El viernes por la noche llegué a casa prácticamente dos horas y media después de haber salido del recinto del festival, frustrado por la odisea del viaje de vuelta aunque que poco podía hacer con ese sentimiento salvo ahogarlo entre rebanadas de pan de molde, sucedáneo de pavo y tomate ketchup.
Gracias a este particular desayuno pude dormir del tirón hasta la una y cuarto, hora a la que bajé a hacer la compra por Tribunal mientras buscaba cómplices de agotamiento mirando las muñecas de la gente. A esas horas, pocas pulseras había.
Comida precocinada, siesta, cocinado 4 bocadillos idénticos a base de lomo, queso, tomate y pan de chapata (el sábado me tocaba a mí hacer de madre y preparar la merienda), y para Boadilla.
Aunque habíamos quedado a las 20:00 para llegar a tiempo de ver a los Editors, yo me dejé caer cerca de las 19:15 porque quería, sin mucha convicción, ver a los 1990s. Así me pasó, que de camino vi la actuación de The Hidden Cameras y aunque no soy un gran fan de este grupo, me quedé atrapado por una puesta en escena tan humilde como atractiva, y por una música pegadiza y bailable.
Este personaje que antes de romper a sudar pesaba 120 kilos, me hipnotizó desde que salió. Actuaba como un mimo pero no daban ganas de subir a pegarle una paliza. Increíble.
Antes de que terminasen recibí un mensaje de Iván, uno de los más de 200 que nos mandaríamos el fin de semana entré él, Dwalks y yo, para avisarme de que ya estaban en las primeras filas del escenario de los Editors. Nos reunimos y comenzó el concierto.
Los dos discos de estos mozos me gustan mucho, muchísimo. Es lo normal si eres fan de Interpol, ya que lo que los ingleses hacen, los neoyorquinos lo vienen practicando desde hace unos años. Eso sí, hay veces que las manchas de toner que aparecen en la fotocopia la hacen más atractiva que el original.
Tocaron hit tras hit mientras el vocalista alternaba sobreactuación a la guitarra con sobreactuación al piano (¿por qué un piano, si apenas se oía?) Entiéndaseme que esto de la sobreactuación no es para mí un aspecto negativo, que me encanta que los artistas sean estrellas y no como mi vecino del tercero.
Superafavor del histrionismo.
Este es el tal Tom Smith tocando unos acordes de guitarra muy comedido, como podéis ver.
Vimos este concierto entero (uno de los pocos en todo el fin de semana) y fuimos a ver a Lily Allen. A esa misma hora tocaban el Sr. Chinarro, con quien tenía ganas de cantar “Esplendor en la hierba”, y los Guillemots, quienes en su último concierto en Madrid me habían dejado con la misma sensación que tengo al bajar de una montaña rusa: quiero volver a subir inmediatamente.
Con estas dudas escuché los dos primeros temas, comprobando cómo el escenario se hacía demasiado grande para ella, su sección de viento, su guitarrista reggae, y su amigo a cargo de la caja de ritmos y los teclados.
A punto estaba de darme la vuelta cuando la Allen, botella de cerveza en la mano, cogió una de ¿whiskey? con la otra y preguntó si podía tirársela al público. Ante el peligro de abrir más de una cabeza, un encargado paseó la botella por las primeras filas mientras Lily decía “Emborrachaos, que esta la pago yo”. Generosa.
El caso es que a partir de ese momento el concierto subió, subió y subió, a pesar de que entre cada arreón utilizase los trucos populistas que aborrezco: que si Bush malo, que si Barcelona caca,… Sí me hizo gracia que hablase del colín que se gastaba su exnovio, de lo puta que era una excompañera de estudios, y los juegos que se traía con un aparato que hacía ruiditos de disparos, sirenas y demás sonidos que ya trae casi cualquier aparato a pilas que vendan en los chinos. Al final fue de lo mejor del fin de semana.
Esta es Lily. Descalza y con un vestido bien amplio. Son diez segundos solo porque yo no tengo paciencia para grabar vídeos, pero fijaos en el bailecito de los chicos de la sección de viento y en el pijama del rasta. Impagable.
A partir de aquí, vuelvo a abreviar, que esto se me está yendo de las manos.
Al terminar Lily fui a ver a PJ Harvey, que también me gusta mucho y que iba monísima con un vestido blanco boda Locomía, pero salió ella sola y después de dos buenos temas a la guitarra la cagó sentándose al piano. No se le oía nada porque el bajo de Phoenix, que estaba tocando a varios cientos de metros de allí, se la comía entera, por volumen y por ritmo. Fuimos muchos los que acudimos como ratas al toque de su flauta. Valoración: Phoenix bien (solo bien); PJ Harvey aburrida (decepción).
Tras un breve descanso para cenar algo fuimos a ver a Astrud. Lo intenté con ellos porque su disco me parece bastante defendible, pero después de las primeras canciones caí víctima de un aburrimiento supino y huí a hacer cola para ver a Arcade Fire. Los muy fans lo pasarían muy bien, de hecho me contaron que en cuanto me fui aquello se convirtió en una orgía, pero mi experiencia fue que si no te sabías las letras de las canciones, te quedabas más frío que Walt Disney. Regular bajo.
Genís con actitud de Genís y Manolo moviéndose muy rápido.
Los Arcade Fire, las estrellonas del fin de semana, tampoco me convencieron. Sus discos son de los más escuchados en mi iPod, pero arrastran tanta gente que no pude verles bien. Esto, sumado a que tocaron con la rueda del volumen hacia la mitad, hizo que viviera todo demasiado distante y que algunas muestras de integrismo con el grupo me pareciesen ridículas.
Así las cosas, antes de que acabasen me fui con Iván para coger sitio para ver Bloc Party. Fue un buen concierto pero del que creo que todos esperábamos algo más. No llegó a romper en ningún momento, así que también me fui antes de su conclusión a ver a la fábrica de hits que es LCD Soundsystem.
Un negro cantando con Bloc Party.
Este sí que fue, en mi opinión y con permiso de Fernando Argenta, El Conciertazo. Por primera vez en todo el fin de semana bailé sin control, grité hasta que se me quebró la voz, y me abracé a los que tenía cerca.
Si James Murphy fuese boxeador y tuviese que enfrentarme a él, me daría igual que me golpease con un gancho con la derecha, con un jab con la izquierda, o con un cabezazo, porque tiene tal pegada que al primer impacto caería sobre la lona.
Si sus temas suenan redondos en el CD, sus arreglos para el directo dan tal gustirrinín en la nuca y en la planta de los pies, que sería capaz de hacerme pis encima. Su batería, espectacular.
En cuanto acabó, corriendo a ver a los Scissors. Después de ver el concierto de la Riviera no podía perdérmelos, y como quería bailarlos, yo solito me fui metiendo para dentro hasta que casi me colé en el coño de la Matronic. Me lo pasé como un enano, aunque al haber perdido el efecto sorpresa la impresión fuese menor. Muy bien.
Al final Iván y yo rematamos con unos poquitos DJs de más (a ver, esto es por 2manydjs) y para casa en el coche de Dwalks, que es un amigo.
(Se notará que desde Lily Allen he corrido un poco, pero es que esto se estaba haciendo más largo que el propio festival).
Wednesday, July 18
Monday, July 16
Summercase - Viernes
Tenía en mente una foto muy conceptual para representar el final del Summercase que se ha celebrado en Madrid y Barcelona este fin de semana, pero las circunstancias que tiene vivir en dos casas me obligaban a elegir entre escribir esta entrada, o hacer la foto conceptual sin luego poder subirla. No descarto hacerla y colgarla a posteriori como encabezado, cuando vuelva a tener conexión de Internet, pero hasta entonces esto es lo que hay.
Al tajo. Evidentemente yo, como el resto de los modernos de mierda, he pasado el fin de semana entre Boadilla y la cama. Este es el resumen más conciso que se me ocurre hacer de lo ocurrido el viernes y sábado y aquí debería terminarlo con unas fotos, pero no me resisto a hacer las valoraciones subjetivas que acostumbro para que sigáis sin saber qué ocurrió.
La historia comenzó el viernes con Iván sudando la gota gorda bajo el sol esperándome en Tribunal para ir en metro hasta Colonia Jardín, desde donde salían las lanzaderas-shuttle que llevaban al recinto del festival. En Colonia Jardín nos esperaba una amiga del de Zaragoza, una chica sensacionalmente guapetona y divertida, una combinación tentadora de la que cualquiera se enamoraría hasta hacerse integrista de Carmen de Mairena.
En el autobús coincidimos con Seiai y una amiga suya, y ya subimos todos juntos. Llegamos un pelín tarde para ver The Hours, pero a tiempo de escuchar a Miqui Puig.
La verdad es que después de ver algún fragmento del programa de Cuatro “Factor X”, este hombre había perdido muchísimo crédito para mí. Sin embargo lo fue recuperando demostrando que lo suyo es hacer música y no realities chungos sobrados de vergüenza ajena. Por lo visto lo suyo también es el Bio-Century, que hay que ver lo delgado que se ha quedado este chico. Su abuela tiene que estar pasándolo fatal, que ya sabemos cómo son todas con el lustre de sus nietos.
Antes de que acabase el concierto hice una escapada para ver Badly Drawn Boy. Había leído maravillas de este chico, pero en directo me pareció un Álex Ubago. El rey triste del montón de los suicidas. Y como colmo, su look de gorrito de lana en plena torrera en Boadilla. No escuchéis nada suyo, no veáis nada suyo, no compréis su material. Ni camisetas siquiera.
Después estuve yo solo viendo a James, que me gustaron mucho a pesar de ser un grupo de reviejos. Ya les gustaría a muchos, de verdad. Ahora mismo estoy descargándome cositas de ellos, aunque agradecería a esas personas mayores que se pasan por aquí que me recomendasen algo concreto. No quiero ponerme a buscar enlaces suyos, pero si podéis hacerlo vosotros y daros una vuelta por You Tube, seguro que os va a gustar lo que encontréis.
Este es Dwalks bailando al ritmo de lo de James.
Por abreviar y no ser coñazo, resumiré que luego vi un poquito de The Jesus And Mary Chain (nada especial), de Air (Sexy Boy y poco más), de !!! (animales escénicos) y nada de los Kaiser Chiefs, no por ese orden.
Estos son Air en una atmósfera muy "Air".
Y ahora sí me voy a extender en lo que más me gustó del primer día: el concierto de Jarvis “soy-el-puto-amo-de-todo-esto” Cocker.
Jarvis Cocker es Pulp, y Pulp fue el delantero goleador de la selección inglesa de los 90. Su “Different Class” es una obra maestra que debería permanecer en el tiempo junto a la abadía de Westminster para que las jóvenes generaciones no olviden lo que es composición, ritmo y descaro.
Jarvis Cocker es actitud. Jarvis Cocker es carisma. Jarvis Cocker le enseñó el culo a Michael Jackson en los Brit Awards. Jarvis Cocker le pegaría una paliza a Steven Seagal y mearía sobre él.
En su actuación no hizo concesiones a su etapa Pulp y tocó exclusivamente su disco en solitario, “Jarvis”, que es más rockero e igualmente destacable. Abrió con “Fat Children”, mi corte favorito del disco, y con él encendió la mecha que nos haría explotar a todos como una traca. Uno tras otro nos rendíamos extasiados por contagio. Durante una hora todos quisimos ser el que más dinero gana, el que más gusta a las mujeres, el que tiene los coches más caros, el que no trabaja por las tardes. Durante una hora todos quisimos ser Jarvis.
Lo positivo del primer día:
- Las lanzaderas para ir funcionaron a las mil maravillas. Salías del metro y sin tener que esperar te subías en un autobús que te llevaba sin paradas hasta el festival.
- No había esperas exageradas en la venta de tickets de consumiciones ni en las barras.
- No hubo solapamiento de las letras grandes del cartel.
- El bocadillo de cinta de lomo con queso que me llevó Iván.
Lo negativo:
- El polvo que se levantaba y que hacía que el aire fuese prácticamente irrespirable.
- La cantidad de porros que fumaba la gente haciendo que el aire pasase a ser totalmente irrespirable.
- Lo que me rayé por no poder respirar.
- Lo pasados que llegaban algunos al final de la noche.
- Lo que me rayaron los pasados.
- Tardar más de 2 horas desde que salí del festival hasta que llegué a casa.
- El esguince cervical que me produje en el búho-metro al quedarme dormido.
Al tajo. Evidentemente yo, como el resto de los modernos de mierda, he pasado el fin de semana entre Boadilla y la cama. Este es el resumen más conciso que se me ocurre hacer de lo ocurrido el viernes y sábado y aquí debería terminarlo con unas fotos, pero no me resisto a hacer las valoraciones subjetivas que acostumbro para que sigáis sin saber qué ocurrió.
La historia comenzó el viernes con Iván sudando la gota gorda bajo el sol esperándome en Tribunal para ir en metro hasta Colonia Jardín, desde donde salían las lanzaderas-shuttle que llevaban al recinto del festival. En Colonia Jardín nos esperaba una amiga del de Zaragoza, una chica sensacionalmente guapetona y divertida, una combinación tentadora de la que cualquiera se enamoraría hasta hacerse integrista de Carmen de Mairena.
En el autobús coincidimos con Seiai y una amiga suya, y ya subimos todos juntos. Llegamos un pelín tarde para ver The Hours, pero a tiempo de escuchar a Miqui Puig.
La verdad es que después de ver algún fragmento del programa de Cuatro “Factor X”, este hombre había perdido muchísimo crédito para mí. Sin embargo lo fue recuperando demostrando que lo suyo es hacer música y no realities chungos sobrados de vergüenza ajena. Por lo visto lo suyo también es el Bio-Century, que hay que ver lo delgado que se ha quedado este chico. Su abuela tiene que estar pasándolo fatal, que ya sabemos cómo son todas con el lustre de sus nietos.
Antes de que acabase el concierto hice una escapada para ver Badly Drawn Boy. Había leído maravillas de este chico, pero en directo me pareció un Álex Ubago. El rey triste del montón de los suicidas. Y como colmo, su look de gorrito de lana en plena torrera en Boadilla. No escuchéis nada suyo, no veáis nada suyo, no compréis su material. Ni camisetas siquiera.
Después estuve yo solo viendo a James, que me gustaron mucho a pesar de ser un grupo de reviejos. Ya les gustaría a muchos, de verdad. Ahora mismo estoy descargándome cositas de ellos, aunque agradecería a esas personas mayores que se pasan por aquí que me recomendasen algo concreto. No quiero ponerme a buscar enlaces suyos, pero si podéis hacerlo vosotros y daros una vuelta por You Tube, seguro que os va a gustar lo que encontréis.
Este es Dwalks bailando al ritmo de lo de James.
Por abreviar y no ser coñazo, resumiré que luego vi un poquito de The Jesus And Mary Chain (nada especial), de Air (Sexy Boy y poco más), de !!! (animales escénicos) y nada de los Kaiser Chiefs, no por ese orden.
Estos son Air en una atmósfera muy "Air".
Y ahora sí me voy a extender en lo que más me gustó del primer día: el concierto de Jarvis “soy-el-puto-amo-de-todo-esto” Cocker.
Jarvis Cocker es Pulp, y Pulp fue el delantero goleador de la selección inglesa de los 90. Su “Different Class” es una obra maestra que debería permanecer en el tiempo junto a la abadía de Westminster para que las jóvenes generaciones no olviden lo que es composición, ritmo y descaro.
Jarvis Cocker es actitud. Jarvis Cocker es carisma. Jarvis Cocker le enseñó el culo a Michael Jackson en los Brit Awards. Jarvis Cocker le pegaría una paliza a Steven Seagal y mearía sobre él.
En su actuación no hizo concesiones a su etapa Pulp y tocó exclusivamente su disco en solitario, “Jarvis”, que es más rockero e igualmente destacable. Abrió con “Fat Children”, mi corte favorito del disco, y con él encendió la mecha que nos haría explotar a todos como una traca. Uno tras otro nos rendíamos extasiados por contagio. Durante una hora todos quisimos ser el que más dinero gana, el que más gusta a las mujeres, el que tiene los coches más caros, el que no trabaja por las tardes. Durante una hora todos quisimos ser Jarvis.
Lo positivo del primer día:
- Las lanzaderas para ir funcionaron a las mil maravillas. Salías del metro y sin tener que esperar te subías en un autobús que te llevaba sin paradas hasta el festival.
- No había esperas exageradas en la venta de tickets de consumiciones ni en las barras.
- No hubo solapamiento de las letras grandes del cartel.
- El bocadillo de cinta de lomo con queso que me llevó Iván.
Lo negativo:
- El polvo que se levantaba y que hacía que el aire fuese prácticamente irrespirable.
- La cantidad de porros que fumaba la gente haciendo que el aire pasase a ser totalmente irrespirable.
- Lo que me rayé por no poder respirar.
- Lo pasados que llegaban algunos al final de la noche.
- Lo que me rayaron los pasados.
- Tardar más de 2 horas desde que salí del festival hasta que llegué a casa.
- El esguince cervical que me produje en el búho-metro al quedarme dormido.
Tuesday, July 10
DGT y playa
El domingo volví de la playa conduciendo todo el camino del tirón contraviniendo una de las más elementales recomendaciones de la DGT. Un consejo propio: hacedles caso.
No es la primera vez que hago esta idiotez y tengo para mí que esta es la causa fundamental de que en los últimos 100 kilómetros no me soporte ni yo, de que a pesar de que llegue a casa a las 12 de la noche no me pueda dormir hasta las 2, y de que empiece la semana con pie cambiado. Así que hacedme/los/les/las caso y descansar cada dos horas de viaje, turnaros con alguien que os acompañe, y nada de sexo ni estupefacientes al volante.
En cuanto al contenido del fin de semana, no puedo estar más contento con la elección que hice de irme al plan colectivo en lugar del individual. Por supuesto que este último era excelente, pero había infravalorado el primer plan porque no me lo habían explicado con detalle. Si en lugar de decirme “Vámonos el fin de semana a la playa” me hubiesen dicho “Vámonos aquí”
No lo habría dudado porque yo no soy muy de arena fina, y en igualdad de condiciones entre los dos planes, el último tenía el atractivo de lo nuevo.
El relajamiento fue absoluto y la alimentación copiosa, vamos, que comimos y bebimos como si no hubiese mañana.
De vuelta a Madrid, me encuentro con que el verano que no termina de romper y que yo sigo sin ponerme los trajes propios de estas fechas. Aclaro: los trajes propios de estas fechas son los trajes claros y finos que no dan calor, y la vestimenta blanca con pañuelo rojo de San Fermín.
En el trabajo estos días estoy de formación con otros compañeros de la empresa que han entrado hace poco. Algunos vienen de Barcelona, otros de Valencia, otros de Portugal… Todo muy cosmopolita, ya veis, pero puedo resumir mi primera impresión de estas cuatro semanas en estos 5 puntos:
- El físico medio de la gente supera el rango “Estar muy bueno/a” y más de una llega incluso a “Estar que se rompe”.
- Las mujeres de esta empresa son las que más sonoramente pronuncian las eses en toda España. Este estudio incluye a las andaluzas que intentan imitar el acento madrileño, por ejemplo.
- Hay una cultura arraigada del cocimiento. Del conocimiento también, supongo, incluso en el sentido bíblico.
- Trabajan como animales.
- Son los putos amos de lo que hacen. Así que tanto cuecen como enriquecen.
Finalmente, hoy he venido a dormir a casa de mis padres porque mi padre se ha dado un golpe con el coche y aunque él no se ha hecho nada, el coche ha quedado para darle 50 manitas de chapa y pintura. Siguiendo los consejos del principio añadiría que a partir de cierta edad utilizaseis el transporte público u os quedaseis en casa arrancándoos las costras, pero sé que no me vais a hacer ni caso porque sois todos unos cabezones, así que mejor me callo y me voy preparando para el fin de semana, que viene el Summercase.
No es la primera vez que hago esta idiotez y tengo para mí que esta es la causa fundamental de que en los últimos 100 kilómetros no me soporte ni yo, de que a pesar de que llegue a casa a las 12 de la noche no me pueda dormir hasta las 2, y de que empiece la semana con pie cambiado. Así que hacedme/los/les/las caso y descansar cada dos horas de viaje, turnaros con alguien que os acompañe, y nada de sexo ni estupefacientes al volante.
En cuanto al contenido del fin de semana, no puedo estar más contento con la elección que hice de irme al plan colectivo en lugar del individual. Por supuesto que este último era excelente, pero había infravalorado el primer plan porque no me lo habían explicado con detalle. Si en lugar de decirme “Vámonos el fin de semana a la playa” me hubiesen dicho “Vámonos aquí”
No lo habría dudado porque yo no soy muy de arena fina, y en igualdad de condiciones entre los dos planes, el último tenía el atractivo de lo nuevo.
El relajamiento fue absoluto y la alimentación copiosa, vamos, que comimos y bebimos como si no hubiese mañana.
De vuelta a Madrid, me encuentro con que el verano que no termina de romper y que yo sigo sin ponerme los trajes propios de estas fechas. Aclaro: los trajes propios de estas fechas son los trajes claros y finos que no dan calor, y la vestimenta blanca con pañuelo rojo de San Fermín.
En el trabajo estos días estoy de formación con otros compañeros de la empresa que han entrado hace poco. Algunos vienen de Barcelona, otros de Valencia, otros de Portugal… Todo muy cosmopolita, ya veis, pero puedo resumir mi primera impresión de estas cuatro semanas en estos 5 puntos:
- El físico medio de la gente supera el rango “Estar muy bueno/a” y más de una llega incluso a “Estar que se rompe”.
- Las mujeres de esta empresa son las que más sonoramente pronuncian las eses en toda España. Este estudio incluye a las andaluzas que intentan imitar el acento madrileño, por ejemplo.
- Hay una cultura arraigada del cocimiento. Del conocimiento también, supongo, incluso en el sentido bíblico.
- Trabajan como animales.
- Son los putos amos de lo que hacen. Así que tanto cuecen como enriquecen.
Finalmente, hoy he venido a dormir a casa de mis padres porque mi padre se ha dado un golpe con el coche y aunque él no se ha hecho nada, el coche ha quedado para darle 50 manitas de chapa y pintura. Siguiendo los consejos del principio añadiría que a partir de cierta edad utilizaseis el transporte público u os quedaseis en casa arrancándoos las costras, pero sé que no me vais a hacer ni caso porque sois todos unos cabezones, así que mejor me callo y me voy preparando para el fin de semana, que viene el Summercase.
Friday, July 6
Contrastes
Esta semana continúo tratando de hacer amigos en mi nueva empresa que cada vez es menos nueva. Pasados los nervios de la primera semana mi impuntualidad está empezando a amenazar con retomar el protagonismo de mis mañanas. Sin embargo, el escarmiento que hoy he sufrido en carne ajena al ver cómo uno que llegaba tarde le ha tenido que pagar el desayuno a los demás hará que al menos los próximos días haga un poquito menos de pereza.
También ha habido otros cambios, como que me he ido temporalmente a vivir con Berlín, que es distinto a irme a vivir temporalmente con Berlín. Aún así sé que esto suena muy bien y muy maduro, por eso lo voy a dejar ahí y no voy a dar más explicaciones. No pienso hablar de los 15 minutos que tardo en llegar andando al trabajo, ni del aire acondicionado, ni de la oferta ocio-consumista de la zona en la que vive, ni de que mi madre se ha ido y ya se me ha vaciado la nevera, … De nada.
Respecto a lo del consumismo, ahora que he trasladado mi sede labo laboral de la zona preferida por el moderneo a la zona más exquisita de Madrid, me maravilla cómo ha podido escapárseme la habilidad que tienen para convivir en menos de 2 kilómetros dos culturas tan marcadas y tan distintas.
De un lado el Mercado de Fuencarral, del otro el ABC de Serrano. En una esquina del cuadrilátero Fenchurch, Duffer, Carhartt, Zoo York o Franklin & Marshall. En la otra Burberry, Hackett, Louis Vuitton o Gaultier. En una acera, conversaciones sobre sexo, drogas y policía; en la de enfrente partidas de bridge, perlas salvajes y hora del té.
Dura prueba para alguien como yo, que por norma general tiendo a ser un John Doe, un Juan Nadie, y adoptar las costumbres que observo para no chirriar con mi entorno. Puedo acabar con una esquizofrenia peliaguda.
Por lo demás poca cosa. En ocio puro, el concierto del jueves de TV On The Radio estuvo bien, sin más. El del Perro del Mar… mejor os compráis el disco que la entrada del concierto. No tengo tiempo para hacer una crónica detallada de las que me gustan. Ya empiezo a tomar copas con los compañeros del trabajo. En casa de Berlín no hay Internet y no puedo leer ni blogs, ni mis correos personales. Muy mal.
Este fin de semana tenía dos planes. Uno muy zen que consistía en ir Elliot y yo solos a su casa de Altea a pescar al curricán, bucear y tomar cervezas viendo atardecer desde el mirador que tiene por casa. El otro, un plan de barbacoa en grupo en otra casa de la playa.
Al final me apunto a este último, y ahora que lo escribo me doy cuenta de que sigo sin saber por qué.
Buen fin de semana a todos.
También ha habido otros cambios, como que me he ido temporalmente a vivir con Berlín, que es distinto a irme a vivir temporalmente con Berlín. Aún así sé que esto suena muy bien y muy maduro, por eso lo voy a dejar ahí y no voy a dar más explicaciones. No pienso hablar de los 15 minutos que tardo en llegar andando al trabajo, ni del aire acondicionado, ni de la oferta ocio-consumista de la zona en la que vive, ni de que mi madre se ha ido y ya se me ha vaciado la nevera, … De nada.
Respecto a lo del consumismo, ahora que he trasladado mi sede labo laboral de la zona preferida por el moderneo a la zona más exquisita de Madrid, me maravilla cómo ha podido escapárseme la habilidad que tienen para convivir en menos de 2 kilómetros dos culturas tan marcadas y tan distintas.
De un lado el Mercado de Fuencarral, del otro el ABC de Serrano. En una esquina del cuadrilátero Fenchurch, Duffer, Carhartt, Zoo York o Franklin & Marshall. En la otra Burberry, Hackett, Louis Vuitton o Gaultier. En una acera, conversaciones sobre sexo, drogas y policía; en la de enfrente partidas de bridge, perlas salvajes y hora del té.
Dura prueba para alguien como yo, que por norma general tiendo a ser un John Doe, un Juan Nadie, y adoptar las costumbres que observo para no chirriar con mi entorno. Puedo acabar con una esquizofrenia peliaguda.
Por lo demás poca cosa. En ocio puro, el concierto del jueves de TV On The Radio estuvo bien, sin más. El del Perro del Mar… mejor os compráis el disco que la entrada del concierto. No tengo tiempo para hacer una crónica detallada de las que me gustan. Ya empiezo a tomar copas con los compañeros del trabajo. En casa de Berlín no hay Internet y no puedo leer ni blogs, ni mis correos personales. Muy mal.
Este fin de semana tenía dos planes. Uno muy zen que consistía en ir Elliot y yo solos a su casa de Altea a pescar al curricán, bucear y tomar cervezas viendo atardecer desde el mirador que tiene por casa. El otro, un plan de barbacoa en grupo en otra casa de la playa.
Al final me apunto a este último, y ahora que lo escribo me doy cuenta de que sigo sin saber por qué.
Buen fin de semana a todos.
Thursday, June 28
Y vodka
Me acabo de sentar delante del ordenador más por inercia que porque quiera hacer algo concreto con él. Estoy roto de sueño y los ojos me están escociendo, más por el cansancio que porque me pase todo el día delante de una pantalla, pero encender el ordenador y abrir el eMule cuando llego a casa se ha convertido en una rutina casi inconsciente, como respirar o rascarme cuando me pica.
Una vez sentado y para no perder el tiempo, os cuento que el sábado, después de andar de compras con Dwalks por Fuencarral, acabé en la tienda donde compré “nuestro” traje gastándome en 5 minutos los 200 eurillos extras que había ganado esa mañana en 4 horas. En esta tienda me tienen cogida la medida: cada vez que voy consiguen que me lleve algo. Ya hasta me hacen descuento por ser cliente habitual. Me sentí tan señora de Beckham, tan reina de Inglaterra, que no quito ojo del calendario esperando volver.
Mi última adquisición ha sido una bolsa de viaje mezcla “bolsa de Bjorn Bjorg para las raquetas” vs. “bolsa de Homer Simpson para ir a la bolera”. Espectacular.
Por la noche celebramos el cumpleaños de Shelliot, la increíble y bellísima mujer de Elliot que nos preparó una fiesta que solo habría sido mejor si nos hubiera llevado de gogó al tipo de la chaqueta que baila en El Sol.
En cuanto al trabajo, sigo adaptándome. Y no es fácil, no os vayáis a creer. En esta/mi-nueva empresa la selección de los empleados se hace valorando tanto capacidades como follabilidad. Creo que ya comenté en un post anterior lo importante que es la follabilidad para conseguir cosas en la vida. Reduciendo este planteamiento a su esencia, afirmo que la Humanidad se divide en gente follable y fracasados.
Es un hecho que los minutos tienen 60 segundos; es un hecho que los altos ganan más dinero que los bajos; y no os engañeis: vuestro grado de éxito depende directamente del número de polvos que os echaría vuestro jefe/a.
Dejando este tema a un lado, es increíble lo buena que está la gente en esta empresa.
Por no seguir hablando de trabajo os cuento que mañana voy a cenar, Dios mediante, con Elza, Kurt, y Dwalks a un restaurante en el que habrán de tratarnos como las personalidades que somos si no quieren que les azucemos a Kurt, quien después de haber experimentado las excelencias del servicio escandinavo no tiene actitud de pasar ni media a los ensoberbecidos atendedores de mesas que sufrimos en España.
Y beberemos vodka.
Una vez sentado y para no perder el tiempo, os cuento que el sábado, después de andar de compras con Dwalks por Fuencarral, acabé en la tienda donde compré “nuestro” traje gastándome en 5 minutos los 200 eurillos extras que había ganado esa mañana en 4 horas. En esta tienda me tienen cogida la medida: cada vez que voy consiguen que me lleve algo. Ya hasta me hacen descuento por ser cliente habitual. Me sentí tan señora de Beckham, tan reina de Inglaterra, que no quito ojo del calendario esperando volver.
Mi última adquisición ha sido una bolsa de viaje mezcla “bolsa de Bjorn Bjorg para las raquetas” vs. “bolsa de Homer Simpson para ir a la bolera”. Espectacular.
Por la noche celebramos el cumpleaños de Shelliot, la increíble y bellísima mujer de Elliot que nos preparó una fiesta que solo habría sido mejor si nos hubiera llevado de gogó al tipo de la chaqueta que baila en El Sol.
En cuanto al trabajo, sigo adaptándome. Y no es fácil, no os vayáis a creer. En esta/mi-nueva empresa la selección de los empleados se hace valorando tanto capacidades como follabilidad. Creo que ya comenté en un post anterior lo importante que es la follabilidad para conseguir cosas en la vida. Reduciendo este planteamiento a su esencia, afirmo que la Humanidad se divide en gente follable y fracasados.
Es un hecho que los minutos tienen 60 segundos; es un hecho que los altos ganan más dinero que los bajos; y no os engañeis: vuestro grado de éxito depende directamente del número de polvos que os echaría vuestro jefe/a.
Dejando este tema a un lado, es increíble lo buena que está la gente en esta empresa.
Por no seguir hablando de trabajo os cuento que mañana voy a cenar, Dios mediante, con Elza, Kurt, y Dwalks a un restaurante en el que habrán de tratarnos como las personalidades que somos si no quieren que les azucemos a Kurt, quien después de haber experimentado las excelencias del servicio escandinavo no tiene actitud de pasar ni media a los ensoberbecidos atendedores de mesas que sufrimos en España.
Y beberemos vodka.
Thursday, June 21
Adaptándome a los cambios
Este fin de semana he estado en Zaragoza, sí, pero si contara aquí lo que he hecho y lo bien que lo he pasado, quien lea a Dwalks o a Iván me tacharía de pesado, de utilizar más chistes fáciles que el primero y menos fotos que el segundo. Así que aquello es lo que hay. Yo pongo los enlaces para que cuando tenga 58 años y quiera acordarme de qué hice el fin de semana del 16 de junio de 2007, pueda hacerlo. Previsor es la palabra que buscáis.
Realmente, lo que no tendré que investigar para recordar es que el lunes he empezado en mi nueva empresa. Es más pequeña que la anterior, como mi nueva mesa, y el ordenador ni siquiera es un ordenador. Por el contrario, la moqueta está mucho más limpia y la temperatura es regulable por debajo de los 28 grados.
En este nuevo empleo voy a trabajar muchas más horas, pero creo que hacerlo en el ambiente en el que lo he estado haciendo estos tres días no me va a importar demasiado.
No paro un minuto, y a pesar de que llego a casa a partir de las nueve de la noche, me lo estoy pasando como Imelda Marcos en la feria de calzado de Alicante. Hasta este momento estoy muy satisfecho con el cambio y sé que voy a aprender mucho, mucho más.
Como a priori me preocupaba echar de menos un referente tipo Dwalks entre los compañeros, el primer día les llevé unas fruticas de Aragón para ganarme sus estómagos.
Además de haberles invitado a una ración de coliflor y un vaso de quina, hay pocas maneras más arriesgadas de ganarse a la gente que con frutas de Aragón. A mí me encantan, en serio, pero la mayoría tiene miedo de la fruta escarchada porque es incapaz de comprender sus orígenes y su naturaleza muerta.
Al segundo día les llevé a mis compañeras una caja con el lema “Chupar relaja” y llena de Chupa-Chups. Y por si esto también sonaba poco arriesgado, al tercer día mi director me ha pillado jugando al fútbol en el pasillo que hacen las mesas de la oficina. Al salir de la misma he vuelto a meter en una bolsa todas las cosas que ya había guardado en los cajones y las he traído a casa.
El problema es que intuyo que esto es solo el principio, porque tengo sentado enfrente un compañero tan parecido a mí que a la tercera hora del lunes ya estábamos vibrando en armonía, al son de lo de “Yo tengo un gozo en el alma GRANDE. Gozo en el alma GRANDE”.
Ya os contaré más cosas que han pasado y que seguirán pasando, pero lo más importante para mí ha sido encontrarme un ambiente tan sano y a este compañero que presiento que habría sido un amigo para mucho tiempo de no ser porque se va en septiembre.
Me temo que tendré que buscar un nuevo sustituto para Dwalks hasta que le convenza para que se venga a trabajar conmigo y con Elza. Esto mola.
Realmente, lo que no tendré que investigar para recordar es que el lunes he empezado en mi nueva empresa. Es más pequeña que la anterior, como mi nueva mesa, y el ordenador ni siquiera es un ordenador. Por el contrario, la moqueta está mucho más limpia y la temperatura es regulable por debajo de los 28 grados.
En este nuevo empleo voy a trabajar muchas más horas, pero creo que hacerlo en el ambiente en el que lo he estado haciendo estos tres días no me va a importar demasiado.
No paro un minuto, y a pesar de que llego a casa a partir de las nueve de la noche, me lo estoy pasando como Imelda Marcos en la feria de calzado de Alicante. Hasta este momento estoy muy satisfecho con el cambio y sé que voy a aprender mucho, mucho más.
Como a priori me preocupaba echar de menos un referente tipo Dwalks entre los compañeros, el primer día les llevé unas fruticas de Aragón para ganarme sus estómagos.
Además de haberles invitado a una ración de coliflor y un vaso de quina, hay pocas maneras más arriesgadas de ganarse a la gente que con frutas de Aragón. A mí me encantan, en serio, pero la mayoría tiene miedo de la fruta escarchada porque es incapaz de comprender sus orígenes y su naturaleza muerta.
Al segundo día les llevé a mis compañeras una caja con el lema “Chupar relaja” y llena de Chupa-Chups. Y por si esto también sonaba poco arriesgado, al tercer día mi director me ha pillado jugando al fútbol en el pasillo que hacen las mesas de la oficina. Al salir de la misma he vuelto a meter en una bolsa todas las cosas que ya había guardado en los cajones y las he traído a casa.
El problema es que intuyo que esto es solo el principio, porque tengo sentado enfrente un compañero tan parecido a mí que a la tercera hora del lunes ya estábamos vibrando en armonía, al son de lo de “Yo tengo un gozo en el alma GRANDE. Gozo en el alma GRANDE”.
Ya os contaré más cosas que han pasado y que seguirán pasando, pero lo más importante para mí ha sido encontrarme un ambiente tan sano y a este compañero que presiento que habría sido un amigo para mucho tiempo de no ser porque se va en septiembre.
Me temo que tendré que buscar un nuevo sustituto para Dwalks hasta que le convenza para que se venga a trabajar conmigo y con Elza. Esto mola.
Thursday, June 14
Super 8
Ayer mi padre recogió un DVD en el que le habían grabado las películas que tenía en Super 8 con los recuerdos de la familia. Bueno, de toda la familia menos yo, que al parecer el Super 8 se agotó antes de que naciera. Dejadme que piense eso antes que mis padres no me quisieran.
Creí que nunca pondría algo tan íntimo, pero era esto o un vídeo de Paris Hilton montándoselo en la cárcel, que está la audiencia fatal. Para evitar herir sensibilidades, he quitado los cortes en los que hay malos tratos a los animales, que hay que ver qué borricos eran mis hermanos de pequeños y cuánta paciencia tenían los pobrecillos chuchos.
En el fondo este post es para Schwester, que hoy es el cumpleaños de Puñetón y no va a poder estar. Sé que cuando lo vea se le va a caer una lagrimilla y no va a poder dejar de ponerlo una y otra vez.
Creí que nunca pondría algo tan íntimo, pero era esto o un vídeo de Paris Hilton montándoselo en la cárcel, que está la audiencia fatal. Para evitar herir sensibilidades, he quitado los cortes en los que hay malos tratos a los animales, que hay que ver qué borricos eran mis hermanos de pequeños y cuánta paciencia tenían los pobrecillos chuchos.
En el fondo este post es para Schwester, que hoy es el cumpleaños de Puñetón y no va a poder estar. Sé que cuando lo vea se le va a caer una lagrimilla y no va a poder dejar de ponerlo una y otra vez.
Wednesday, June 13
La despedida
Durante las dos semanas que han transcurrido desde que comuniqué mi intención de causar baja voluntaria, mis amos han intentado que me quedase, mis clientes me han gritado que no podía irme, y no he parado de recibir muestras de afecto. Todo me ha hecho sentir muy bien y en ningún momento he sentido pena por marcharme. Al contrario. Cuantas más llamadas y mensajes recibía, más me decía: “Ya hay que ser cagón para dar marcha atrás en estas cosas, joder. Como me quede, la gente se va a acordar de mí en lugar de Cagancho en Almagro”.
Así, decidí cortar cualquier arranque de contraoferta para preservar mi frágil equilibrio emocional, y me dediqué a poner al día a mis compañeros en los asuntos que quedaban pendientes y mis rutinas, y a escribir cartas de despedida, que al final han resultado ser unas siete.
Llegó el viernes, el último día que trabajé para mis antiguos jefes y el último día de jornada partida. Para celebrar esto último la empresa se pagó unas raciones de lomo, jamón, etc., y unas tortillas, aceitunas, y esas cosas del comer. Como quiera que después del ágape unos treinta compañeros habíamos quedado para almorzar, no tenía mucho margen de maniobra a la hora de elegir a qué invitarles por mi despedida.
Después de hacer un pequeño cocktail de ideas, a comienzos de la semana había elegido llevar unas chucherías (idea propia) y unos pasteles (idea de Dwalks porque la mía le parecía una mierda). Cuando digo chucherías, me refiero a nubes, dentaduras, cocacolas, regalices, etc., como en los cumpleaños.
El miércoles fui a un supermercado de estas porquerías que hay entre Cuatro Caminos y Alvarado. Hacía tiempo que no pasaba por allí y la verdad, creo que tardaré en volver a hacerlo. Prefiero mi barrio con sus carteles de Fangoria y de la sala Galileo a las calles enteras empapeladas con fotos de Julián Oro Duro, que no sé quién es pero ya le tengo miedo. Ved la foto y decidme sino, a ver.
No sé a quién despedía, pero me alegré mogollón de que no fuese a mí.
Me tiré toda la tarde del jueves haciendo bolsitas (más de 70), con las chucherías que había comprado. 150 piruletas, 125 nubes, 300 moras, 200 cocacolas, 125 dentaduras, 200 fresas de un tipo y otras 200 de otro, 500 platanitos, 175 regalices blancos rellenos de fresa, y otros 300 trocitos de regalices rojos rellenos de “nata”. Esa noche apenas pegué ojo con el pestazo que había por toda la casa.
Así, decidí cortar cualquier arranque de contraoferta para preservar mi frágil equilibrio emocional, y me dediqué a poner al día a mis compañeros en los asuntos que quedaban pendientes y mis rutinas, y a escribir cartas de despedida, que al final han resultado ser unas siete.
Llegó el viernes, el último día que trabajé para mis antiguos jefes y el último día de jornada partida. Para celebrar esto último la empresa se pagó unas raciones de lomo, jamón, etc., y unas tortillas, aceitunas, y esas cosas del comer. Como quiera que después del ágape unos treinta compañeros habíamos quedado para almorzar, no tenía mucho margen de maniobra a la hora de elegir a qué invitarles por mi despedida.
Después de hacer un pequeño cocktail de ideas, a comienzos de la semana había elegido llevar unas chucherías (idea propia) y unos pasteles (idea de Dwalks porque la mía le parecía una mierda). Cuando digo chucherías, me refiero a nubes, dentaduras, cocacolas, regalices, etc., como en los cumpleaños.
El miércoles fui a un supermercado de estas porquerías que hay entre Cuatro Caminos y Alvarado. Hacía tiempo que no pasaba por allí y la verdad, creo que tardaré en volver a hacerlo. Prefiero mi barrio con sus carteles de Fangoria y de la sala Galileo a las calles enteras empapeladas con fotos de Julián Oro Duro, que no sé quién es pero ya le tengo miedo. Ved la foto y decidme sino, a ver.
No sé a quién despedía, pero me alegré mogollón de que no fuese a mí.
Me tiré toda la tarde del jueves haciendo bolsitas (más de 70), con las chucherías que había comprado. 150 piruletas, 125 nubes, 300 moras, 200 cocacolas, 125 dentaduras, 200 fresas de un tipo y otras 200 de otro, 500 platanitos, 175 regalices blancos rellenos de fresa, y otros 300 trocitos de regalices rojos rellenos de “nata”. Esa noche apenas pegué ojo con el pestazo que había por toda la casa.
Llegó el viernes y pude despejar las dudas acerca de si lo de los dulces era buena idea o no. La gente quedó encantada a pesar de que Dwalks les iba murmurando a la oreja, que si menuda tontería, que si son cosas de niños… Ay, qué cruz.
Antes de comer tuvimos el aperitivo subvencionado por la empresa, y justo a la mitad y con mi director delante, Dwalks mandó callar a todo el mundo para darme unos altavoces para el iPod y un tarjetón que me habían regalado entre todos. Se supone que en estos casos uno debe dar un discurso de agradecimiento y de despedida, y para ser sinceros, yo había pensado en algunas ideas que no contemplaban tener a mi director delante, así que lo que sucedió fue que me puse rojísimo y que pronuncié la secuencia de palabras más patética que recuerdo desde que le pedí una segunda oportunidad a mi antigua novia.
Pasado el mal trago fuimos a comer y a tomar unas copas. Yo, como me olía el percal, estuve las dos primeras horas a base de Coca Colas y de agua, y así pude aguantar hasta que el último, a eso de las 23:15 me dio el último abrazo-beso de buenasuertecuántotevamosaechardemenos.
Eso sí, también me dio tiempo a que ellos viesen que mi cambio me va a resultar más fácil porque les llevé a tomar la última donde había quedado con una Elza que se mostró en todo su esplendor, que es muchísisimo, y por donde pasó otra futura compañera no menos esplendorosa.
¡Qué ganas tengo de empezar, madre!
Antes de comer tuvimos el aperitivo subvencionado por la empresa, y justo a la mitad y con mi director delante, Dwalks mandó callar a todo el mundo para darme unos altavoces para el iPod y un tarjetón que me habían regalado entre todos. Se supone que en estos casos uno debe dar un discurso de agradecimiento y de despedida, y para ser sinceros, yo había pensado en algunas ideas que no contemplaban tener a mi director delante, así que lo que sucedió fue que me puse rojísimo y que pronuncié la secuencia de palabras más patética que recuerdo desde que le pedí una segunda oportunidad a mi antigua novia.
Pasado el mal trago fuimos a comer y a tomar unas copas. Yo, como me olía el percal, estuve las dos primeras horas a base de Coca Colas y de agua, y así pude aguantar hasta que el último, a eso de las 23:15 me dio el último abrazo-beso de buenasuertecuántotevamosaechardemenos.
Eso sí, también me dio tiempo a que ellos viesen que mi cambio me va a resultar más fácil porque les llevé a tomar la última donde había quedado con una Elza que se mostró en todo su esplendor, que es muchísisimo, y por donde pasó otra futura compañera no menos esplendorosa.
¡Qué ganas tengo de empezar, madre!
Friday, June 1
Semana muy difícil
En los últimos tiempos vengo actualizando con bastante falta de frecuencia, vago que me estoy haciendo, lo sé, pero además hay también otra razón.
Todo empezó con aquello de los 15 euros al mes o el “Nadie que no sea famoso puede vivir en Madrid con 15 euros al mes, y yo, que no he follado con ninguno que salga por la tele, tengo que pagar siempre”.
Continuó con la bolsa de trabajo de Infojobs y “lo único que la diferencia de la de la basura es que no es de plástico negro, porque contener, contienen la misma mierda”.
Y la historia ha terminado con que voy a causar baja voluntaria en mi empresa o decir el “Buenos días. Que me voy”.
La decisión ha sido fácil de tomar porque lo que estaba en juego no era la calidad, estabilidad, o comodidad del trabajo, sino mi supervivencia. Lo que sí me está resultando difícil es despedirme de las cosas buenas que he conseguido reunir estos 6 años. Sobre todo de mis lápices perfectamente afilados y de mi procesionaria de clips que no sé a quién voy a dejar en herencia.
Los preparativos del cambio comenzaron con el mes de mayo y concluyeron el pasado lunes con el anuncio de mi baja en la empresa. Me da, me da rrrrabia tener últimamente tan pocas ganas de escribir porque hay miles de cosas que querría contar, pero espero recuperarlas pronto, cuando la tensión del momento haya pasado y comience a crear una nueva rutina.
Dwalks es el mayor responsable de mi cambio de trabajo. Por su culpa empecé a buscar. Él me presentó a Elza (futura y espectacular compañera de trabajo). Y él me hostigó durante todo el mes de mayo hasta que la decisión estuvo tomada.
Como con él he pasado toda la semana en nuestro particular canto del cisne, leyendo su último post se puede saber exactamente qué es lo que he hecho. Aún así, haré la innecesaria labor contarlo desde mi punto de vista:
Al contrario que el de Dwalks, mi humor esta semana ha sido excelente. En la oficina no he parado de pasear y perder el tiempo estrechando las manos de los compañeros, recibiendo ánimos y buenos deseos. De estos sí que me llevo los bolsillos llenos.
Mi buen humor y mi abandono físico me han animado a acompañar a Dwalks en su lucha “Por el lucimiento de un perfil respetable”, y nos hemos volcado a la ingesta de ensaladas del Viena. He de decir que siempre eran de lechugas y/o/u espinacas, por lo que no nos hinchábamos con los hidratos del arroz o la pasta. También he de decir que me ha dado muchísima vergüenza ver cómo Dwalks le pedía todos los días a la dependienta que le “petase” un poquito el recipiente.
Cada día, después de comer las ensaladas, hemos salido a pasear porque ahora mismo en Madrid tenemos el clima perfecto. Venid a verlo si queréis.
Comíamos poco y lo bajábamos caminando. Así no es de extrañar que al salir de trabajar fuésemos a tomar unas cañas y yo acabase apretándome media docena de croquetas. Que no sé de dónde saca este chico su fuerza de voluntad, de verdad.
Esta semana he pasado más tiempo con él que en el último mes. Y lo que me he reído. Hemos paseado por la calle hablando como en las películas españolas de los 70 (él más que yo, que a mí no se me ocurría nada), hemos cantado ópera (él más que yo, que no llego a algunos agudos), y nos hemos cogido de la mano (él más que yo, que está muy tontorrón).
Es cierto que descubrimos el traje perfecto, pero a diferencia de él puedo afirmar (y afirmo), que a mí me queda como un guante. Me da un poco de lástima que a él le haga culo pollo y pollón, pero ya le he explicado que no todo el mundo puede tener el cuerpo de una escultura griega. Acto seguido me he comprado el traje y he decidido llevarlo siempre que quede con él para recordárselo.
En fin, si esta semana ha sido la de la anunciación, la que viene será la de las despedidas. Espero no llorar, que yo soy muy llorón y de moco fácil, pero por si acaso no me daré rímel.
Buen fin de semana.
Todo empezó con aquello de los 15 euros al mes o el “Nadie que no sea famoso puede vivir en Madrid con 15 euros al mes, y yo, que no he follado con ninguno que salga por la tele, tengo que pagar siempre”.
Continuó con la bolsa de trabajo de Infojobs y “lo único que la diferencia de la de la basura es que no es de plástico negro, porque contener, contienen la misma mierda”.
Y la historia ha terminado con que voy a causar baja voluntaria en mi empresa o decir el “Buenos días. Que me voy”.
La decisión ha sido fácil de tomar porque lo que estaba en juego no era la calidad, estabilidad, o comodidad del trabajo, sino mi supervivencia. Lo que sí me está resultando difícil es despedirme de las cosas buenas que he conseguido reunir estos 6 años. Sobre todo de mis lápices perfectamente afilados y de mi procesionaria de clips que no sé a quién voy a dejar en herencia.
Los preparativos del cambio comenzaron con el mes de mayo y concluyeron el pasado lunes con el anuncio de mi baja en la empresa. Me da, me da rrrrabia tener últimamente tan pocas ganas de escribir porque hay miles de cosas que querría contar, pero espero recuperarlas pronto, cuando la tensión del momento haya pasado y comience a crear una nueva rutina.
Dwalks es el mayor responsable de mi cambio de trabajo. Por su culpa empecé a buscar. Él me presentó a Elza (futura y espectacular compañera de trabajo). Y él me hostigó durante todo el mes de mayo hasta que la decisión estuvo tomada.
Como con él he pasado toda la semana en nuestro particular canto del cisne, leyendo su último post se puede saber exactamente qué es lo que he hecho. Aún así, haré la innecesaria labor contarlo desde mi punto de vista:
Al contrario que el de Dwalks, mi humor esta semana ha sido excelente. En la oficina no he parado de pasear y perder el tiempo estrechando las manos de los compañeros, recibiendo ánimos y buenos deseos. De estos sí que me llevo los bolsillos llenos.
Mi buen humor y mi abandono físico me han animado a acompañar a Dwalks en su lucha “Por el lucimiento de un perfil respetable”, y nos hemos volcado a la ingesta de ensaladas del Viena. He de decir que siempre eran de lechugas y/o/u espinacas, por lo que no nos hinchábamos con los hidratos del arroz o la pasta. También he de decir que me ha dado muchísima vergüenza ver cómo Dwalks le pedía todos los días a la dependienta que le “petase” un poquito el recipiente.
Cada día, después de comer las ensaladas, hemos salido a pasear porque ahora mismo en Madrid tenemos el clima perfecto. Venid a verlo si queréis.
Comíamos poco y lo bajábamos caminando. Así no es de extrañar que al salir de trabajar fuésemos a tomar unas cañas y yo acabase apretándome media docena de croquetas. Que no sé de dónde saca este chico su fuerza de voluntad, de verdad.
Esta semana he pasado más tiempo con él que en el último mes. Y lo que me he reído. Hemos paseado por la calle hablando como en las películas españolas de los 70 (él más que yo, que a mí no se me ocurría nada), hemos cantado ópera (él más que yo, que no llego a algunos agudos), y nos hemos cogido de la mano (él más que yo, que está muy tontorrón).
Es cierto que descubrimos el traje perfecto, pero a diferencia de él puedo afirmar (y afirmo), que a mí me queda como un guante. Me da un poco de lástima que a él le haga culo pollo y pollón, pero ya le he explicado que no todo el mundo puede tener el cuerpo de una escultura griega. Acto seguido me he comprado el traje y he decidido llevarlo siempre que quede con él para recordárselo.
En fin, si esta semana ha sido la de la anunciación, la que viene será la de las despedidas. Espero no llorar, que yo soy muy llorón y de moco fácil, pero por si acaso no me daré rímel.
Buen fin de semana.
Monday, May 28
Premio desierto
Cuando se juega un partido de baloncesto, unos ganan y otros pierden. Cuando se corre una carrera, hay uno que gana y los demás que no. Cuando se juega una pocha, uno gana y los demás le pagan. Cuando hay un combate de boxeo uno levanta los brazos y el otro besa la lona.
Siempre, en cualquier evento en el que haya una competición, existe un vencedor y un vencido. En cualquiera menos en las elecciones autonómicas, claro.
Este año volvemos a asistir al bochornoso espectáculo en el que en el que se comparan peras con manzanas para poder decir que el género de uno es el mejor. Unos brincan en el balcón de Génova y otros descorchan botellas de champán en Ferraz.
Un estudio de los que realizan las ociosas universidades británicas podría afirmar que los políticos post-elecciones autonómicas son los seres vivos más optimistas del planeta. Quizás incluso por delante de Bono y Bob Geldof.
Ayer acompañé a Berlín a votar al colegio del 2 de mayo y me llamó la atención que hubiese menos policía que por las noches. Poco a poco la convivencia en el barrio va disminuyendo a la vez que se vuelve más sana. La alternativa está siendo un ocio más propio del barrio de Salamanca que aunque tiene menos glamour bohemio, tampoco me desagrada.
No sé qué votó, pero seguramente que lo hizo en blanco, como yo. No me gusta la política. Tampoco me gusta la ley electoral. Meritocracia es una palabra que me suena mejor que muchas otras que la riman.
En fin, ahora que hemos decidido quién queremos que nos gobierne, en Madrid nos volverán a levantar los suelos. En épocas de lluvias brotarán centenares de parquímetros. Lucharemos de nuevo contra París por ser olímpicos. Y Sabina nos dedicará otra canción, ésta a dúo con Ismael Serrano.
Ahora es cuando hay que preguntar si hay algún lugar en el que el asilo está subvencionado.
Siempre, en cualquier evento en el que haya una competición, existe un vencedor y un vencido. En cualquiera menos en las elecciones autonómicas, claro.
Este año volvemos a asistir al bochornoso espectáculo en el que en el que se comparan peras con manzanas para poder decir que el género de uno es el mejor. Unos brincan en el balcón de Génova y otros descorchan botellas de champán en Ferraz.
Un estudio de los que realizan las ociosas universidades británicas podría afirmar que los políticos post-elecciones autonómicas son los seres vivos más optimistas del planeta. Quizás incluso por delante de Bono y Bob Geldof.
Ayer acompañé a Berlín a votar al colegio del 2 de mayo y me llamó la atención que hubiese menos policía que por las noches. Poco a poco la convivencia en el barrio va disminuyendo a la vez que se vuelve más sana. La alternativa está siendo un ocio más propio del barrio de Salamanca que aunque tiene menos glamour bohemio, tampoco me desagrada.
No sé qué votó, pero seguramente que lo hizo en blanco, como yo. No me gusta la política. Tampoco me gusta la ley electoral. Meritocracia es una palabra que me suena mejor que muchas otras que la riman.
En fin, ahora que hemos decidido quién queremos que nos gobierne, en Madrid nos volverán a levantar los suelos. En épocas de lluvias brotarán centenares de parquímetros. Lucharemos de nuevo contra París por ser olímpicos. Y Sabina nos dedicará otra canción, ésta a dúo con Ismael Serrano.
Ahora es cuando hay que preguntar si hay algún lugar en el que el asilo está subvencionado.
Wednesday, May 23
Alicante
Estoy en el aeropuerto de Alicante y quiero aclarar que no es cierto que no haya tenido tiempo de escribir, es que me ha dado muchísima pereza. Pero por fin la he vencido. Ahora, mientras espero que llegue el avión con un retraso no superior al anunciado, y me permita llegar al partido que tengo que jugar a las 23:00. Otra vez, he tenido que traerme de paseo las botas y el equipo de fútbol porque al llegar no tendré tiempo de pasar por casa.
Hoy he tenido una reunión con unos holandeses que son la mar de simpáticos. Creo que han venido más por el sol que por negocios, pero hoy les ha caído una buena chupa de agua. Hay que ver cómo llovía en el puerto deportivo mientras me comía unas habitas con chipirones y un arroz a banda que estaban para repetir diez veces.
Al final de la comida nos han servido una mistela y unos rollitos que son típicos de aquí y que también estaban como para que se me hubiesen caído los empastes del gusto. Eso sí, desconfiad de los alicantinos y en general de la gente que llame rollitos a las rosquillas.
Acabo de caer en que he dicho holandeses por decir, porque en el grupo había un holandés, una finlandesa, una noruega, una sueca y un danés. Sí, lo sé, me dais dos minutos y os monto un chiste con ellos. Por cierto, cómo estaba la sueca, ¡qué ojazos y qué tipín tan de atleta de salto de altura me llevaba!
Bueno, pues hemos invitado a los holandeses a ver unos cultivos de tomate (aquí no solo se hace turrón) y teníais que haberles visto comiéndose los cherries. A manos y carrillos llenos. Estoy seguro de que si se los hubiese encontrado el agricultor les había echado algún producto químico de los que usan para controlar las plagas.
Me he dado cuenta también de lo diferente que es el turismo de Alicante al de Madrid. Aquí se lleva el turismo moreno, (moreno de piel, no moreno de José Luis, aunque un poco también). Tipos y tipas muy pellejudos por la cantidad de horas de más que han pasado bajo el sol. En Madrid, sin embargo, el turista es más del tipo “¡Qué culta soooooy! ¡Cuántos museos veeeeeeeo!” "¿Por dónde salen los famosos?"
Siguiendo con el aeropuerto, para llegar al arco de seguridad he tenido que atravesar una fila de unos 80 escoceses que volaban a Edimburgo. Bonita ciudad. Edimburgo. He distinguido en la fila al menos 6 cirrosis, 14 melanomas, y 75 casos de obesidad mórbida.
Después pasar por seguridad he visto que aún no nos habían asignado puerta de embarque, y ha sido cuando he abierto el portátil y me he puesto a escribir esto.
30 minutos después, me acabo de levantar para ver si ya habían puesto la puerta de embarque en las pantallas y aún no hay noticia cuando faltan 20 minutos para que “salga” el vuelo. Mira que me jode. Me he gastado 120 euros más para salir media hora antes y ahora me retrasan el vuelo. Y esta vez no es Iberia, sino Spanair. Eso sí, en el mostrador de facturación me han avisado mediante circular que hoy esta compañía no puede cumplir su compromiso de puntualidad porque han desviado los vuelos a la entrada sur de Barajas.
Eso está bien, mientras avises, puedes cagarte en el contrato, que no pasa nada. Veamos unos ejemplos:
- “Hola, vengo a alquilar un coche”
- “Aquí tiene las llaves del Fiat Stilo que hay en la puerta. Firme aquí”.
- “Le aviso de que pienso estrellarlo contra la garita del guardia del parking y que le voy a rajar la tapicería, oiga, que a mí me gusta mucho de hacer acuchillamientos como con los parqués.”
- “Ah, bueno, mientras avise…”
- “Buenos días señor director. Mire, es que resulta que tengo una hipoteca con ustedes pero este mes me lo he gastado todo en putas y en cervezas y no les voy a poder pagar y tal.”
- “Ah, bueno, mientras avise…”
No todo es tan "Qué va, qué va, qué va... Yo leo a Kierkegaard" en la vida. Está bien avisar cuando no cumples un compromiso. Pedir disculpas está aún mejor. Pero eso no debe eximir de las responsabilidades contraídas. Por cierto, Dwalks, perdona por lo de este fin de semana. Te debo una.
…
Acabo de oír que retrasan el vuelo una hora. Voy a pedir la hoja de reclamaciones y después me voy a robar unos perfumes al Diuty Fri.
Hoy he tenido una reunión con unos holandeses que son la mar de simpáticos. Creo que han venido más por el sol que por negocios, pero hoy les ha caído una buena chupa de agua. Hay que ver cómo llovía en el puerto deportivo mientras me comía unas habitas con chipirones y un arroz a banda que estaban para repetir diez veces.
Al final de la comida nos han servido una mistela y unos rollitos que son típicos de aquí y que también estaban como para que se me hubiesen caído los empastes del gusto. Eso sí, desconfiad de los alicantinos y en general de la gente que llame rollitos a las rosquillas.
Acabo de caer en que he dicho holandeses por decir, porque en el grupo había un holandés, una finlandesa, una noruega, una sueca y un danés. Sí, lo sé, me dais dos minutos y os monto un chiste con ellos. Por cierto, cómo estaba la sueca, ¡qué ojazos y qué tipín tan de atleta de salto de altura me llevaba!
Bueno, pues hemos invitado a los holandeses a ver unos cultivos de tomate (aquí no solo se hace turrón) y teníais que haberles visto comiéndose los cherries. A manos y carrillos llenos. Estoy seguro de que si se los hubiese encontrado el agricultor les había echado algún producto químico de los que usan para controlar las plagas.
Me he dado cuenta también de lo diferente que es el turismo de Alicante al de Madrid. Aquí se lleva el turismo moreno, (moreno de piel, no moreno de José Luis, aunque un poco también). Tipos y tipas muy pellejudos por la cantidad de horas de más que han pasado bajo el sol. En Madrid, sin embargo, el turista es más del tipo “¡Qué culta soooooy! ¡Cuántos museos veeeeeeeo!” "¿Por dónde salen los famosos?"
Siguiendo con el aeropuerto, para llegar al arco de seguridad he tenido que atravesar una fila de unos 80 escoceses que volaban a Edimburgo. Bonita ciudad. Edimburgo. He distinguido en la fila al menos 6 cirrosis, 14 melanomas, y 75 casos de obesidad mórbida.
Después pasar por seguridad he visto que aún no nos habían asignado puerta de embarque, y ha sido cuando he abierto el portátil y me he puesto a escribir esto.
30 minutos después, me acabo de levantar para ver si ya habían puesto la puerta de embarque en las pantallas y aún no hay noticia cuando faltan 20 minutos para que “salga” el vuelo. Mira que me jode. Me he gastado 120 euros más para salir media hora antes y ahora me retrasan el vuelo. Y esta vez no es Iberia, sino Spanair. Eso sí, en el mostrador de facturación me han avisado mediante circular que hoy esta compañía no puede cumplir su compromiso de puntualidad porque han desviado los vuelos a la entrada sur de Barajas.
Eso está bien, mientras avises, puedes cagarte en el contrato, que no pasa nada. Veamos unos ejemplos:
- “Hola, vengo a alquilar un coche”
- “Aquí tiene las llaves del Fiat Stilo que hay en la puerta. Firme aquí”.
- “Le aviso de que pienso estrellarlo contra la garita del guardia del parking y que le voy a rajar la tapicería, oiga, que a mí me gusta mucho de hacer acuchillamientos como con los parqués.”
- “Ah, bueno, mientras avise…”
- “Buenos días señor director. Mire, es que resulta que tengo una hipoteca con ustedes pero este mes me lo he gastado todo en putas y en cervezas y no les voy a poder pagar y tal.”
- “Ah, bueno, mientras avise…”
No todo es tan "Qué va, qué va, qué va... Yo leo a Kierkegaard" en la vida. Está bien avisar cuando no cumples un compromiso. Pedir disculpas está aún mejor. Pero eso no debe eximir de las responsabilidades contraídas. Por cierto, Dwalks, perdona por lo de este fin de semana. Te debo una.
…
Acabo de oír que retrasan el vuelo una hora. Voy a pedir la hoja de reclamaciones y después me voy a robar unos perfumes al Diuty Fri.
Wednesday, May 9
Puntualización
Esta tarde he acompañado a Berlín a ver unas tiendas de telefonía porque a su móvil le ha llegado la hora y necesitamos otro de una generación neonueva, que lave más blanco y que sea rojo.
Después de muchos años con Movistar, Berlín ha conseguido acumular unos 25.000 puntos, pero si quiere el móvil aún más barato tiene que firmar un contrato de permanencia de 18 meses más. Como eso nos ha parecido una tomadura de pelo con tufillo a cadena perpetua, nos hemos ido a las tiendas de Orange y Vodafone que hay al lado.
En cierta forma no deja de resultarme paradójico el caso de las operadoras de telefonía móvil porque conceden mayores bonificaciones a la traición que a la lealtad. 30 monedas de plata son tentadoras, pero ¿os imagináis lo que hubiera ocurrido si le hubiesen ofrecido a Judas una Blackberry? Seguramente se habría pasado la vida enviando mails a los romanos para chivarse por dónde andaban el Pedro y el Juan…
Esto de los puntos ha hecho que me colateralmente me plantee cómo los programas de fidelización de clientes nos han invadido en todos los ámbitos. Este es mi día cualquiera:
Me levanto por la mañana, y después de prepararme el café, recorto el punto que viene en el cartón de la leche y que junto a otros 5 enviados a un apartado de correos, me va a permitir entrar en el sorteo de un coche. Otro tanto me sucede con los cereales, solo que en esta ocasión el regalo es un monopatín con un dibujo de un tigre a rayas o una rana con gorra.
Compro el periódico y recorto el cupón 14/80 para el GPS, el del DVD portátil, y el del chándal de la selección. Siempre acabo con tantos cupones que no sé si contarle al kiosquero el chiste de que parezco un ciego de la ONCE o el de que soy un niño de la posguerra con la cartilla de racionamiento.
Cojo el metro para ir a trabajar y me encuentro con el billete de 10 viajes para el que viaja mucho, el abono transporte para el que viaja muchísimo, y el billete sencillo para el turista y el que ha olvidado la cartera en casa.
Para compensar, en el trabajo mi jefe practica un tipo de fidelización inversa: cuanto menos salgo de la oficina, más le suena mi cara, y cuanto más le suena mi cara, más marrones me coloca, lo que hace que cada vez tenga más ganas de salir de la oficina.
Salgo a comer al Fresco o al Subway y sello una tarjeta por la que uno de cada seis almuerzos me sale gratis. O voy a comer el menú casero a la casa de comidas, y si es el segundo día consecutivo que asomo el pescuezo por allí, el camarero me pone un chupito de pacharán y una sonrisa.
Por la tarde salgo a hacer la compra. Si se trata de cultura uso la tarjeta de la FNAC, si se trata de viandas la del Carrefour, si se trata de caldos la del VIPS.
Después de darme gratis uno de cada cinco masajes en el gimnasio, ceno en casa y relamo la tapa del yogur para que con 29 más me envíen un cuento para mis sobrinos, y la de las natillas para que me den unos cromos de fútbol.
Me acuesto.
Intento dormir, pero no paro de dar vueltas a que si comprase el periódico en el VIPS, en 6 años podría cenar gratis; a que tengo que viajar más con Iberia y alquilar más coches en EUROPCAR; y a que únicamente debo parar a repostar en las gasolineras REPSOL porque también me dan puntos para algo que no sé qué es después de 3 años de tener la tarjeta.
Pienso que también debería abrirme una cuenta en la Caixa porque me hacen mucha gracia los puntos Estrella y para algo tienen que servir, pero lo descarto rápido porque me veo gastándome un panojal para conseguir un juego de toallas con una estrella de mar azul, una batidora, y un boli linterna.
Me duermo.
Después de muchos años con Movistar, Berlín ha conseguido acumular unos 25.000 puntos, pero si quiere el móvil aún más barato tiene que firmar un contrato de permanencia de 18 meses más. Como eso nos ha parecido una tomadura de pelo con tufillo a cadena perpetua, nos hemos ido a las tiendas de Orange y Vodafone que hay al lado.
En cierta forma no deja de resultarme paradójico el caso de las operadoras de telefonía móvil porque conceden mayores bonificaciones a la traición que a la lealtad. 30 monedas de plata son tentadoras, pero ¿os imagináis lo que hubiera ocurrido si le hubiesen ofrecido a Judas una Blackberry? Seguramente se habría pasado la vida enviando mails a los romanos para chivarse por dónde andaban el Pedro y el Juan…
Esto de los puntos ha hecho que me colateralmente me plantee cómo los programas de fidelización de clientes nos han invadido en todos los ámbitos. Este es mi día cualquiera:
Me levanto por la mañana, y después de prepararme el café, recorto el punto que viene en el cartón de la leche y que junto a otros 5 enviados a un apartado de correos, me va a permitir entrar en el sorteo de un coche. Otro tanto me sucede con los cereales, solo que en esta ocasión el regalo es un monopatín con un dibujo de un tigre a rayas o una rana con gorra.
Compro el periódico y recorto el cupón 14/80 para el GPS, el del DVD portátil, y el del chándal de la selección. Siempre acabo con tantos cupones que no sé si contarle al kiosquero el chiste de que parezco un ciego de la ONCE o el de que soy un niño de la posguerra con la cartilla de racionamiento.
Cojo el metro para ir a trabajar y me encuentro con el billete de 10 viajes para el que viaja mucho, el abono transporte para el que viaja muchísimo, y el billete sencillo para el turista y el que ha olvidado la cartera en casa.
Para compensar, en el trabajo mi jefe practica un tipo de fidelización inversa: cuanto menos salgo de la oficina, más le suena mi cara, y cuanto más le suena mi cara, más marrones me coloca, lo que hace que cada vez tenga más ganas de salir de la oficina.
Salgo a comer al Fresco o al Subway y sello una tarjeta por la que uno de cada seis almuerzos me sale gratis. O voy a comer el menú casero a la casa de comidas, y si es el segundo día consecutivo que asomo el pescuezo por allí, el camarero me pone un chupito de pacharán y una sonrisa.
Por la tarde salgo a hacer la compra. Si se trata de cultura uso la tarjeta de la FNAC, si se trata de viandas la del Carrefour, si se trata de caldos la del VIPS.
Después de darme gratis uno de cada cinco masajes en el gimnasio, ceno en casa y relamo la tapa del yogur para que con 29 más me envíen un cuento para mis sobrinos, y la de las natillas para que me den unos cromos de fútbol.
Me acuesto.
Intento dormir, pero no paro de dar vueltas a que si comprase el periódico en el VIPS, en 6 años podría cenar gratis; a que tengo que viajar más con Iberia y alquilar más coches en EUROPCAR; y a que únicamente debo parar a repostar en las gasolineras REPSOL porque también me dan puntos para algo que no sé qué es después de 3 años de tener la tarjeta.
Pienso que también debería abrirme una cuenta en la Caixa porque me hacen mucha gracia los puntos Estrella y para algo tienen que servir, pero lo descarto rápido porque me veo gastándome un panojal para conseguir un juego de toallas con una estrella de mar azul, una batidora, y un boli linterna.
Me duermo.
Wednesday, May 2
Fragmentos
Después de 5 días sin hilar dos ideas como celebración del puente del Día del Trabajo y del de la Comunidad de Madrid, algo que me apetece poco es teorizar, así que haré un breve repaso de lo que ha sido el tránsito jueves-jueves.
Brutal fue el concierto de los Scissor Sisters el jueves en La Riviera. A las 18:30 no tenía entrada, pero CF me consiguió una a última hora. Y gratis. No paré de reír y de bailar junto a Dwalks, Kurt y su hermana. Sin duda este ha sido el mejor concierto al que he ido en los dos últimos años, y sin duda Jake Shears el mayor espectáculo.
Desconcertante es mi cambio de imagen. El viernes fui a la oficina con los pelos que se me quedaron después del concierto y generé no menos de 12 comentarios, la mayoría aprobadores, pese a que las posibilidades de mi pelo son las mismas que las del de un Geyperman.
Triste ha sido enterarme de que mi sobrino mayor es celíaco. Pensaba que esta enfermedad no podía manifestarse después del nacimiento, pero así es. Al parecer no se le pueden retirar los alimentos con gluten hasta que se le haga la prueba definitiva para que los resultados no salgan falseados, algo especialmente duro para sus padres que tienen que “envenenar” conscientemente a su hijo, a quien ya están hartos de ver vomitar, enfermar, y entristecerse.
Reconfortante fue mi paseo de ayer con unos amigos por Cercedilla. Estuve caminando entre los pinos cubiertos de nieve mientras desde las hojas nos caían los pegotes del deshielo. Después de un fin de semana absolutamente vacío me hizo sentir que el tiempo volvía a servir para algo. Ya de vuelta en Madrid, acabamos tumbados al sol en el césped de mi escuela. Recuerdos.
Mayor me hace sentir lo que ha pasado estos días en el Dos de Mayo. Esta mañana, como cada día, Berlín y yo hemos comprado El Mundo y El País, y me ha embobado ver cómo incluso en esta noticia el enfoque es tan distante. Según El Mundo la policía cargó contra los botelloneros después de que alguno de ellos agrediese a una compañera que iba a detenerle por beber en la calle. Los policías entraron al Dos de Mayo para arrestar al agresor y fueron recibidos a pedradas y botellazos, hicieron uso de la fuerza y se desencadenó lo que ha salido en los telediarios.
Según El País, los policías hicieron cargas indiscriminadas contra todo el que paseaba por el barrio de Malasaña. Estaban los chavales bebiendo sus botellas en silencio sentados en los bancos de piedra de la plaza, celebrando las fiestas del Dos de Mayo, cuando la policía entró a molestarles porra en mano y ensañándose especialmente con los que pasaban por allí. A todo el que decía “Yo no he hecho nada, señor guardia”, porrazo. Ni los grises.
Como vecino puedo decir que el lunes, volviendo a casa a las 4 de la mañana después de tomar unas copas con Dwalks y Elza, tuve que atravesar un grupo de unos 50 policías y no me llevé ningún porrazo, aunque estoy seguro de que si hubiese visto bronca y hubiese sido tan estúpido de querer pasar por el medio me habría llevado tantos palos como pedradas.
Pienso que a estas cosas van siempre agitadores profesionales con sus sudaderas con capuchas. Arman follón, salen corriendo y el que se lleva los palos es el que está en el lugar inadecuado en el momento menos oportuno.
Lo más espectacular de todo es la capacidad de cicatrización del barrio. Esta mañana, nada más levantarnos, hemos ido a comprobar el estado del coche de Berlín y no he visto ni un contenedor quemado, ni un escaparate roto, ni vidrios en el suelo.
Ninguna son las ganas que tengo de madrugar mañana para ir a trabajar.
Brutal fue el concierto de los Scissor Sisters el jueves en La Riviera. A las 18:30 no tenía entrada, pero CF me consiguió una a última hora. Y gratis. No paré de reír y de bailar junto a Dwalks, Kurt y su hermana. Sin duda este ha sido el mejor concierto al que he ido en los dos últimos años, y sin duda Jake Shears el mayor espectáculo.
Desconcertante es mi cambio de imagen. El viernes fui a la oficina con los pelos que se me quedaron después del concierto y generé no menos de 12 comentarios, la mayoría aprobadores, pese a que las posibilidades de mi pelo son las mismas que las del de un Geyperman.
Triste ha sido enterarme de que mi sobrino mayor es celíaco. Pensaba que esta enfermedad no podía manifestarse después del nacimiento, pero así es. Al parecer no se le pueden retirar los alimentos con gluten hasta que se le haga la prueba definitiva para que los resultados no salgan falseados, algo especialmente duro para sus padres que tienen que “envenenar” conscientemente a su hijo, a quien ya están hartos de ver vomitar, enfermar, y entristecerse.
Reconfortante fue mi paseo de ayer con unos amigos por Cercedilla. Estuve caminando entre los pinos cubiertos de nieve mientras desde las hojas nos caían los pegotes del deshielo. Después de un fin de semana absolutamente vacío me hizo sentir que el tiempo volvía a servir para algo. Ya de vuelta en Madrid, acabamos tumbados al sol en el césped de mi escuela. Recuerdos.
Mayor me hace sentir lo que ha pasado estos días en el Dos de Mayo. Esta mañana, como cada día, Berlín y yo hemos comprado El Mundo y El País, y me ha embobado ver cómo incluso en esta noticia el enfoque es tan distante. Según El Mundo la policía cargó contra los botelloneros después de que alguno de ellos agrediese a una compañera que iba a detenerle por beber en la calle. Los policías entraron al Dos de Mayo para arrestar al agresor y fueron recibidos a pedradas y botellazos, hicieron uso de la fuerza y se desencadenó lo que ha salido en los telediarios.
Según El País, los policías hicieron cargas indiscriminadas contra todo el que paseaba por el barrio de Malasaña. Estaban los chavales bebiendo sus botellas en silencio sentados en los bancos de piedra de la plaza, celebrando las fiestas del Dos de Mayo, cuando la policía entró a molestarles porra en mano y ensañándose especialmente con los que pasaban por allí. A todo el que decía “Yo no he hecho nada, señor guardia”, porrazo. Ni los grises.
Como vecino puedo decir que el lunes, volviendo a casa a las 4 de la mañana después de tomar unas copas con Dwalks y Elza, tuve que atravesar un grupo de unos 50 policías y no me llevé ningún porrazo, aunque estoy seguro de que si hubiese visto bronca y hubiese sido tan estúpido de querer pasar por el medio me habría llevado tantos palos como pedradas.
Pienso que a estas cosas van siempre agitadores profesionales con sus sudaderas con capuchas. Arman follón, salen corriendo y el que se lleva los palos es el que está en el lugar inadecuado en el momento menos oportuno.
Lo más espectacular de todo es la capacidad de cicatrización del barrio. Esta mañana, nada más levantarnos, hemos ido a comprobar el estado del coche de Berlín y no he visto ni un contenedor quemado, ni un escaparate roto, ni vidrios en el suelo.
Ninguna son las ganas que tengo de madrugar mañana para ir a trabajar.
Monday, April 23
Bolsa de trabajo
Tengo pocas posibilidades de actuación dentro de la planificación mensual que voy a tener que hacer para sobrevivir en un mundo en el que Hipoteca es el nombre de la bruja mala del cuento. La primera y más fácil es empezar a llevarme la comida de casa, con lo que los 9 euros que me gasto en un menú del día pueden pasar fácilmente a 1 que me cuesten el pan y el vino. La otra es cambiar mi trabajo por otro en el que me paguen más.
En este sentido llevo más o menos 3 meses echando un vistazo a las ofertas que publica Infojobs con resultado incierto. Empecé pensando que era una maravilla por la cantidad de ofertas que encontraba, pero después de 3 meses me parece que en lo que al mercado laboral se refiere no es oro todo lo que reluce, ni mucho menos. Poca variedad y menos profesionalidad es lo que predomina.
Afortunadamente mi situación no es desesperada, pero conozco quien como en la película porno, “por un trabajo, por arriba y por abajo”. De las ofertas a las que he contestado, únicamente he recibido respuesta de una. Otras tres están muy interesadas pero no tanto como para llamar, que está el teléfono carísimo, y otra me ha rechazado esta mañana.
Hasta ahora no me había ocurrido esto. Puesto al que había optado, primera fase que había pasado, pero esta última era para una empresa americana que, por la rapidez de su contestación, ha demostrado ser la más seria de cuantas hasta ahora he encontrado. Pero eso no me quita el mal sabor de boca que me deja porque era una oferta a la que había contestado casi sin ganas porque no me interesaba realmente.
Cuando he visto que me habían rechazado me he sentido humillado, como si en un congreso de modelos hubiese entrado a la amiga gorda y enana de una de ellas y me hubiese dado calabazas. ¡¿Pues no me han dicho que no?! ¡Ellos, que no me merecen! ¡Esos gordos hijosdeputa…!
Y si me hubiesen llamado para la entrevista, ¿cómo me habría preparado? Porque en las entrevistas que he hecho he comprobado lo que se dice de que la primera impresión del entrevistador se basa en tu follabilidad; la segunda en si eres o no competente; y la tercera en lo creativo que eres tratando de disimular tu falta de competencia y/o follabilidad. Por lo que cabe deducir que lo suyo es ir bien limpito y entrenado del gimnasio.
Esta tarde Berlín, mi mejor primera impresión, me ha ofrecido trabajo para los fines de semana atendiendo la terraza de uno de los clubes más pijos de Madrid y le he dicho que sí, que a mí lo de los Tous siempre me ha dado mucha risa y que allí me voy a partir el pecho con los ositos. Al final creo que se ha asustado un poco por esto y ha retirado su oferta, lo que significa que si necesitáis alguien que os planche, y/u os limpie la casa esporádicamente, por favor, contad conmigo. Puedo presentar referencias.
En este sentido llevo más o menos 3 meses echando un vistazo a las ofertas que publica Infojobs con resultado incierto. Empecé pensando que era una maravilla por la cantidad de ofertas que encontraba, pero después de 3 meses me parece que en lo que al mercado laboral se refiere no es oro todo lo que reluce, ni mucho menos. Poca variedad y menos profesionalidad es lo que predomina.
Afortunadamente mi situación no es desesperada, pero conozco quien como en la película porno, “por un trabajo, por arriba y por abajo”. De las ofertas a las que he contestado, únicamente he recibido respuesta de una. Otras tres están muy interesadas pero no tanto como para llamar, que está el teléfono carísimo, y otra me ha rechazado esta mañana.
Hasta ahora no me había ocurrido esto. Puesto al que había optado, primera fase que había pasado, pero esta última era para una empresa americana que, por la rapidez de su contestación, ha demostrado ser la más seria de cuantas hasta ahora he encontrado. Pero eso no me quita el mal sabor de boca que me deja porque era una oferta a la que había contestado casi sin ganas porque no me interesaba realmente.
Cuando he visto que me habían rechazado me he sentido humillado, como si en un congreso de modelos hubiese entrado a la amiga gorda y enana de una de ellas y me hubiese dado calabazas. ¡¿Pues no me han dicho que no?! ¡Ellos, que no me merecen! ¡Esos gordos hijosdeputa…!
Y si me hubiesen llamado para la entrevista, ¿cómo me habría preparado? Porque en las entrevistas que he hecho he comprobado lo que se dice de que la primera impresión del entrevistador se basa en tu follabilidad; la segunda en si eres o no competente; y la tercera en lo creativo que eres tratando de disimular tu falta de competencia y/o follabilidad. Por lo que cabe deducir que lo suyo es ir bien limpito y entrenado del gimnasio.
Esta tarde Berlín, mi mejor primera impresión, me ha ofrecido trabajo para los fines de semana atendiendo la terraza de uno de los clubes más pijos de Madrid y le he dicho que sí, que a mí lo de los Tous siempre me ha dado mucha risa y que allí me voy a partir el pecho con los ositos. Al final creo que se ha asustado un poco por esto y ha retirado su oferta, lo que significa que si necesitáis alguien que os planche, y/u os limpie la casa esporádicamente, por favor, contad conmigo. Puedo presentar referencias.
Thursday, April 19
MacLean vs. Márquez vs. Hayman
Ayer se celebró en Siroco la batalla de los solistas o como quiera que se traduzca The Battle of the Solo Artists, que es como Acuarela y Tanned Tin decidieron llamar a la reunión de Alasdair MacLean (The Clientele), Pepo Márquez (The Secret Society), y Darren Hayman (Hefner). Costaba 8 euros en puerta, lo mismo que una entrada de cine, y entre ver a 300 maricas muertas o a estos tres tipos amusculados, elegí lo último.
Empezó el señor MacLean, a quien no había escuchado cantar nunca y a quien no volveré a escuchar jamás. Podría decir de él que no transmitía ninguna emoción sentado en un taburete, tocando su guitarra acústica con la cabeza gacha, y manteniendo un único tono de voz durante más de cuarenta minutos, pero prefiero acusarle de despertar sentimientos suicidas.
Miraba alrededor de mí y no veía más que caras de gente abatida que había tenido un día de mierda en el trabajo, que habían discutido con sus jefes y sus novias, y que en lugar de estar en el gimnasio descargando adrenalina, estaban con una botella de cerveza en la mano escuchando al deprimente Alasdair y abocados al alcoholismo. Que se fuese pronto evitó la tragedia.
Le siguió Pepo, que tenía la fácil tarea de alborotar la sala. De la chistera sacó 3 pedales, 2 micros, una caja de ritmos, 2 guitarras, y una selección de canciones de su futuro disco, del viejo, y una versión del Papa Don’t Preach inquietante por lo travestida.
Pepo hizo lo posible porque sus canciones sonasen sólidas, llegando a cantar simultáneamente tres voces y mutando de solista a hombre orquesta. Al lado del patético Alasdair, Pepo parecía Eddie Murphy interpretando al personaje blanco, al negro, al guaperas, al chistoso, y a la gorda cantante de gospel.
Cerró la actuación Darren Hayman, un inglés desgarbado con aires de bufón. Empezó la actuación como se empiezan las presentaciones en los congresos, haciendo un par de cuchufletas para meterse a la audiencia en el bolsillo. Y lo logró. La gente comenzó a apretarse delante del escenario cantando The Hymn for The Alcohol que es, tristemente, una canción muy Alasdair.
Con trampas (se llevó al bajista con él), simpatía, y unas melodías sencillas consiguió que algunas caderas se contoneasen, pero sin llegar nunca a perder el control.
Podría resumirse la noche de ayer en que los conciertos de solistas tienden al tedio y al cantautorismo patético, pero que con suerte pueden llegar al rescate un par de superhombres que no necesitan ni espadas, ni escudos, ni haber nacido en Esparta para derrotar al malo.
PISTAS:
The Clientele. (Myspace)
The Secret Society. (Myspace)
Hefner. (Myspace Darren Hayman)
¡¡!! Portadas de los discos de Hefner (Casi todas Lichtenstianas y camisetables. Merece la pena echarles un vistazo )
Empezó el señor MacLean, a quien no había escuchado cantar nunca y a quien no volveré a escuchar jamás. Podría decir de él que no transmitía ninguna emoción sentado en un taburete, tocando su guitarra acústica con la cabeza gacha, y manteniendo un único tono de voz durante más de cuarenta minutos, pero prefiero acusarle de despertar sentimientos suicidas.
Miraba alrededor de mí y no veía más que caras de gente abatida que había tenido un día de mierda en el trabajo, que habían discutido con sus jefes y sus novias, y que en lugar de estar en el gimnasio descargando adrenalina, estaban con una botella de cerveza en la mano escuchando al deprimente Alasdair y abocados al alcoholismo. Que se fuese pronto evitó la tragedia.
Le siguió Pepo, que tenía la fácil tarea de alborotar la sala. De la chistera sacó 3 pedales, 2 micros, una caja de ritmos, 2 guitarras, y una selección de canciones de su futuro disco, del viejo, y una versión del Papa Don’t Preach inquietante por lo travestida.
Pepo hizo lo posible porque sus canciones sonasen sólidas, llegando a cantar simultáneamente tres voces y mutando de solista a hombre orquesta. Al lado del patético Alasdair, Pepo parecía Eddie Murphy interpretando al personaje blanco, al negro, al guaperas, al chistoso, y a la gorda cantante de gospel.
Cerró la actuación Darren Hayman, un inglés desgarbado con aires de bufón. Empezó la actuación como se empiezan las presentaciones en los congresos, haciendo un par de cuchufletas para meterse a la audiencia en el bolsillo. Y lo logró. La gente comenzó a apretarse delante del escenario cantando The Hymn for The Alcohol que es, tristemente, una canción muy Alasdair.
Con trampas (se llevó al bajista con él), simpatía, y unas melodías sencillas consiguió que algunas caderas se contoneasen, pero sin llegar nunca a perder el control.
Podría resumirse la noche de ayer en que los conciertos de solistas tienden al tedio y al cantautorismo patético, pero que con suerte pueden llegar al rescate un par de superhombres que no necesitan ni espadas, ni escudos, ni haber nacido en Esparta para derrotar al malo.
PISTAS:
The Clientele. (Myspace)
The Secret Society. (Myspace)
Hefner. (Myspace Darren Hayman)
¡¡!! Portadas de los discos de Hefner (Casi todas Lichtenstianas y camisetables. Merece la pena echarles un vistazo )
Tuesday, April 17
15 euros
El jueves estuve en el notario, el viernes en el banco y el lunes me convertí en propietario. Ya soy mayor.
Esa misma tarde eché cuentas de lo que me va a quedar al final de mes para vivir después de pagar las letras, las comidas y el gimnasio, y son 15 euros. De estos 15 euros debo descontar la gasolina, las cenas, las copas, los viajes, los regalos de cumpleaños/bodas/bautizos, el periódico, el fútbol y la ropa. También el seguro del coche. Y el café.
No me he dejado llevar por el pánico porque llevo acatarrado desde el viernes y no estoy en mi mejor momento. No quiero tener que salir corriendo a la calle con yayas de cuadros y sujetándome la nariz con un pañuelo. Esperaré a estar sano. Dignidad. Y dientes.
Esa misma tarde eché cuentas de lo que me va a quedar al final de mes para vivir después de pagar las letras, las comidas y el gimnasio, y son 15 euros. De estos 15 euros debo descontar la gasolina, las cenas, las copas, los viajes, los regalos de cumpleaños/bodas/bautizos, el periódico, el fútbol y la ropa. También el seguro del coche. Y el café.
No me he dejado llevar por el pánico porque llevo acatarrado desde el viernes y no estoy en mi mejor momento. No quiero tener que salir corriendo a la calle con yayas de cuadros y sujetándome la nariz con un pañuelo. Esperaré a estar sano. Dignidad. Y dientes.
Thursday, April 12
El pájaro de Miró
El sábado estuve paseando por el museo Reina Sofía, una visita que nunca cansa. Aproveché para ver las exposiciones temporales y las permanentes, y dentro de esta última categoría me agradó muchísimo Miró. Me agradó tanto que a punto estuvieron de saltárseme las lágrimas viendo sus cuadros.
¡Pero qué tío más golfante y más grande, madre! En serio, ver sus lienzos (siento no recordar los nombres) de 1,50 x 2,00 metros con cinco miserables puntos negros colgados de una pared del Reina Sofía, me hizo sentir por él una admiración que ni Picasso ni Dalí habían conseguido despertar instantes antes. ¡Qué envidia de cerebro! ¡Qué facilidad para manipular! Os juro que me dio tal ataque de risa que me tuve que salir de la sala.
Probablemente mi problema es que soy la reencarnación de un pastor de cabras ciego que vivió en el siglo XVIII. Probablemente si me hubiese formado en las artes plásticas habría podido apreciar la dificultad y belleza que encierran esas obras. Y más probablemente lo que pasa es que los cuadros que Miró tiene en el Reina Sofía son una puta basura.
Mientras seguía teniendo los cuadros frente a mí, e intrigado por tamaña tomadura de pelo, llamé a un amigo arquitecto y titular del carné oficial de “Amigo del Reina Sofía”, que al parecer es algo con lo que se liga a brazadas. Me estuvo diciendo que Miró no es ni muchísimo menos de los más golfos y que experimentó muchísimo antes de llegar a aquello, pero después de sus explicaciones no me creí nada y me quedé un poco tal.
Al día siguiente quedé a tomar el aperitivo con mi amigo el escultor y le comenté la jugada. Que si la auténtica obra maestra de Miró era colgar aquello en el RS, que si mis sobrinos hacen cosas mejores, ya sabéis. En esta ocasión mi amigo, que se llevó algún que otro premio internacional cuando empezaba, me reconoció que es más que fundamental el posicionamiento en el mercado. ¿Conocéis la Coca Cola? Pues lo mismo.
También me comentó que la Generalitat siempre ha potenciado mucho a sus artistas y creadores y que ese impulso ha sido clave en Miró y en otros.
Al final, esta noche he estado a punto de rectificar cuando estudiando la obra de Miró he confirmado que era macanudamente bueno y que tiene otras cosas mucho más espléndidas, cosas que incluso me gustan. Pero luego he pensado que no, que no rectifico porque sigo pensando que los cuadros que vi son una vergoña.
Esto es un ejemplo de lo que os digo, pero hay más:
- Vergoña nº1
- Vergoña nº2
- Vergoña nº3 (ver abajo del todo "Landscape")
Y esto es lo que me diréis: “Eres un ignorante” “Es el genio del surrealismo”, blablabla. Que no, que si no me gustan, no me gustan. Como tampoco me va a gustar nunca Apocalypse Now por mucho que me digan que es una obra maestra.
¡Pero qué tío más golfante y más grande, madre! En serio, ver sus lienzos (siento no recordar los nombres) de 1,50 x 2,00 metros con cinco miserables puntos negros colgados de una pared del Reina Sofía, me hizo sentir por él una admiración que ni Picasso ni Dalí habían conseguido despertar instantes antes. ¡Qué envidia de cerebro! ¡Qué facilidad para manipular! Os juro que me dio tal ataque de risa que me tuve que salir de la sala.
Probablemente mi problema es que soy la reencarnación de un pastor de cabras ciego que vivió en el siglo XVIII. Probablemente si me hubiese formado en las artes plásticas habría podido apreciar la dificultad y belleza que encierran esas obras. Y más probablemente lo que pasa es que los cuadros que Miró tiene en el Reina Sofía son una puta basura.
Mientras seguía teniendo los cuadros frente a mí, e intrigado por tamaña tomadura de pelo, llamé a un amigo arquitecto y titular del carné oficial de “Amigo del Reina Sofía”, que al parecer es algo con lo que se liga a brazadas. Me estuvo diciendo que Miró no es ni muchísimo menos de los más golfos y que experimentó muchísimo antes de llegar a aquello, pero después de sus explicaciones no me creí nada y me quedé un poco tal.
Al día siguiente quedé a tomar el aperitivo con mi amigo el escultor y le comenté la jugada. Que si la auténtica obra maestra de Miró era colgar aquello en el RS, que si mis sobrinos hacen cosas mejores, ya sabéis. En esta ocasión mi amigo, que se llevó algún que otro premio internacional cuando empezaba, me reconoció que es más que fundamental el posicionamiento en el mercado. ¿Conocéis la Coca Cola? Pues lo mismo.
También me comentó que la Generalitat siempre ha potenciado mucho a sus artistas y creadores y que ese impulso ha sido clave en Miró y en otros.
Al final, esta noche he estado a punto de rectificar cuando estudiando la obra de Miró he confirmado que era macanudamente bueno y que tiene otras cosas mucho más espléndidas, cosas que incluso me gustan. Pero luego he pensado que no, que no rectifico porque sigo pensando que los cuadros que vi son una vergoña.
Esto es un ejemplo de lo que os digo, pero hay más:
- Vergoña nº1
- Vergoña nº2
- Vergoña nº3 (ver abajo del todo "Landscape")
Y esto es lo que me diréis: “Eres un ignorante” “Es el genio del surrealismo”, blablabla. Que no, que si no me gustan, no me gustan. Como tampoco me va a gustar nunca Apocalypse Now por mucho que me digan que es una obra maestra.
Monday, April 9
policía
A las 5 de la tarde del viernes estaba en el portal de casa de Berlín esperando que pasase con el coche a recogerme y salir de viaje. De pie en una calle de Malasaña con la espalda y una pierna flexionada apoyadas sobre la pared y leyendo el periódico. A dos metros de mí, en el soportal de un pub, un tío que debía tener mi misma edad y una borrachera de Asturias patria querida no paraba de cantar en inglés y gritar que se quería quitar la vida.
Me dio lástima verle así porque por lo demás tenía un aspecto de lo más normal. Aunque no me atreví a acercarme a hablar con él, le miraba de vez en cuando y nos hacíamos algún gesto con el pulgar hacia arriba y arqueábamos las cejas. En un momento se levantó y me pidió que le hiciese un favor de un euro. Le di la moneda y con las mismas se marchó de nuevo hacia la plaza del 2 de mayo agradeciéndomelo con aspavientos muy exagerados, gritando consignas antisistema y ofreciéndome el mini de cerveza que abandonaba aún frío en el suelo.
Volví a bajar la vista al periódico que tenía entre las manos y a los 30 segundos pasó por tercera vez frente a mí un coche con dos tíos más o menos de mi edad. En ese barrio es normal que hasta que aparcas no des tres, sino diez vueltas, así que no me sorprendió verles otra vez hasta que pararon justo frente a mí, bajaron del coche y caminaron hacia donde yo estaba mirándome a los ojos.
Por su puesto que apreté las maletas con las piernas porque estaba claro que venían a robarme. Y por supuesto que apreté el culo contra la pared porque también estaba claro que venían a sodomizarme.
- Policía. ¿Qué le ha dado usted a ese caballero? - dice el que más cerca está de mí mientras me enseña una placa y oigo un pitido corto y agudo que viene de mis pantalones como consecuencia de la pérdida total de control de mis esfínteres.
- Pues un euro que me ha pedido.
- Ahá. ¿Tiene usted el DNI aquí?
- Mmm, sí. Aquí está.
- …
- ¿…?
- ¿Vive usted aquí? (mientras anota mi nombre en una libreta).
- No, mi novia, que en un momento va a pasar a recogerme.
- ¿Hacia dónde ha ido el caballero que estaba con usted?
- Hacia la plaza - digo aunque esté pensando: “Si no me mata le llevo hasta él”.
- Muy bien, buenas tardes.
- Buenas tardes.
Un minuto después aparece Berlín con el coche y con cara de sientohabertardado, baja la ventanilla y me grita desde dentro: “¡No sabes la cantidad de policía que hay hoy aquí!” Y yo, que no lo sé pero me lo imagino, solo acierto a decir muy despacio: “Por favor, no digas nada y arranca”.
Me dio lástima verle así porque por lo demás tenía un aspecto de lo más normal. Aunque no me atreví a acercarme a hablar con él, le miraba de vez en cuando y nos hacíamos algún gesto con el pulgar hacia arriba y arqueábamos las cejas. En un momento se levantó y me pidió que le hiciese un favor de un euro. Le di la moneda y con las mismas se marchó de nuevo hacia la plaza del 2 de mayo agradeciéndomelo con aspavientos muy exagerados, gritando consignas antisistema y ofreciéndome el mini de cerveza que abandonaba aún frío en el suelo.
Volví a bajar la vista al periódico que tenía entre las manos y a los 30 segundos pasó por tercera vez frente a mí un coche con dos tíos más o menos de mi edad. En ese barrio es normal que hasta que aparcas no des tres, sino diez vueltas, así que no me sorprendió verles otra vez hasta que pararon justo frente a mí, bajaron del coche y caminaron hacia donde yo estaba mirándome a los ojos.
Por su puesto que apreté las maletas con las piernas porque estaba claro que venían a robarme. Y por supuesto que apreté el culo contra la pared porque también estaba claro que venían a sodomizarme.
- Policía. ¿Qué le ha dado usted a ese caballero? - dice el que más cerca está de mí mientras me enseña una placa y oigo un pitido corto y agudo que viene de mis pantalones como consecuencia de la pérdida total de control de mis esfínteres.
- Pues un euro que me ha pedido.
- Ahá. ¿Tiene usted el DNI aquí?
- Mmm, sí. Aquí está.
- …
- ¿…?
- ¿Vive usted aquí? (mientras anota mi nombre en una libreta).
- No, mi novia, que en un momento va a pasar a recogerme.
- ¿Hacia dónde ha ido el caballero que estaba con usted?
- Hacia la plaza - digo aunque esté pensando: “Si no me mata le llevo hasta él”.
- Muy bien, buenas tardes.
- Buenas tardes.
Un minuto después aparece Berlín con el coche y con cara de sientohabertardado, baja la ventanilla y me grita desde dentro: “¡No sabes la cantidad de policía que hay hoy aquí!” Y yo, que no lo sé pero me lo imagino, solo acierto a decir muy despacio: “Por favor, no digas nada y arranca”.
Tuesday, April 3
La Vera - El Jerte
Este fin de semana he estado en la Vera aprovechando un poquito el tiempo, viendo los cerezos en flor, comiendo unas migas y paseando por varios pueblos que han sido entre interesantes y miserables.
Miserable me pareció, por ejemplo, el catastrófico desarrollo urbanístico de unos cuantos pueblos del valle del Jerte que evidentemente carecen de plan alguno y que parecen más un collage hecho con los planos cogidos de la basura de un estudio de arquitectos con asignaturas pendientes.
Interesante me parecieron Plasencia, Cuacos de Yuste y otros, pero me lío con los nombres.
Todo lo demás bien, tengo incluso una anécdota que me sucedió aún en Madrid y que ya contaré. También hice algunas fotos:
- Esta primera me gusta porque a poco que me he fijado he sacado un par de detalles de lo que es el tópico de la vida rural. 9 de cada 10 abuelos sentados al sol son hombres. Solo 3 mujeres del pueblo salen en la foto: una con los hombres al sol (la liberal, sin duda); otra que va a hacer la compra; y otra que ventila las sábanas en el balcón. Además 8 de 11 vehículos son furgonetas. (Ampliar)
- Esta es de un ejercicio avanzado de concentración que aprendí de pequeño viendo películas de Bruce Lee. Después de una hora intentándolo conseguí detener el agua que caía. Si os fijáis bien no hay ni una gota moviéndose en la foto. Los que hayáis visto Heroes creeréis saber de qué va el rollo, pero mejor no lo intentéis en casa. (Ampliar)
- Esta es en una plaza frente a la catedral en la que había naranjos y una fuente. Cogí una naranja que había caído madura y me senté un rato a pensar en el problema de vivienda hasta que llegó el mimo del pueblo y se sentó a mi lado a imitarme. Me jode muchísimo que me estropeen esos momentos. Putosmimos. (Ampliar)
- Y esta es una fotillo de lo contento que me pone la primavera con sus flores y sus cosas. (Aquí en grande)
Miserable me pareció, por ejemplo, el catastrófico desarrollo urbanístico de unos cuantos pueblos del valle del Jerte que evidentemente carecen de plan alguno y que parecen más un collage hecho con los planos cogidos de la basura de un estudio de arquitectos con asignaturas pendientes.
Interesante me parecieron Plasencia, Cuacos de Yuste y otros, pero me lío con los nombres.
Todo lo demás bien, tengo incluso una anécdota que me sucedió aún en Madrid y que ya contaré. También hice algunas fotos:
- Esta primera me gusta porque a poco que me he fijado he sacado un par de detalles de lo que es el tópico de la vida rural. 9 de cada 10 abuelos sentados al sol son hombres. Solo 3 mujeres del pueblo salen en la foto: una con los hombres al sol (la liberal, sin duda); otra que va a hacer la compra; y otra que ventila las sábanas en el balcón. Además 8 de 11 vehículos son furgonetas. (Ampliar)
- Esta es de un ejercicio avanzado de concentración que aprendí de pequeño viendo películas de Bruce Lee. Después de una hora intentándolo conseguí detener el agua que caía. Si os fijáis bien no hay ni una gota moviéndose en la foto. Los que hayáis visto Heroes creeréis saber de qué va el rollo, pero mejor no lo intentéis en casa. (Ampliar)
- Esta es en una plaza frente a la catedral en la que había naranjos y una fuente. Cogí una naranja que había caído madura y me senté un rato a pensar en el problema de vivienda hasta que llegó el mimo del pueblo y se sentó a mi lado a imitarme. Me jode muchísimo que me estropeen esos momentos. Putosmimos. (Ampliar)
- Y esta es una fotillo de lo contento que me pone la primavera con sus flores y sus cosas. (Aquí en grande)
Lo que pasa es que mientras preparaba la foto para quitar la cara y poder publicarla me he dado cuenta de que en ese gesto ya me habían hecho otras fotos antes, así que he curioseado en el disco duro y las he encontrado. Ya me diréis si el gesto es muy parecido si no el mismo.
Por ejemplo aquí, celebrando un gol metido con el Barça a principios de este año (Aquí en grande):
En esta paso de quitarme la cara, que salgo muy guapo y muy Cuchu Cambiasso.
Y esta otra foto me la hicieron corriendo en un encierro de los últimos San Fermines. ¿Lo veis? Es que tengo el gesto clavado, soy un mostro. (Aquí un poquito más grande)
Thursday, March 29
semana rara
Esta mañana he pensado que hoy era día de actualizar porque tenía un montón de cosas que contar del trabajo, de viajes, de mi vida... y tenía ganas de recrearme en algunas, pero la verdad es que me han dado las 12 de la noche y lo único que me apetece es que venga una china con las manos como piedras y me de un masaje.
Lo del masaje chino es algo que me apetece siempre, pero últimamente le estoy dando más vueltas porque mi amigo Iki se va a Pekín en cosa de mes y medio y me ha dicho que él estaría encantado de que le acompañara. La verdad es que me imagino el viaje con él y se me hace la boca agua. Más ahora que he descubierto que podría encontrar vuelos por 730 euros, pero me echa un poco para atrás el que mientras él esté trabajando, a mí me puede dar por salir sólo y que un chino bizco vestido con una camiseta blanca de tirantes me secuestre, me haga pedazos con un cuchillo medio oxidado y sin filo, y me utilice para hacer un caldo con pak choi en el restaurante al que seguramente Iki acabaría yendo a comer.
Ayer estuve en Almería... una vez más. Os contaré un secreto de Almería a los que no lo conozcáis bien: aquello está lleno de rusas. Y otro: las rusas están todas tremendas. Bueno, no, todas no. Las rusas que competían en las olimpiadas de los 70 estaban todas hormonadas y les salían bultos raros y mucho pelos en el bigote.
Un compañero de allí me contó que no sabía por qué espantarse más, si porque al entrar a una papelería a comprar unos chismes y unas cosas, se encontrase con un agricultor de unos 70 años pidiendo un diccionario de ruso, o porque la dependienta le contestase que estaban agotados.
De estas tengo más, pero las guardo para otro día.
Esta vez conduje un coche con un montón de caballos más que el mío. Lo mismo eran "solo" 120, pero la verdad es que para mí, que estoy acostumbrado a los 69 CV, es toda una sensación. Le puse incluso en sexta, no digo más. Los pelos de punta. Como conducía yo, les pedí a mis tres acompañantes que tocasen todos los botones para ver qué hacían. No habría hecho falta que se lo pidiese porque antes de que acabase la frase ya estaban como chimpancés toqueteándolo todo y fascinados con el ruidito de los motores eléctricos que ¡¡¡movían las cosas!!! ¿Sabéis esos monitos del espacio, push-a-button/pull-a-lever? Pues igualitos.
Y este fin de semana me voy con Berlín a pasar el fin de semana a la casa rural donde viajamos la primera vez. Soy un romántico, no lo neguéis. No, no. No hay ninguna razón especial. Es que le debía el regalo por su cumpleaños que fue hace 5 meses.
Pasad buen fin de semana, sed buenos, y hoy no me comáis carne, que estamos en cuaresma.
Lo del masaje chino es algo que me apetece siempre, pero últimamente le estoy dando más vueltas porque mi amigo Iki se va a Pekín en cosa de mes y medio y me ha dicho que él estaría encantado de que le acompañara. La verdad es que me imagino el viaje con él y se me hace la boca agua. Más ahora que he descubierto que podría encontrar vuelos por 730 euros, pero me echa un poco para atrás el que mientras él esté trabajando, a mí me puede dar por salir sólo y que un chino bizco vestido con una camiseta blanca de tirantes me secuestre, me haga pedazos con un cuchillo medio oxidado y sin filo, y me utilice para hacer un caldo con pak choi en el restaurante al que seguramente Iki acabaría yendo a comer.
Ayer estuve en Almería... una vez más. Os contaré un secreto de Almería a los que no lo conozcáis bien: aquello está lleno de rusas. Y otro: las rusas están todas tremendas. Bueno, no, todas no. Las rusas que competían en las olimpiadas de los 70 estaban todas hormonadas y les salían bultos raros y mucho pelos en el bigote.
Un compañero de allí me contó que no sabía por qué espantarse más, si porque al entrar a una papelería a comprar unos chismes y unas cosas, se encontrase con un agricultor de unos 70 años pidiendo un diccionario de ruso, o porque la dependienta le contestase que estaban agotados.
De estas tengo más, pero las guardo para otro día.
Esta vez conduje un coche con un montón de caballos más que el mío. Lo mismo eran "solo" 120, pero la verdad es que para mí, que estoy acostumbrado a los 69 CV, es toda una sensación. Le puse incluso en sexta, no digo más. Los pelos de punta. Como conducía yo, les pedí a mis tres acompañantes que tocasen todos los botones para ver qué hacían. No habría hecho falta que se lo pidiese porque antes de que acabase la frase ya estaban como chimpancés toqueteándolo todo y fascinados con el ruidito de los motores eléctricos que ¡¡¡movían las cosas!!! ¿Sabéis esos monitos del espacio, push-a-button/pull-a-lever? Pues igualitos.
Y este fin de semana me voy con Berlín a pasar el fin de semana a la casa rural donde viajamos la primera vez. Soy un romántico, no lo neguéis. No, no. No hay ninguna razón especial. Es que le debía el regalo por su cumpleaños que fue hace 5 meses.
Pasad buen fin de semana, sed buenos, y hoy no me comáis carne, que estamos en cuaresma.
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