
Berlín, que es una chica de mundo, marchó para Tenerife hace un par de semanas a ver bautizar a su sobrino. Estuvo casi una semana ligando carcinoma, bebiendo cañas y saliendo con los muyayos. A la vuelta, aprovechando que yo estaba sólo, se quedó a dormir en mi casa.
Después de cenar algo y ver un rato la tele, Berlín sacó una camiseta azul, mi color preferido en pugna con el verde, con una salamandra de dos palmos grande en el pecho, y que desde entonces no he dejado de ponerme.
Me regaló también 200 ml de CK be, colonia que quería tener desde hacía tiempo porque huele permanentemente a recién salido de la ducha y yo soy como la mujer del César, un tipo muy limpito al que le gusta parecerlo.
El tendero indio, ya sabéis cómo son los dependientes en Canarias, le dijo que era una colonia unisex y que la podía usar toda la familia: padre, madre, hermanos… Yo, después de echármela para ir a la oficina al día siguiente de que me la regalase, y de que me entrasen ganas de tirarme a mi mismo, decidí no dejársela a nadie, y menos a mi padre.
Ese mismo día por la tarde, Berlín me preguntó si había visto su DNI por mi casa, que no lo encontraba y temía haberlo perdido o que se lo hubiesen quitado en el aeropuerto de Barajas.
Después de hacer inspección visual de superficie, y remover cojines y sillones, le aconsejé que pusiese la correspondiente denuncia porque según había leído en uno de esos terror-mails que circulan por la red, un tipo con tu DNI puede abrirse una cuenta corriente, comprarse un coche, una casa e incluso hacerse socio del Atleti, y eso sí que no.
Dicho y hecho. Conexión a la página web de la Policía, visita a la comisaría a firmar la denuncia y voilá, asunto resuelto.
Pues no, oiga. Resulta que mis padres volvieron ayer de sus viajes y ya en la cena de hoy surge la siguiente conversación:
Mamawould: Bueno, ¿y qué tal éstos días? (Recogiendo la mesa distraídamente)
Would: Bien, tranquilos. No he hecho nada. (Hablando mientras armado con un cuchillo, mantengo lucha a muerte con una chorreante pera conferencia)
M: Oye, por cierto, ¿a quién te traes tú a casa los días que no estamos? He encontrado un DNI de una tal Berlín debajo de la cama. (mirándome de reojo y esperando mi reacción mientras sigue recogiendo y mi padre sale por la puerta de la cocina meneando la cabeza).
W: ¿Ah, sí? (A punto de cortarme tres dedos y escuchar cómo caen al plato plof, plof, plof).
M: Lo he dejado ahí, en tu mesa. A ver si la próxima vez no te limitas a estirar las sábanas, vago.
W: Emmm, (ganando tiempo) ¿ya estamos con lo de siempre? (sin levantar la vista de la pera y esperando que mi madre salga por la puerta para reventar a carcajada limpia).








De hecho, escribe un blog que está enmarcado dentro de un proyecto de adoctrinamiento de masas fundamentado en el Libro Rojo de Mao mezclado con el guión de 


Ayer leí en un periódico gratuito que llevaba un viajero en el Metro, que en Madrid el ritmo de vida nos está volviendo locos y que cada vez estamos más estresados y vivimos peor.
No podía dejarlo pasar...





Me pongo a buscar un enlace de Madrid Rock para poner en este post y la primera salida de Google es www.ciao.es/Madrid_Rock__148148. Cenizos...
Pero no solo en el este de Europa sabe nacer gente como él. Un buen ejemplo es ese barcelonés “bajito”, criado en los maristas, que acompañaba no muy discretamente a los ENORMES Audi Norris, Chicho Sibilio y Epi , y que en un todos los partidos en los que el R.Madrid ganaba de 2 a falta de 25 segundos (las posesiones antes eran de 30), conseguía una canasta de tres a falta de 2" dar la victoria al Barça y quitarme las ganas de cenar, todo en uno. 




Y si con esos pelos quieres vestir normal, no te extrañe que te confundan con el cantante de M-Clan o de los Mojinos.
Imprescindible en el kit: botes de laca, cepillo duro, y una foto de Collin Farrell en el infame papel del Alejandro Magno ideado por el desgraciado de Oliver Stone.
