Monday, September 25

Fin del viaje a Praga

Se acabó el viaje y eso está bien. No es que no me haya gustado Praga, que sí lo ha hecho, es que se me estaba haciendo bola la ciudad, que tampoco es tan grande.

El viernes me levanté a tiempo de tomar un buen desayuno y hacer un poco de ejercicio en el gimnasio del hotel antes de salir a pasear nada temprano, a eso de las 12:30. Cuando voy de vacaciones me gusta relajarme y hacer las cosas al ritmo que me pida el cuerpo, además me conozco y sé que puedo estar 9 horas paseando sin parar ni a comer, que fue exactamente lo que sucedió.

En mi visita me dio la impresión de que Praga es la ciudad con más turistas por metro cuadrado, y también que si hubiese salido con un paraguas para protegerme del sol habría acabado con 40 personas pisándome los talones.

Después de estar todo el día de turismo llegué al hotel, puse los pies en alto y así se me fueron dos horas. Cuando miré el reloj eran las once pasadas y ni había cenado ni iba a hacerlo ya a esas alturas.

Me di una ducha y me dirigí al Narodní 11, un pub que me habían recomendado dos amigos que estuvieron allí el año pasado y del que me habían contado alguna que otra leyenda. Vaya por delante que yo no soy de tomarme copas solo, nunca lo he hecho, pero no quería volverme de allí y tener que mirar a mis amigos a la cara para decirles que me había quedado durmiendo en la habitación. Strength and Honour.

Para entrar al N11 había que pagar entrada, bien porque la selección económica del personal suele generar calidad eliminando perroflautismos y derivados, pero cobrar un euro y medio es seleccionar poco. Mal.

Dentro la cosa era regular alto, pero como la cerveza solo costaba otro euro y medio, pasó a notable. Después de la primera cerveza me animé a pedir un "Sex on the Beach" y me puse a bailar en medio de todo el mundo, que también estaba bailando. Luego me pedí otro cóctel y apareció la tensión sexual necesaria para que me pidiese otras dos cervezas. Me fui al hotel solo, por supuesto.

De vuelta paré a comprar una hamburguesa en un puesto callejero y me la fui comiendo por la calle mientras en menos de 200 metros me topaba, no simultáneamente, con tres putas bastante agresivas que me tocaron el brazo, la pierna y la polla por este orden, al tiempo que yo sujetaba la hamburguesa con las dos manos, me chorreaba el ketchup hacia el suelo, y emulaba a Paquito Fernández Ochoa haciendo slalom entre ellas a la voz de "No! No! Go! ¡Que os vayáis a tomar por culo, coño!" Llegué al hotel de bastante mala hostia, la verdad, que me habían estropeado la cena.

Al día siguiente me levanté un poco más tarde y con la boca seca por la cerveza, desayuné unos huevos benedictinos y fui a darme un masaje tailandés. Para esto último me tuve que poner unos pantaloncillos de lino y una camiseta de algodón. Salí donde me recibió una señora oriental con la manos juntas y una reverencia, pero lo que parecían amabilidad y buenas maneras acabó en retorcimientos, estiramientos y golpes.

Hubo momentos en los que pensé que podía tener tres pies y manos, o que cuando entré a la habitación del tatami había otra tipa escondida en un rincón, porque a ratos me agarraba de las dos piernas a la vez que me estiraba un brazo y me daba un masaje en los hombros. Una barbaridad, como cuando me masajeó las piernas con los pies o se subió a mi espalda. Salí de allí con una idea muy clara: Me quiero casar con una tailandesa, que luego de sobarte a base de bien, encima te preparan una ducha y un té.

Para rematar el viaje hice una demostración del James Bond que estoy hecho al dejar para el sabbat la visita al barrio judío, con lo que obtuve el mismo resultado que quien va a Sevilla en la feria de abril para hacer negocios.

Un episodio más de 24 en el aeropuerto mientras esperaba el avión y para casa.

Friday, September 22

Námestí Republiky

Ayer estuve otra vez currando un poquito en el hotel Hilton. ¡Cuánto bien ha hecho la heredera a la fama de la cadena con su vídeo de la mamada y sus constantes apariciones borracha como una perra! Si hubiesen quedado habitaciones libres en el hotel me habría alojado allí de cabeza a ver si se me pegaba algo de su glamour.

Durante la comida de ayer volví a sentarme con Siobhan (se pronuncia shibón), que es irlandesa y está muy buena, y con Daniela que es de Praga y también está muy buena. Con la primera encontré un lazo de unión porque cuando estuve en El Salvador trabajé con un compañero suyo, y eso hizo que bajase un poco la guardia. A la segunda la convencí para que nos acompañase a la irlandesa y a mí a enseñarnos la ciudad. Era El Plan, no digáis que no.

Todo esto fue durante la comida, pero resulta que media hora antes de que terminase el congreso me reclamó un alemán que quería tener una reunión conmigo y me estuvo dando la chapa hasta que se había ido todo el mundo. Cuando me levanté de la mesa con la cabeza como después de cuatro cubatas en ayunas allí no quedaba ni un alma, y como no soy nada precavido no tenía ni un solo número de teléfono donde localizarlas. Casi me pongo a llorar.

Volví a mi hotel después de tomarme una cerveza con unos españoles en el bar del Hilton, y entonces me acordé del argentino y sus dos amigas uruguayas, que también eran un buen plan. Les llamé y me acoplé para ir a un concierto de la orquesta nacional con música de Dvorak y Smetana.

El teatro es precioso y el concierto fue sobresaliente, pero claro, con buena picha bien se jode. Si interpretan la sinfonía "From the New World" de Dvorak con 45 músicos lo raro hubiese sido que no triunfasen, porque a la gente le gusta "Carmina Burana" y todo lo que suene igual de agitado y lleve mucho contrabajo, muchos timbales y platillos. Sucede un poco como en los polígonos: "¿Quieres graves? ¡Pues toma graves!"

A pesar de lo bueno que era el concierto, el día había sido muy largo y empezó a írseme la cabeza del sueño. Para evitar dormirme me fijaba en los músicos y pensaba en cosas como:

- Adoro los contrabajos. Me encantan. Los músicos que tocan el contrabajo son señores borrachos abrazando a sus novias amarcordianas.

- Los de las flautas traveseras son unos mojigatos. Seguro que también comen los rabos así de lado como si les diese asco o vergüenza, todo lo contrario que los de las trompetas, unos auténticos profesionales de la felación.

- Si tuviese una panda de amigos y quisiese formar una orquesta con ellos, no dudaría en poner al gordo a tocar la tuba, al más alto a tocar el contrabajo, y al que quiso ser portero de fútbol porque no valía para ningún otro puesto, a tocar el triángulo y los platillos.

Y así estuve un buen rato, dudando si un señor trompeta es un señor sordo o uno borracho, hasta que una vez finalizado el concierto fuimos a cenar y casi nada más empezar me preguntaron si tengo novia. A mí que me hagan esa pregunta me parece una falta de educación porque no entiendo la curiosidad. ¿Les pregunto yo si sus abuelos siguen vivos? No sé, creo que para conocer a las personas hay datos más relevantes como si tienen antecedentes penales por malos tratos o si son ovovegetarianos. Cosas mías.

Después de cenar me volví al hotel, me puse otro episodio de 24 y me quedé dormido como un niño pequeño. Ahora me voy a dar un paseo y a hacer fotos para el próximo post.

Sed buenos y pasad un buen fin de semana.

Wednesday, September 20

Pragueando

Estoy que no quepo en mí, sentado en uno de los miles de sofás que el hotel Hilton Prague (¡Hey you, Paris!) tiene repartidos entre el lobby y el centro de negocios, escuchando en directo música de los 50, de películas como Gilda, con el portátil sobre las rodillas, vestido con un traje de menos de 300 euros, y con los ojos cansados, muy cansados, de seguir con la mirada las niñas de 20 años, 1,80 de alto y no más de 55 kilos de peso que entran al gimnasio del hotel. Me van a traer un gin fizz en unos segundos, hasta entonces contendré el orgasmo.

Visto que en Madrid la compañía de Dwalks no me traía más que problemas, decidí huir y refugiarme de sus malas influencias, pero la cagué y he acabado en Praga. Aquí están las modelos que han sido rechazadas esta semana en la Pasarela Cibeles y las que no también, rompiéndose al caminar y sin darse importancia. Estas mismas chicas en Madrid flotarían por las calles con ínfulas de diosa y dejando cadáveres a su paso.

En todo el día de hoy únicamente he hablado en inglés, pero eso ya no es más un problema porque he practicado mucho viendo los episodios de Lost en versión original. Ahora sé decir, “Hey!”, “Hey yourself!”, y “Get help, call Jack!”, que es básicamente lo que llevo diciendo desde que he llegado.

Esta noche me toca ir a cenar con un español que se ha quedado colgado. Me apetece cero porque es un tío bastante seta y porque en la comida me había currado un plan con una argentina, una irlandesa y una checa, que parece un chiste pero no lo es. Pero como soy chapero de profesión, voy a cenar con el que me paga, que de algún sitio tengo que sacar la panoja para vestir Versace. Perra vida.

Hablando de cena, ayer cuando llegué al hotel Josef, uno que aparece en las guías de diseño que leen los arquitectos, estuve media hora viendo sumo, que es un deporte que no sigo pero que me hace mucha gracia por ver a esos hombres montaña embestirse como hipopótamos siguiendo no sé qué honorable ritual. Es bastante cómico, la verdad, al menos para mí, que como soy tonto no entiendo nada.

Después de esa media hora y de cotillear los accesorios del cuarto de baño (¡tengo hasta enjuague bucal!), salí a dar una vuelta, que es mi primera vez en Praga, y vi el reloj ese famoso que hay en la plaza famosa y del que salen los famosos muñequitos. Me acordé mucho de Cortilandia y me reí cuando los japoneses empezaron a aplaudir porque habían dado las 10.

Después de cenar (ver el final de esto) volví al hotel, donde tuve un percance con una señora puta que insistía en que me quería follar y yo insistía en que no.

Subí a la habitación, descubrí que desde mi habitación en la primera planta puedo piratear la señal WIFI del lobby, me puse un episodio de 24, y lo demás es historia...

PD: Me acaban de confirmar que lo de las niñas checas tremebundas es un casting de modelos. Lástima de cámara de fotos.

Thursday, September 14

Armando

Sala Triángulo

Hoy Berlín se ha ido a Gambia. Antes de irse me ha hecho prometerle tres veces que no la voy a engañar con nadie en estas dos semanas que vamos a estar sin vernos. Yo le he recordado que la que se va sola de viaje con un amigo es ella, y ella me ha recordado que ve mucho más peligro en Dwalks que en su amigo. Sus palabras han sido las siguientes: "Sí, pero las chicas con las que liga Dwalks seguro que tienen amigas y te las presenta, y con lo tonto que eres tú te lías con ellas por no tener que decirles que no". Yo me he reído sinceramente y le he hecho la promesa.

Esta conversación la he tenido esta mañana mientras me planchaba la camisa y el pantalón del traje en casa de Berlín, donde me he levantado porque ayer fuimos a ver la exposición de fotografía que un amigo suyo tiene en la Sala Triángulo (Lavapiés. Calle Zurita, 20), un centro cuya principal actividad son las representaciones teatrales.

La exposición consta de 16 fotos de una colección de 50 cuyo hilo son los cerdos y los vertederos (estos artistas, ya se sabe). Incluye fotos porcinas tan entrañables como las que Ann Geddes hace a los bebés, otras que permiten adivinar sentimientos casi humanos en las miradas de los animales, y otras hechas para removernos el interior con, por ejemplo, secciones del cerdo. De estas últimas sólo hay una y en un rincón porque la exposición ha coincidido en programación con la representación de una obra infantil y no es plan de aterrorizar a los chavales y que luego se hagan pis en la cama.

Armando, el autor, nos invitó a unos vinos, unas tapas y unas cervezas mientras uno a uno nos iba comentando las fotos. De hecho, según él, utilizó la exposición para reunir a la gente que quiere y enseñarles lo que hace, pero estoy convencido de que le encantaría saber que su fotografía gusta, así que si os coge de camino, pasáis cerca, u os interesa ver unas buenas fotos y luego entrar a ver algo de teatro, pasaros por allí y me contáis.

De todas maneras os aviso de que Armando, siendo buen fotógrafo, es mucho mejor escultor (y aún mejor persona que se suele decir, en este caso aplicado acertadamente), y que cuando realmente disfrutaríais sería viendo su trabajo con los metales. Espero que pronto repita una exposición como la que tuve ocasión de ver el año pasado, de esa no os íbais a librar.

Monday, September 11

Gambia

Gambia

Se va Berlín de vacaciones a Gambia durante una semana con un amigo suyo y no, no estoy celoso.

Como nunca he estado allí ni he tenido intenciones, no tengo ni idea de qué hace la gente en Gambia. Tiro de Google a ver qué es lo que me cuenta, más por curiosidad que porque me preocupe descubrir que el tiempo libre que tengan estos dos sea demasiado:

Gambia está incrustada en medio de Senegal, abarcando casi todo el curso del río con el que comparte el nombre. Como consecuencia de la lucha colonial que mantuvieron ingleses y franceses, sus fronteras siguen la lógica de tiralíneas* que se aplicó también al resto de África .

Gambia se independizó del Reino Unido hace poco más de 40 años, 6 años después de que Senegal hiciese lo propio con los franceses. El idioma oficial es el inglés.

La mayor parte de la población es mandinga y también hay fulanis. Son en su mayoría musulmanes y su principal fuente de ingresos es la venta de cacahuetes y, poco a poco, el turismo.

Teniendo en cuenta que he ensayado con Berlín a decir “Two beers, please” no creo que tenga problemas mientras yo me quedo aquí bebiendo una cerveza con una tapa de panchitos, dándole vueltas a eso de los fulanis y del millón y medio de mandingas que se va a encontrar allí.

Wednesday, September 6

The ring

PARENTAL ADVISORY
Atención: Este texto posee contenido sexual y vocabulario explícito

Hace cosa de un mes un amigo que es muy exagerado, muy tradicional, y el mejor contador de historias que conozco, nos decía que le había llegado su novia con el anillo este que ha sacado DUREX para mejorar nuestras relaciones sexuales. Para él que esas cosas son como venidas del espacio, un espacio del que no deberían haber salido jamás, follar con miedo a recibir una descarga no es nada divertido, y esa sensación convertía el último gran invento del hombre blanco en una mierda tal que los chinos acabarían vendiéndola en las ferias de los pueblos junto a las espadas láser, las diademas de corazones luminosos y los anillos de destellos.

Todos, incluido yo, nos reímos mucho ese día, pero desde entonces el dichoso anillo se ha convertido en un tema de conversación recurrente. En la oficina,en la calle, en el cine, en el hospital, todas las conversaciones, las mías, las tuyas, eran la siguiente: "¿Qué tal las vacaciones? Bien, cortas. ¿Has follado con el anillo ese de DUREX?"

Y yo que si mi vida sexual era estupenda, que si un verdadero hombre no necesita artificios para hacer vibrar a una mujer, que si antes me arranco los pelos del pecho a bocaos... La semana pasada llegó Berlín y me dijo: "Te he comprado un regalo". "¿Qué es? ¿Qué es? ¿Qué es?", gritaba yo dando saltitos con los brazos encogidos. "Un anillo DUREX, de esos que vibran". "Aaaah. Pues yo te he comprado un balón".

Este fin de semana después de comer estábamos viendo la tele tirados sobre el sofá cuando me dijo entre risitas: "Tengo un anillo"; "Pues llévalo a Mordor"; "¿Lo probamos?"; "No sé. A ver si se me va a cortar la digestión". Lo probamos.

La cosa es un anillo de silicona que se puede usar con o sin preservativo, que tiene una pila que dura unos 20 minutos y que hace un ruidito como el de la barquita a pilas que metías en la bañera de pequeño. Aquí os presento una pequeña guía de usuario:

Quitando miedos.
El anillo tiene unas dimensiones y flexibilidad tales que se puede descartar el estrangulamiento. Vamos, que aquello no emberenjena a no ser que lo que se tenga entre las piernas sea un problema, perder cuidado.

No da descargas. Sé que esto a más de uno le va a suponer una decepción, sobre todo a aquellos que hayan probado la rehabilitación muscular con electrodos, pero es lo que hay. Si queréis ese tipo de emociones podéis follar mientras chupáis pilas de petaca.

Las vibraciones son de onda corta, esto es, que no váis a perder el control de vuestro miembro ni váis a empezar a tirar los jarrones por los suelos. Es todo mucho más sutil.

Mi experiencia.
Bueno, cuando me lo puse y apreté el botón, el anillo empezó a hacer brrrrrrr brrrrrrr brrrrrrr y a vibrar dándome un gustirrinín que pensé: "Verás tú, esto Berlín ni lo prueba".

Luego, cuando ya andaba compartiendo vibraciones con Berlín, me dió un ataque de risa que no podía parar. Ella me miró muy seria y me dijo: "Páralo que esto así no puede ser". Y yo a buscar el botón en el anillo para conseguir pararlo, y más risa. "Que no lo encuentro, mujer, que esto es muy chico". Total, que de los 20 minutos que dura, me tiré 5 de risas.

En conclusión, que el rato que se pasa es divertido, sin ninguna duda.

Monday, September 4

Dejad que se alejen de mí

Después de un par de días en casa de Kurt (ver aquí), Dwalks y yo conseguimos empacharle a él y a Nate de puro empalagosos que somos. Se fueron a Barcelona dejando la casa y la piscina para nosotros solos, que aprovechamos esos momentos para mirar cómo nos crecían los pelos de las piernas y para repetir las coreografías de Gemma Mengual hasta no poder tragar más agua.

Al día siguiente, cuando con los pulmones encharcados hicimos el traslado a Can Elliot y vimos que en lugar de botellines helados había sobre la mesa un biberón medio vacío, y que donde siempre había un plato con jamón se encontraban una cucharita de goma y un babero sucio, nos dimos cuenta de que las cosas habían cambiado.

Nos esperaban con la Zodiac sin montar Elliot, su mujer y su hija, y viendo que precisamente montarla era lo que tocaba, les abandoné a él y a Dwalks mientras dormían la siesta y me fugué con las mujeres a Benidorm para hacer una visita a mi abuela mientras ellas paseaban.

Mi abuela, la doblegadora de voluntades, la que sería capaz de conseguir que Fidel entregase Cuba a los americanos, vive gran parte del año en un edificio de 14 plantas en la playa de Levante. Estuve charlando con ella un par de horas de las que no recuerdo mucho por el colocón que me agarré en el ascensor debido al fuerte olor a perfume ultrapotente de señora mayor que había dentro. En cualquier caso sé que esas dos horas estuvieron bien porque cuando salí a la calle lo hice con un paquete de lomo y otro de jamón entre las manos. Abuelas...

De vuelta a Altea la hija de Elliot, que tiene menos de 10 meses, se tiró todo el camino llorando (siendo políticamente correcto), machacándome los tímpanos y crispándome nervios (sin serlo). A la vigésima vez que la madre le cantó los cinco lobitos, tuve que avisarle de que el que se estaba durmiendo era yo, y que conduciendo las medicinas y las nanas estaban contraindicadas.

A ver, no es cierto lo que dice Dwalks aquí de que tengo sobre la niña el mismo efecto que sobre él tiene una subida del Euribor. La niña y yo nos llevamos fenomenal: yo le enseño los muñecos, les pongo voces y me invento historias. Ella por su parte, me babea, me agarra la nariz y me deja fatal delante de los padres poniéndose a llorar, pero eso es porque cada vez que me ve le duelen los dientes o le entra hambre, que tengo muy mala suerte para eso.

Lo que sí es cierto que es un hijo te cambia totalmente la vida, T-O-T-A-L-M-E-N-T-E, y que para esto tampoco estoy preparado. Un tipo que cuando se queda solo en casa dos meses es capaz de coger una cuchara para tomarse el gazpacho que se le ha caído sobre la encimera de la cocina, al que le devora el montón de la ropa sucia, al que los paquetes de pan Bimbo le enmohecen de dos en dos y los yogures le caducan de 4 en 4, es capaz de olvidarse de sacarle los gases al niño después de comer, o de darle cuatro galletas María al bebé celiaco.

A mí me gustan mucho los niños, especialmente la hija de estos amigos, que la he cogido cariño, pero como a la mayoría de los que no los tenemos, me gustan solo para hacerles cucamonas durante 10 minutos, y para maleducarles dejándoles que me muerdan, que se lo lleven todo a la boca y dándoles lo que sea con tal de que no me lloren. Que no digo yo que no sea capaz un día de ponerme a ello, pero no es el momento. Durante un tiempo toca seguir siendo adolescente, querida Wendy.

Thursday, August 31

De camino a Altea

De estas dos semanas que he estado fuera de Madrid me quedo con que cuando mi padre se pone padre me emociona; que Villalba me emociona porque allí pergeñé todas mis travesuras de la infancia; y que la paternidad no me emociona en absoluto.

Empecé las vacaciones yendo a ver a mis padres a Villalba y a comunicarles mi intención de irme a vivir solo antes de que acabe el año. Todo nada más que para darles el disgusto porque al final será que no, pero bueno, me dio por ahí.

Hacía mucho que no hablaba tranquilamente de la vida con mi padre y cada vez que lo hago caigo en la cuenta de que es algo que debería hacer más a menudo. Pero hablar y conocer más a mi padre es conocerme más a mí mismo, y esto acojona un poco.

La noche que les llamé para decirles que iría a cenar con ellos, mi padre escribió una nota en un papel nada más colgar el teléfono. Esto no es sorprendente porque él es muy de notas. Al día siguiente, después de decirle que planeaba irme de casa, decidió enseñarme la nota escrita sobre la hoja del almanaque correspondiente al día anterior. Ya lo sabía.

El domingo cogí el coche para partir camino de Altea. Desde el accidente, viajar en mi Córdoba es como ir de compras al supermercado porque se conduce igual que los carritos, con permanente querencia hacia un lado, concretamente hacia el derecho. Fue uno de los viajes más coñazo que he tenido el placer de sufrir, a pesar de que yo era mi propio DJ (musicassette enchufado al iPod), y de que llevaba un plátano en la guantera.

Cuando finalmente llegué a casa de Kurt, Dwalks estaba en la entrada esperándome para darme un abrazo y ayudarme a subir las cosas. Lo del abrazo era por la propina, pero le calé enseguida y le di una manzana que había en el frutero.

Conocí a Nate, el novio de Kurt. Para saber más de él, hay que leer a Kurt. Para conocer más a Kurt hay que leer a Kurt. Para pasarlo de puta madre con ellos no hace falta leer nada, pero para no engordar a su lado sí, mucha fuerza de voluntad de la que lamentablemente carezco.

Lo de la paternidad lo dejo para otro momento, que he visto que esto de mantener la intriga lo hacen en el Tomate y la gente se traga la publicidad enterita.

Como entremés os dejo una foto-secuencia que millones de mujeres pagarían por poder tomar: Dwalks camino de la cama.

Dwalks

No preguntéis si ha habido censura que ya os digo yo que sí.

Wednesday, August 16

El último de Filipinas

Hoy debería estar trabajando. De hecho, habría ido a la oficina si no fuese porque estoy de vacaciones. Me gusta pensar en eso, ser consciente de que en estos momentos estaría removiendo papeles y atendiendo llamadas de teléfono si no fuese porque estoy en pijama navegando por Internet.

Este fin de semana ha sido bastante largo e intenso. Cena en casa de unos amigos con la presentación de una rubia espectacular nueva en el reparto, comprismos y copas con Dwalks y Kurt, y fiestas de la Paloma.

Como estoy de vacaciones (¿he dicho esto ya antes?), no voy a escribir mucho, sino simplemente dejar unas fotos del año pasado con lo que pienso repetir la semana que viene en Altea.

- Tomar cañas:

Soy fina, muy fina


- Dormir siestas:

ZZzzzZZzzzZZZzzz


- Hacer el tonto yo solo:

Payaseando


- Bucear:

Medusa


- Hacer el tonto en compañía:

Pet Shop Boys

Habría puesto las de la paella y tal, pero no las tengo a mano.

Sed buenos y quizás os traiga una medusa. Hasta la vuelta.

Thursday, August 10

A la desesperada


- ¡SUÉLTALA COBARDE!

Son las 9 de la mañana del domingo y con esta voz me ha despertado un tío bastante borracho recién entrado al autobús en el que desde hace media hora trato de dormir literalmente tirado encima de Berlín. La verdad es que me hace reír y me incorporo en el asiento.

Estamos en Torrelodones, acabamos de salir de la boda de una amiga de Berlín en el primer acto en sociedad al que me lleva, y aparte de que me he bebido como 10 gintonics y que he hecho el Top Escotes de la fiesta con uno que pasaba por ahí, creo que me he comportado bastante bien.

Detrás de nuestros asientos se coloca una pareja: una rubia bastante fresca y un tipo que no lo es. Intento dormir pero me pega el sol en la cara y me duelen los ojos. Tiro hacia adelante de la cortinilla para cerrar el paso de la luz, e inmediatamente hay un tirón hacia atrás. Repito la acción y se repite la reacción que suena con un "Jijiji. ¡Qué presión, qué presión!" en una voz fina, nerviosa y embriagada. "Será gilipollas" digo, "Pasa de ellos" dice Berlín.

Duermo, o al menos lo intento, durante gran parte del camino hacia Madrid. El conductor, un inútil que nos había perdido en el camino de ida, nos pierde también en el camino de vuelta. Me entran ganas de matarle, pero me vence el sueño.

- "Menos mal que he perdido el autobús de las 6. Conocerte es lo mejor que me podía haber pasado". Le dice el tipo de unos 37 años a la chica de 20 que tiene sentada a su lado detrás de nosotros.
- "Jijiji. Sí, ha estado guay". Contesta ella mientras miro a Berlín con cara de esto no puede estar pasando.
- Sí, creo que eres una chica muy interesante.
- Jijiji, gracias.
- Que sepas que cuando quieras puedes venir a mi casa de Altea para ir a dar una vuelta por el mar.
- Ay, me encantaría, pero tengo que estudiar derecho civil en verano.
¿Sabes? Derecho civil es una asignatura que me gusta mucho. Es tan... ¡tan como la vida!
- Sí, me gusta cuando hablas de tus cosas.

El conductor se ha saltado la parada programada del Bernabeu porque le ha salido de los cojones, y nos ha dejado a Berlín y a mí en medio de un desierto Nuevos Ministerios con media sonrisa en la boca. Mientras los demás siguen camino del hotel, le pregunto:

- ¿Tú qué crees?
- Que ni de coña. Es tan patético...

Thursday, August 3

Uno facilito

Igual que por estas fechas los becarios toman los mandos de los periódicos y los artículos se vuelven refrescantes (¿?), a este blog le llega el reblandecimiento y arrugado del contenio causado por horas de baño en el caldo de Cullera.

Si alguien se va a bañar en el Mediterráneo por estas fechas, y me consta que sí, le propongo que se de el chapuzón con un par de pastillas de Gallina Blanca en el bolsillo para que al menos se enriquezca. Las de pescado van mejor.

Llega la canícula y entre siestas, sudores y aletargamientos no tiene uno tiempo de pensar en nada y se refugia en las ideas de otros, y más si vienen en forma de meme, esos cuestionarios de los que ya he contado en alguna ocasión lo poco que me gustan.

Nunca antes había contestado ninguno, pero hoy, ante la posibilidad de sudar viendo la tele o hacerlo escribiendo, prefiero escribir, y si no tengo que pensar mientras lo hago, mejor que mejor:

¿Cuánto tiempo llevas blogueando?
Sería entrañable una respuesta del tipo: "Yo de pequeño tenía un cuadernillo de anillas y hojas cuadriculadas en las que lo apuntaba todo. También metía hojas entre las páginas para que se secasen y ahora tengo un herbario de más de 3600 especies". Pero no, de pequeño lo único que metía eran sustos a mis padres, y lo único que me preocupaba era correr detrás de una pelota.

Menos mal que he cambiado.

¿Cómo te enteraste de la existencia de los blogs y porqué te animaste a participar?
Dwalks, en un ataque de verborragia (gracias Hans) durante una almuerzo veraniego me confesó que tenía uno. A mí me pareció muy de adulto eso de tener blog, así que en un arranque de madurez dije: "¿Ah, sí? Pues yo quiero otro".

Cinco blogs que sigas a diario o con mucha frecuencia...
Desde que me caparon blogspot en el curro ya no leo a diario ninguno salvo el blog de Juan, porque es bastante interactivo y porque como dice la Tiritransmisora de memes, allí es "donde él cuenta sus cosas y los comentaristas le ignoramos parcialmente. Pero nuestros días serían más aburridos sin su blog."

Y a diario, ya a nadie más. Ni siquiera leo nunca a Dwalks porque es un aburrido, ni a Iván porque es un vanidoso.

¿Eres lector anónimo de algún blog?
¿Anónimo como el Lazarillo? No, si leo y comento, firmo. Y no robo quesos.

Y sobre los autores nombra cinco que te despierten especial simpatía.
Bueno, soy amigo de Dwalks porque le debo dinero, pero fuera de eso tengo debilidad por la voz de Eride, no tengo mejor compañera de conciertos que la Tirita, aún tengo por hacer la receta de foie de Dorian, me encantaría troncharme de risas toda una tarde simplemente sentado en un banco con Nepomuk, y tengo pendiente una orgía con Iván, Shakti y las amigas que ésta se quiera traer. Como también tengo pendiente una copa con Hans y Leona, un intercambio de DVDs con Tony, una cerveza al lado de casa con M.,...

¿Qué blogs consideras con mayor calidad?
No busco calidad en los blogs, ciertamente, sino entretenimiento. La calidad la busco en el centro del campo del Madrid... y no la encuentro.

¿Con qué blogeros/as te irias de borrachera?
Con ninguno, que seguro que luego se ponen pesados y me toca llevarles a casa.

Me tomaría un Sapphire con Sá, eso sí, que siempre que lo menciono se apunta. ¡Ah, y con R. y señora!

¿Con que tres blogeros/as pasarias un noche de locura sexual?
¿Con tres en una noche? Me parece una exageración, pero bueno, intentaría hacerlo con Anna, Pamela, y... Y ya, que no encuentro más en el Google.

¿Te has enamorado alguna vez de un/a blogero/a?
Sí, tuvimos tres niños y se los llevó con ella cuando cambió de dominio.

¿Conociste a alguno/a más allá del teclado?
A M., Tony y Ann O'Nadada el mismo día y porque coincidimos en un bar, y a Tirita porque es mi gurú musical.

A Kurt y Dwalks no les cuento cuento porque son amigos antes que bloggers, y estoy seguro que tengo algún amigo con blog pero que tampoco lo dice.

¿Te consideras satisfecho con tu blog?
Absolutamente, todos deberíais tener un blog como el mío. También es cierto que si no estuviera satisfecho con él, lo cerraría. No tengo tanto espíritu de superación.

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Y ya está, por mi parte el meme me lo como yo solito, que son unas preguntas un tanto ñoñas, y la verdad, no dan mucho juego.

Ejem.... ¡¡Gran ganga, gran ganga!! Calamares por aquí, boquerones por allá... (No dejéis de escucharla).

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Tuesday, August 1

La junta de vecinos

Hace aproximadamente 3 años eché unas firmas para comprar lo que se ha convertido en una pequeña mierda: Unos apartamentos turísticos en los que no se puede residir y ubicados en medio de un polígono industrial.

Evidentemente, cuando me metí, mi intención era vivir en ellos, a unos 10 kilómetros de Madrid y pegado a una de sus vías de circunvalación más importantes. Ha sido después cuando me he enterado de que eso no es posible, al menos legalmente.

La semana pasada fui a la firma de las escrituras y conocí a un señor notario al que incluso llegué a tocar. Por fuera parecía un mortal como otros, pero por dentro escondía un tipo que gana una pasta gansa por poco más que hacerte esperar y leer unas líneas en voz alta. Al estrechar su mano, los pelillos de la parte baja de la espalda se me pusieron de punta, y no puedo negar que me gustó.

Ayer fue mi primera junta de vecinos... ¡Qué cosa más grande, por Dios! Me sentí como el profesor de la universidad de Oklahoma que vuelve al pueblo de "Amanece que no es poco". Muy diferente, pero muy integrado.

A quien no haya acudido a ninguna junta de vecinos, le confirmo que la gente que asiste a ellas lo hace a cara de perro pachón y con ganas de montar la de Dios es Cristo en el Reino de los Hombres.

Me aventuro a pensar que siendo en su mayoría hombres jubilados, sus mujeres los encierran antes de la reunión en la habitación más pequeña de la casa y empiezan a dudar de su masculinidad para que se les hinchen las vena del cuello y la frente. Más o menos como quien entrena a un perro de pelea, o prepara a los antidisturbios para enfrentarse a los trabajadores de los astilleros.

Cuando finalmente los encuentran listos y con la consigna aprendida, les abren la puerta de toriles a la voz de: "¡Anda p'allá Tomás, y enséñales quién va a cerrar la terraza!"

Esa es la única manera de la que me explico que en una primera reunión en la que se debía elegir el presidente de la comunidad, se presentase un voluntario y saltesen: "¿Pero acaso es usted propietario?" No hombre, no. Este joven no es propietario, tiene por vicio colarse en las bodas e ir a las juntas de vecinos como el que va al cine de verano: a sentarse en sillas de madera y quedarse con el culo a rayas.

No hubo grandes absurdos excepto por el alboroto que se formó cuando un señor se cayó al suelo sobre los restos rotos de su silla de madera, y cuando otro sentado en la última fila se alzó después de media hora de explicaciones presupuestarias, diciendo: "Espérese y no nos líe, que no tengo claro lo que quiere decir con esta partida porque oigo mal por un oído". ¿Y si se sienta un poco más adelante, caballero? Quizá lo entienda usted mejor.

Esta mañana me han prevenido para que espere sesiones en las que después de dos horas de tediosa discusión, alguien diga: "Venga, vamos a votar, que no avanzamos", la propuesta se apruebe por unanimidad; y para que me resigne a una comunidad la de un amigo, en la que como los vecinos del bajo y el primero no querían pagar la instalación del ascensor, el resto decidió ponerlo con llave. Un mes después el vecino del primero les convocó a todos para quejarse por la "falta de solidaridad" de los demás, que no le dejaban coger el ascensor cuando iba cargado con la compra.

Monday, July 24

La contraseña

Nadie duda de que la seguridad informática es fundamental. Antispam, antivirus, antiespías, anti... Me recuerdan a los actores españoles.

Todos son programas que funcionan para que trabajemos tranquilos y no nos pase como a mi hermano el ciclista, al que hace un mes le robaron la cuenta de correo, la de eBay, y a punto estuvieron de robarle las ruedas de la bici y la Ñ del teclado.

Sin embargo, superado un límite, la seguridad se convierte más en una molestia que en una ayuda, como cuando para arrancar el ordenador o volver a la actividad después de que salte el salvapantallas se tiene que meter una clave de 14 letras. Que uno está acostumbrado a poner su nombre "w-o-u-l-d", y si no es suficiente porque no se es el primogénito de los duques de Lugo, a poner detrás el de la novia "b-e-r-l-i-n". Con esto la mayoría de los sistemas se dan por satisfechos, pero ¿14? ¿De dónde se saca uno una contraseña con 14 letras?

También es habitual que en aras de la seguridad las empresas tengan capada la instalación de programas fuera del control del departamento de informática, ese reducto de outsiders con licencia para trabajar en vaqueros y sin afeitar. Así se evita que la gente se descargue programas piratas, o que se instalen los SIMS en la oficina.

Por lo tanto, si uno necesita un visualizador para un determinado tipo de archivos, primero debe pedir permiso y luego es el informático quien se lo instala. Y si uno es poco previsor podrá reproducir íntegremente esta coversación, pero que sepa que no es el primero:

- Hola, soy Luis de informática. Vengo a instalarte el visualizador.
- Todo tuyo.
- Ciérrame todas las ventanas, que tengo que reiniciar el equipo.
[...]
- Ya está. ¿Te quieres sentar y vuelvo cuando termines?
- Vale, pero antes de irte déjame escrita aquí tu clave.
[...] ¿¿??
- Je
- ¿Qué pasa?
- Mpfff, nada. (Escribo la clave).
- ¿Esto qué es?
- La clave.
- ¿La clave?
- Sí. "MECAGOENLAPUTA" todo junto y con mayúsculas, ¿qué pasa?

Tuesday, July 18

Mojitos, jacuzzi, apagón

Desde el lunes tenemos el aire acondicionado de la oficina estropeado, aún así, a pesar de tener la camisa empapada, el cerebro reblandecido y una extraña memoria selectiva, trataré de hacer un resumen de este fin de semana, que ha sido algo distinto a los demás.

Viernes

Berlín había quedado para salir a cenar con unas amigas del trabajo, y yo, no hace falta decir que triste como un niño al que no dejan ver la tele, tuve que quedar con mis tres amigos cuyas novias viven en Rusia, Suecia y Mallorca.

Alguno mencionó algo de que la misión era subir nuestro ego, pero al ir a vestirme me di cuenta de que de repente he dejado de tener ropa chula para conseguirlo. Todo es viejo o no me parece propio para una noche como esa. Además, después de estar 7 meses jugando 4 partidos de fútbol a la semana y sin ir al gimnasio, las camisas me quedan anchas y los pantalones estrechos. Mi morfología mutante es un hecho.

Empezamos tomando unos mojitos horrorosos enfrente del Templo de Debod, y acabé en un taxi a las 4 y media de la mañana hablando de lo mal que está la vivienda en Madrid, y, cómo no, de Gallardón.

Esto último me preocupa, porque que este hombre acapare también mis momentos de inconsciencia es algo que debo hacerme mirar.

Sábado

Abandonado como un abuelillo en una gasolinera por una Berlín que también tenía planes para el sábado, tuve que volver a sacarme las castañas.

Por la mañana fui a comer a las cuevas del Molar junto a los mismos del día anterior más un matrimonio de amigos, un clásico para todos nosotros.

Comentamos las jugadas del viernes y discutimos una vez más, van mil millones, quién de nosotros está más desequilibrado. Pero no desequilibrado en el sentido gracioso, sino desequilibrado en el sentido de peligroso. Yo me llevé 3 votos de 5 por un supuesto lado oscuro que les mantengo oculto. Iki, si estás ahí, yo sé que tú tienes fe en mí.

Por la noche tenía celebración del cumpleaños de otro amigo en una casa que un familiar suyo tiene en una famosa urbanización del Norte de Madrid. La invitación anunciaba un asadito argentino con mucho gintonic, y advertía: "Hay piscina", así que dejé la resaca del viernes en casa y cogí un bañador, un pantalón y una camisa de repuesto, que nunca se sabe si vas a tener tiempo de cambiarte antes de que te tiren al agua.

A las dos de la mañana cayó el primero, copa de whisky en mano y móvil y cartera en los bolsillos. Acto inmediato nos tiramos los demás a ahogarle, que para eso somos muy graciosos.

En un momento de la noche tuve que entrar a la casa a buscar un baño. Era una casa grande, y cuando por fin iba camino de uno que había junto a la entrada de la casa, se abrió la puerta principal y entró el dueño. Me quedé paralizado frente a él, de puntillas para no mojar, y con la colita cogida entre las manos para no mearme.

"Buenas noches" dije. "Buenas noches". "Bonita casa. ¿Sabe dónde hay un baño?"

A la vuelta de tamaño ridículo, vi que uno de mis amigos había descubierto un jacuzzi de unos 5x2 metros en el salón y que se había metido dentro. Y no recuerdo muy bien cómo, pero 5 hombres desnudos acabamos luchando dentro de él, tirándonos copas heladas encima, haciéndonos aguadillas (¿ahogadillas?), y dándonos golpes mientras dos mujeres tan divertidas como aterrorizadas trataban de darse su baño de burbujas.

De este día me preocupó que a pesar de estar todos en la treintena, conservemos aún la tendencia de acabar a mamporros como si tuviésemos 12. Por otra parte, no me importaría repetir mañana mismo.

Domingo

Me acosté a las 7 y media y me levanté a las dos con un ligero dolor de cabeza. Comí la porra y media que apareció en la cocina y que debí comprar de camino a casa, y por la tarde salí, esta vez sí, con Berlín, a quien me costó un poco explicarle que los arañazos de la espalda me los habían hecho unos colegas en plena lucha griega dentro de un jacuzzi.

Fuimos a cenar a un restaurante que hay en Quevedo y en mitad de la cena se fueron las luces de toda la glorieta.

Cuando hay un apagón, a mí lo que me pide el cuerpo es ponerme a cantar el “cumpleaños feliz”, he de decir que la mayoría de las veces con bastante éxito de crítica y público. Qué le voy a hacer, a otros les da por tocar culos, ¿no? Ah, que no… Bueno yo qué sé.

Sin embargo, en esta ocasión aproveché para tener un momento romántico a la luz de las luminarias de emergencia, que no dejan de tener su encanto. Se de uno que lo apreciará.

Del domingo, una vez que descubrí el origen de los moratones y los arañazos, no me preocupó nada.

Thursday, July 13

Purtugal y el fútebol

Resulta que iba a escribir un post sobre lo bonito que es Lisboa, lo esplendorosos que son sus alrededores y el recuerdo tan maravillosísimo que traigo de allí, y me ha dado un perezón de aquellos que no he podido controlar, así que os dejo con unas fotos de lo mejor que tenéis para ver en la ciudad vecina.

Digo yo que encontraré fuerzas para hacer un post de verdad en el que os hablaré de en qué siglo levantaron el Castillo de San Jorge y por qué la bandera de portugal el roja y verde. También con fotos de postales, con atardeceres súper bonitos, y súper naranjas para que os enamoréis los unos de los otros. Pero de momento, aquí el álbum de fotos 1:

- Para empezar, un clásico: La Torre de Belem o Belén, o lo que sea. El caso es que allí estaban los pastores y las pastoras con sus bikinis. No hagáis zoom, que tienen menos de 14 y es delito. Estaban esperando que comenzase no sé qué concierto. Estuve a punto de animarme a esperar, pero llegaron unos bongueros y un trompetero australiano de esos que hacen oooOOOoouuoooooooOOOuUUuuuoooooooooooo y nos fuimos enseguida.

Torre de Belem

- Dicen que en el Monasterio de los Jerónimos vaga una niña rubia que se coló allí a través del televisor mientras los monjes veían a Angela Chaning decir eso de "Se ha muerto sin publicidad, no como otras". Yo la vi, y allí sigue la enana esperando que os acerquéis a decirle que se aleje un poquito de la luz, que con lo blancucha que es y el sol que pega, se va a agarrar un melanoma de escocés.

Carol Ann

Y por fin un poquito de fútbol, que ha pasado el mundial sin que de el coñazo y eso no puede ser.

Berlín y yo llegamos a Lisboa el día que se jugaba el partido de Portugal contra Francia. Me la llevé a un bar con ambiente y estas son las instantáneas que conseguí:

- "A por ellos oé". Me encanta ser original con los títulos de las fotos. Particularmente, esta la tomé antes del partido. Son muy futboleros los portugueses, aunque un poco sosones, eso sí. ¿Dónde está la brasileña con las tetas al aire que sale siempre en este tipo de eventos?

A por ellos oé

- Esta foto apareció en la cámara y aún no me explico cómo. Juro que yo no disparé en el descanso mientras dos chicas cualesquiera comentaban la carrera de Cristiano Ronaldo por la banda. Creo que es una en la que quería sacar la puerta de los baños, o quizás la hizo Berlín, que sabe que a mis amigos estas cosas les hacen tilín.

Otras dos

- Y esta es de cuando les marcaron el gol que les dejaba fuera del mundial. También podéis ver que es falso que las portuguesas no se depilen, que parece mentira que tenga que irme hasta allí para seguir derribando mitos.

Cachiiiiis

- Al día siguiente me levanté con mono de fútbol y me fui a la plaza Rossio a echar unos regates. Allí me encontré con la Cow Parade, que me gustó mucho, sobre todo porque no cortaba el tráfico.

Aquí estoy yo enseñando el balón un segundo antes de poner en práctica ese regate que me ha hecho famoso en el mundo entero. Mirad al chaval de la gorra cómo se fija para aprender.

El balón es mío

Y se acabó el fútbol, que Berlín se cansó un poquito y tuve que dejarlo antes de que me rajase la pelota como hacía el jardinero de mi urbanización de la sierra cada vez que me agarraba el balón después de que le pisase el césped. ¡Qué ojeriza le tengo!

- Esta es Berlín. Le regalé este bolso comprado en un viaje que hice a no sé dónde. ¿La razón? Porque estoy fatal de la memoria y a veces olvido su nombre, pero ella no lo sabe, así que por favor, sed discretos.

Berlin

- Aquí dos madrileños demostrando que el chotis se puede bailar en una baldosa o en 64, que el caso es tener gracia y una gorra a cuadros él, y un clavel en lo alto de la cabeza ella.

Chotis

- Y para terminar, un guiño a mi Dwalks, que yo también le he echado un poquito de menos. ¡Qué abrazotes y qué palmotadas nos hemos dado hoy!

Homenaje

Sunday, July 2

Repaso findesemanal

Esta semana, el fin ha empezado el jueves, en la cena de despedida de la compañera de trabajo.

Debido al problema que tengo para medir los tiempos y que me hace sufrir taquicardias cada vez que he de coger un avión, tuve que buscar un taxi y sudar mucho para llegar solo 20 minutos tarde al restaurante de Malasaña que habíamos elegido. Durante la cena hubo comida rica y entrega de regalos varios. A falta de apuntarme el tanto que sumó Dwalks en el momento de las copas cuando la homenajeada le pidió que se quedase y le palpó el vientre supongo que detectando el lorcismo que padece mi ex-amigo, me apunto el de haberla emocionado con un texto de despedida que me encargaron escribirle. ¡Qué tierno ver esas lagrimillas en sus ojos, Dwalks, tú no lo entiendes porque eres un cacho carne!

En el restaurante nos sentamos pegados a un ventanal muy grande que da a Malasaña. En el momento de los regalos me hice con una cámara que había por allí y me lié a hacer fotos. No sé en qué momento una compañera se me acercó a comentarme algo y se sentó a mi lado. Es una buena amiga, pero tuve mi momento de pánico cuando recibí en el móvil un mensaje que decía: "Quién es esa q está a tu lado? Tú tan guapo d rojo! No podías sentarte entre dos tíos? Estoy en casa" - Berlín. Fue un momento Gran Hermano, la verdad, pero tiene su explicación, que no es otra que Berlín había ido al teatro en Iglesia y de vuelta pasó, sin saber que yo estaba allí, por delante del restaurante, que está de camino y a menos de un minuto de su casa.

Después de la cena fuimos a tomar unas copas, nos echamos unas risas, bailamos lo justo y a dormir a las cuatro. Berlín ni se inmutó cuando llegué, y creo que fue buena señal.

El viernes fue un día de sueño en el que prorrogué la incapacidad de dormir siesta que vengo sufriendo este año. Para cuando fui al 8 y Medio a ver el concierto de La Casa Azul llevaba las ojeras a la altura de las muelas, una aspirina en la sangre para combatir un incipiente dolor de cabeza, y un grano en la punta de la nariz que me daba un aire a Fofito bastante cómico.

Llegamos pronto por si había cola y poder ponernos cerca del escenario. Al final nos dividimos en dos grupos: los que nos decidimos por sudar y los que se decidieron por sudar pero menos. ¡Qué calora que hacía rediós!

Paparapá paparapá, la camiseta empapada. Paparapá paparapá, sin voz para poder hacer un falsete el resto de la noche. Paparapá paparapá, quiero que me des un chicle Cosmos.

Al salir de allí fuimos al Nasti, ese lugar, y de allí a dar una vuelta por Chueca, a ver el ambiente, que dicen que Chueca es un barrio de ambiente y sí que lo es, lo que pasa es que en fiestas es un agobio porque no puedes ni moverte.

Mientras los demás se iban al Sol a eso de las 3, yo me retiré de nuevo a casa de Berlín, que esta vez sí me hizo algo más de caso al llegar. Buena señal también.

El sábado nos levantamos tarde y poco hicimos antes de ir a mi casa a comernos un menú Whopper que me salió en su punto. Por la noche quedamos con unos amigos para ir a cenar una fondue de carne con unas ensaladas. También llegamos tarde porque por el desfile del Orgullo tenían cortados tramos de Princesa, de la Cuesta de San Vicente, y de medio Madrid, que no se enteraba uno hasta que se encontraba con la valla amarilla delante y el policía haciendo aspavientos. Buena organización Gallardón, sigues ganando puntos.

Después de aparcar, al salir del coche, empezaron a darme unos mareos bastante sospechosos, y ante el temor de desmayo, entré a una farmacia a tomarme la tensión: 50-141 y 43 pulsaciones, aparentemente todo normal, pero aún hoy sigo con la cabeza que me da vueltas. Creo que la estoy perdiendo. Sospecho que puede ser del calor o de una bajada de tensión de esas que me dan cuando me acerco a la playa. El caso es que estoy todo el día medio sonado, como si Tyson me hubiese enganchado un directo y estuviese tambaleándome para caer a la lona.

Eso sí, del grano de la nariz no queda ni rastro.

Wednesday, June 28

De un adiós y de la edad relativa

Estoy triste, mucho. El viernes de esta semana será probablemente la última vez que vea a la chica que tiene el pelo más rizado y más pelirrojo de la oficina. Creo que alguna vez ya hemos hablado Dwalks y yo acerca de ella y de cómo nuestra rivalidad por llamar su atención, en el más puro primitivismo animal, nos ha conducido a darnos esquinazo a la salida del trabajo para viajar con ella en el Metro, o hacernos cortes de manga en la distancia cuando alguno conseguía su compañía para tomar un café. Un juego divertido y un poco sucio, la verdad, que aún conservo la marca de algún codazo en las costillas.

A esta chica que en un reglamentario de canto del cisne está viniendo esta semana más guapa, más morena y con más escote que nunca, se le va a preparar una cena de despedida como ya se ha hecho con otros compañeros. Una cena informal en la que le demostraremos lo que la queremos, y lo mucho que la vamos a echar de menos. ¡Dwalks, quietas las manos! También se le va a hacer un regalo para el que, por el evidente valor estético de la homenajeada, se propuso "Monumento Histórico" como dedicatoria.

Además de las críticas por haber elegido algo tan inapropiado en lugar de un "Te queremos" o "Eres inteligentísima y muy trabajadora", también surgió el movimiento "¿Y por qué histórico? Se va a sentir mayor".

Aunque los anuncios de cosméticos puedan ser una pista, no sé muy bien a qué edad las mujeres empiezan a sentirse mayores. En realidad no sé nada acerca de las mujeres excepto que suelen tener la voz más aguda que los hombres, pero ¿es posible que alguien con 32 años pueda sentirse mayor?

Bueno, la edad es relativa, lo sé. De hecho yo tengo 30 y mis lesiones me dicen que estoy mayor para el contorsionismo de lavadora, pero no para correr detrás de la grúa municipal.

Ser mayor también depende de la edad de quien la calcula. Por ejemplo, cuando vas al colegio, los mayores te dan collejas, te roban el balón y tienen 15 años. En la universidad los mayores son esos que te gorronean los apuntes, te llevan de putas, y tienen 28. En el equipo de fútbol de los colegas, eres joven hasta los 40, después solo un bulto sospechoso. En según qué trabajo, casi hasta los 50 puedes esperar proyección profesional más allá de atender llamadas. En una partida de chichón, eres una promesa ,aunque apuestes en pesetas, si tienes menos de 60; y en un bar del paseo marítimo de Benidorm, estás en la pomada hasta los 75.

Esta mañana Berlín me ha enviado unas fotos que se hizo en una cena con unas compañeras de su antigua empresa. Viéndolas, he echado unos 45 años, si no más, a las acompañantes de Berlín, y le he preguntado quienes eran esas señoras. Su respuesta ha sido: "Son mis compañeras y NO LAS LLAMES SEÑORAS". "¿Qué son, chihuahuas?" "CHIIIIIIIICAS".

Pues nada, que no se me enfade nadie más, todas chicas hasta los 80 como Rose, Blanche, Dorothy y Sophia.

Saturday, June 24

Lucky lucky!

(Perdón por el vocabulario, pero justo al comienzo lo explico todo).

Bueno, a ver qué me sale hoy porque acabo de volver de una barbacoa en la casa que un amigo tiene en la sierra, y aprovechando que no llevaba coche me he bebido el agua de la pecera y me he fumado dos puritos que han ido directos al hipotálamo.

Hoy trataré de hacer una crónica del festival de ayer, el Metrorock, que aún hoy se celebra con actuación estelar de Paul Weller, y al que por fin, después de tres conciertos seguidos en los que mis amigos me dejaron tirado como una perra, conseguí convencer, con ayuda de Franz Ferdinand, al Pelusa, a Roger y a su novia sueca que es muy rubia y muy simpática, para que me acompañasen.

Llegamos después de la primera actuación, la de un tal Matisyahu que por lo que he visto en unas fotos del períodico de hoy es un tío muy raro con un traje negro, una camisa blanca, un sombrero feo y una barba larga y poblada. Al parecer es un judío que va de moderno y canta regue, o como se diga. Lo que digo, un tío raro.

Para entrar tuvimos que cambiar los tickets por unas pulseras fosforitas y esquivar a un segurata que perseguía con el puño en alto a un chaval que le había llamado "tolai". ¡Qué hijo de puta en chaval! Si lo cojo yo... Una vez dentro nos encontramos con una periodista que se parecía un montón a la Mujer Tirita, solo que ésta era mucho más rubia, y ya nos quedamos con ella.

Paseamos por el césped, entre el olor a chorizo, morcilla y porros, camino del escenario principal donde estaba actuando Macaco. Llegados a una distancia prudencial del escenario, pasee también la mirada por el público, entre el que se escondían bikinis espectaculares, faldas de algodón lavadas en agua muy, muy caliente, y tatuajes de todos las formas y colores. Lo que viene a ser un gozo, oiga, que aquello estaba lleno de mozuelas.

Macaco muy bien, muy animado y muy buen rollo, sobre todo cuando cantó la canción de S.O.S e hizo que el público se pusiese en cuclillas, momento que aproveché para ponerme morado a ver tangas y huchas en general. Luego la cagó dando el coñazo con un rollo moralista, que ya me jode a mi ir a los conciertos a que me hablen de lo mal que lo pasa el pueblo de los mapachunis por culpa de las empresas occidentales de mierda que los explotan. Para eso voy a ver cine español, que tampoco.

Antes de que terminase, fuimos a escuchar a unos tipos muy graciosos que se llaman The Locos, y que no paraban de cagarse en todo lo humano (véase Esperanza Aguirre) y lo divino (lo que vienen siendo Dios y la Virgen). El cantante llevaba una cresta roja, y el guitarrista una peluca igual que la de Cañizares, cosa que me pareció la risión. Su música es un poco ska y tiene un directo muy divertido en el que ponen un montón de energía para pasarlo bien. Al esperpento nos sumamos Roger y yo, que nos metimos a bailar al estilo Luis Aguilé entre los cuatro gatos que había brincando delante de ellos, que no había más porque era muy pronto y hacía mucho calor.

Después de esto y de emponzoñarnos levemente a base de calimochos (¡qué recuerdos!), fuimos de nuevo al escenario principal a ver a Franz Ferdinand. De camino más chicas, más ojeadas y más vértebras rotas, con la mirada divertida de la periodista rubia que iba pensando para sus adentros "siejque sois todos iguales, coño". Pues sí, así semos.

Y llegado el momento, Franz Ferdinand - ¡Oh!

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto en un concierto y puede haber varios motivos para esto: El primero es que me sé todas sus canciones de memoria y las grité de principio a fin. El segundo que iba con amigos a quienes me abracé para saltar y cantar eso de "you're so lucky" y "I love the sound of you walking away", una canción muy Bond, muy nuestra. El tercero es que la banda tiene un montaje que no se limita a tocar una canción detrás de otra, estilo Arctic Monkeys (por cierto, ya tardaron en echar al bajista gordinflón), o Muchachito Bombo Infierno, que tocaron después y que me decepcionaron mucho. Son grandes, muy grandes. Grandérrimos.

Tocaron una canción nueva que me recordó bastante a los Beatles, se me pusieron los pelos de punta cuando se subieron el bajo y guitarra a tocar la batería con el idem, y también con aquello de "Tonight... On Fire... The One... And Only... Alex... Kaaaaprrranos". Buf, aún me dura la erección.

Acabé la noche afónico, tirado en el césped comiendo un bocadillo de chorizo empapuzado en cerveza y con una sonrisa de idiota que me ha hecho parecer un subnormal en las fotos que hemos hecho en el cumpleaños de hoy.

Próxima parada: La Casa Azul. Y después, Summercase, donde espero un cartel más completo y aún más bikinis.

Feliz resto del fin de semana, yo ya me puedo morir.

Thursday, June 22

La selectividad

Hace una semana más o menos se han celebrado en Madrid los exámenes de selectividad que permiten el acceso a la universidad. Unas pruebas tan polémicas como necesarias

Hace unos doce años me tocó a mí y no me acuerdo de demasiadas cosas. Sé que me presenté al examen de matemáticas sin saber hacer una integral porque el simbolito, esa S estirada, me recordaba los ganchos en los que se cuelgan las canales en el matadero y me daba muy mal rollito. Aprobé matemáticas con un 8.

Más tarde, en la carrera, se me pasó el miedo cuando conocí a una chica a la que llamaban "la integral" no porque comiese mucha fibra, sino porque su culo respingón le hacía una silueta con forma de S. No aprobé matemáticas hasta el segundo año.

Ese mes de junio de la selectividad, caluroso como todos los junios de mi vida, salía a sentarme en el suelo de la terraza para que me diese el aire mientras repasaba los apuntes. En un descuido se me volaron 3 temas de química y tuve que bajar a la calle con mis hermanos para recogerlos. Mi madre desde la terraza nos iba diciendo "Por allí, al lado de la papelera. No, no, debajo del banco, detrás de los árboles", mientras señalaba con el dedo muy estirado y con aspavientos generosos como los de un entrenador de baloncesto. No perdí ni una hoja, que las madres en eso de encontrar son cosa fina.

La mayor parte del tiempo estudiaba en el mismo dormitorio y sentado a la misma mesa que tengo ahora. Nunca fui mucho de biblioteca hasta los últimos años de carrera.

De día me distraía mirando al parque al que da mi ventana, y de noche mirando las ventanas encendidas pensando "¡Caramba, cuánta gente hace selectividad este año!" Ahora me da más por pensar en lo enganchada que está la gente a la teletienda.

Y luego descubrí las bibliotecas, donde entre tema y tema me distraía asomándome a otro tipo de balcones.

Todo esto me ha venido a la memoria porque el otro día, volviendo del trabajo, me encontré esparcidos por la calle unos libros y cuadernos rotos a los que evidentemente habían dado mal trato: patadas, rasgado de páginas, estrujamientos varios...

Yo eso nunca lo terminé de entender. ¿Por qué esa rabia contra unos libros o apuntes de algo que has aprobado? ¿Quemarás tu coche cuando pagues todas las letras? Si mis hermanos mayores hubiesen hecho algo así, mis padres les hubiesen dado dos soplamocos (antes se decía soplamocos cuando se daban hostias).

De hecho en la carrera hice justo lo contrario: cogí cariño a los apuntes y acabé almacenándolos hasta que se convirtieron en un problema de convivencia. No cabía ni un papel más en ninguno de los armarios de mi habitación y mi madre me decía que aquello no podía seguir así, que un día iba a haber un incendio que iba a parecer la abadía de El Nombre de la Rosa.

Finalmente fueron Spiderman y unos robots japoneses los que hicieron hueco. Cultura pop.

Monday, June 19

Yo soy ese nombre

(Hay que ver qué gavilán me ha quedado el título)

mote1.
(Del prov. o fr. mot, palabra, dicho).
1. m. Sobrenombre que se da a una persona por una cualidad o condición suya.

En esta cosa de los blogs la mayoría tenemos un sobrenombre que nos ayuda a ocultar nuestra identidad y que nos da libertad para poder ser sinceros como en ocasones no lo somos en la realidad. Muchos de ellos no tienen ningún sentido para nadie más que para quien se lo ha puesto. El mío incluso hace tiempo que dejó de significar nada para mí.

Sin embargo hay otros muchos que sí lo tienen como "Clara la enamorada", una mujer que vive en verso; "El pollón de Ramón" otro que tal baila y que además da mayor importancia a la parte que al todo; o "Don Gato", que puede ser un rubiales que viste chaleco morado, o un tipo que se rompió seis costillas, el espinazo y el rabo al ir a ver a su novia. Toda una tragedia, vamos.

Mis amigos aún me echan en cara que yo antes era muy de poner motes, y que por mi culpa no se acuerdan de la mitad de los nombres de las chicas que hemos conocido. Sólo se acuerdan de "Alanis", "la Dálmata", "Galletas", "Sportingeist"... Todas ellas mujeres excepcionales, que conste.

Eso es de cabrón y de mala persona, lo sé, pero ya soy bueno. Ahora en mi vida solo hay Lauras, Elenas, Almudenas, Mónicas, alguna Marta, y un Ramón.

Mi nombre, a pesar de ser de lo más común, tampoco tuvo mucho éxito entre mis amigos o conocidos. Así, he sido el "Botijo" por mi esbelta figura; "Cabezabuque" por mi docilidad; "Chimen" por ese mes en que dejé sin tabaco a Chavela Vargas; y "Moro" por mi melena Mundial 82, con las variantes "Moromielda" y la cada vez más aclamada "Morogay".

Sin embargo, hay otra cosa que me ha llamado mucho más la atención que el tener tanto mote, y es que indefectiblemente, allá donde vaya, la gente acaba llamándome de la misma manera sin que yo se lo diga.

Hay nombres como José, que puede derivar en Pepe de manera más o menos natural, igual que Francisco en Paco o José María en Chema. Hay gente pequeña que se llama Sarita y gente grande que se llama Manolón. Pero yo no encuentro en mi personalidad nada que haga que todo el mundo acabe llamándome, por ejemplo, NachETE, que es el colmo del retorcimiento de un nombre.

Me gusta imaginar que les parezco entrañable, y me alivia saber que me haría aún menos gracia ser Francisco y que la gente acabase llamándome Paquete. O Juan... Yo antes sería un cabrón con pintas que convertirme en un Juanete.