se le va a caer una lagrimilla y no va a poder dejar de ponerlo una y otra vez.

Wednesday, June 13

La despedida

Durante las dos semanas que han transcurrido desde que comuniqué mi intención de causar baja voluntaria, mis amos han intentado que me quedase, mis clientes me han gritado que no podía irme, y no he parado de recibir muestras de afecto. Todo me ha hecho sentir muy bien y en ningún momento he sentido pena por marcharme. Al contrario. Cuantas más llamadas y mensajes recibía, más me decía: “Ya hay que ser cagón para dar marcha atrás en estas cosas, joder. Como me quede, la gente se va a acordar de mí en lugar de Cagancho en Almagro”.

Así, decidí cortar cualquier arranque de contraoferta para preservar mi frágil equilibrio emocional, y me dediqué a poner al día a mis compañeros en los asuntos que quedaban pendientes y mis rutinas, y a escribir cartas de despedida, que al final han resultado ser unas siete.

Llegó el viernes, el último día que trabajé para mis antiguos jefes y el último día de jornada partida. Para celebrar esto último la empresa se pagó unas raciones de lomo, jamón, etc., y unas tortillas, aceitunas, y esas cosas del comer. Como quiera que después del ágape unos treinta compañeros habíamos quedado para almorzar, no tenía mucho margen de maniobra a la hora de elegir a qué invitarles por mi despedida.

Después de hacer un pequeño cocktail de ideas, a comienzos de la semana había elegido llevar unas chucherías (idea propia) y unos pasteles (idea de Dwalks porque la mía le parecía una mierda). Cuando digo chucherías, me refiero a nubes, dentaduras, cocacolas, regalices, etc., como en los cumpleaños.

El miércoles fui a un supermercado de estas porquerías que hay entre Cuatro Caminos y Alvarado. Hacía tiempo que no pasaba por allí y la verdad, creo que tardaré en volver a hacerlo. Prefiero mi barrio con sus carteles de Fangoria y de la sala Galileo a las calles enteras empapeladas con fotos de Julián Oro Duro, que no sé quién es pero ya le tengo miedo. Ved la foto y decidme sino, a ver.

Julián oro duro

No sé a quién despedía, pero me alegré mogollón de que no fuese a mí.

Me tiré toda la tarde del jueves haciendo bolsitas (más de 70), con las chucherías que había comprado. 150 piruletas, 125 nubes, 300 moras, 200 cocacolas, 125 dentaduras, 200 fresas de un tipo y otras 200 de otro, 500 platanitos, 175 regalices blancos rellenos de fresa, y otros 300 trocitos de regalices rojos rellenos de “nata”. Esa noche apenas pegué ojo con el pestazo que había por toda la casa.

Chucherías1

Chucherías2

Llegó el viernes y pude despejar las dudas acerca de si lo de los dulces era buena idea o no. La gente quedó encantada a pesar de que Dwalks les iba murmurando a la oreja, que si menuda tontería, que si son cosas de niños… Ay, qué cruz.

Antes de comer tuvimos el aperitivo subvencionado por la empresa, y justo a la mitad y con mi director delante, Dwalks mandó callar a todo el mundo para darme unos altavoces para el iPod y un tarjetón que me habían regalado entre todos. Se supone que en estos casos uno debe dar un discurso de agradecimiento y de despedida, y para ser sinceros, yo había pensado en algunas ideas que no contemplaban tener a mi director delante, así que lo que sucedió fue que me puse rojísimo y que pronuncié la secuencia de palabras más patética que recuerdo desde que le pedí una segunda oportunidad a mi antigua novia.

Pasado el mal trago fuimos a comer y a tomar unas copas. Yo, como me olía el percal, estuve las dos primeras horas a base de Coca Colas y de agua, y así pude aguantar hasta que el último, a eso de las 23:15 me dio el último abrazo-beso de buenasuertecuántotevamosaechardemenos.

Eso sí, también me dio tiempo a que ellos viesen que mi cambio me va a resultar más fácil porque les llevé a tomar la última donde había quedado con una Elza que se mostró en todo su esplendor, que es muchísisimo, y por donde pasó otra futura compañera no menos esplendorosa.

¡Qué ganas tengo de empezar, madre!

Friday, June 1

Semana muy difícil

En los últimos tiempos vengo actualizando con bastante falta de frecuencia, vago que me estoy haciendo, lo sé, pero además hay también otra razón.

Todo empezó con aquello de los 15 euros al mes o el “Nadie que no sea famoso puede vivir en Madrid con 15 euros al mes, y yo, que no he follado con ninguno que salga por la tele, tengo que pagar siempre”.

Continuó con la bolsa de trabajo de Infojobs y “lo único que la diferencia de la de la basura es que no es de plástico negro, porque contener, contienen la misma mierda”.

Y la historia ha terminado con que voy a causar baja voluntaria en mi empresa o decir el “Buenos días. Que me voy”.

La decisión ha sido fácil de tomar porque lo que estaba en juego no era la calidad, estabilidad, o comodidad del trabajo, sino mi supervivencia. Lo que sí me está resultando difícil es despedirme de las cosas buenas que he conseguido reunir estos 6 años. Sobre todo de mis lápices perfectamente afilados y de mi procesionaria de clips que no sé a quién voy a dejar en herencia.

Los preparativos del cambio comenzaron con el mes de mayo y concluyeron el pasado lunes con el anuncio de mi baja en la empresa. Me da, me da rrrrabia tener últimamente tan pocas ganas de escribir porque hay miles de cosas que querría contar, pero espero recuperarlas pronto, cuando la tensión del momento haya pasado y comience a crear una nueva rutina.

Dwalks es el mayor responsable de mi cambio de trabajo. Por su culpa empecé a buscar. Él me presentó a Elza (futura y espectacular compañera de trabajo). Y él me hostigó durante todo el mes de mayo hasta que la decisión estuvo tomada.

Como con él he pasado toda la semana en nuestro particular canto del cisne, leyendo su último post se puede saber exactamente qué es lo que he hecho. Aún así, haré la innecesaria labor contarlo desde mi punto de vista:

Al contrario que el de Dwalks, mi humor esta semana ha sido excelente. En la oficina no he parado de pasear y perder el tiempo estrechando las manos de los compañeros, recibiendo ánimos y buenos deseos. De estos sí que me llevo los bolsillos llenos.

Mi buen humor y mi abandono físico me han animado a acompañar a Dwalks en su lucha “Por el lucimiento de un perfil respetable”, y nos hemos volcado a la ingesta de ensaladas del Viena. He de decir que siempre eran de lechugas y/o/u espinacas, por lo que no nos hinchábamos con los hidratos del arroz o la pasta. También he de decir que me ha dado muchísima vergüenza ver cómo Dwalks le pedía todos los días a la dependienta que le “petase” un poquito el recipiente.

Cada día, después de comer las ensaladas, hemos salido a pasear porque ahora mismo en Madrid tenemos el clima perfecto. Venid a verlo si queréis.

Comíamos poco y lo bajábamos caminando. Así no es de extrañar que al salir de trabajar fuésemos a tomar unas cañas y yo acabase apretándome media docena de croquetas. Que no sé de dónde saca este chico su fuerza de voluntad, de verdad.

Esta semana he pasado más tiempo con él que en el último mes. Y lo que me he reído. Hemos paseado por la calle hablando como en las películas españolas de los 70 (él más que yo, que a mí no se me ocurría nada), hemos cantado ópera (él más que yo, que no llego a algunos agudos), y nos hemos cogido de la mano (él más que yo, que está muy tontorrón).

Es cierto que descubrimos el traje perfecto, pero a diferencia de él puedo afirmar (y afirmo), que a mí me queda como un guante. Me da un poco de lástima que a él le haga culo pollo y pollón, pero ya le he explicado que no todo el mundo puede tener el cuerpo de una escultura griega. Acto seguido me he comprado el traje y he decidido llevarlo siempre que quede con él para recordárselo.

En fin, si esta semana ha sido la de la anunciación, la que viene será la de las despedidas. Espero no llorar, que yo soy muy llorón y de moco fácil, pero por si acaso no me daré rímel.

Buen fin de semana.

Monday, May 28

Premio desierto

Cuando se juega un partido de baloncesto, unos ganan y otros pierden. Cuando se corre una carrera, hay uno que gana y los demás que no. Cuando se juega una pocha, uno gana y los demás le pagan. Cuando hay un combate de boxeo uno levanta los brazos y el otro besa la lona.

Siempre, en cualquier evento en el que haya una competición, existe un vencedor y un vencido. En cualquiera menos en las elecciones autonómicas, claro.

Este año volvemos a asistir al bochornoso espectáculo en el que en el que se comparan peras con manzanas para poder decir que el género de uno es el mejor. Unos brincan en el balcón de Génova y otros descorchan botellas de champán en Ferraz.

Un estudio de los que realizan las ociosas universidades británicas podría afirmar que los políticos post-elecciones autonómicas son los seres vivos más optimistas del planeta. Quizás incluso por delante de Bono y Bob Geldof.

Ayer acompañé a Berlín a votar al colegio del 2 de mayo y me llamó la atención que hubiese menos policía que por las noches. Poco a poco la convivencia en el barrio va disminuyendo a la vez que se vuelve más sana. La alternativa está siendo un ocio más propio del barrio de Salamanca que aunque tiene menos glamour bohemio, tampoco me desagrada.

No sé qué votó, pero seguramente que lo hizo en blanco, como yo. No me gusta la política. Tampoco me gusta la ley electoral. Meritocracia es una palabra que me suena mejor que muchas otras que la riman.

En fin, ahora que hemos decidido quién queremos que nos gobierne, en Madrid nos volverán a levantar los suelos. En épocas de lluvias brotarán centenares de parquímetros. Lucharemos de nuevo contra París por ser olímpicos. Y Sabina nos dedicará otra canción, ésta a dúo con Ismael Serrano.

Ahora es cuando hay que preguntar si hay algún lugar en el que el asilo está subvencionado.

Wednesday, May 23

Alicante

Estoy en el aeropuerto de Alicante y quiero aclarar que no es cierto que no haya tenido tiempo de escribir, es que me ha dado muchísima pereza. Pero por fin la he vencido. Ahora, mientras espero que llegue el avión con un retraso no superior al anunciado, y me permita llegar al partido que tengo que jugar a las 23:00. Otra vez, he tenido que traerme de paseo las botas y el equipo de fútbol porque al llegar no tendré tiempo de pasar por casa.

Hoy he tenido una reunión con unos holandeses que son la mar de simpáticos. Creo que han venido más por el sol que por negocios, pero hoy les ha caído una buena chupa de agua. Hay que ver cómo llovía en el puerto deportivo mientras me comía unas habitas con chipirones y un arroz a banda que estaban para repetir diez veces.

Al final de la comida nos han servido una mistela y unos rollitos que son típicos de aquí y que también estaban como para que se me hubiesen caído los empastes del gusto. Eso sí, desconfiad de los alicantinos y en general de la gente que llame rollitos a las rosquillas.

Acabo de caer en que he dicho holandeses por decir, porque en el grupo había un holandés, una finlandesa, una noruega, una sueca y un danés. Sí, lo sé, me dais dos minutos y os monto un chiste con ellos. Por cierto, cómo estaba la sueca, ¡qué ojazos y qué tipín tan de atleta de salto de altura me llevaba!

Bueno, pues hemos invitado a los holandeses a ver unos cultivos de tomate (aquí no solo se hace turrón) y teníais que haberles visto comiéndose los cherries. A manos y carrillos llenos. Estoy seguro de que si se los hubiese encontrado el agricultor les había echado algún producto químico de los que usan para controlar las plagas.

Me he dado cuenta también de lo diferente que es el turismo de Alicante al de Madrid. Aquí se lleva el turismo moreno, (moreno de piel, no moreno de José Luis, aunque un poco también). Tipos y tipas muy pellejudos por la cantidad de horas de más que han pasado bajo el sol. En Madrid, sin embargo, el turista es más del tipo “¡Qué culta soooooy! ¡Cuántos museos veeeeeeeo!” "¿Por dónde salen los famosos?"

Siguiendo con el aeropuerto, para llegar al arco de seguridad he tenido que atravesar una fila de unos 80 escoceses que volaban a Edimburgo. Bonita ciudad. Edimburgo. He distinguido en la fila al menos 6 cirrosis, 14 melanomas, y 75 casos de obesidad mórbida.

Después pasar por seguridad he visto que aún no nos habían asignado puerta de embarque, y ha sido cuando he abierto el portátil y me he puesto a escribir esto.

30 minutos después, me acabo de levantar para ver si ya habían puesto la puerta de embarque en las pantallas y aún no hay noticia cuando faltan 20 minutos para que “salga” el vuelo. Mira que me jode. Me he gastado 120 euros más para salir media hora antes y ahora me retrasan el vuelo. Y esta vez no es Iberia, sino Spanair. Eso sí, en el mostrador de facturación me han avisado mediante circular que hoy esta compañía no puede cumplir su compromiso de puntualidad porque han desviado los vuelos a la entrada sur de Barajas.

Eso está bien, mientras avises, puedes cagarte en el contrato, que no pasa nada. Veamos unos ejemplos:

- “Hola, vengo a alquilar un coche”
- “Aquí tiene las llaves del Fiat Stilo que hay en la puerta. Firme aquí”.
- “Le aviso de que pienso estrellarlo contra la garita del guardia del parking y que le voy a rajar la tapicería, oiga, que a mí me gusta mucho de hacer acuchillamientos como con los parqués.”
- “Ah, bueno, mientras avise…”


- “Buenos días señor director. Mire, es que resulta que tengo una hipoteca con ustedes pero este mes me lo he gastado todo en putas y en cervezas y no les voy a poder pagar y tal.”
- “Ah, bueno, mientras avise…”

No todo es tan "Qué va, qué va, qué va... Yo leo a Kierkegaard" en la vida. Está bien avisar cuando no cumples un compromiso. Pedir disculpas está aún mejor. Pero eso no debe eximir de las responsabilidades contraídas. Por cierto, Dwalks, perdona por lo de este fin de semana. Te debo una.



Acabo de oír que retrasan el vuelo una hora. Voy a pedir la hoja de reclamaciones y después me voy a robar unos perfumes al Diuty Fri.

Wednesday, May 9

Puntualización

Esta tarde he acompañado a Berlín a ver unas tiendas de telefonía porque a su móvil le ha llegado la hora y necesitamos otro de una generación neonueva, que lave más blanco y que sea rojo.

Después de muchos años con Movistar, Berlín ha conseguido acumular unos 25.000 puntos, pero si quiere el móvil aún más barato tiene que firmar un contrato de permanencia de 18 meses más. Como eso nos ha parecido una tomadura de pelo con tufillo a cadena perpetua, nos hemos ido a las tiendas de Orange y Vodafone que hay al lado.

En cierta forma no deja de resultarme paradójico el caso de las operadoras de telefonía móvil porque conceden mayores bonificaciones a la traición que a la lealtad. 30 monedas de plata son tentadoras, pero ¿os imagináis lo que hubiera ocurrido si le hubiesen ofrecido a Judas una Blackberry? Seguramente se habría pasado la vida enviando mails a los romanos para chivarse por dónde andaban el Pedro y el Juan…

Esto de los puntos ha hecho que me colateralmente me plantee cómo los programas de fidelización de clientes nos han invadido en todos los ámbitos. Este es mi día cualquiera:

Me levanto por la mañana, y después de prepararme el café, recorto el punto que viene en el cartón de la leche y que junto a otros 5 enviados a un apartado de correos, me va a permitir entrar en el sorteo de un coche. Otro tanto me sucede con los cereales, solo que en esta ocasión el regalo es un monopatín con un dibujo de un tigre a rayas o una rana con gorra.

Compro el periódico y recorto el cupón 14/80 para el GPS, el del DVD portátil, y el del chándal de la selección. Siempre acabo con tantos cupones que no sé si contarle al kiosquero el chiste de que parezco un ciego de la ONCE o el de que soy un niño de la posguerra con la cartilla de racionamiento.

Cojo el metro para ir a trabajar y me encuentro con el billete de 10 viajes para el que viaja mucho, el abono transporte para el que viaja muchísimo, y el billete sencillo para el turista y el que ha olvidado la cartera en casa.

Para compensar, en el trabajo mi jefe practica un tipo de fidelización inversa: cuanto menos salgo de la oficina, más le suena mi cara, y cuanto más le suena mi cara, más marrones me coloca, lo que hace que cada vez tenga más ganas de salir de la oficina.

Salgo a comer al Fresco o al Subway y sello una tarjeta por la que uno de cada seis almuerzos me sale gratis. O voy a comer el menú casero a la casa de comidas, y si es el segundo día consecutivo que asomo el pescuezo por allí, el camarero me pone un chupito de pacharán y una sonrisa.

Por la tarde salgo a hacer la compra. Si se trata de cultura uso la tarjeta de la FNAC, si se trata de viandas la del Carrefour, si se trata de caldos la del VIPS.

Después de darme gratis uno de cada cinco masajes en el gimnasio, ceno en casa y relamo la tapa del yogur para que con 29 más me envíen un cuento para mis sobrinos, y la de las natillas para que me den unos cromos de fútbol.

Me acuesto.

Intento dormir, pero no paro de dar vueltas a que si comprase el periódico en el VIPS, en 6 años podría cenar gratis; a que tengo que viajar más con Iberia y alquilar más coches en EUROPCAR; y a que únicamente debo parar a repostar en las gasolineras REPSOL porque también me dan puntos para algo que no sé qué es después de 3 años de tener la tarjeta.

Pienso que también debería abrirme una cuenta en la Caixa porque me hacen mucha gracia los puntos Estrella y para algo tienen que servir, pero lo descarto rápido porque me veo gastándome un panojal para conseguir un juego de toallas con una estrella de mar azul, una batidora, y un boli linterna.

Me duermo.

Wednesday, May 2

Fragmentos

Después de 5 días sin hilar dos ideas como celebración del puente del Día del Trabajo y del de la Comunidad de Madrid, algo que me apetece poco es teorizar, así que haré un breve repaso de lo que ha sido el tránsito jueves-jueves.

Brutal fue el concierto de los Scissor Sisters el jueves en La Riviera. A las 18:30 no tenía entrada, pero CF me consiguió una a última hora. Y gratis. No paré de reír y de bailar junto a Dwalks, Kurt y su hermana. Sin duda este ha sido el mejor concierto al que he ido en los dos últimos años, y sin duda Jake Shears el mayor espectáculo.

Desconcertante es mi cambio de imagen. El viernes fui a la oficina con los pelos que se me quedaron después del concierto y generé no menos de 12 comentarios, la mayoría aprobadores, pese a que las posibilidades de mi pelo son las mismas que las del de un Geyperman.

Triste ha sido enterarme de que mi sobrino mayor es celíaco. Pensaba que esta enfermedad no podía manifestarse después del nacimiento, pero así es. Al parecer no se le pueden retirar los alimentos con gluten hasta que se le haga la prueba definitiva para que los resultados no salgan falseados, algo especialmente duro para sus padres que tienen que “envenenar” conscientemente a su hijo, a quien ya están hartos de ver vomitar, enfermar, y entristecerse.

Reconfortante fue mi paseo de ayer con unos amigos por Cercedilla. Estuve caminando entre los pinos cubiertos de nieve mientras desde las hojas nos caían los pegotes del deshielo. Después de un fin de semana absolutamente vacío me hizo sentir que el tiempo volvía a servir para algo. Ya de vuelta en Madrid, acabamos tumbados al sol en el césped de mi escuela. Recuerdos.

Mayor me hace sentir lo que ha pasado estos días en el Dos de Mayo. Esta mañana, como cada día, Berlín y yo hemos comprado El Mundo y El País, y me ha embobado ver cómo incluso en esta noticia el enfoque es tan distante. Según El Mundo la policía cargó contra los botelloneros después de que alguno de ellos agrediese a una compañera que iba a detenerle por beber en la calle. Los policías entraron al Dos de Mayo para arrestar al agresor y fueron recibidos a pedradas y botellazos, hicieron uso de la fuerza y se desencadenó lo que ha salido en los telediarios.

Según El País, los policías hicieron cargas indiscriminadas contra todo el que paseaba por el barrio de Malasaña. Estaban los chavales bebiendo sus botellas en silencio sentados en los bancos de piedra de la plaza, celebrando las fiestas del Dos de Mayo, cuando la policía entró a molestarles porra en mano y ensañándose especialmente con los que pasaban por allí. A todo el que decía “Yo no he hecho nada, señor guardia”, porrazo. Ni los grises.

Como vecino puedo decir que el lunes, volviendo a casa a las 4 de la mañana después de tomar unas copas con Dwalks y Elza, tuve que atravesar un grupo de unos 50 policías y no me llevé ningún porrazo, aunque estoy seguro de que si hubiese visto bronca y hubiese sido tan estúpido de querer pasar por el medio me habría llevado tantos palos como pedradas.

Pienso que a estas cosas van siempre agitadores profesionales con sus sudaderas con capuchas. Arman follón, salen corriendo y el que se lleva los palos es el que está en el lugar inadecuado en el momento menos oportuno.

Lo más espectacular de todo es la capacidad de cicatrización del barrio. Esta mañana, nada más levantarnos, hemos ido a comprobar el estado del coche de Berlín y no he visto ni un contenedor quemado, ni un escaparate roto, ni vidrios en el suelo.

Ninguna son las ganas que tengo de madrugar mañana para ir a trabajar.

Monday, April 23

Bolsa de trabajo

Tengo pocas posibilidades de actuación dentro de la planificación mensual que voy a tener que hacer para sobrevivir en un mundo en el que Hipoteca es el nombre de la bruja mala del cuento. La primera y más fácil es empezar a llevarme la comida de casa, con lo que los 9 euros que me gasto en un menú del día pueden pasar fácilmente a 1 que me cuesten el pan y el vino. La otra es cambiar mi trabajo por otro en el que me paguen más.

En este sentido llevo más o menos 3 meses echando un vistazo a las ofertas que publica Infojobs con resultado incierto. Empecé pensando que era una maravilla por la cantidad de ofertas que encontraba, pero después de 3 meses me parece que en lo que al mercado laboral se refiere no es oro todo lo que reluce, ni mucho menos. Poca variedad y menos profesionalidad es lo que predomina.

Afortunadamente mi situación no es desesperada, pero conozco quien como en la película porno, “por un trabajo, por arriba y por abajo”. De las ofertas a las que he contestado, únicamente he recibido respuesta de una. Otras tres están muy interesadas pero no tanto como para llamar, que está el teléfono carísimo, y otra me ha rechazado esta mañana.

Hasta ahora no me había ocurrido esto. Puesto al que había optado, primera fase que había pasado, pero esta última era para una empresa americana que, por la rapidez de su contestación, ha demostrado ser la más seria de cuantas hasta ahora he encontrado. Pero eso no me quita el mal sabor de boca que me deja porque era una oferta a la que había contestado casi sin ganas porque no me interesaba realmente.

Cuando he visto que me habían rechazado me he sentido humillado, como si en un congreso de modelos hubiese entrado a la amiga gorda y enana de una de ellas y me hubiese dado calabazas. ¡¿Pues no me han dicho que no?! ¡Ellos, que no me merecen! ¡Esos gordos hijosdeputa…!

Y si me hubiesen llamado para la entrevista, ¿cómo me habría preparado? Porque en las entrevistas que he hecho he comprobado lo que se dice de que la primera impresión del entrevistador se basa en tu follabilidad; la segunda en si eres o no competente; y la tercera en lo creativo que eres tratando de disimular tu falta de competencia y/o follabilidad. Por lo que cabe deducir que lo suyo es ir bien limpito y entrenado del gimnasio.

Esta tarde Berlín, mi mejor primera impresión, me ha ofrecido trabajo para los fines de semana atendiendo la terraza de uno de los clubes más pijos de Madrid y le he dicho que sí, que a mí lo de los Tous siempre me ha dado mucha risa y que allí me voy a partir el pecho con los ositos. Al final creo que se ha asustado un poco por esto y ha retirado su oferta, lo que significa que si necesitáis alguien que os planche, y/u os limpie la casa esporádicamente, por favor, contad conmigo. Puedo presentar referencias.

Thursday, April 19

MacLean vs. Márquez vs. Hayman

Ayer se celebró en Siroco la batalla de los solistas o como quiera que se traduzca The Battle of the Solo Artists, que es como Acuarela y Tanned Tin decidieron llamar a la reunión de Alasdair MacLean (The Clientele), Pepo Márquez (The Secret Society), y Darren Hayman (Hefner). Costaba 8 euros en puerta, lo mismo que una entrada de cine, y entre ver a 300 maricas muertas o a estos tres tipos amusculados, elegí lo último.

Empezó el señor MacLean, a quien no había escuchado cantar nunca y a quien no volveré a escuchar jamás. Podría decir de él que no transmitía ninguna emoción sentado en un taburete, tocando su guitarra acústica con la cabeza gacha, y manteniendo un único tono de voz durante más de cuarenta minutos, pero prefiero acusarle de despertar sentimientos suicidas.

Miraba alrededor de mí y no veía más que caras de gente abatida que había tenido un día de mierda en el trabajo, que habían discutido con sus jefes y sus novias, y que en lugar de estar en el gimnasio descargando adrenalina, estaban con una botella de cerveza en la mano escuchando al deprimente Alasdair y abocados al alcoholismo. Que se fuese pronto evitó la tragedia.

Le siguió Pepo, que tenía la fácil tarea de alborotar la sala. De la chistera sacó 3 pedales, 2 micros, una caja de ritmos, 2 guitarras, y una selección de canciones de su futuro disco, del viejo, y una versión del Papa Don’t Preach inquietante por lo travestida.

Pepo hizo lo posible porque sus canciones sonasen sólidas, llegando a cantar simultáneamente tres voces y mutando de solista a hombre orquesta. Al lado del patético Alasdair, Pepo parecía Eddie Murphy interpretando al personaje blanco, al negro, al guaperas, al chistoso, y a la gorda cantante de gospel.

Cerró la actuación Darren Hayman, un inglés desgarbado con aires de bufón. Empezó la actuación como se empiezan las presentaciones en los congresos, haciendo un par de cuchufletas para meterse a la audiencia en el bolsillo. Y lo logró. La gente comenzó a apretarse delante del escenario cantando The Hymn for The Alcohol que es, tristemente, una canción muy Alasdair.

Con trampas (se llevó al bajista con él), simpatía, y unas melodías sencillas consiguió que algunas caderas se contoneasen, pero sin llegar nunca a perder el control.

Podría resumirse la noche de ayer en que los conciertos de solistas tienden al tedio y al cantautorismo patético, pero que con suerte pueden llegar al rescate un par de superhombres que no necesitan ni espadas, ni escudos, ni haber nacido en Esparta para derrotar al malo.

PISTAS:

The Clientele. (Myspace)
The Secret Society. (Myspace)
Hefner. (Myspace Darren Hayman)
¡¡!! Portadas de los discos de Hefner (Casi todas Lichtenstianas y camisetables. Merece la pena echarles un vistazo )

Tuesday, April 17

15 euros

El jueves estuve en el notario, el viernes en el banco y el lunes me convertí en propietario. Ya soy mayor.

Esa misma tarde eché cuentas de lo que me va a quedar al final de mes para vivir después de pagar las letras, las comidas y el gimnasio, y son 15 euros. De estos 15 euros debo descontar la gasolina, las cenas, las copas, los viajes, los regalos de cumpleaños/bodas/bautizos, el periódico, el fútbol y la ropa. También el seguro del coche. Y el café.

No me he dejado llevar por el pánico porque llevo acatarrado desde el viernes y no estoy en mi mejor momento. No quiero tener que salir corriendo a la calle con yayas de cuadros y sujetándome la nariz con un pañuelo. Esperaré a estar sano. Dignidad. Y dientes.

Thursday, April 12

El pájaro de Miró

El sábado estuve paseando por el museo Reina Sofía, una visita que nunca cansa. Aproveché para ver las exposiciones temporales y las permanentes, y dentro de esta última categoría me agradó muchísimo Miró. Me agradó tanto que a punto estuvieron de saltárseme las lágrimas viendo sus cuadros.

¡Pero qué tío más golfante y más grande, madre! En serio, ver sus lienzos (siento no recordar los nombres) de 1,50 x 2,00 metros con cinco miserables puntos negros colgados de una pared del Reina Sofía, me hizo sentir por él una admiración que ni Picasso ni Dalí habían conseguido despertar instantes antes. ¡Qué envidia de cerebro! ¡Qué facilidad para manipular! Os juro que me dio tal ataque de risa que me tuve que salir de la sala.

Probablemente mi problema es que soy la reencarnación de un pastor de cabras ciego que vivió en el siglo XVIII. Probablemente si me hubiese formado en las artes plásticas habría podido apreciar la dificultad y belleza que encierran esas obras. Y más probablemente lo que pasa es que los cuadros que Miró tiene en el Reina Sofía son una puta basura.

Mientras seguía teniendo los cuadros frente a mí, e intrigado por tamaña tomadura de pelo, llamé a un amigo arquitecto y titular del carné oficial de “Amigo del Reina Sofía”, que al parecer es algo con lo que se liga a brazadas. Me estuvo diciendo que Miró no es ni muchísimo menos de los más golfos y que experimentó muchísimo antes de llegar a aquello, pero después de sus explicaciones no me creí nada y me quedé un poco tal.

Al día siguiente quedé a tomar el aperitivo con mi amigo el escultor y le comenté la jugada. Que si la auténtica obra maestra de Miró era colgar aquello en el RS, que si mis sobrinos hacen cosas mejores, ya sabéis. En esta ocasión mi amigo, que se llevó algún que otro premio internacional cuando empezaba, me reconoció que es más que fundamental el posicionamiento en el mercado. ¿Conocéis la Coca Cola? Pues lo mismo.

También me comentó que la Generalitat siempre ha potenciado mucho a sus artistas y creadores y que ese impulso ha sido clave en Miró y en otros.

Al final, esta noche he estado a punto de rectificar cuando estudiando la obra de Miró he confirmado que era macanudamente bueno y que tiene otras cosas mucho más espléndidas, cosas que incluso me gustan. Pero luego he pensado que no, que no rectifico porque sigo pensando que los cuadros que vi son una vergoña.

Esto es un ejemplo de lo que os digo, pero hay más:

- Vergoña nº1
- Vergoña nº2
- Vergoña nº3 (ver abajo del todo "Landscape")

Y esto es lo que me diréis: “Eres un ignorante” “Es el genio del surrealismo”, blablabla. Que no, que si no me gustan, no me gustan. Como tampoco me va a gustar nunca Apocalypse Now por mucho que me digan que es una obra maestra.

Monday, April 9

policía

A las 5 de la tarde del viernes estaba en el portal de casa de Berlín esperando que pasase con el coche a recogerme y salir de viaje. De pie en una calle de Malasaña con la espalda y una pierna flexionada apoyadas sobre la pared y leyendo el periódico. A dos metros de mí, en el soportal de un pub, un tío que debía tener mi misma edad y una borrachera de Asturias patria querida no paraba de cantar en inglés y gritar que se quería quitar la vida.

Me dio lástima verle así porque por lo demás tenía un aspecto de lo más normal. Aunque no me atreví a acercarme a hablar con él, le miraba de vez en cuando y nos hacíamos algún gesto con el pulgar hacia arriba y arqueábamos las cejas. En un momento se levantó y me pidió que le hiciese un favor de un euro. Le di la moneda y con las mismas se marchó de nuevo hacia la plaza del 2 de mayo agradeciéndomelo con aspavientos muy exagerados, gritando consignas antisistema y ofreciéndome el mini de cerveza que abandonaba aún frío en el suelo.

Volví a bajar la vista al periódico que tenía entre las manos y a los 30 segundos pasó por tercera vez frente a mí un coche con dos tíos más o menos de mi edad. En ese barrio es normal que hasta que aparcas no des tres, sino diez vueltas, así que no me sorprendió verles otra vez hasta que pararon justo frente a mí, bajaron del coche y caminaron hacia donde yo estaba mirándome a los ojos.

Por su puesto que apreté las maletas con las piernas porque estaba claro que venían a robarme. Y por supuesto que apreté el culo contra la pared porque también estaba claro que venían a sodomizarme.

- Policía. ¿Qué le ha dado usted a ese caballero? - dice el que más cerca está de mí mientras me enseña una placa y oigo un pitido corto y agudo que viene de mis pantalones como consecuencia de la pérdida total de control de mis esfínteres.
- Pues un euro que me ha pedido.
- Ahá. ¿Tiene usted el DNI aquí?
- Mmm, sí. Aquí está.
- …
- ¿…?
- ¿Vive usted aquí? (mientras anota mi nombre en una libreta).
- No, mi novia, que en un momento va a pasar a recogerme.
- ¿Hacia dónde ha ido el caballero que estaba con usted?
- Hacia la plaza - digo aunque esté pensando: “Si no me mata le llevo hasta él”.
- Muy bien, buenas tardes.
- Buenas tardes.

Un minuto después aparece Berlín con el coche y con cara de sientohabertardado, baja la ventanilla y me grita desde dentro: “¡No sabes la cantidad de policía que hay hoy aquí!” Y yo, que no lo sé pero me lo imagino, solo acierto a decir muy despacio: “Por favor, no digas nada y arranca”.