Wednesday, June 8

Identity card


Berlín, que es una chica de mundo, marchó para Tenerife hace un par de semanas a ver bautizar a su sobrino. Estuvo casi una semana ligando carcinoma, bebiendo cañas y saliendo con los muyayos. A la vuelta, aprovechando que yo estaba sólo, se quedó a dormir en mi casa.

Después de cenar algo y ver un rato la tele, Berlín sacó una camiseta azul, mi color preferido en pugna con el verde, con una salamandra de dos palmos grande en el pecho, y que desde entonces no he dejado de ponerme.

Me regaló también 200 ml de CK be, colonia que quería tener desde hacía tiempo porque huele permanentemente a recién salido de la ducha y yo soy como la mujer del César, un tipo muy limpito al que le gusta parecerlo.

El tendero indio, ya sabéis cómo son los dependientes en Canarias, le dijo que era una colonia unisex y que la podía usar toda la familia: padre, madre, hermanos… Yo, después de echármela para ir a la oficina al día siguiente de que me la regalase, y de que me entrasen ganas de tirarme a mi mismo, decidí no dejársela a nadie, y menos a mi padre.

Ese mismo día por la tarde, Berlín me preguntó si había visto su DNI por mi casa, que no lo encontraba y temía haberlo perdido o que se lo hubiesen quitado en el aeropuerto de Barajas.

Después de hacer inspección visual de superficie, y remover cojines y sillones, le aconsejé que pusiese la correspondiente denuncia porque según había leído en uno de esos terror-mails que circulan por la red, un tipo con tu DNI puede abrirse una cuenta corriente, comprarse un coche, una casa e incluso hacerse socio del Atleti, y eso sí que no.

Dicho y hecho. Conexión a la página web de la Policía, visita a la comisaría a firmar la denuncia y voilá, asunto resuelto.

Pues no, oiga. Resulta que mis padres volvieron ayer de sus viajes y ya en la cena de hoy surge la siguiente conversación:

Mamawould: Bueno, ¿y qué tal éstos días? (Recogiendo la mesa distraídamente)
Would: Bien, tranquilos. No he hecho nada. (Hablando mientras armado con un cuchillo, mantengo lucha a muerte con una chorreante pera conferencia)
M: Oye, por cierto, ¿a quién te traes tú a casa los días que no estamos? He encontrado un DNI de una tal Berlín debajo de la cama. (mirándome de reojo y esperando mi reacción mientras sigue recogiendo y mi padre sale por la puerta de la cocina meneando la cabeza).
W: ¿Ah, sí? (A punto de cortarme tres dedos y escuchar cómo caen al plato plof, plof, plof).
M: Lo he dejado ahí, en tu mesa. A ver si la próxima vez no te limitas a estirar las sábanas, vago.
W: Emmm, (ganando tiempo) ¿ya estamos con lo de siempre? (sin levantar la vista de la pera y esperando que mi madre salga por la puerta para reventar a carcajada limpia).

Tuesday, June 7

Compro Sim con habilidades especiales

El fresquísimo post de Shakti me ha traído a la memoria una noticia de hace casi un mes: ahora lo que es negocio seguro, la inversión rentable, es sentar a 40 chinos con 80 ordenadores y ponerlos a jugar a los juegos de rol masivo, esos que juegan miles de personas conectadas a través de Internet.

En esos juegos los personajes se desarrollan según van avanzando niveles, y se vuelven más listos, más fuertes, más rápidos o mejores amantes, qué se yo. Y esos personajes o los objetos que adquieren, supongo que una espada como la Tizona del Cid es buen ejemplo, pueden venderse al mejor postor a cambio de dinero real, euros contantes y sonantes y dólares con el ojo de Dios.

Así, un chino que dedique 25 horas de juego a entrenar un joven padawan, un aprendiz de jedi, quizás pueda venderlo por 600 euros. Y no exagero, que he leído que ahí es donde ha empezado la puja. Y quien dice chino diría madrileño, pero el hecho cierto es que ellos han demostrado que pueden abrir 24 horas incluidos los domingos y nosotros no.

Al parecer ya han detectado y desmantelado un taller de mexicanos de México que se dedicaba precisamente a esto, a hacer negocio y reírse de la estupidez de los yankis y europeos con mucha pasta y mucho aburrimiento, mientras ellos pasaban un buen rato.

Ahora las compañías creadoras de los juegos van a poner sus propias subastas extralegales y controladísimas y van a cobrar un canon de 1 euro por cada artículo no compuesto de átomos de carbono, sino de ceros y unos, que se ponga a la venta. Tratando de evitar, mientras se forran con la venta de humo, otro caso como el del japonés que asesinó a un ex amigo al que le prestó un bastón mágico y que éste acabó vendiendo por el equivalente a 8 copas y una puta.

Yo, aprovechando el tirón, planteo 2 ofertas: busco alguien que maneje mi Sim en el bloghood que Shakti ha creado, ya que yo no he jugado nunca y seguro que lograría que mi personaje muriese atropellado por un niño en triciclo. O busco quien me venda el Sim jubilado de Nacho Vidal para rebautizarle con el nombre de Would el Vengador.

Ofrezco cerveza y bocadillo de jamón.

Interesados dejar comentario. Gracias.

Saturday, June 4

would al horno

Otro fin de semana que me he quedado solo. Mi madre, que es muy previsora, me ha dejado la nevera llena de gazpacho y comida precocinada por ella, para que la tarea más difícil que tenga que afrontar a la hora de matar mi hambre sea usar el microondas. Y tampoco es una acción de mucho riesgo porque mi hermano, equipado con el vestuario de Dustin Hoffman en Estallido, ya le pasó el medidor geiger detector de fugas y no hay peligro de mutaciones por exposición.

Siguiendo el consejo de Milio, pionero en la padre-independencia entre mis amigos, habría limpiado inmediatamente los platos que hubiese ensuciado para evitar que se amontonasen en la pila y se convirtiesen en otra fuente de contaminación microbiana del hogar además de la tortuga.

De todas maneras no ha hecho falta, porque después de hacer un desayuno olímpico con Berlín, que ha incluido más de medio bollazo de la Tía Mildred, he ido a buscar a Sebas, que debía haber estar terminando de hacer la mudanza con los demás, subido en una furgoneta de esas en las en el asiento de delante caben el tipo que vende la fruta, su mujer, que vende flores, y los 3 niños de ambos al son de los Chunguitos versionandos por Camela.

Afortunadamente tampoco han necesitado que les echase una mano porque cuando he llegado ya habían terminado y nos hemos ido a comer a un irlandés. Sí, a un irlandés tipical Spanish, regentado por un señor de Murcia de 69 años ayudado por una chica colombiana.

Según entramos, los 35 grados que hay en la calle y que ya están convirtiendo de nuevo a Madrid en un horno de convección, se vuelven 40 contra nosotros y se me pegan los vaqueros, la camiseta y una servilleta en la frente. Después de bebernos del tirón un litro de cerveza con limón, nos vamos a la barra a pedir la comida y como no queda de nada, acabamos comiéndonos 5 hamburguesas con pan de molde. Salimos de allí casi empapados a buscar alivio en algún sitio más fresco, como por ejemplo, el infierno.

Acabamos en casa de Neski, que aunque está recién amueblada no tiene aire acondicionado ni lo va a tener. "¿Para qué? Si no te mueves no creas calor, y si tienes que moverte, lo haces muy despacio, como en las películas hiperviolentas japonesas, y casi apañado". "Al menos podrías poner unas persianas en las ventanas, ¿no? Vamos, a menos que quieras que nos disolvamos y seamos charquitos de colores en tu parquet".

Y es que seguro que hoy que va a ser el primer día de muchos seguidos en los que tendré que dormir medio desnudo y con las ventanas abiertas intentando crear un túnel de viento entre la cocina y mi dormitorio, y acabaré levantándome cubierto de polvo de las obras y con los oídos asustados por escuchar las obscenidades de los borrachos que se pasen por la calle.

Madrid es así y su verano tiene estas cosas.

Tuesday, May 31

estadística


Estoy seguro de que todos lo hemos pensado más de una vez: ¿Quién demonios hace los estudios estadísticos en este país? ¿De qué sirven sus carreras? ¿Nadie se lee sus conclusiones antes de avergonzarlos haciéndolas públicas?

Evidentemente la estadística es una ciencia inexacta que, aunque ha evolucionado mucho, se ha quedado un par de escalones por debajo de la precisión en el diagnóstico de un meteorólogo e incluso, a veces, de un predictor del futuro a base de la lectura de tripas animales.

Recientemente he leído en el periódico dos estudios que me han hecho pensar:
a) que los españoles somos unos cachondos mentales;
b) que los que realizan los estudios estadísticos son unos cachondos mentales;
c) que el director del periódico es un cachondo mental.

Y es que, ¿qué credibilidad le puede dar uno a una encuesta que dice que 8 de cada 10 españoles están contentos con su trabajo-sueldo? ¿Cuál ha sido el universo de la encuesta? ¿Los ministerios? ¿Los equipos de fútbol de Primera? ¿Los fotógrafos del Interviú? Porque lo que está claro es que no han preguntado al que limpia las cabinas de los sex-shops, ni al que hace los tests de los termómetros anales.

La cosa se pone seria cuando se lee que los españoles nos gastamos diariamente 3,5 euros en comer, y uno, que es muy solidario, se siente fatal porque al comer un menú de 9 euros está dejando sin pan a 1,57 personas para todo el día. ¿De qué se alimentan los encuestados? ¿Dónde roban la comida? ¿A cuánto está el cambio euro/kilo de tomate en su mercado?

Ya estoy deseando ver cuál es la próxima revelación que pueda cambiar el destino de la sociedad: 9 de cada 10 españoles ignoran que Constantino Romero es el padre de Luke Skywalker. 3 de cada 4 españoles desearían que Bush fuese el próximo presidente del gobierno de España...

¡Ese gracejo español que nunca muere! Cuántas horas de risa le quedan por regalarnos.

Monday, May 30

la despedida

Tengo un chichón en todo el medio de la frente y no sé cómo demonios me lo he hecho. Solo sé que ayer me levanté a las 4 y media de la tarde y que fui incapaz de asimilar nada líquido ni sólido hasta las 12 de la noche, cuando pude tomarme mi primer vaso de agua sin que despertase la actividad del Etna.

El caso es que el sábado tenía una despedida de soltero de un amigo, y la cosa empezó con un “Would, te he comprado esta botella de Bacardi para ti, solo para ti”, y yo me tomé como misión acabármela. Mal.

Fuimos a celebrarlo a un chalet que tiene este amigo en la sierra y allí estuvimos bailando la conga al ritmo de unos gaiteros enrollados, dando patadas de Bisbal con el cantaor flamenco que contratamos para la ocasión, aderezando las cervezas y vinos con el pulpito, empanada, y mejillones en la sección gallega, y con el cazón, boquerones fritos, gazpacho y tortilla en la sección andaluza. Aquello resultó todo inmejorable.

Luego empezó la música enlatada, las copas a discreción y los bailes sin sentido. Y sin sentido acabé yo la fiesta. Tengo una laguna mental del tamaño del lago Superior y que va desde las 3, supongo, hasta la hora en que llegué a mi casa. Me siento como si hubiese sido abducido, lobotomizado, diseccionado y devuelto a la Tierra dentro de una gallina.

Una y no más, lo juro. Esto no me vuelve a pasar.

Wednesday, May 25

trampas

En la fiesta country de Milio al final no había ni bourbon, así que se puede uno imaginar lo que de country tenía aquello: 8 CDs de vaqueros y rubias pechugonas para toda la noche. Menos mal que una vez entrompado le dimos el cambiazo, le pusimos Garbage y ni se enteró. Como si le hubiesen puesto el God Save The Queen detrás del Así me gusta a mí de Chimo Bayo. Él a su ron.

Llegó la 01:30 de la mañana y para matar el rato antes de salir a tomar más copas, decidimos echar un mentiroso con los dados, y de esa partida he aprendido que para la próxima se pondrán las siguientes reglas antes de empezar:

1. El juego se explica una sola vez. Si pierdes, pagas prenda o bebes chupito de ginebra, pero no dices que es nulo y pides que te lo vuelvan a explicar, bajo pena de ser collejeado por inútil.

2. Una vez que se plantea jugar, no se permite ir a coger las bufandas, los guantes y el sombrero si no es para irte a casa como un gallina o hacer una imitación de Paco Clavel.

3. Si tu novia quiere jugar, lo tiene que hacer con las mismas reglas que el resto. Da igual que ella sea rusa y no se entere de la mitad. Y por su puesto, queda terminantemente prohibido jugar en parejas ellajuegayyomedesnudo.

4. Los pendientes y los anillos no son prendas. Tú no sales a la calle solamente vestida con ellos, ¿a que no? Pues eso.

5. Está totalmente permitido, y no sólo eso, sino que está aconsejado, cebarse con el más débil ya sea en versión “Y yo que he venido hoy solo con la camiseta y el bañador”, o “Llevo una castaña que estoy por irme a la cama con los angelitos negros de Machín”.

6. Y última, por ahora, el juego NO termina cuando tu novia se ha quitado el cinturón, los zapatos y los calcetines. Habiendo ginebra para beber no hay excusa que valga.

Tuesday, May 24

involucionados

Después de comer con unos amigos (dos parejas de casados y un soltero) en el pueblo conejero donde viven dos de ellos, volví a Madrid con el sabor de un genial licor gallego de guindas aún en la boca.

Eran ya las 19:30, y aunque habíamos quedado en casa de Milio a partir de las 21:00 para celebrar su cumpleaños, decidí ir directamente y no pasar por casa porque me habría quedado dormido sin remedio hasta las 23:00 y luego no me habría sacado de casa ni la Jolie llamando al telefonillo. Bueno, ella tal vez sí.

Me adelanté tanto en llegar que ni siquiera él estaba en su casa. Descartando liarme a chinazos con las ventanas porque me había dejado el móvil en el coche, me quedé apoyado en la pared del portal pensando otra alternativa con la que entretenerme hasta que le vi aparecer cargado de bolsas con comida. Tras subirlas a su casa y darnos un abrazo, bajamos a comprar la bebida.

“Oye, Milio, ¿cuántos vamos a ser al final?”
“No sé, se lo iba a decir a mis amigos de la facultad, pero unos acaban de ser padres, y otra está embarazada…”
“¡Joder! Qué evolucionados están, ¿no?”
“No, Would, somos nosotros los que estamos involucionados”.
“¡Qué dices! No te irás a creer eso del complejo de Peter Pan, ¿verdad? Eso sí que no”….
“Por cierto, Milio ¿no ibas a enviar esta semana la hoja de Excel con la clasificación del último campeonato de PlayStation que jugamos?”
“No pude, tío, estuve liado preparando lo de la fiesta country de hoy. Te habrás traído sombrero, ¿no?”

Sunday, May 22

mudanzas

Sebas tuvo más éxito pidiéndonos que le echásemos una mano con las cajas de la mudanza que con la petición de que le echásemos una mano con la pintura del piso, a pesar de que yo, que soy todo voluntad, me había ofrecido a ponerme perdido de pintura del color que él ordenase a cambio de dos cañas.

Al final, como no pudimos formar cuadrilla, Kingpin le consiguió que los obreros rumanos que le están haciendo la obra de la oficina, le fuesen a pintar el piso en el día de la principal fiesta religiosa rumana, zanjando cualquier excusa de el que mejor habla español entre ellos con un “Pero si tú no vienes, vas a misa,…. Y que yo lo vea”.

Luego resultó que los tíos ya habían pintado más veces y que eran unas máquinas con los rodillos. Lo terminaron todo enseguida y con bastante éxito, y ya estamos en la fase de movimiento de cajas.

Este sábado me tocó a mí. Fui a buscarle por la mañana y cuando estábamos bajando la tercera caja de casa de sus padres, nos encontramos un vecino con ganas de contarnos lo soleado que se había levantado el sábado, lo rápido que había crecido mi amigo y lo a gusto que se iba a quedar su madre. Como si la caja llena de Fotogramas no pesase los 30 kilos que debía pesar.

Al segundo gemido, el vecino se dio por enterado y nos dejó seguir, no sin antes darme una palmadota en la espalda llena de ánimos y de mala leche.

Llegamos a su nueva casa, un tercero sin ascensor, sacamos la caja que menos pesaba, que era la de CDs, y colocamos encima un par de bolsas. Cuando llevamos la mitad de la primera escalera empiezo a desestabilizarme del ataque que me entra al ver que dentro de una de las bolsas hay un albornoz del Real Madrid.

Entre los retorcimientos por la risa, aquello empieza a deslizarse y Sebas le tiene que tirar una dentellada al albornoz para que no caiga, sujetándolo entre los dientes sin perder la sonrisa ni dejar de emitir ruiditos con la garganta.

Yo con semejante cuadro no puedo más y termino cayendo de rodillas en la escalera mientras me troncho de la risa. Esto termina por desestabilizar las bolsas que habíamos puesto encima de la caja y de una de ellas cae un bote de pelotas de tenis, que al golpear el suelo se abre y las pelotas salen y comienzan a rodar botando en todos los escalones hasta que chocan con la puerta de entrada al portal.

Muerto de curiosidad y sentado en un escalón mientras me recupero, abro otra bolsa que ha caído para ver qué contiene, y lo que veo termina por dejarme boquiabierto. Saco una caja pequeña que encuentro dentro y pregunto sabiendo ya la respuesta: “¿Y esto, se puede saber qué es?”

“Me los tenía que traer Would, me los tenía que traer”, dice Sebas serio mientras me coge la caja de las manos y vuelve a guardar los juegos del Spectrum en su bolsa.

Wednesday, May 18

WEARYELLOW:LIVESTRONG


Somos todos tan iguales en nuestro deseo de diferenciarnos, que no deja de asombrarme el éxito que tienen las pulseritas de goma amarilla que Lance Armstrong lanzó para ayudar económicamente y popularizar su fundación de lucha contra el cáncer.

El objetivo con el que las pulseras fueron creadas es noble, sin embargo, el significado que yo veo en su masiva implantación es algo travestido, algo que no identifica a una persona solidaria sino a una pretenciosamente cool e hipersensible a las modas, orgullosa de llevar el mantra LIVESTRONG grabado en su pulsera amarilla y que le hace sentirse líder de algo.

Yo no había visto una cosa igual en las muñecas de la gente desde que se pusieron de moda aquellas que tenían dos bolitas y que liberaban energía durante un tiempo, consiguiendo un efecto revitalizante y persuasor de malos rollos, y que triunfaron especialmente entre la gente de mayor edad.

Porque siendo sinceros, esa pulsera no es bonita, es aparatosa y llama demasiado la atención. Es como si sacasen una cinta para el pelo, del tipo de las que llevaba Bjorn Borg en sus partidos de tenis, pero hecha con látex naranja fosforito para apoyar una fundación contra el SIDA. Y que de repente te encontrases a la amiga de tu madre, cargada con las bolsas de la compra, con una cinta de esas en la cabeza y diciéndote: "Es por una buena causa cariño, tú también deberías llevar una. De hecho, creo que te voy a regalar una".

La verdad es que me hace gracia ver a tanta gente uniformada. Sobre todo cuando me los imagino muriéndose de vergüenza al entrar en una discoteca o ir a una boda y encontrarse a alguien vestido igual que ellos. "Te lo juro Borja/Mari, la sastredependienta me dijo que era un diseño exclusivo". ¡Ya! ...Porque también es innegable que la pulserita de marras se ha convertido en un icono pijo.

El éxito alcanzado con las ventas les ha sorprendido tanto a los fabricantes, que se han visto desbordados en la demanda y en las posibilidades de evitar que saliesen imitaciones. Así que hay un montón de gente forrándose con las pulseritas, vendiéndolas 30 veces más caras de su precio original y de las que ni un céntimo va destinado a causas más loables que la especulación con chalés de Marbella o el incremento en las ventas de los vehículos de lujo e importación.

Desmitificadas las pulseras, y sobre todo a aquellos que se gastan 10 euros y luego te dicen que es para destinar 1 a la fundación contra el cáncer, dejo aquí un par de enlaces donde se pueden comprar cajas de 10, 100 y 1200 pulseras, siempre al precio de 1$ la unidad, e incluso ver un vídeo de la creación artesanal de la primera pulsera. Un rollo un poco El Anillo Único, ya sabéis.

Ah, y si a alguien le sabe a poco, que se compre también la roja que apoya a la candidatura olímpica de Madrid para 2012.

Tuesday, May 17

Fiesta Nacional


Toro de lidia en montanera

Todo el fin de semana pasándolo bien, hartándome de anisakis en vinagre, colesterol achistorrado y quemándome lo justo al sol con unos amigos, para salir luego con otros por la noche y terminar haciendo ejercicios de mantenimiento con Berlín.

Lo normal fue que llegase el domingo por la noche y estuviese agotado. Lo normal fue también que cuando llegué a casa, cayese redondo en el sofá con un brazo colgando, y no despertase hasta que mi madre me arrastró de un tobillo hasta la cama.

Toriles y salto al ruedo

Llegó el lunes por la mañana y me levanté aturdido de puro sueño. Otra vez más que no fui a clase de inglés y ya van… Salí a la calle tarde, como en los últimos 90 lunes, y ya la luz me obligó a cerrar los ojos. Menos mal que en mi ciudad, los semáforos cantan.

Cuando pude abrirlos un poco, corrí por la calle hacia el Metro en busca de tranquilidad y asiento, pero cuando llegué a la estación casi me choco con la chapa de una escalera mecánica que no funcionaba y que un operario había levantado parapetándose detrás. El hombre de detrás de la barrera, que se había asustado con mi casi-tropezón-casi-derrape, se lió a hacerme aspavientos para que estuviese más atento.

Faena con el capote

Cuando llegué a la oficina un poco apurado porque sigo sin conseguir llegar a mi hora, Mab me enseñó unos papeles y me dijo que aunque inicialmente se iba a encargar él, resulta que al final iba a ser que no y me los puso encima de la mesa. Media verónica y cambio de tercio.

Banderillas

Cogí los papeles murmurando algo de la madre de Paneque y cada 15 minutos sentía punzadas en la espalda porque Mab, que se sienta justo detrás de mi, no paraba de preguntarme cuánto me faltaba para terminar, que si me iba a llevar mucho, y que si no podía terminarlo antes de comer.

Rejón

En un momento de relax, llamé a B.Elliot y nos fuimos a tomar café. Allí estaba una chica de la oficina que visitó China la semana pasada y que había traído unos frutos secos mitad dátil, mitad pasa, que nadie se atrevía a comer porque tienen un aspecto mitad cagada de oveja, mitad cagada de perro.

Haciendo de tripas corazón, cogí uno, lo desenvolví en menos de 15 minutos de su hoja, me guardé el papelito con mensaje chino por si tenía que ir al hospital, y me lo comí tratando de disimular el asco que me daba hacerlo, aunque sin mucho éxito porque todos se dieron cuenta de que de tanto fruncir el ceño, me desapareció el entrecejo.

No me sentó muy bien, porque me quitó las ganas de comer nada hasta la hora de la cena. Un auténtico rejón a mis tripas.

Faena con muleta y entrada a matar

Todo eso parece que quedó pendiente para hoy, y aunque las cosas pintan mejor por aquí, por favor, si se termina la faena, que a nadie se le ocurra sacar pañuelos pidiendo al presidente mis trofeos. ¡Y por lo que más queráis!, guardadlos inmediatamente si se concede las segunda oreja.

* Homenaje a San Isidro y sus fiestas.

Friday, May 13

Pesadilla

Viernes 13. Me levanto y me ducho como todos los días, ¿por qué no iba a hacerlo si es uno como otro cualquiera?

Hoy he madrugado porque tengo que salir de viaje.

Como creo que ya tengo suficiente práctica en hacer la maleta para un par de días, lo he dejado para esta mañana, pero ahora no me acuerdo de la combinación que la abre y acabo yéndome con el portátil y el pijama metidos en la mochila roja de Bola de Dragón, que no entiendo muy bien por qué, pero no termina de verse bien sobre la chaqueta del traje.

El taxi está esperándome en la puerta, como siempre con el taxímetro marcando ya 3,50 euros. Y como siempre, pienso que será la próxima vez la que le preguntaré por qué hacen eso.

El taxista me lleva corriendo al aeropuerto y además no me obliga a charlar con él. Y es que hoy no va a ser un mal día al fin y al cabo: salvo que se ha saltado tres semáforos en rojo, todos peatonales según la versión oficial, y que va escuchando Radio Marca, todo correcto.

Después de facturar la mochila en el aeropuerto para que nadie piense que soy un aberrado o que se la he robado a un niño que iba al cole, me siento en la cafetería a desayunar para hacer tiempo. Mientras apuro el zumo del desayuno, que está lleno de pulpa y no me gusta mucho, veo pasar a la tripulación: dos azafatas muy delgadas y muy guapas, y un piloto bastante bien parecido. Les sientan bien los nuevos uniformes de Iberia.

Embarco en el avión y tomo asiento en la fila 5, pasillo. Como siempre, intento dormirme inmediatamente, pero la música de salsa pseudo-jazz que tienen puesta me descoloca tanto que me resulta imposible, así que abro los ojos y veo con una sonrisa cómo la azafata hincha el salvavidas. Ya me sé este teatrillo de memoria así que busco algo para leer.

Recuerdo que, al entrar, la azafata me ha dicho que solo les quedaban el Expansión y el Cinco Días, así que termino leyéndome la revista Ronda.

Quitan la música y suena en los altavoces:

“Buenos días, les habla el comandante. Mi nombre es John John Kennedy . La duración aproximada del vuelo es de hora y media, aunque saldremos con algo de retraso porque estaban haciendo una revisión a la nave. El tiempo se prevé despejado y sin turbulencias.”.

Cuando termina su speech, pienso que ese nombre me suena, pero ¿de qué?

Por fin consigo dormir. Entro en fase REM y mis ojos se mueven a toda prisa y es entonces cuando me acuerdo. Clavo las uñas en los brazos del asiento y clavo aún más las rodillas en el asiento de delante.

Cierro los ojos y rezo lo que recuerdo. Termino enseguida, abro un ojo y no ha pasado nada, pero los cierro otra vez y vuelvo a empezar, por si acaso. El avión está en el aire y es lo único que puedo hacer.... tarde.

- “¡¡BRACE, BRACE, BRACE!!” Grita una azafata en el pasillo con la campanilla rozándoles los dientes.
- “¿Pero qué cojo-?”
- “¡¡BRACE, BRACE, BRACE!!” Me grita ahora en la oreja la misma azafata, que ya no es guapa porque tiene los ojos inyectados en sangre y la vena del cuello a punto de reventarle.

Asustado, echo un vistazo y veo que el resto del pasaje se ha puesto en posición fetal, igualito que haría Dustin Hoffman si Tom Cruise le hubiese obligado a subir a este avión.

Trato de imitarles, pero apenas puedo moverme. Al tercer intento de tirarme hacia delante, me doy un cabezazo con el respaldo de delante...

¿El respaldo de delante? ¿Qué respaldo? Me levanto aturdido del suelo de mi habitación, me sacudo mi pijama de rayas y vuelvo a meterme en la cama acordándome de Kareen Abdul Jabbar en Aterriza Como Puedas.

Hoy es viernes 13 y el día no ha empezado bien. No encendáis los ordenadores, que hay un virus muy malo con muy mala leche.

Thursday, May 12

déjà vu



Está visto que el intercambio de mails de ayer entre Kurt, Dwalks y yo fue bastante delirante. Además, salió tangencialmente en un tema sobre el que venía pensando desde el domingo: los recuerdos.

La sensación de un déjà vu, algo así como "ya visto" pero en francés que no sé por qué parece más pijo si suena como si tuvieses un palo en la boca, es una experiencia bastante desconcertante. Algo así como escuchar a la Ministra de Cultura decir algo inteligente, o ver un Bardem estrechándole la mano a alguien del PP.

No es que me ocurra con frecuencia, pero cuando los he tenido, nunca he sabido de dónde venían esos recuerdos de haber vivido exactamente lo mismo que estaba sucediendo en aquel otro momento: si es que lo había soñado, o si realmente lo había vivido y estaba archivado en el rincón "para tirar" del cerebro antes de recuperarlo para su carpeta original.

Yo sé que de donde saqué esos, hay otros muchos que quizás nunca salgan del rincón: como ese en el que mando a la mierda a mi jefe, ese en el que vivo en un piso de 80 m2 sin hipoteca, o ese en el que gano el campeonato mundial de póker en Las Vegas.

Y hablando de recuerdos ¿Por qué todo el mundo tiene uno en el que un amigo le ha contado lo del juego de la galleta, pero nadie sabe quién fue y cuando pregunta para averiguarlo, resulta que no ha sido nadie?

Monday, May 9

Battery low



Hoy es uno de esos días en los que se enciende la cadena a modo de despertador y ni siquiera muevo el dedo para apagarla; que ni siquiera desayuno porque me da pereza meter la leche en el microondas; que me afeito exclusivamente porque con barba de 4 días doy el cantazo en mi oficina y por no darle una nueva oportunidad a B.Elliot de repetirme que mi padre es conde.

En un día como hoy, mientras espero el ascensor, me planteo que uno debería poder decidir que no va a trabajar porque no encuentra las ganas para hacerlo y poder quedarse en casa durmiendo hasta que las horas de sueño o el dolor de cuello se las trajesen, sin tener que dar después ninguna otra explicación.

No sé si es el cambio de tiempo; si es la paliza que me di en el gimnasio el sábado y domingo; si es lo poco que he dormido este fin de semana; o si es porque Schnee ha vuelto a Alemania.

El caso es que esta tarde, cuando llegue a casa, me por a poner el disfraz de adaptador y me voy a enchufar 2 horas a 220 v.

Friday, May 6

Tic tac tic tac tic tac….

Tic tac tic tac tic tac.... cagüentoloquesemenea, tengo que terminar el informe este para mañana y no me va a dar tiempo ni aunque me quede aquí hasta las 12. Claro, que jamás podría ser ese el caso, porque a las 9 y media vendría la señora de la limpieza, que ya es coleguita mía, y me diría lo de siempre: “Muchacho, que esto no está pagado, vete ya a casa”. Y yo murmuraría también lo de siempre: “nostánostá… losjonesvastar el infienno rojo este del demoño”. Pero la miraré como a una madre y, en cambio, diré eso otro de: “El próximo día me deja usted las llaves que ya cierro yo”, y apagaré el ordenador para irme a casa.

Tic tac tic tac tic tac.... Rrriiiiiiinng. Cagüen tóoooo. Con lo que tengo que hacer y el teléfono que no para de sonar: "¡¡SÍ, ¿QUIÉN ES!?” “Soy yo, Dwalks” “¿Y qué?” “Me voy. ¿Vienes?” “No, coño, tengo un pollo aquí que acabaría con el hambre en el Tercer Mundo” “Vale. Te veo”.

Ñiguñiguñí, ¿por dónde demo.... Riiiinng, RRRIIING, ¡¡¡RRRIIIIIIIIIIIIIINNNG!!! ¿Otra vez? ¿Y ahora quien...? “¡¡¡SÍ!!!” “Soy yo, Dwalks”, “¿No te he dicho que me queda mucho? ¿Qué quieres?”, “Nada, solo recomendarte que te cagues en la puta antes de descolgar. Por si acaso, más que nada.”

Ouch, jab directo a la mandíbula, diez segundos en la lona y combate al carajo. Dwalks levanta los brazos, vencedor.

Tic tac tic tac tic tac.... mumblemumblemumble, otra vez aquí, más liao que las rastas de Tarzán, y con Hernandez y Fernández tocando las castañuelas a mi lado. ¡Y que no termino esto, oye! Tiroriroriro, tiroriroriro (este timbre ya me estresa menos; punto a favor de los teléfonos tuneables y un año de vida que le regalo a mi corazón). “¿Sí?” “Click. Piiiiiiiiiii”. ¡Odio que me vacilen con el teléfono!, ¡¡LO ODIO!!

Thinkthinkthink Estooo… Tiroriroriro, tiroriroriro. Paso, que esto es lo de siempre, el tío que se confunde dos veces seguidas y no tiene agallas para reconocerlo. Tiroriroriro, tiroriroriro… ¿Es que no se piensa cansar nunca? “¡¡SÍ!!” “Click. Piiiiiiiii”. ¡¡LO SABÍA, COÑO, LO SABÍA!! Ni un segundo que perder y la peña tocando la trompeta con el puñetero teléfono. Espera, ¿y si…? (Giro de 180 grados del cuello, y sí, es él).

Dwalks, con el teléfono en la mano y la sonrisa del Joker en la boca. Otra muesca en su cinturón.

Tic tac tic tac tic tac.... Runrún runrún runrún ¡Esto es la Guerra! ¿Pero esto qué es, otro día que llego tarde al cierre? Tikitik Tikitik Tikitik, escribiendo en el teclado a esta velocidad no voy a poder renovarme el DNI porque me habré abrasado las yemas de los dedos. “¿Qué hay Would?” Es Dwalks, que se va y ha venido a despedirse. “Ya ves” Tikitik Tikitik sin levantar la vista. “Me voy. ¿Te queda mucho?” En este momento veo que los lápices y los bolis comienzan a volar de mi mesa. “Sí, un rato, tengo que terminar esto”. Ahora es el Tipp-Ex lo que desaparece de mi vista, aunque no le doy mayor importancia. “Pues nada, ya nos vemos mañana si eso”. “Sí, maña… ¡¡¿Pero qué demonios…?!!”

.....
.....
.....

Esto es lo que han visto mis ojos cuando he levantado la mirada de los papeles:




Y por si alguien tiene dudas de quién se anota este tanto, este es el final de la secuencia:


¿Qué hago yo con este tío?

Wednesday, May 4

Puñetín & Puñetón

Ayer por la mañana, de nuevo con solo 3 horas de sueño, volvieron los gritos y carreras por el pasillo. Así, entre sueños, parecía que alguien estaban persiguiendo un cochinillo en día de matanza, pero no, eran mis sobrinos.

Esta vez no vinieron a buscarme porque mi cuñado alemán ya estaba haciendo los honores. Eran las 08:30 de la mañana y parecía que Puñetón ya se había bebido 6 cafés.

No me desperté tan mal a pesar del sueño que tenía, supongo que estaba empezando a acostumbrarme, pero cuando me fui a sentar a desayunar y noté que en la cocina había más jaleo que en una lonja de Cádiz, agarré mi Cola Cao y me salí a la terraza antes de que la vena de la frente me reventase.

Unodostrescuatro...diez, unodostrescuatro...diez, inspira-espira, inspira-espira.

Apaciguada mi taquicardia, activé el modo Tío ver.2.0. y me acerqué a Puñetín (9 meses) que está hecho todo un monito trepador de esos que cuando los ves por la tele, en los documentales, tienen tanta gracia. Su misión en la vida esta semana ha sido: Reptar por el suelo hasta tus zapatillas, agarrarse a los pantalones del pijama, que si no están bien sujetos acaban en las rodillas, ponerse de pie y estirarse para que le subas en brazos. Eso una y un millón de veces.

Nadie me avisó de que no lo hiciese, porque si lo hubiesen hecho, se habrían ahorrado las risotadas al ver los lagrimones que me cayeron al sentir las manos prensiles del puñetero tirándome de los pelos del pecho como si le fuese su vida en ello.

Con Puñetón (2,5 años) probé la táctica de no hacer nada, pero terminé por abandonarla porque se mostró inasequible al desaliento: “¿Y por qué no te mueves? ¿Eh? ¿Eh? ¿Por qué no te mueves, tío?” “Me estoy haciendo el muerto, leñe, a ver si dejas de preguntar por qué hago todo”.

Claro, que es difícil engañar a un niño que a su edad lleva escrito en la zapatillas: “Conocer a los demás, es sabiduría. Conocerse a si mismo, es sabiduría superior”. Confucio ya tiene heredero y los fabricantes de calzado un problema de conciencia.

Al final vinieron sus padres y se los llevaron.

Y yo me quedé en calma.

Y comencé a aburrirme mucho.

Y empecé a acordarme de mi sobrino mayor pidiéndome jamón a las 10:00 de la mañana en medio de unas risas: "Quiero jamón, quiero jamón, quiero jamón”. "Pero si está frío y no te va a saber a nada”. “Pues quiero jamón frío, tío”.

Y me acordé de que el condenado, cuando le había partido unos trocitos, se los había guardado en la mano, había cerrado fuerte el puño y luego me me había dicho: “Toma tío, ya está caliente como a ti te gusta”. Todo justo un segundo antes de levantarse de la silla, darse media vuelta y largarse corriendo dejándome con un jamón sobado y una sonrisa de estúpido de foto.

Y me di cuenta, no muy sorprendido, la verdad, de que a los 15 minutos ya los estaba echando de menos.

Monday, May 2

puente día 1

Llegan unos días de puente y uno se confía en que va a poder descansar. Claro, que lo mismo que lo piensa uno, ya lo han pensado los demás, y como son infinitamente más planificados y listos que yo, ya se han montado sus viajes y sus huídas, porque en muchos casos no tiene otro nombre.

En mi casa este puente ha habido más movimiento que en el prime time de los lunes por la noche. Mi hermana ha venido de Alemania, un hermano se ha ido a montar en bici a Marruecos, y el otro se ha ido a Chile con su mujer a pasar una semana entera.

Estos últimos se han ido dejándonos a cargo de Puñetín y Puñetón, que son las razones de que yo tenga tantas ojeras que el portero de la vivienda me ha confundido con un mapache y me ha echado del portal con la raqueta que usa para sacudir las alfombras.

Puñetín tiene 9 meses y se pasa el 50% del tiempo durmiendo y el otro 50% de tiempo llorando. Solo hay dos actividades que le entretienen: una es asomarse a la puerta de la lavadora y quedarse hipnotizado con el centrifugado. Es gracioso verle como una Marujita Díaz de 45 cm de alto y sin caracolillos. La otra es apretar la vaquita que tenemos en la nevera, que muge y nos llama gordos, como si estuviese enviando telegramas a todo el planeta.

La actividad preferida de Puñetón es no dejarte dormir. Él sabe perfectamente que lo que necesita alguien que se ha acostado a las 6 de la mañana, es que venga su sobrino de 2 años y medio tres horas después y le grite al oído ¡¡¡¡¡TÍIIIIIOOO, ERES UN GANDUUUUUL!!!!!

A partir de ese momento, entre gritos de los niños y de los abuelos, es imposible pegar ojo, así que me levanto y me voy a la cocina a desayunar con cuidado de no pisar a Puñetín, que viene arrastrándose por el pasillo haciendo prácticas para las fuerzas especiales de los marines.

Demasiado lento. Antes de llegar a la cocina, Puñetón me ha agarrado de la mano para que me vaya a jugar con él a los coches. Me voy a la habitación vacía de mi hermano y me encuentro que tiene allí montada la caravana de salida de este puente: todos sus coches en fila, en 60 kilómetros de atasco a escala 1:50.

Cojo el último de la caravana y le doy la vuelta diciéndole que se ha hartado y que se vuelve a su casa con los botes de Coca Cola y los bocadillos de jamón, pero sin la abuela, a la que han dejando en una gasolinera.

Cuando por fin aparco el coche, Puñetón me multa por dejarlo encima de la acera. Me enfrento a él y le digo que no firmo la multa. Resultado: acabo empapelado y preso en la comisaría. Nunca subestiméis la autoridad de un niño.

En un descuido que tiene dirigiendo el tráfico de la caravana, me fugo y me voy a beber el café.

Thursday, April 28

el cuerpo del delito

Promesas son hechos.

Aquí me tenéis en versión pollino.





Sentencia: Si finalmente salgo culpable, durante toda la semana que viene cambiaré a los chinos furiosos de mi foto por el borrico cachondo.

Nota: Le he devuelto el nombre a Berlín, que me ha dicho que le gustaba más.

Wednesday, April 27

el caso del regalo con segundas

En pie [...] Preside la causa el honorable Sr. D. Juez. [...] Señores y señoras del jurado, presento a continuación los hechos que antecedieron al regalo, la semana pasada, de este borrico (cachis, a ver si mañana me puedo traer las fotos), por parte de Berlín al acusado, porque dice que le recuerda a él.

La acusación:

Punto primero: El acusado es una persona a la que solo le gusta discutir cuando está convencida de sus ideas. Esto es así porque está seguro que el mundo sería mucho mejor si todos pensasen como él. De hecho, escribe un blog que está enmarcado dentro de un proyecto de adoctrinamiento de masas fundamentado en el Libro Rojo de Mao mezclado con el guión de La Invasión de los Ladrones de Cuerpos.

Punto segundo: Es una persona poco razonable (“¿No podrías...? Nooop” ; “Es que si tú..., Nooop”; “Si yo lo que digo..., Nooop”), infantil y poco flexible (“¿Poco flexible? ¡Mira, mira, mira! ¡Toma pino puenteee!”).

Punto tercero: Es más seco que el papel de cocina. Capaz de soltar por su boquita perlas como “Lo tuyo es lo peor” después de que cada uno eligiese comida para los dos; “Tú sabrás lo que te conviene” tras recibir una velada amenaza de distanciamiento en busca de atención; o “No me gusta nada eso que llevas puesto”.

La defensa:

Punto primero: Cuando no estoy tan convencido de mis ideas, no me gusta que me las manipulen. Al fin y al cabo son mías y si las tengo que cambiar, ya lo haré cuando esté solo en casa para poder llegar al día siguiente diciendo lo contrario que el día anterior y con la coletilla: “¡Es que no te acuerdas de nada y luego encima me dices que cambio de opinión! ¡Si me hubieses escuchado ayer!”.

Decir esto y dar media vuelta con la barbilla alta me da un aire a Grace Kelly, ciertamente.

Punto segundo: El problema no es mío. El problema es que las propuestas no son nunca las correctas. Un “¿Quieres que te lleve a ver una lucha mujeres en el barro?” o “¿Qué tal si este fin de semana llevo yo el coche para que te puedas mamar con tus amigotes?”, bastaría para invertir la tendencia.

Punto tercero: Es absolutamente falso que sea seco. Me falta imaginación para mentir y suelto lo primero que me viene a la cabeza. Prueba 1: puedo estar horas sin decir nada (leed de nuevo frase anterior). Prueba 2: el domingo, después de llegar 2 horas tarde, y después de que Berlín me dijese que tenía que hacerle la pelota por ello, sólo conseguí poner cara de estúpido con camisa nueva de franela y decir ¡Hoolaa! (poned la voz del monstruo de los Goonies, es la correcta).

Punto cuarto: Juro que yo no estuve en el lugar de los hechos cuando éstos sucedieron.

Señoría, señoras y señores del jurado, emitan su veredicto.

Tuesday, April 26

De nuevo por Almería

Después llegar ayer a mi casa a eso de las 00:30 y quedarme despierto hasta más de la 01:30 para ver cómo un par de elementos se daban lo suyo a base de bien en La Granja (“¡Qué pinga más rica!” lo resume todo), hoy me he levantado a las 05:00 para irme para Almería a hacer de nuevo de au pair (¿se escribe así?), acompañando a un señor mayor que afortunadamente no tenía ningún vicio raro.

Nada más despertarme, y justo después de estampanar el mando de la tele contra el suelo porque pensaba que era el de la cadena de música y que no funcionaba para apagar el despertador, me he levantando con un pie que juraría que era el izquierdo, no por nada, sino porque me ha parecido ver el dedo gordo a la derecha de otros cuatro más pequeñitos.

He cogido la ropa sucia del día anterior, he pasado por la cocina, y la he tirado a la basura. He puesto un tazón con leche, azúcar y Cola Cao a calentar en el microondas. He dado media vuelta hacia el cubo de la basura, he recogido la ropa sucia y la he echado a la lavadora. Así, sin mover una ceja.

Me he ido con otro montón de ropa a la ducha y me he metido debajo de la alcachofa a recibir un agua bien, pero bien calentita. Demasiado para ese amago de persona que era yo a esas horas, así que he girado el monomando un poco más a la izquierda… nada, que me sigo quemando, otro poco más a la izquierda… yyyy, ¡sí señor! Ahí está Would en la ducha en coreografía de salto, brinco, taco, salto, salitito mariquita, gritito de puta, y frotamiento en la piel enrojecida en plan poco hecha por favor, para calmar el escozor.

Me visto, llamo a un taxi para que venga a recogerme y bajo a la calle. Pasa el tiempo y hace fresco, mi reloj echa humo y el avión no espera. Pasa el tiempo, pasa el tiempo, sigue pasando el tiempo... y yo allí con mi flor como un gilipollas, madre.

Ya no pasa el tiempo, ahora el que pasa soy yo, y mayormente del taxi que había llamado porque me subo al primero que pasa, que además resulta ser de la competencia, así que entro y pronuncio un bajito ¡Te jodes!, cuando me cruzo 50 metros más adelante con el que iba a recogerme y que llegaba 15 minutos tarde. Luego me ha dado cargo de conciencia y he llamado para anular el servicio. En el fondo soy un blando.

En el aeropuerto me he encontrado con “el paquete”, pero “el paquete” en plan DHL, que a mi los otros ni fú ni fá. Nos hemos subido al avión y yo, como siempre, me he quedado dormido antes de despegar. Solo he abierto un ojo para hacer una señal a la azafata, una clara que quería decir: “Quiero que me traigas el Marca antes de que se agote y el croissant antes de que se ponga duro”. Psé, uno que ha jugado mucho al mus y tiene mucha expresividad en lo ojos…

Allí, en Almería, mangas de camisa, humedad y buen rollo. No ha habido mucha sorpresa cuando, en el despacho del visitado he visto una foto de Bisbal enmarcada y colgada de la pared donde podía haber estado la del Rey. ¡Éeto eé increíble! Triple tirabuzón con mortal carpado y patada de Bisbal.

Sopor máximo hasta la hora de comer, en la que he aprovechado que no tenía mucha responsabilidad en la visita para beberme 2 cañas, comerme medio cochinillo y tomarme un chupito de ron miel. Podría haber aprovechado aún más, pero no entono bien el Asturias Patria Querida y no quería quedar en mal lugar, que uno tiene una reputación que mantener, o eso cree.

Por la tarde no sé si ha pasado algo o no, porque yo he tenido suficiente con concentrarme en sacar decimales de PI para no golpear la mesa de reuniones y abrirla por la mitad de un cabezazo.

De vuelta a Madrid me he conectado a Internet y he pensado, ¡qué carajo!, ¿quién decía que no da de sí un día en el que no pasa nada?

Wednesday, April 20

de cremas, gazpachos y pistos



Yo era un enano más en mi urbanización de la sierra y jugaba con los mayores, que tenían 9 o 10 años, a eructar bien alto, quemar saltamontes con cerillas o pegar chinazos a botellas de cristal con nuestros tirachinas.

La madre de unos de los niños de la pandilla era representante-vendedora de Thermomix. A mi eso, por aquel entonces, me sonaba a gente que vivía en un pueblo galo que resistía tozudamente a que lo conquistasen los romanos, pero como a mi madre le dijeron con gracia lo de: “Con esto les preparo a mis hijos unas croquetas con las sobras del cocido, que se chupan los dedos”, pues ingresó como acólito nº1 en la secta de las cuchillas que trocean, pican y trituran.

La suerte estaba echada y a partir de entonces todo fueron granizados de limón, gazpachos bien fresquitos, y croquetas de jamón, pollo y huevo. Mis hermanos y yo podríamos haber llegado a los 50 con la dentadura prácticamente intacta si no hubiese sido porque, en cuanto salíamos de casa íbamos al kiosco de golosinas a comernos una bolsa de kikos, y chicles Boomer de 2 en 2 para que los músculos de la mandíbula no se nos atrofiasen.

Aunque pasaban los años y las cuchillas de la Thermomix perdían su filo, la fe de mi madre iba en aumento. Periódicamente iba a convenciones ocultistas que ella llamaba “cursos de cocina”, donde volvía con el espíritu henchido y la cabeza llena de ideas. Y como en cualquier secta de buena familia, en esta también le sacaban la pasta cada cierto tiempo para que se comprase el último modelo de la picacalientacuecepesa y es fácil de limpiar.

El aparato se ha convertido en su ojo y brazo derechos, hasta el punto en que amenaza con comprarnos una a cada hijo según salgamos escopetados de casa.

Pero cuando ya pensaba que tendría que disputarme la herencia con el hijo cabrón de Hal, el ordenador de Odisea 2001, ayer descuelgo el teléfono de casa: “¿Sí?; ¿Está la señora de la casa?” Y esa es mi madre, así que: “Mamá, teléfono; ¿Quién es?; No lo sé, Rappel está en La Granja”….

“¿Sí?....¡Ah, hola!... Sí, me va muy bien.... No, estoy muy contenta con ella.... No, muchas gracias, pero no.... Pues porque la he visto y es mucho más aparatosa y no me gusta.... Es que ES más fea.... ¡Bueno, señora, QUE NO, que mis hijos ya comen sólido!”.

“¿Quién era, mamá?; La de la Thermomix, que me quería vender el nuevo modelo; ¿Y qué ha pasado?; Que ya no pico”.

¿Sabíais que hace menos de una semana han puesto Eyes Wide Shut en la tele?

Tuesday, April 19

día nube


Ayer por la mañana el despertador sonó a eso de las 06:00 para recordarme que era lunes, que soy un esclavo más de mi empresa, y que no debía faltar a mi clase de inglés.

En un movimiento que ya tengo aprendido, descolgué el brazo hasta el suelo, cogí el mando de la cadena y la apagué para darme un respiro. Un centímetro más o menos a la hora de colocar el mando en el suelo la noche anterior, es crucial para evitar ataques de histeria/frustración bastante temibles para esas horas tan tempranas.

Cuando volví a mirar el despertador eran ya las 07:15 y las clases de inglés estaban ya más lejos que la colonización de Marte, así que me di otro respiro hasta las 07:45.

Finalmente me levanté, inicié la rutina de siempre, cascado como corresponde a un lunes, y cuando estaba ya listo para salir, poniéndome la corbata, ¡Ale hop! Un mareíto y redondo al sillón.

Todo me daba tantas vueltas que he extrañado no oír la musiquilla del organillo, ni ver pasar el caballito, el coche de policía, y el de bomberos.

Tras unos quince minutos sentado en el sillón, sudando como un cobrador del frac un 30 de agosto, me puse en pie, y me dirigí a la puerta de mi habitación como si fuese un tierno cervatillo recién nacido, de esos que sirven de pienso para los leones de La2.

Puse a Morrisey a cantar en mi ipod y eso parece que me dió fuerzas para llegar hasta la oficina. Una vez allí, y después de inyectarme una Coca Cola y un sandwich me fui viniendo arriba. Pero analizaré esos de los mareos, esta misma tarde me voy a por el Predictor.

Friday, April 15

estrés

Ayer leí en un periódico gratuito que llevaba un viajero en el Metro, que en Madrid el ritmo de vida nos está volviendo locos y que cada vez estamos más estresados y vivimos peor.

Me gustaría comentar esta noticia, ¡pero tengo tantas cosas que hacer!

Tuesday, April 12

APTM

No podía dejarlo pasar...

Hoy me he despertado con la noticia de que por fin voy a poder tener una vivienda propia, a un precio asequible y adaptada a mis necesidades. Porque por lo visto, 25 m2 es todo lo más que un joven como yo puede necesitar.

Inmediatamente después de escuchar la excelente noticia, me he frotado los ojos y me he pellizcado para asegurarme de que estaba bien despierto. Correcto: 25 m2 de ensueño, en los que preparar las fiestas con mis amigos, instalar mi colección de libros y CD’s, y si me animo, ¿por qué no?, tener un gato.

El proyecto en sí se llama APTM, acrónimo de apartamento (se ve que le han quitado letras porque no cabían), y es la solución imaginativa habitacional siguiendo el modelo “nórdico”, que se mire por donde se mire, son todo ventajas.

En invierno si hace frío, se enciende el ordenador para calentarnos; y en verano, si hace calor, se saca la Coca Cola de 2 litros de la nevera para enfriar el ambiente.

Las zonas comunes como los pasillos, lavaderos y trasteros, promueven las relaciones interpersonales. Así, se le puede gorronear la arielita al vecino; tomar prestada su ropa de invierno que haya guardado en el chiscón; o ligar con la vecina que haya tenido que salir al patio a fumar un cigarrillo para que su módulo habitacional no parezca la planta 21 del Windsor.

Se puede uno llevar la televisión vieja de casa de sus padres, que no tiene mando a distancia, porque tumbado en la cama podrá cambiar de canal con los dedos del pie.

Para amueblar la casa, se le puede robar al sobrino de 2 años la mesa y silla de dibujo. Ante nuestra presumible superioridad física, no le quedará otra.

Si se le ocurre a uno tener una familia, se sitia al vecino o se le hace una OPA hostil para echarle de casa. Con 50 m2 ya puede uno tener familia numerosa.... y gato.

Nota mental: En previsión del rotundo éxito de la idea, poner en marcha inmediatamente el proyecto de hotel japonés con alquiler de literas nicho con tele y ducha y todo que guardo en el cajón.

Eso sí, me sentiría un poco solo en un sitio tan amplio. ¿Se ofrece alguien a compartir piso? Conmigo y con mi gato, por supuesto.

Friday, April 8

la corbata

Esta mañana me he levantado tarde, como casi siempre, y apenas me ha dado tiempo a ducharme. Con un bostezo que ha durado todo el pasillo y con el que casi le muerdo la cabeza a mi hermano, he abierto un armario y he cogido la primera camisa que he encontrado, supongo que porque pienso que con un traje gris va casi todo.

El mismo nivel de despreocupación que he puesto en la elección de la camisa, lo he puesto de esmero en elegir la corbata.: “Mmmmmm, a ¿ver? Seda fina de gusanos comedores de hojas de moreras. ¡Esta vale! Ahora a abrocharse el último botón de la camisa, cerrar los ojos, y a hacer el mismo mecanismo que has perfeccionado a base de dejarte mil veces la corbata por debajo de la cola o por encima del ombligo.”

Abro los ojos, compruebo que las medidas son correctas y salgo a la calle con la mente aún apoyada sobre la almohada. Y a pesar de que me pongo a escuchar la canción más bailable que encuentro y no acabo moviendo las caderas camino del metro como si fuese un marchador olímpico, sí que me despejo un poco.

Luego, todo ha empezado en el trabajo cuando la chica más joven de la oficina, (bueno, hay otra más pequeña, pero esa ya nació madre), se arrancó con un “¿cuándo vas a jubilar esa corbata, que parece hecha con papel de regalo de los 80?”, al que siguió una nota mental: “Próximo regalo genial: la corbataenvueltarubik de venta exclusiva en El Corte Inglés. Si la desenvuelves te quedas sin corbata y va la basura; si no la desenvuelves lo que tienes es un trozo de seda con el mismo dibujo que el papel de las paredes de la casa de Cuéntame, y que también va indefectiblemente a la basura. Pero puedes echar el rato dándole vueltas a esto."

“¿Y mi regalo?” “Toma. ¿No lo vas a abrir? Te juro que es mejor que ponértelo en el cuello”. Ya me lo estoy imaginando, éxito total en el próximo día del padre.

A la hora de la comida ya me parecía que toda la gente que había en el restaurante se fijaba en mi corbata, y casi podría asegurar que se reían de ella, o de mí, o de ella, o… “¿Sabes qué te digo? Que paso de café. Larguémonos de este sitio de mirones”.

Para rematarlo, he quedado con Berlín a la salida del trabajo y me ha dicho, “Hoy te veo raro, nunca te había visto tan de rayas”; “Ya ves”* le he dicho.

(* = No bonita, tú nunca me habías visto tan rayado. ¿Nos vamos a casa que tengo que ver cómo queda la lámpara del salón conmigo colgando de esta puta corbata?)

Wednesday, April 6

espejismo


Hoy me he mirado en mi nuevo espejo y tenía una manzana mordida en la punta de la nariz, un bigotillo gracioso en el que se podía leer "ipod", y una perilla española que decía "20 Gb".

He guardado el espejo en el bolsillo con una sonrisa y una inyección al ego, mientras escuchaba Battleflag de Pigeonhed.

A la mierda Blancanieves, ¡con este espejito hasta yo estoy más bueno!

Reencuentros

Ayer me levanté sin saber si iba a dormir en Murcia, en Almería o en Madrid. Mi trabajo pide alma nómada, y yo soy más bien de espíritu sedentario, así que me he llevado un alegrón al enterarme de que no me tocaba viajar.

Tras una mañana bastante estándar, pensé que ya había pasado demasiado tiempo sin ir al restaurante japonés que queda cerca de la oficina y al que me llevó Dwalks para que aprendiese a comer con palillos, así que le propuse por correo un Nagoyismo, y tardó menos de medio en contestar que OK. Hoy el alumno ha superado al maestro, y mientras que él no recurra a los tramposos “palillos con truco” podré suplir la lentitud de mi mandíbula con la rapidez de mis dedos. Aunque también es cierto que, como él me recordó ayer, todavía me queda bastante para coger la mosca. Sifonazos de wasabi y lonchazos de jengibre son la seña de identidad de nuestros sushis y makis. Cool.

Un poco antes de salir a comer, también me llamó un reciente ex-compañero de trabajo para ver si tomábamos unas cañas al salir de la oficina. Un tío grande con el que he vivido grandes aunque cortas experiencias. Por supuesto acepté la invitación y a las 18:45 estaba degustando mi primera pinta de Foster’s. Estuvimos hablando un rato de trabajo y luego ya de nuestras cosas. Así, como quien no quiere la cosa, antes de las 20:30 ya habían pasado por el pub José Mª Fidalgo, el gigantesco representante sindical al que le abrieron la cabeza de un banderazo en una manifestación; el Wyoming, que de grande ha pasado a pequeño gracias a la televisión pública; y otro actor del que no recuerdo su nombre y que trabaja en una serie de Tele5 de las que no veo.

Luego, en el metro, me he encontrado una vieja compañera del gimnasio con la que tuve un rollo raro. Quedé cuatro veces con ella en las que la cosa fue de mal en peor. Se ve que sin el brillo del sudor en los músculos los dos somos menos atractivos. Eso y que su vida era un rollo insoportable, así que una vez mitigada la tensión sexual, no volvimos a vernos el pelo. Hoy no hemos hablado casi, mejor así, no me interesaba mucho volver a oír que el niño llora, que la abuela fuma y que el gato araña el sofá.

Ayer fue un día extraño y fuera de rutina. Me encantó que fuese así, pero no debo repetirlo a menudo, no sea que pierda su encanto.

Nota: Este post va dedicado a Berlín, que no le gustaba que le recibieran unas tetas suecas en mi blog.

Monday, April 4

¿Se confirma el mito de las suecas?



Pues bien _R_, se confirma. Allí hay mujeres de las que quitan el sentido con sólo mirarte con esos ojazos azules, decorados con destreza con un lápiz de ojos.

T., que está completamente enamorado de su novia sueca, extrapola ese amor a todo lo sueco. La ciudad, la comida, el carácter... No es sano, sobre todo porque le lleva a decir unas mentiras tan grandes como que las mujeres allí no se pintan, cuando lo hacen más que los vagones del metro; o que la gente es más civilizada, cuando las calles están llenas de porquería y la gente chilla más por las calles que a la salida de una discoteca de Benidorm.

También es cierto que la media de mujeres exuberantes no es tan alto como aquí se piensa. Allí hay montones de mujeres del montón, no nos engañemos, lo que pasa es que de vez en cuando se da una combinación genética extraordinaria, algo con más probabilidades que una alineación de planetas y nacen los ABBA, o una princesa sueca.

La moda femenina allí es terrible. Un 75% de las mujeres, y no exagero, viste camiseta de colores con unos vaqueros azules ajustados y unas botas negras por encima que llegan justo hasta la mitad del gemelo. Es triste ver el poco partido que sacan de esos cuerpos currados en gimnasios o en horas de bicicleta.

Aunque si bien ellas son bastante sosas a la hora de vestir, excepto por los escotes que les dan vidilla, ellos son mucho más originales. Allí no hay dos tipos que lleven el pelo igual, ni que vistan de la misma manera. La moda-caos se lleva al último extremo, siempre dentro del orden en el que el tío que está más bueno es quien puede vestir peor, claro.

En cuanto a mujeres guapas, gana Copenhague por 3 cuerpos de ventaja. A diferencia de Estocolmo, allí no vi mujeres feas, lo juro. Es como si tuviesen algún tipo de aberración social para eliminar de niños a las orejas de soplillo, narices aguileñas u ojos separados. Allí la teoría evolutiva pasa por el tamiz de la belleza, doy fe.

Aunque si se trata de ver hombres guapos, en esto no soy un experto, recomendaría Suecia. Cada uno que haga su elección, mientras, yo voy buscando vuelos baratos para Copenhague.

Thursday, March 31

Almería

Hoy he visto amanecer sobre Almería a más de 3000 pies de altura. Medio minuto después el avión ha comenzado a girar y he visto anochecer con la luna reflejada sobre el ala del avión. Ha sido bonito.

Un pasajero con gorro de lana ha sacado su cámara digital y se ha puesto a tomar fotos con flash del amanecer. Interesante concepto estético de difícil encaje técnico.

Hace un par de días viajé a Almería para hacer de canguro de un alemán que vino a hacernos una visita. Lo de siempre: ir a recogerle al aeropuerto, acompañarle al hotel, sacarle con su camisa de flores de manga corta a tomar unas cañas. Lo mismo que hacen conmigo muchas veces, pero esta vez con flores en la camisa.

Otto Hans es alemán y, por lo tanto, raro por el concepto mismo de su pasaporte. Flipó con el salmorejo, las habas con jamón y la morcilla, todo novedades para él, natürlich!

Ayer por la tarde, paseando ya solo, me encontré con una perfumería y entré a preguntar unos precios, y como el hombre del chiste que va a comprar una caña de pescar a un centro comercial, salí de allí con el Aquapower de Biotherm, que tiene una inquietante forma de consolador, una espuma de afeitar, y muestras de colonias de Hugo Boss, de Allure, de bálsamo para después del afeitado, y de un contorno de ojos para ocultar mi envejecimiento. Soy presa fácil de las promociones.

Nota: hoy también he comprobado que el “efecto botella” en los aviones (presurización + despresurización), también se da con los cartuchos de las plumas, y si uno no anda con cuidado, termina con todos los dedos azules.

Monday, March 21

suecia


Mañana mismo me voy a Suecia con S., T. y E. con quienes ya estuve en Londres y sustituyendo a Iki, esta vez viene J.

Vamos de martes a domingo a casa de unos amigos de Alexandra, la novia sueca de T., que sin conocernos nos dan las llaves para que nos metamos allí. Estos nórdicos están fatal.

El caso es que desactualizaré esto unos días, hasta mi vuelta. Como luego tengo más viajes programados, os animo a que leáis a Dwalks y Kurt, a ver si con suerte, ellos no se tienen que ir a pasar frío al norte.

Buenas vacaciones a todos.

Dumb vs. Dumber


Este fin de semana bajé a la pizzería que tengo al lado de casa para hacer un encargo que más tarde pasarían a recoger unos amigos antes de subir a verme.

Eran las 2 de la tarde y no había nadie en el local (bendita Semana Santa), así que me atendió la chica morena que con polo rojo, gafas metálicas, gorra calada roja, y con guantes de plástico de los de coger la fruta en el hiper, estaba encargada de la caja.

Lo de los guantes no termino de entenderlo. Podría haber sido que le daba asco tocar el teclado lleno de virus y patógenos humanos, en plan psicomiedosa del carajo, o coger los billetes que a saber por qué ennegrecidas manos habían pasado, pero juraría que el mohín lo llevaba de serie: ojos tristes, boca torcida, y ceño fruncido por un permanente esfuerzo por entender instrucciones complejas: “Una barbacoa y una hawaiana medianas, por favor”.

La chica debía ser nueva, y salvo mi teléfono, no metió ni un solo dato correcto en el ordenador. Estuvo a punto de darme dos pizzas que no había pedido, del tamaño que no había pedido y de llevármelas a casa sin que lo hubiese pedido.

Cada vez que metía un dato erróneo, llamaba a la encargada, otra chica morena con gorra y polo rojos, aunque sin gafas ni mohín de serie, que le explicaba con impaciencia creciente, la solución a sus cagadas. Tras 15 minutos de reloj para pedir unas pizzas, pagué y me fui a casa.

Otros 15 minutos después se presentaron mis amigos a recoger las pizzas, con el código que yo les había dado, y la encargada les quiso hacer pagar otra vez. La chica del mohín decía que yo ya había pagado y la otra decía que eso era imposible. La discusión subió de tono y la chica-mohín rompió a llorar.

Mis amigos, diplomáticos y embarazados, decidieron resolverlo llamándome al teléfono. Les confirmé que estaba pagado y ¿asunto arreglado? No.

Ahora estoy dándole vueltas a la cabeza. La encargada me pareció una cretina por portarse así con su empleada, pero, ¿habría tenido yo más paciencia? ¿Soy un cabrón en potencia? ¿Tenemos todos uno jefe mamón de esos dentro?

Tuesday, March 15

chance meetings


Ver por sorpresa a alguien que conozco me provoca cada vez una reacción distinta en función de a) persona, b) lugar, y c) circunstancia.

a) PERSONA:

Siempre me parece agradable encontrarme algún viejo amigo de la escuela, algún compañero del gimnasio, algún amigo de veraneo, e incluso, por qué no, algún compañero de trabajo.

No me gusta encontrarme con gente que me ha dejado mal sabor de boca (generalmente ex-algo), con miembros lejanos de la familia con los que tengo que hablar obligatoriamente solo porque comparto cromosomas con ellos, ni con gente triste que solo tiene enfermedades, un curro de mierda y una hipoteca asfixiante.

b) LUGAR:

Un lugar frecuente de encuentros es el aeropuerto, o una feria. Allí ves una cara conocida, cruzas una mirada de reconocimiento, levantas una ceja que descubre la duda, lanzas una sonrisas y pasas página.

Un bar de copas es otro sitio donde me puedo encontrar con alguien sin que me de ningún tipo de pudor, salvo que sea esa persona que habla bajito y a la que tengo que sonreír educadamente cada uno de sus comentarios de los que no he oído una mierda por mi incipiente sordera, por el volumen de los Strokes o el miedo que tiene a acercarse demasiado no le sea que le muerda.

No me gusta encontrarme a nadie a las 7 de la mañana en el Metro, o el autobús. Esas son horas para dormir. Punto.

c) CIRCUNSTANCIA:

Ningún encuentro con prisas: parezco (¿soy?) maleducado. Ningún encuentro borracho: no me gusta esa sensación momentánea de "he quedado de puta madre" seguida del arrepentimiento resaquero de "soy un borracho y él/ella se ha dado cuenta. ¿Le habré dicho lo de mi disfunción sexual? ¿Y lo de mi identidad secreta?".

Me gustan 100% los encuentros cuando estoy de viaje. No me gusta encontrarme con nadie que se conoce mi vida y milagros y de la que yo no recuerdo ni su nombre. Me gustan los encuentros no casuales-sorpresa ("me voy a pasar por su oficina, a ver si le veo").

Y odio ESA sensación de "¿Quién es ese tipo que conozco de no sé qué cojones y que no para de mirarme? ¿Será que tengo algo en la cara, me está provocando, o es que está tan mal de la cabeza como yo?"

Por cierto, cualquier excepción es válida si uno se encuentra a Scarlett Johanson en el bar del más lujoso hotel de Tokio.

Wednesday, March 9

wouldadas

1. Hablando con un compañero de trabajo mientras me tragaba mis 100 gramos de pasas de hoy, he descubierto tan casualmente como quien sale un día de lluvia y se moja, que en el gimnasio en el que entrena su mujer, un ama de casa moderna, también pasean sus tipines algunas de las mujeres más guapas de la televisión.

Y resulta además que la más guapa de todas, y este concepto difiere notablemente de la mujer más sexual o con mayor morbo, va por las mañanas a hacer ejercicio a ese gimnasio que tengo a menos de diez minutos de la oficina y a más de 300 EUR de mis posibles.

Esa mujer amiga de los animales, interesada en la supervivencia de alto standing, estudiante de arquitectura de larga melena oscura, voz suave y mirada ligeramente bizca que la hace aún más atractiva (Berlín dixit), suda cerca de mi todos los días.

¿Y? Envidiosos...

2.- Esta noche juega el R.Madrid contra la Juve. Todavía no os habéis dado cuenta, pero el tiempo empieza a pasar más despacio; la temperatura ha subido unos 8 grados en Madrid; la gente ha ido a trabajar con su coche para salir corriendo de la oficina; se suspende cualquier actividad habitual de los miércoles por la noche; las cenas se programan en casa para las 21:30 y con una duración máxima de 15 minutos; no quedan cervezas en las estanterías del supermercado de la esquina y los teléfonos quedan no operativos durante hora y media.

¿Y? El 4 o 5 de abril, más.

3. Para este fin de semana tengo programada una mudanza de un amigo. Mi espalda, que tuvo que recuperarse del año pasado con microondas y masajes, estaba lista para colaborar hasta que ha comenzado de nuevo el campeonato de pádel. 3 partidos de fútbol y dos de pádel a la semana tienen la culpa de que lleve casi dos semanas sin ir al gimnasio.

Al no ir al gimnasio, la consecuencia ha sido que de madrugada he tenido una pesadilla horrible en la que mis hombros, punto fuerte de mi anatomía, eran puro hueso, como los de la anoréxica de moda. Esto es propio de un enfermo, lo sé, pero quien esté libre de psicopatías que se de cinco vueltas anti-clockwise a la silla.

¿Y? Tengo miedo de que vuelva esta noche, Carol Anne.

Monday, February 28

Madrid, lunes 28 de febrero a las 08:00


En la calle, dos jóvenes con gorras reparten periódicos gratuitos. Una mujer echa trozos de pan duro a las palomas. Una niña arrastra un carrito con los libros del colegio. Un hombre friega la acera de su portal. Una mujer camina sujetando un humeante vaso de café con las dos manos. Un coche blanco se salta un semáforo en rojo. Ningún coche para en un paso de peatones. Un kiosco extiende por la acera las colecciones de regalos por cupones. Una chica pasea a su perro negro. Un padre ayuda a su hijo a subirse al coche. Seis personas esperan el autobús con las manos en los bolsillos. Dos escuchan música. Una mujer levanta el brazo para detener un taxi. Un encargado de limpieza con su chaqueta verde, recoge papeles del suelo. Tres personas hablan por el móvil. Siete esperan a que el semáforo se ponga verde. Un hombre y una mujer hablan en la calle. El vapor sale de sus bocas. También sale de una rejilla en el suelo. Una mujer sujeta con una mano el cuello de su abrigo marrón. Otra se frota las manos y sus guantes de piel se calientan. Un conductor se impacienta. Suena la bocina de su coche. Suena la de otro. 3 personas vuelven la cabeza para ver qué pasa. 7 continúan caminando.

Un hombre reparte publicidad en las escaleras del Metro. Dos hacen cola en la taquilla. 35 personas esperan que llegue el tren. Un chico aprieta el botón de apertura de las puertas del vagón. Una mujer entra sin dejar de hacer ganchillo. Tres personas duermen. 15 leen, 10 de ellos periódicos gratuitos. Un chico con traje muestra sus calcetines blancos al cruzar las piernas. 7 personas escuchan música. 4 se acercan a la puerta. Una lleva un maletín. 20 personas hacen cola en las escaleras mecánicas. Un hombre empuja a otro en los pasillos. Otro toca el acordeón y sus notas se mezclan con las de la canción de Moby que escucho en mi disc-man. Una puerta se abre. Un guardia de seguridad con traje marrón saluda con una sonrisa y un movimiento de cabeza. Un puerta se cierra.

100 personas se interesan por los hechos extraordinarios. 3 de ellas también lo hacen por lo cotidiano.

Wednesday, February 23

Madrid Rock

Me pongo a buscar un enlace de Madrid Rock para poner en este post y la primera salida de Google es www.ciao.es/Madrid_Rock__148148. Cenizos...

Pues sí, parece que la tienda del cocodrilo, las bolsas naranjas y los celos negros, no gana suficiente dinero para subsistir en este competido mercado de manteros, itunes y emules. Y es una pena porque allí compré mis entradas para el concierto de ZZ Top, la banda sonora de "Doctor en Alaska", y la película "Deseando Amar". Pero sobre todo porque que allí tendremos una aparición escurialense de Amancio Ortega para vendernos ropa estándar a precios de saldo. Quinceañeras con acné se pelearán por la última camiseta estampada talla S, profanando el suelo donde antes cualquier DJ ensayaba sus sesiones, o un servidor buscaba lo último que los gurús Trecet o Tomás Fdo. Flores recetan a diario.

La Gran Vía pierde una insignia y Madrid hoy le brinda un homenaje vistiéndose de blanco para la ocasión. Malos tiempos para la lírica.

cabronada

He recibido uno de esos mensajes que me envían los amigos con la intención de arrancarme una sonrisa de entre mi mandíbula prieta por el estrés. Las intenciones son siempre las mejores, lo se, pero no siempre son eficaces, lo sabéis.

El mensaje de hoy me ha dejado incluso más jodido. La cosa empezaba así:

ASUNTO: RV: Cabronada
Archivo adjunto: Cuánto te falta
Sin comentarios.

Abres el adjunto y aparece una hoja de excel en la que tienes que anotar tu fecha de nacimiento y automáticamente te calcula el tiempo que te queda hasta tu jubilación, la edad de oro, los viajes subvencionados por el IMSERSO, las comidas en bufés baratos, las partidas de dominó en el bar y las horas de cola en una plaza cualquiera de Madrid solo porque dan algo gratis (roscón de Reyes, paella, ropa interior o pegatinas).

Y son muchos años, ¿era necesario recordármelo?

Tuesday, February 22

referéndum (plus)

Para quien no se haya enterado, el domingo hubo referéndum.

Si más gente como Moratinos hubiese bebido "Referéndum Plus" para ser "super-europeo" y votar "un super-sí el domingo", el resultado no habría sido tan insignificante y no habría habido tantos super-noes, super-blancos y super-me la suda.

Afortunadamente para mi (fui presidente de mesa), en mi barrio no hubo para todos los vecinos de esa “bebida energética que te anima a votar, te mantiene despierto y alerta frente a cuestiones que afectan a tu futuro ". ¿Haberla catado habría supuesto el despertar de mi conciencia por el problema de la vivienda, por Kioto, por el empleo, e incluso por el colesterol? ¡Qué escalofríos!

Seguramente todo el Referendum Plus que llegó se lo bebieron los mayores. Antes de las 15:00 apenas 4 personas de menos de 50 años se habían acercado a votar. E hicieron bien en beberla porque "sus vigorizantes cualidades te ayudan a vencer la pereza y la apatía, y estimula el sistema motor para que la fatiga no te impida acercarte a las urnas", y supongo que alguna cosita más.

Entiendo que si Moratinos dice que en “una latita están todos los sueños de Europa", también lo estarán los míos; lo cual me produce cierta inquietud porque si alguien se los bebe, puede levantarse con agujetas después de haber volado toda la noche o haber hecho el amor con Berlín, mi chica.

También dice que la bebida "da energía, está muy buena y no engorda", esto último sí que es un puntazo.

Monday, February 21

Solozabal de treees.... ¡¡DENTRO!!


Con esa cara de no haber roto un plato en su vida, Nacho Solozabal, jugador de baloncesto del FC Barcelona, ha sido una de las personas que, involuntariamente, más amargó mi infancia.

Cuando el baloncesto ACB era cosa de dos, R. Madrid y Barça, la competición perdía para muchos, pero para mi, lo ganaba todo: los finales de liga eran siempre un mano a mano entre los niños ricos del baloncesto, esos que multiplicaban sus sueldos con lo que sus colegas (aún más ricos) del equipo de fútbol dejaban escapar. No había “toreros”, ni fieros alaveses, pero daba igual.

No, era mejor.

Este fin de semana me senté a ver baloncesto después de mucho tiempo sin hacerlo. Jugaban la semifinal el Tau y el Madrid, un partido que siempre tiene chicha.

Aunque el marcador estuvo ajustado durante todo el partido, con alternativas para los dos equipos, yo estaba bastante tranquilo hasta que despertó un tal Macijauskas, un tipo capaz de anotar 95 tiros libres seguidos en partidos de competición, con una muñeca que parecía haber sido articulada por un relojero suizo, y una cabeza que parecía la del mismo Viswanathan Anand. Con solo 1 punto en la primera mitad, terminó el partido con 19 a base triples.

Pero no solo en el este de Europa sabe nacer gente como él. Un buen ejemplo es ese barcelonés “bajito”, criado en los maristas, que acompañaba no muy discretamente a los ENORMES Audi Norris, Chicho Sibilio y Epi , y que en un todos los partidos en los que el R.Madrid ganaba de 2 a falta de 25 segundos (las posesiones antes eran de 30), conseguía una canasta de tres a falta de 2" dar la victoria al Barça y quitarme las ganas de cenar, todo en uno.

6 ligas y 9 copas del rey en 12 años de enfrentamientos Madrid-Barça, dan una idea del terror que me provocaba ese señor.

¡Que viene Solozábal!, nos asustaba mi padre.

Thursday, February 17

fate songs


Que la música se liga íntimamente a los recuerdos es algo que todo el mundo sabe: el abecedario y la tabla de multiplicar se aprenden cantando.

Una canción, no necesariamente buena, escuchada en el momento adecuado, se puede mezclar con nuestros recuerdos de esa chica, ese libro, esa juerga, o incluso esa hostia con el coche, de manera que cada vez que la escuches, revivas esos momentos. Unos simples acordes llevan, en muchas ocasiones, a miradas cómplices llenas de entendimiento, una sonrisa, o una lágrima.

Todos tenemos nuestra canción predilecta, esa que por mucho que pase el tiempo nos sigue gustando invariablemente, y es seguro que alguien nos recuerda cada vez que la escucha. Probablemente porque sabe que es nuestro mantra, pero también porque se le haya torturado con ella. ¿Quién no le ha dicho a un amigo, “escucha esto, que te va a gustar”; “Pues... no”; “Que sí, escúchalo otra vez, que te tiene que gustar”?

Hace años tenía la costumbre de escoger una banda sonora para los libros que leía. Ya fuesen de 200 páginas o trilogías de 1000, durante toda esa lectura únicamente escuchaba el mismo disco, o dos del mismo autor, de manera que a la vez que daba al papel una nueva dimensión, en cada ocasión en que volvía a escuchar ese disco, revivía las emociones que me habían transmitido las páginas. Uña y carne se han convertido en mi cabeza Metallica y Stephen King; o los Söhne Mannheims y Jeff Long.

Q. Tarantino es el auténtico gurú de la dualidad historia-música. En Reservoir Dogs no solo utiliza la música para hacer bailar a un psicópata con una navaja, sino que se inventa un delirante diálogo en una cafetería quasi-Nighthawks para discutir qué quería decir Madonna con su Like a Virgin. Genial.

Para sacar nota, hay que leer 31 songs de Nick Hornby. Yo no me atrevo.

Pero, tratando de ir un poco más allá de lo evidente, ¿existe un antídoto para las canciones-HD? Es decir, ¿hay alguna manera de evitar que cuando escuchas una canción te vengan a la mente los recuerdos que tiene asociados, de borrar esa información? DBC Pierre (Vernon G. Little) propone someterse a un tratamiento, estilo La Naranja Mecánica, pero buscando el efecto inverso. Una canción escuchada hasta la saciedad, se despersonaliza, pierde su vínculo. Jamón jamón jamón monja monja mon.... ¿Tiene su sentido, no?

También es cierto que no hay que tratar de encontrarle sentido vital a todas las canciones que se escuchan. No, las canciones que suenan en la radio cuando has cortado con tu pareja y estás bien jodido, NO cuentan TU vida.

Mantra: Definition # 1: energy-based sounds

Wednesday, February 16

mp3 player

Sin permiso expreso de los autores (que supongo que lo darían), reproduzco esta conversación de hoy mismo.

15:00 Fress&Co de C/Sagasta.

Dwalks: "¿Sabes que Kurt quiere vender su Zen micro y volver a iPod?"
Would: "¿A sí? Pues yo estaba pensando comprarme uno". Momento Zen.

16:18 Oficina

Dwalks mails: Asunto "me he movido por ti"
"por si acaso, he preguntado a Kurt: Would quiere un zen micro, quieres negociar con él?"

Kurt ofrece su Zen Micro (blanco y gris claro, en perfecto estado de revista y con dos baterías, una de ellas sin usar), generosamente y sin espíritu de construir un imperio empezando por vender momentos Zen. (Gracias, Kurt).

17:11 Oficina

Would mails:

El caso es que uno se pone a pensar....

(FNAC)

iPod Shuffle = 149 EUR; (Nooooooooo)

iPod Mini 4 Gb = 259 EUR (ruedecita táctil inc.) (bueeenoo)

Zen Micro 5 Gb = 251 EUR (radio inc.) (psé)

Sony NW-HD 1 20 Gb = 330 EUR (30 hrs autonomía inc.) (estamos llegando)

iPod 40Gb= 429 EUR ; (caliente caliente)

iPod 60 Gb= 639 EUR (moooolaaaa)

.... y le acaba pasando como con el móvil, que se va a por el más caro porque a la felicidad nadie debería ponerle precio.

Ahora, que triste y tiritón como estoy por soplarme el sueldo en móvil y viaje a Estocolmo, bajo tres o cuatro categorías.

Nu sé, should I take the opportunity, or not?


17:13 Oficina

Dwalks mails:

"el zen micro es una buena oportunidad, ¿para que quieres 60 gigas? pa ná

eso si... mooooooooooolaaaaaaaaa!!!"


Gran ayuda, Dwalks, ya lo tengo claro.

Thursday, February 10

ha vuelto el comprómata


Después de batir todos mis records de compras en viaje (en el que hice a Barcelona en enero me compré una camiseta Timberland antes de despegar), la obsesión electrónica me ha vuelto a poseer y me ha arrastrado a gastarme el dinero de la comida de lo que quedaba de enero y de todo febrero entero en esto .

Durante el viaje a Barcelona estuve con el móvil estropeado un 80% del tiempo. Sin cobertura en la sombra, se apagaba cuando pisaba las líneas de las baldosas de la calle. En fin, un lío y una mierda que me daba las ganas lógicas de tirarlo contra la pared, aunque incomprensiblemente terminé por no hacerlo.

La sensación de frustración fue entretejiéndose con mi alma consumista, auténtico lado oscuro y flanco débil de Would por definición, hasta el punto de que llamé al CRC de Telefónica para amenazarles con la baja de mi contrato a ver si me regalaban un móvil.

Al principio me habría valido un móvil como el que tenía, pero que funcionase. Luego vi uno con pantalla en color, pero.... no hacía fotos. Y ya puestos a que tenga cámara, ¿por qué no compro uno que grabe vídeos? Claro, que ¿para qué quiero yo fotos y vídeos si no los puedo transmitir? Pues tendrá que tener Infrarrojos y Bluetooth, ¿no? Y ahora que tengo coche, ¿qué tal si me hago con un manos libres..., o con dos, uno de ellos inalámbrico? Y si leyese MP3 y tuviese radio, ya sería la hostia.

Enajenado completamente conseguí regatear con Susana, (una voz amable en la extensión xxxx7 del CRC de Telefónica), como en zoco marroquí, para sacarles 20.000 puntos Movistar del tirón, que me sirvieron mucho más para aumentar mi autoestima que para una rebaja en el precio, aunque también.

Una hora después del canje salía de El Corte Inglés con mi móvil nuevo, con la barbilla alta y ansioso por aprender a utilizarlo. Pero si me hace sentir el orgullo ridículo (¿lo es?) de ser el mejor móvil de todos los de mis compañeros de trabajo (lo es), si me siento bien cada vez que lo enciendo, ¿por qué me cuesta tanto reconocer que me he gastado una pasta en el puto teléfono?

urbanita


Uno no sabe lo integrado que está en una gran ciudad hasta que sale a una pequeña o a un pueblo. Estas dos últimas cosas son complementos bastante necesarios para mantener el equilibrio y no convertirse en un personaje desvirtuado, en un snob hiperinfluenciado por las revistas de moda y los programas de la tele.

Uno se da cuenta de que es un diente más en el engranaje de la ciudad cuando se le escapa una sonrisa si alguien dice que vive lejos del trabajo y tarda 20 minutos en llegar; cuando se tira de los pelos al escuchar que alguien se ha comprado una casa de 100 m2 por menos de 180.000 EUR; cuando se extraña de que en el cine no pongan la última película de Woody Allen en versión original; cuando se sorprende porque va a comer a las 5 de la tarde y no le sirven más que un trozo de empanada fría; cuando quiere comprarse una camiseta barata y le fastidia tener que hacerlo en la boutique de la Ramona y no en el H&M.

Si uno consigue darse cuenta de esto, tiene dos opciones: disfrutar de su integración e incluso tratar de llevarla al límite, véanse los creadores de moda metrosexual, o los ruteros de pubs sonrojantes; o tratar de buscar el equilibrio desconectando en lugares menos estresantes.

Yo me siento más identificado con la segunda, creo que se nota. Pienso que es muy refrescante ir a pasar un fin de semana al campo, o unas vacaciones al pueblo de los abuelos. Eso sí, siempre con la duración justa para no sufrir un ataque de pánico por perderte una semana de gimnasio, dos partidos seguidos de fútbol, o las cañas con unos amigos.

Monday, February 7

montones de cosas

En todo este tiempo en el que he estado out-logged me han ocurrido montones de cosas que merecerían su propio resumen pero que bajo el efecto del sueño y el notengotiempo, quedarían definitivamente archivados en mi cabeza en la carpeta “Final de enero 2005”, a menos que un escándalo obligase a su desclasificación dentro de 3 años, estilo caso Kennedy o memorias de Sara Montiel. Me niego.

Dolores molares: un agujero del tamaño de las fosas marianas apareció en una de mis muelas. Harto de tener que hacer palanca con las cucharas para sacar los huesos de aceituna que se me quedaban encajados, fui al dentista (la peor de mis pesadillas después de ser encerrado en una celda con Mike Tyson después de perder su segundo combate con Holyfield).

El caballerete que ya me ha empastado todas y cada una de mis muelas, me propuso esta vez un 4x1. “Lo que tienes no es una caries, pero da igual, te lo tapo; y del tirón te quito estos tres y te los vuelvo a poner”, y deja en el cajón esos 200€ que llevas en la cartera, le faltó decir al muy cabrón.

Salí el primer día con 3 empastes y más jodido del bolsillo que de la boca. Los 2 kg de composite y 1 de amalgama que llevaba me hacían parecer Rondo Hatton, pero el hecho de que por primera vez, no me hubiesen hecho daño con el torno, merecía la pena.

Error 1: No merecía la pena. Llevo 3 semanas con dolores cada vez que mastico algo de más consistencia que la gelatina Royal. Además las palpitaciones que me duran en la mandíbula 3 o 4 horas después de cualquier comida (esto no suena muy bien, ¿no?), me han obligado a reconsiderar mi dieta.

Corolario: al cerrar la boca, ahora solo chocan los molares de la derecha y a veces me tengo meter el dedo en la izquierda y mordérmelo para matar la sensación de invalidez.

Error 2: los pasteles son blanditos a los dientes, pero se hacen fuertes, que no duros, en el perímetro abdominal. Quizás debiera centrarme en batiditos proteicos y papillas de frutas y verduras.

Axioma: el cuarto empaste se lo pone a su perro.

Thursday, January 20

pelos



Pensar que solo hay dos maneras de llevar el pelo, bien y mal, es un error tan grande como pensar que llevar el pelo sucio, siempre es llevarlo mal.

Axioma: Hay cuatro maneras de tener los pelos que resultan de combinar las dos primeras (bien y mal) con otras dos (limpio y sucio).

La mayoría de la gente lleva el pelo como quiere y dentro de los estándares de una tolerancia social. Largo, corto, con raya, de punta, en capas...

La normalidad dice que si tienes el pelo liso, te lo dejas un poquito largo porque queda chulo; si tienes el pelo muy rizado lo llevas cortito porque no te queda más remedio; y si no te queda pelo, el último remedio desaparece con la última preocupación estilística.

Puede darte igual que la naturaleza del cabello no te permita dejártelo largo. Ahí tenemos el exitoso ejemplo de Michael Jackson a los 8 años, que se volvió a poner de moda con Brasil en el Mundial 82, el de Naranjito.

Hoy, si tienes más rizos que la duquesa de Alba y te gustas con pelo largo, pues te cuelgas unas medallas grandotas por encima de una camiseta de los New York Yankees y te enfundas unos pantalones bien bien anchos, para hacerte pasar por un rival de Snoop Dogg. Y si con esos pelos quieres vestir normal, no te extrañe que te confundan con el cantante de M-Clan o de los Mojinos.

Cuando la frente comienza a brillar por su presencia, puedes dejar que el pelo de una de las patillas te cuelgue hasta el hombro del mismo lado, no más, y con un cepillo de esqueleto te lo repartes sobre la calva, emulando al gran Oneto.

Si va uno a optar por esta elección, debe ser consciente de que deberá pasar por la fase "Patillas Chiquito".

Si eres amante de la laca y del pelo cardado, te puedes plantar un par de horas frente al espejo dotando a tu cabeza de un volumen imposible. Imprescindible en el kit: botes de laca, cepillo duro, y una foto de Collin Farrell en el infame papel del Alejandro Magno ideado por el desgraciado de Oliver Stone.

Pero volviendo a las combinaciones y para terminar, las rastas son el paradigma de pelo sucio pero bien. Me encantan, me ponen. ¿Las llevaría? Nunca. Pero...

Monday, January 17

el gran circo mundial

Llevo unas cuantas noches en las que volviendo del fútbol por la M-30, veo luces en la plaza de toros de las Ventas que han hecho que me pregunte qué se estaría celebrando.

Descartadas las corridas taurinas nocturnas (las no taurinas dudo que merezcan tal espectáculo luminoso a menos que el “diestro” sea Nacho Vidal), o un concierto de Bisbal (fuera de la temporada veraniega Madrid suele ser territorio seguro y libre de torturas musicales), supuse que no podía ser otra cosa que el cíclico e inagotable Gran Circo Mundial.

El concepto circo clásico es algo eterno, por mucho que en el Circo del Sol se empeñen en lo contrario: Cuando parecía que las focas se habían comido todas las sardinas, que los leones habían triturado todas las sillas de madera, que los cocodrilos habían cascado como nueces las cabezas de todos los valientes domadores, que todos los elefantes habían huido en estampida atravesando las gradas medio vacías, que el último trapecista se había dado cuenta de que si hubiese puesto red aún podría andar, y que los clowns habían agotado el stock de maquillaje de Ámbar (antes Tamara), renacen con más fuerza que nunca con el híbrido más terrible, el animal más fiero y que se convertirá inevitablemente en el nuevo rey de la selva, el ser que ni la más torturada mente humana habría alcanzado siquiera a tener por pesadilla.

¡¡Señoras y señores!! ¡¡En la pista central!! (Movimiento de focos y redoble de tambores). ¡¡Adiestrado por el único discípulo de Ángel Cristo que continua entero!!....... (más tambores)........ ¡¡¡¡EL LIGRE!!!

Wednesday, January 5

ya vienen los reyes


Tres eran, tres, como las mellizas, los cerditos y los tenores. Un día dejaron sus astrolabios y se fueron a ver el nacimiento de Jesús, acontecimiento que seguimos celebrando hoy, y le llevaron regalos, acto que celebraremos mañana.

Es costumbre no muy reciente que se les pidan cosas, y que en la medida en que hayamos sido más o menos cabrones con el prójimo, nos satisfagan en proporción inversa. Por ejemplo: que te pides una peli de DVD para entretenerte un viernes por la noche y has sido muy bueno: pues dentro de tus zapatos encontrarás, sin ninguna duda, Gladiator: violencia, acción, intriga y casi sexo, todo en una cuidadísima presentación del monstruoso Ridley Scott.

Si has sido medio bueno, Woody Allen, o Tarantino serán tu premio: risas inteligentes envolviendo absurdos insustanciales.

Si no has ayudado a la abuelita a cruzar la calle, alguna peli de Hugh Grant te servirá para pasar el rato.

Si has pateado al perro del vecino, el catálogo de pelis serie B de los 80 será el consultado por los Reyes... y reza para que no te toque Robocop 5.

Pero si has sido un auténtico hijo puta, ten por seguro que te vas a joder tragándote Krampak de principio a fin.

En fin, que hay que tener cuidado con lo que se pide, más cuanto más hayas cabreado a los demás, no vaya a ser que un portátil, y lo que te traigan sea esto.

Monday, January 3

2005

Original título para el primer post de este año, ¿verdad? Supongo que los excesos de dulces, salados y licores varios típicos de estas fechas, están reblandeciéndome las neuronas y castrando mi imaginación.

Suponía que al comienzo del año de verso fácil, igual que en todos los anteriores, los buenos propósitos llevarían a la gente en manadas a los gimnasios, a las academias de idiomas y a las farmacias a por parches de nicotina. La primera sorpresa me la llevé el domingo en el gimnasio (los vicios es lo que tienen), cuando subo a la sala de musculación y la encuentro TOTALMENTE vacía. ¿Es que nadie tiene ganas de entrenar la mañana del domigo 2 de enero? ¿Es que nadie ha comido demasiado el 1, y bebido por dos el 31? Pues yo, que monjilmente me quedé en mi casa los dos días, allí estaba, con la misma ilusión con la que un niño se levanta la noche de Reyes, frotándome las manos y diciendo: "Hoy es el día de entrenar en triserie".

A los 5 minutos apareció mi dominguero y mastuercil colega ("cuanto menos entreno más brazo tengo", y la cabeza de sus biceps ya es como la de Jordi Estadella), y charlamos un rato, entre otras cosas, de nuestros deseos de comprarnos un iPod, con la única diferencia de que él ya tiene el de iPod photo de 60 Gb, el de 20 Gb, y ahora se quiere comprar el "mini", producto que me recomienda fervientemente "al ser el más apropiado para llevar al gimnasio, nuestro hábitat natural", y que yo no tengo más reproductor de MP3 que mi Palm, en la que apenas cabe un disco y medio.

Frustraciones varias para empezar el año aparte, solo quería desearos un feliz 2005 a todos los que hayáis podido caer por aquí en alguna ocasión, y que espero que os traiga mucha pasta y mucho sexo.

¡A disfrutarlo!