Wednesday, January 30
Nieve - No nieve - Action Man
Como en la oficina trabajamos mucho y somos muy rentables, la empresa nos ha regalado un fin de semana en una estación de esquí tipo las que molan para que hagamos lo que esperan las empresas de la onda de las consultoras de sus empleados: una celebración con empioje general, intercambio de teléfonos y fluidos, y sentir el “proud to be a leader”.
Yo, que a pesar de pasar media vida en la sierra no había subido a la nieve más que en dos ocasiones y para tirarme con unos plásticos, enganché a dos compañeros del trabajo y les pedí que me enseñaran a ponerme unos esquís y esas cosas de la nieve.
De ambos sólo puedo decir que son de esas personas que conoces con 30 años y que lamentas no haber conocido antes, como también es cierto que uno de ellos había sido monitor de esquí y el otro no, así que en este caso a uno de ellos le debo hacer más la pelota.
Fuimos a Xanadú, y desde cómo ponerme las botas hasta cómo quitármelas, fue todo aprendizaje puro. Aprendí a no dar el pecho al valle (¿?), a hacer la cuña, a levantarme (enseguida aprendí a tirarme cuando veía que me iba a comer a alguien), a hacer giros, a subir en el telesilla… Fue el mejor día que he pasado en mucho tiempo porque volví a divertirme como un chiquillo.
Sin embargo, a corto plazo, me va a resultar imposible practicar lo aprendido porque desde el lunes ya no trabajo donde solía, así que me he quedado sin viaje y sin fotocopias gratis.
Desde que no tengo que ir a trabajar no he parado de hacer colas, papeleos (parece que me vaya a casar), e ir poniéndome al día de todo lo que tenía pendiente por no tener nunca un minuto libre. También me he dedicado a hacer de chacha (limpiar el polvo, aspirar, fregar, limpiar cristales, hacer el baño, cambiar el orden de los muebles) y de cuñado manitas (sierra, martillo y silicona son mis nuevos amigos).
Y ahora sí, una vez terminado todo y visto Fama, he mirado por la ventana y esto es lo que había detrás del cristal perfectamente limpio: un miércoles al sol.
Sí, es Madrid, el centro.
Terminaré contando que adoro Fred Perry y que amo esta marca aún más desde que he descubierto que por fin hacen ropa para gente que practica deporte, y no solo para los flequillos grasientos con cuerpo de chaval de 15 años.
Gracias a que a un diseñador de la marca se le ocurrió diseñar ropita para un Action Man en plan “esto es lo que va a hacer que Barbie le ponga los cuernos a Ken”, decidieron que sería buena idea llevar ese cuello y esas mangas más anchas y esa silueta slim-fit (no todos somos tubos, por Dios) a una escala mayor.
Éste es el resultado. También este que hay más abajo.
Thursday, January 3
Pingüinos y de todo
Aprovecho también la ocasión para comentar que me he gastado un panojón en Leroy Merlin comprando cosas de las que no se ven en casa y que estoy muy frustrado. Para desquitarme fui al Decathlon y compré unas zapatillas de deporte, pero como me encontraba casi igual, tuve que pasar luego al Media Markt y echar allí el resto, sin arreglar tampoco nada porque la suma de todos estos gastos ha hecho que me haya quedado encerrado en casa viendo episodios de Nip/Tuck y Los Tudor.
Uno de los pocos días que he salido de casa ha sido para celebrar el I Concurso de Tapas en casa de un amigo. No me extenderé mucho en los detalles (22 participantes cada uno con su tapa, varios empachos, sobornos al jurado, muchísimo sexo por todas partes...), y pasaré directamente a decir que yo quedé 7º con unas bolas de queso que había que tener los huevos duros para comerlas. y que Berlín quedó 3ª con una tosta de morcilla con mermelada de pimientos, crema de cebolla y huevo hilado que provocaba desmayos.
El primer premio fue para la tapa "Pingüinos", ahora sabréis por qué:
Esta no es la tapa original sino una réplica que realicé en casa de mis padres 2 días después con tanto éxito de crítica y público que al final tuve que reconocer que la idea no había sido mía. Sé que vosotros también lo vais a intentar, así que aprended de mis errores y decid que la noche anterior soñasteis el número de la lotería del niño y esta tapa(esto le da verosimilitud a la historia).
También podéis decir que la tapa se os ocurrió viendo en un documental de La2 la persecución de un grupo de pingüinos por parte de unos osos polares. Adjunto coartada:
Y como tengo Flickr abierto, os pego aquí también la portada del disco que más estoy escuchando desde el lunes y que tengo unas ganas locas de que me guste por varias razones:
1ª. Estoy enamorado de la portada.
2ª. Estoy enamorado de las mujeres japonesas en general.
En cuanto a la música de Asobi Seksu, "Sexo Recreativo", es la voz dulce y naïf de la cantante Yuki Chikudate (me recuerda a El Perro del Mar y Camera Obscura) que a veces canta en inglés, y en japonés cuando se le pone, acompañada de riffs de guitarra, pedales y más guitarras. Todas las webs y revistas musicales les etiquetan como "shoegazers" (que viene a ser el que se mira los pinreles y el que mete ruido con una guitarrita distorsionada, tanto da) y los comparan con My Bloody Valentine. Todas excepto Pitchfork Media, que dice todo lo contrario.
A mí sinceramente, me tienen ya enganchado aunque para llegar a este punto haya tenido que escuchar 6 veces cada tema.
Y ya que estamos de historias reviejunas (el disco se publicó en España hace ya un año), aún a riesgo de convertirme en el nuevo increíble hombre desactualizado, os cuelo otras dos que tenía ganas de dejar caer.
La primera es que existe Blakoogle (Negroogle es la versión española), que nos permite ahorrar energía y cuidar mucho el Amazonas, la capa de ozono, el lince ibérico, y los murciélagos de los pueblos. Probadlo, que además llama la atención y relaja la vista después de tanto brillo de las pantallas blancas.
Y la segunda es este vídeo que descubrí hace más de un año y que nunca he sabido colar aquí. Este es su momento.
Ahora que lo pienso... ¿seguro que no lo había puesto ya?
Monday, December 24
Cena de Navidad
Por otra parte, como en el sorteo de lotería de Navidad no me ha tocado más que el reintegro, el tema de hoy es el de siempre por estas fechas, y no son ni los polvos entre compañeros borrachos de la oficina, ni las colas para comprar regalos, ni las cestas con sus peladillas, ni las huelgas de los pilotos de Iberia. El tema de hoy son las cenas de Navidad, el exceso que no hace daño porque es una vez al año.
Lo que según mi experiencia debe incluirse en toda comida o cena para garantizar que es una auténtica celebración navideña, además del exceso de comida y alcohol, es lo siguiente:
Cena de empresa:
- Compañera con la falda demasiado corta. ¡Qué antiguo queda esto, y qué actual es querer ser Paris Hilton!
- Compañera demasiado borracha y que no muestra ningún pudor en contar lo mal que le va en su matrimonio y lo sola que se siente.
- Compañero borracho y babas que intentará follarse a la primera y que acabará llevando a casa a la segunda y haciéndose una paja en el coche.
- Alguien con una corbata en la cabeza.
- El “Follow the Leader”.
- Dwalks.
Cena de familia:
- Cocinero: cuando la celebración es en casa, es necesaria una madre al uso o un padre al que le guste tirarse el pisto con sus colegas diciendo que le encanta cocinar. Este personaje debe cogerse un día libre para hacer la compra y otro para preparar la comida, vestir delantal, y preguntar “¿Qué tal estaba todo?” al final de la cena.
- La abuela: habrá que ir a buscarla a casa, vigilar que no come nada con azúcar y que no se duerme
- Hermanos: que serán nuestros cómplices cuando nuestro padre haga el chiste de todos los años o se encabrone por lo de siempre.
- Sobrinos: estos son una actualización que viene con las últimas versiones de Navidad. Su misión es pedirte jamón y enredarse entre las piernas, haciendo muy peligroso el transporte de bandejas.
- Langostinos.
Me quedan pendientes las cenas de amigos, pero si lo cuento no me da tiempo a preparar los aperitivos.
Felices digestiones pesadas a todos.
Wednesday, December 12
todoscontraelcanon.es
Los piratas nos vemos las caras y nos gritamos ¡Fuera parches! De un lado tripulaciones completas de descargas masivas de productos protegidos, del otro los corsarios del canon amoral (cachis que no encaje aquí lo de ilegal por el pesebrismo político).
Desde hace unos años todos los que compramos CD-Rs o DVD-Rs somos igual de delincuentes: los que los usamos para grabar música, series, y películas, y los que los usan para poco más que para ahuyentar las palomas, cortar rebanadas de bizcocho, o de posavasos.
Delincuentes condenados a pagar multa los poseedores de un móvil que reproduzca MP3 (¿queda alguno que no lo haga ya?), delincuentes los propietarios de una cámara digital, y a poco que nos descuidemos, delincuentes también los que tenemos ADSL.
Al parecer el Senado, que lo mismo no es tan inútil como un apéndice, le ha dicho al Gobierno que le de otra pensada a esto, que lo mismo no está bien.
Entretanto encuentran otra manera de legalizarnos a todos a base de impuestos, congratulémonos (qué bonita palabra) aunque solo sea por el espejismo de que por los despachos hay gente que aún piensa en los que les votan.
Thursday, November 29
Super Size Me, Audrey
Por las mañanas salgo más o menos a la misma hora para ir a trabajar, pero ahora tardo la mitad de tiempo y voy andando. En el descanso de dos horas que nos dan para comer voy al gimnasio a entrenar durante una hora y media, y como quiera que tardo 10 minutos en ir y 10 en volver, me he tenido que pasar a la dieta del astronauta, que no son sino los polvos aquellos que hace más de dos años en un alarde de ingenio bauticé como protocomida, haciendo un juego de palabras entre proto- y proteína. Sea como fuere, no hay otra alimentación tan sana que pueda ser preparada, ingerida y digerida en menos tiempo.
Por otra parte, como los tickets restaurant que nos dan en el trabajo para ayuda a la comida no los cogen en la tienda de musculocas (¡Viva el Músculo! se llama, no digo más), al final los voy quemando en el Hespen & Suárez de Barceló y en el Deli de Monte Esquinza, donde suelo comprar la cena que nunca tengo ganas de preparar cuando llego a casa.
Aparte de la leche de soja biológica Bjorg y las galletas de jengibre de McVities, que caen casi cada vez que paso, ahora en invierno me he aficionado a las sopas y cremas de Audrey Baxter, una mujer escocesa que está gorda como un tonel y que es millonaria como la quiniela. Ellas son las Baxters y han venido a salvarme del frío y del hambre.
En realidad no deberían engordar tanto: la sopa de tomate con albahaca no tiene más de un 2% de grasa, y la de cebolla no llega al 1%, pero es que viendo cómo está la mujer, solo hay dos posibilidades: o es una tragacaldos, o tiene un problema con sus hormonas, que le impiden pasear y hacer deporte. Además, todo el mundo sabe que las cosas que vienen en bote engordan mogollón. Igual que todos saben que María Escario está casada con la vicepresidenta, que la princesa Leonor es sorda, y que al cantante de Communards le sacaron medio litro de semen del estómago.
Yo, por si acaso, he empezado a escribir en un diario todos los cambios físicos que voy sintiendo y le he pedido a un amigo que me grabe con la webcam, por si puedo sacar tajada de todo esto.
Monday, November 19
Como en casa en ningún sitio
Yo soy el pequeño de 4 hermanos, 3 años menor que los siguientes, y siempre pensé que sería el último en marcharme de casa y que esto sería un trago poco agradable para mis padres, que no han celebrado, ni siquiera por disimulo, la marcha de ninguno de mis otros hermanos. Egoístamente me alegro de que aún quede otro hermano en casa porque finalmente no me ha tocado a mí servirles ese trago.
Por mucho que la convivencia con mis padres se hubiera limitado a compartir la cena los días que no tenía fútbol, que no eran más de 3 a la semana, y a que me dijesen a la una de la mañana que me acostase de una vez, tenerme allí era una vía de escape tanto para mi madre, como para mi padre. Saber que yo estaba allí para escucharles les daba a ellos tanta paz como a mí nervios.
Ahora, cuando voy a verles, lo primero que hago es ir a mi dormitorio a dejar el abrigo como siempre he hecho, y comprobar que aún no hay nada que haya cambiado de sitio. Abro el armario, meto la cabeza entre la ropa que no me he podido traer, y la huelo para invadirme de recuerdos y naftalina. También miro con guasa cómo mi colección de discos va poco a poco siendo reemplazada por Il Divo, Francisco y Gloria Stefan.
Mi madre me cuenta que ya no deja la mesa del desayuno preparada por las noches porque yo ya no estoy y mi hermano sale corriendo de casa por las mañanas. Me dice que ahora tampoco se levanta para hacer el zumo, y que me lleve mi taza para que siga desayunando como en casa.
Al buen rato digo que me tengo que ir porque me esperan 5 camisas y varios trajes para que los planche y veo que los ojillos se ponen tristes. En palabras de mi madre, lo que tenía que haber hecho era llevarme allí las camisas arrugadas porque me las habría llevado planchadas, y como a esto no le encuentro sentido, cojo, agarro, y me llevo 3 kiwis, un queso, y un tupper de arroz con leche.
Me encanta la sensación de que las visitas a los padres son las únicas en las que puedo quedarme dormido después de comer sin tener que dar ninguna explicación, y en las que además siempre acabo llevándome comida en algún tupper.
Me despiden en la puerta con dos besos. Bajo a la calle en el mismo ascensor que me llevó al colegio, la Universidad y al trabajo durante tanto tiempo que ya podría haber aprendido a dar los buenos días, y salgo a la calle. Me abrigo bien porque en Madrid ya hace frío y pongo rumbo al Metro.
Al minuto de paseo un presentimiento me hace volver la mirada y encontrarme en la ventana del cuarto piso las siluetas de mis padres asomados para ver cómo me marcho. Les digo adiós con el brazo en el que no llevo la bolsa de comida y pienso cuándo volveré a por más.
Sunday, November 11
¿Por qué no te callas?
Demasiada presión. A una persona de la edad del Rey habría que protegerla más de los elementos que le exponen a un trastorno bipolar. No debe ser muy saludable para el equilibrio mental ver un día a centenares de personas quemando fotos tuyas y de tu mujer, y dos días más tarde ver cómo otros centenares de personas no paran de besarlas. Es como si nosotros tuviéramos un hijo al que al coger una mierda del suelo le diéramos una tollina o un beso según tuviéramos apoyado el pie izquierdo o el derecho. Lo más probable es que con el paso del tiempo ese niño acabara en las noticias porque se le encontraran restos humanos guardados en bolsas en el congelador.
El Rey de España es un hombre que tiene casi 70 años, e insisto en que a esa edad a la gente habría que dejarla descansar tranquila y no tocarle mucho los huevos. Sin embargo en la Casa Real están empeñados en sacar de paseo al monarca no se sabe si para que le dé el aire y active su circulación, o para que siga ganándose día a día el respeto de unos y el odio de los demás. Le veo durmiéndose en los actos oficiales y me recuerda la victoria póstuma del Cid: "Sus servidores le embalsaman, le arreglan el rostro, le peinan los cabellos y la barba[...] Lo colocan en su silla [...] Una tabla sostiene su cuerpo por las espaldas, otra por el pecho, manteniéndole recto sobre la silla". Solo él sabe lo coñazo que tiene que ser estar todos los días de entrega de premios y de inauguraciones.
Cuando además llega uno a una edad en una determinada posición, pierde la paciencia y la necesidad de guardar las formas. La prueba es que ése dedo poligonero que señala a Chávez y le dice "Tú, tú" lo hemos visto anteriormente en Cela, Umbral y en Fernando Fernán Gómez.
Encuentro tan absolutamente fuera de lugar este "¿Por qué no te callas?" del Rey a Chávez que me vuelve loco. Me produce las misma simpatía por el personaje oír al Rey decir esto, que ver a la Pantoja decir "¡Dientes!" y a la Britney calva atacando a los fotógrafos con un paraguas.
Lo que está claro es que esta va a ser la frase del mes, que no me pierdo El Jueves de esta semana, y que el Rey no está ya para aguantar que le toquen los cojones.
Tuesday, October 30
Hinchazones
Desde que escribí mi última entrada, he visto algunas cosas muy hinchadas que me han llamado la atención, y no han sido solo los precios de la leche, del pan, y de los cereales:
- El fin de semana del puente del Pilar, mientras en Madrid desfilaban las Fuerzas Armadas honrando al pasar a la altura de Colón al Rey del que quemaban fotos en Cataluña, aproveché para salir junto a otro millón largo de madrileños rumbo al norte, a Galicia, donde hacía un clima de final de verano mientras en Calpe la gente perdía sus coches y casas por las riadas. ¡Qué polarizado está todo!
Estuve en O Grove, en la XLIV Festa do marisco invitado como siempre, en casa de unos buenos amigos. Muchas navajas, muchos berberechos, muchas nécoras (más de 40 para 8), pocos percebes a muchos euros, algún centollo, y algún buey. También muchos mejillones, que por no haber podido ser recogidos antes por las cenizas de los incendios, habían crecido hasta convertirse en gigantes.
Esta es la foto de un mejillón medalla de oro. Lo sujeta mi mano, que es más o menos la de un humano normal. Me lo tuve que comer en tres bocados:
Nota: Dícese mejillón también de aquel que come mierda, generalmente por cuenta ajena.
- Cristina Kirchner. Iba a empezar diciendo que no me gustaba su nombre porque creía que se llamaba Laura, pero al comprobar en Google que se llama Cristina se me ha venido el argumento abajo.
Acaba de ganar las elecciones argentinas, elecciones que probablemente hayan dado en otra presidencia populista y ladrona. Dios y Maradona (valga la redundancia) quieran que no. Por cierto, este fin de semana he escuchado que un euro vale cuatro veces más en Buenos Aires que en Madrid, por si queréis ir de viaje.
Lo que me ha llamado la atención de esta mujer es lo poco original que me resulta su discurso, y lo hinchada que tiene la cara. No sabría decir el número de cirugías faciales a las que se ha sometido, pero lo que no puede ocultar es que a algún cirujano y a algún camello de botoína ha hecho ricos.
Esta es su evolución natural: De cuando era joven, pasando por cómo está ahora, y llegando a cómo acabará cuando el tema de la cirugía se le haya ido de las manos y se haya gastado en bisturí los impuestos de los argentinos y lo que le haya robado a REPSOL.
- La última hinchazón de hoy es la de mis pelotas por vivir en un barrio bohemio y cinematográfico, que no me permite aparcar el coche el domingo y olvidarme de él hasta el viernes porque cada 4 días pasa algún director titiritero, con su troupe de titiriteros y acnéicos actores y técnicos, con una orden de alejamiento firmada por el Alcalde para que retire mi coche porque no da bien en cámara.
Y si no paso cada día a ver qué tal está mi auto y a darle el beso de buenas noches, me puedo encontrar con que me lo han secuestrado como si fuese una niña abandonada en casa puesta hasta arriba de barbitúricos. Y además pagaría multa.
Para terminar, y en honor a mi gracioso estado anímico de hoy, inauguro una sección:
Afirmación gratuita de hoy: Odio a Sarah Jessica Parker.
Thursday, October 18
Masters Series
Nadal es más alto y está más fuerte de lo que parece viéndole por la tele, donde además no parece ni bocazas ni engreído, por lo que resulta más simpático y se aproxima más al perfil de cualquier jugador de la selección española de baloncesto que a Fernando Alonso y que a Raúl, quien por cierto andaba por allí en lugar de estar jugando con la selección.
También estaban allí Aznar, Gallardón, la Botella, Pilar del Castillo, y Álvarez del Manzano. Mucho pepero y ningún sociata. Muchas perlas, mucho jersey de nudos, y mucha pulsera de cuero, hilo e incluso conchas, por lo que sumado a lo anterior, he confirmado que el tenis es un deporte muy de burgués y poco del taxista, del fontanero, y del currante borracho con los que voy los domingos al Bernabeu. ¿Es esto mejor o peor? Es distinto, pero a mí me gustan más las pijas que las barrigotas de mis vecinos de butaca.
Respecto a lo textil, gente como la que había hoy en el tenis tiene el peligro de que en cuanto quieren llevar un punto más allá su uniforme de pijo se pierden con facilidad y se convierten en unos horteras de cuidado, tan asentados de generación en generación están los náuticos, la camisa Oxford azul y los pantalones caquis de pinzas. A mí, que tengo un par de cada de lo anterior, me parecía que había muchos más imitadores de Beckham y Cristiano Ronaldo que los necesarios. ¿Para cuándo las imitadoras de la Britney borracha y deconstruida?
Al tenis, como a los toros, va la gente que tiene mucho dinero y los que tenemos buenos contactos, como mi hermano, que ha sido quien me ha conseguido la entrada VIP. Gracias a esta entrada hemos accedido a los salones de Telefónica, Lacoste y Mahou donde daban bebida y comida a cascoporro. Allí nos las hemos tenido él y yo en un duelo de canapés a dos manos que ha incluido salmorejo, callos y marmitaco. Muy jet nos ha quedado eso. Además, por el mismo precio, uno podía pasar al salón de peluquería donde te lavaban, cortaban y peinaban, que es otra cosa de los ricos que junto al Bentley de José Luis Moreno me ha gustado más.
Durante el partido me ha puesto un poco nervioso lo graciosa que se siente alguna gente por gritar en los silencios los chistes que tan ingeniosos les parecen cuando los ensayan en privado: “Vamos Alonso”, “Vamos Raúl”, “Rafa, quiero un hijo tuyo”, y “Aznar, vuelve que nos arruinan” son algunas de las ocurrencias lanzadas. También me he dado cuenta de lo efectiva que fue la campaña de ColaCao con Nadal, porque otra de las consignas más repetidas ha sido “¡Vaya ColaCao!”
¡Qué vergüenza ajena, de verdad! En el fútbol, como gritas junto a otras 90.000 personas, da igual lo que digas porque no se te oye, pero esto es como tirarse un pedo en misa.
Dejo aquí la evidencia de haber estado. Es una foto que podría haber hecho cualquiera, pero que yo sé que es mía y por eso me gusta.
Yo estuve allí. Yo no grité “Nadal, guapo”.
Saturday, October 6
John from Cincinnati
Recuperada la conexión a Internet después del verano, he retomado también mi pasión por las series de televisión extranjeras. ¿Por qué extranjeras? Porque igual que cuando uno se empacha con algún alimento luego no puede ni verlo, cuando uno ha visto alguna temporada de Médico de Familia ya no puede ver ni cinco minutos de ninguna otra serie española.Además de la enésima temporada de alguna de estas series extranjeras, también me gusta ver los primeros episodios de otras para averiguar si merece la pena engancharse a ellas. En la última semana he visto la "premiere" de Bionic Woman (no se salva ni por la aparición de la "Starbuck" de Galactica), Pushing Daisies (promete muy buenos momentos), y John From Cincinatti.
A ésta última serie de David Milch (Deadwood) definida como un drama "surf-noir", se le encargó la imposible misión de sustituir a Los Soprano en la parrilla americana, y el descalabro fue tal que HBO decidió no continuar con ella después del décimo y final episodio de la primera temporada.
¿Tan mala era? Pues no. Después de haber visto los 6 primeros episodios, resumiría la serie como un drama acerca de las relaciones humanas dentro de una familia para la que la vida es el surf, con un toque sobrenatural que últimamente parece ligado al éxito (Heroes, Lost…), y personajes definidos al milímetro e interpretados con la misma precisión. Un producto muy digno de la cartera de HBO.
Después del segundo episodio decidí ver la serie completa por las siguientes razones:
- No hay imágenes de surf en casi ningún episodio, y cuando las hay duran menos de 2 minutos. Seamos sinceros, el surf en España se lleva menos que tatuarse los pezones, y una serie en plan Vigilantes de la Playa con mucha música de los Beach Boys sería un producto destinado a rellenar los huecos de la Teletienda.
- En cuanto a la música, éste es un aspecto en el que la serie destaca notablemente. TV On The Radio, Kasabian, Muse, My Chemical Romance y John Coltrane son algunos ejemplos de lo que puede escucharse. Ésta es la entradilla de la serie, la canción es “Johnnie Appleseed” interpretada por Joe Strummer & The Mescaleros.
- Además de tener un sabor agridulce muy agradable, las actrices son todas guapísimas.
También creo que es mejor que no se alargue porque no sé cómo podría darse continuidad al personaje protagonista de John (alguien sin ningún cerebro pero con un “don”), y para prórrogas patéticas y sin sentido ya tenemos Prison Break.
Quien pueda, que la vea.
Wednesday, October 3
Okupa
Al día siguiente, cuando me levanté para ir a trabajar, bajé de la cama haciendo un triple mortal hacia delante, que es lo que me gusta hacer cuando no bajo por las escaleras, y tras hacer un aterrizaje perfecto, lo que me encontré en el baño fue esto:
El lavabo había caído por su propio peso, como las manzanas sobre la cabeza de Newton y los planes de educación del Gobierno o cualquier otra teoría absurda. Esto, la caída del lavabo, ha provocado que hayamos tenido que cortar el agua del baño, que por lo tanto no tengamos ducha, y que además periódicamente huela a cloaca. Ante tal cúmulo de calamidades, mientras yo me he hecho fuerte en casa de Berlín, ella ha decidido irse a casa de sus padres hasta que lo arreglen.
A la gracia fácil de que yo me quedo porque no me ducho y por lo tanto ni necesito el agua ni diferencio mi olor corporal del que sale del baño, he de enfrentar que la sencilla razón por la que he permanecido aquí es porque para ducharme voy todos los días al gimnasio y que esto se ha convertido en la motivación extra que antes no encontraba.
El caso es que en estas dos semanas que llevo viviendo solo me encuentro bien. Vamos, que me estoy gustando. Me veo estupendo en mi papel de ermitaño, gritándole al del Círculo de Lectores a través del telefonillo que se vaya a tomar por el culo con sus putos libros, dando golpes en la pared cuando follan los vecinos, y limpiándome los pies en los felpudos de los demás.
Mientras no llamo a ningún fontanero para que me arregle el baño, me voy lavando los dientes en la pila, me aseo como los gatos, y estoy pensando cambiar la cerradura de la puerta, que cualquier día de estos vuelve Berlín por casa y me estropea el plan.
Thursday, September 27
La compra
Ayer descubrí la compra, que es algo que (y esto va por los más jóvenes) cuesta dinero. Tener la nevera llena no es gratis ni se le parece.
Una de las primeras consecuencias que tiene descubrir lo caro que es hacer la compra es que todo producto de necesidad que sea de marca blanca acaba en el fondo de la cesta. Así, donde antes había un bote de Cola Cao, hay un Eroski-Cao; donde había una Mahou 5 Estrellas, hay una San Jorge; y donde había 6 naranjas, hay un zumo Carrefour. También he llegado a echar a la cesta productos cárnicos varios con un 30% de descuento por pronta caducidad.
Atravesada esta primera etapa, ojo, etapa que nunca se deja atrás del todo, viene otra en la que uno se relaja un poco y se da algún capricho que otro. Esto tiene también sus riesgos, porque sucede que viene el día en que se llega a la caja con 3 botellas de distintas marcas de cerveza de importación, con 3 copas de chocolate Danone, un bizcocho de la Tía Mildred, y una botella de ginebra de pepino. Que esto está muy bien, que sí, pero es una dieta que te arruina el cutis.
Después de descubrir lo enojoso que resulta tirar comida porque se ha puesto mala (¡con lo que cuesta!), se cruza otra etapa en la que se van ajustando las necesidades y el deseo. Para esto es muy importante hacer la compra con el estómago lleno porque en caso contrario sucede que, al pasar por el pasillo de los desayunos, arrasemos con los Donuts como si fuésemos una comisaría entera.
Al final se acaba encontrando un equilibrio entre la comida que se puede consumir en fechas válidas, la que cabe en la nevera, y la que se puede transportar.
Hoy, por ejemplo, he vuelto a hacer la compra porque ayer, después de pasar media hora por los pasillos llenando el carrito, me di cuenta de que había olvidado la cartera en la oficina. Lo más vergonzoso fue devolver los 300 gramos de pavo hecho lonchas, pero por lo demás os puedo asegurar que cualquiera vale para reponedor.
Mi lista de la compra de hoy ha sido:
- Maíz Eroski Pack: 1,07 EUR
- Minute Maid Naranja: 1,00 EUR (Normalmente alterno entre Pascual y Don Simón, que me hace mucha gracia verles pelear en la tele y los juzgados).
- Alcachofas frasco: 4,03 EUR
- Espárragos Eroski (estos serán Navarros lo menos): 1, 89 EUR
- Sándwich de Queso (Biocentury… ya explicaré por qué): 5,75 EUR
- Arroz Leche Eroski (a mitad de precio que el de Danone): 0,57 EUR
- Arroz Leche Eroski (es que me gustan mucho): 0,57 EUR
- Confitura naranja (me chifla la mermelada de naranja amarga): 1,32 EUR
- Cogollos: 1,29 EUR
- Queso Maasdam Erosk.: 3,59 EUR
- Manz. Red Delicious (en realidad son Fuji, pero éstas se les parecen y el kilo sale más barato): 1,52 EUR
- Pera Blanquilla: 1,12 EUR
- Licuado de Soja Natural (1 litro perfecto para mi colección de Twinings): 1,03 EUR
- Cerveza Lata. Clasic 6x 0,45: 2,70 EUR
- Leche Desnatada (1,5 litros de Asturiana): 1,44 EUR
- Tortilla Patata (del Eroski, de 500 gr. y con cebolla): 1,39 EUR
- Huevo Eroski OMEG M (media docena enriquecida ¿? en Omega 3): 1,05 EUR
- Alcaparras Eroski (los encurtidos de marca blanca son lo peor, pero de esto no había otras): 1,01 EUR
- Ciruela Amarilla (3 uds.): 0,52 EUR
- Queso Gorgonzola: 2,86 EUR
- Vitalinea Mousse (sabor fresa): 2, 17 EUR
Nada glamouroso, ya veis, pero entre esto y el armario que tengo lleno de latas de atún, me da para sobrevivir, que en esta etapa de mi vida es mi objetivo número 1.
Sunday, September 23
Experiencias en 28 m2
Ventajas:
1.- No hacen falta más de dos viajes al Ikea para tener el estudio amueblado. Como persona sencilla y humilde que soy, me parece una obscenidad y una falta de respeto por gente como yo el tener una habitación vacía “porque no se necesita” (si hay alguien en esa situación, que me lo diga, que tengo un amigo buscando piso). Como decía, la inversión en estos pisos es mínima tanto en suelo como en muebles.
2.- No se tarda nada en limpiar. Las mañanas de los domingos, el momento de la limpieza dura menos de una hora. Todo menos la plancha, que hoy se me habían acumulado dos lavadoras y he tardado casi 3 horas en plancharlas.
3.- Te enseña a ser ordenado. Cualquier cosa que dejes fuera de una caja, cajón, baúl, o armario, es cosa que estorba, lo que me obliga a tenerlo todo tan recogido que en mis 28 metros podrían vivir un ciego, su perro, y enfermo con TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo).
Ventajas creo que no olvido ninguna, y además dudo que me quede alguna pendiente de descubrir porque en 28 metros no hay mucho sitio donde puedan esconderse, así que vamos con los...
Inconvenientes:
1.- Mi orden no es tu orden, ni se le parece. Si empezar la convivencia con una persona es comprometido, cuánto más cuando ni siquiera tienes 2 centímetros para ti, para seguir siendo quien eras cuando vivías solo, o como era mi caso, cuando vivía aislado en una habitación en casa de mis padres.
2.- Desde el salón huelo lo que se está cocinando. Desde la cama huelo lo que se está cocinando. Desde el salón y desde la cama puedo ver la sartén y saltar el aceite como si fuese la noche de San Juan. Bienaventuradas las ensaladas y las latas de atún porque ellas no desprenden olores.
3.- No tengo suficientes enchufes desde los que alimentar mis infinitos cacharros electrónicos, o gadgets que dicen los modernos. No puedo poner más “ladrones” si no quiero dejar sin luz a todo el barrio de Malasaña y parte de Chueca. Una de las cosas que peor llevo es tener que elegir entre tener enchufado el altavoz del iPod o la lámpara de lava.
4.- No hay armario suficiente. Me he traído una tercera parte de la ropa que tengo en casa de mis padres y ya no cabe más. Cuando tenga que empezar a traer jerseys, chaquetas, y abrigos, con lo que abultan, creo que no me quedará más remedio que sacarlos al pasillo y dejarlos junto a la bicicleta que a mi vecino tampoco le cabe dentro de su estudio.
E inconvenientes tampoco muchos más, la verdad. También de momento, aunque lo de no tener sitio para la ropa (ni casi para la comida), tiene pinta de acabar bien en tragedia porque no pueda elegir la camiseta a ponerme entre más de 30, bien en acción humanitaria porque termine donando toda la ropa que está nueva, pero que no cabe en mi nueva casa.
Yo, como soy muy de drama y peor persona que un pro-taurino, me decanto por la primera.
Thursday, September 20
Jailaits
Mi trabajo a vuelapluma: Me levanto un pastizal y me lo paso estupendamente en la oficina. También salgo de vez en cuando, sobre todo para ir a dormir a casa. Tercer grado labo-laboral.
Mi “brand-new-life”: Vivo con Berlín, mis padres no lo quieren saber, y voy andando a trabajar. He aprendido a poner la lavadora, tender, planchar y zurcir. Mi ropa huele a jabón de Marsella y mi pelo a Camomila, por cierto.
Mi router: Lo pedí a Telefónica el 6 de agosto. Lo recibí ayer. Odio Telefónica y acepto sus sobornos encantado. Si utilizas las palabras mágicas “Dar de baja” te conceden tres deseos y se hacen pis encima.
Mi yo reciente: me encanta someter a la gente con mi nueva personalidad aprehendida. Sit. Plas. Soy conductista humano. Al menos eso es lo que estoy obligado a aparentar.
Mi nuevo hogar: comparto 28 m2 y pienso mucho en el Ministerio de la Vivienda como pienso en los discos de Luis Cobos: tratando de entender cómo puede haber alguien a quien no le parezcan que están de más.
Mis nuevas aficiones: Estoy enganchado a Supermodelo, programa que me ha hecho concluir que por el bien común habría que asesinar a los niños antes de que se conviertieran en adolescentes. También he descubierto que se me pasa el tiempo volando mientras plancho, que creo que se parece mucho a pescar. También he vuelto al gimnasio.
Estas son las ideas. Vendrán las obras.
Muchas gracias por estar ahí. Os quiero, corazones.
Wednesday, July 18
Summercase - Sábado
Gracias a este particular desayuno pude dormir del tirón hasta la una y cuarto, hora a la que bajé a hacer la compra por Tribunal mientras buscaba cómplices de agotamiento mirando las muñecas de la gente. A esas horas, pocas pulseras había.
Comida precocinada, siesta, cocinado 4 bocadillos idénticos a base de lomo, queso, tomate y pan de chapata (el sábado me tocaba a mí hacer de madre y preparar la merienda), y para Boadilla.
Aunque habíamos quedado a las 20:00 para llegar a tiempo de ver a los Editors, yo me dejé caer cerca de las 19:15 porque quería, sin mucha convicción, ver a los 1990s. Así me pasó, que de camino vi la actuación de The Hidden Cameras y aunque no soy un gran fan de este grupo, me quedé atrapado por una puesta en escena tan humilde como atractiva, y por una música pegadiza y bailable.
Este personaje que antes de romper a sudar pesaba 120 kilos, me hipnotizó desde que salió. Actuaba como un mimo pero no daban ganas de subir a pegarle una paliza. Increíble.
Antes de que terminasen recibí un mensaje de Iván, uno de los más de 200 que nos mandaríamos el fin de semana entré él, Dwalks y yo, para avisarme de que ya estaban en las primeras filas del escenario de los Editors. Nos reunimos y comenzó el concierto.
Los dos discos de estos mozos me gustan mucho, muchísimo. Es lo normal si eres fan de Interpol, ya que lo que los ingleses hacen, los neoyorquinos lo vienen practicando desde hace unos años. Eso sí, hay veces que las manchas de toner que aparecen en la fotocopia la hacen más atractiva que el original.
Tocaron hit tras hit mientras el vocalista alternaba sobreactuación a la guitarra con sobreactuación al piano (¿por qué un piano, si apenas se oía?) Entiéndaseme que esto de la sobreactuación no es para mí un aspecto negativo, que me encanta que los artistas sean estrellas y no como mi vecino del tercero.
Superafavor del histrionismo.
Este es el tal Tom Smith tocando unos acordes de guitarra muy comedido, como podéis ver.
Vimos este concierto entero (uno de los pocos en todo el fin de semana) y fuimos a ver a Lily Allen. A esa misma hora tocaban el Sr. Chinarro, con quien tenía ganas de cantar “Esplendor en la hierba”, y los Guillemots, quienes en su último concierto en Madrid me habían dejado con la misma sensación que tengo al bajar de una montaña rusa: quiero volver a subir inmediatamente.
Con estas dudas escuché los dos primeros temas, comprobando cómo el escenario se hacía demasiado grande para ella, su sección de viento, su guitarrista reggae, y su amigo a cargo de la caja de ritmos y los teclados.
A punto estaba de darme la vuelta cuando la Allen, botella de cerveza en la mano, cogió una de ¿whiskey? con la otra y preguntó si podía tirársela al público. Ante el peligro de abrir más de una cabeza, un encargado paseó la botella por las primeras filas mientras Lily decía “Emborrachaos, que esta la pago yo”. Generosa.
El caso es que a partir de ese momento el concierto subió, subió y subió, a pesar de que entre cada arreón utilizase los trucos populistas que aborrezco: que si Bush malo, que si Barcelona caca,… Sí me hizo gracia que hablase del colín que se gastaba su exnovio, de lo puta que era una excompañera de estudios, y los juegos que se traía con un aparato que hacía ruiditos de disparos, sirenas y demás sonidos que ya trae casi cualquier aparato a pilas que vendan en los chinos. Al final fue de lo mejor del fin de semana.
Esta es Lily. Descalza y con un vestido bien amplio. Son diez segundos solo porque yo no tengo paciencia para grabar vídeos, pero fijaos en el bailecito de los chicos de la sección de viento y en el pijama del rasta. Impagable.
A partir de aquí, vuelvo a abreviar, que esto se me está yendo de las manos.
Al terminar Lily fui a ver a PJ Harvey, que también me gusta mucho y que iba monísima con un vestido blanco boda Locomía, pero salió ella sola y después de dos buenos temas a la guitarra la cagó sentándose al piano. No se le oía nada porque el bajo de Phoenix, que estaba tocando a varios cientos de metros de allí, se la comía entera, por volumen y por ritmo. Fuimos muchos los que acudimos como ratas al toque de su flauta. Valoración: Phoenix bien (solo bien); PJ Harvey aburrida (decepción).
Tras un breve descanso para cenar algo fuimos a ver a Astrud. Lo intenté con ellos porque su disco me parece bastante defendible, pero después de las primeras canciones caí víctima de un aburrimiento supino y huí a hacer cola para ver a Arcade Fire. Los muy fans lo pasarían muy bien, de hecho me contaron que en cuanto me fui aquello se convirtió en una orgía, pero mi experiencia fue que si no te sabías las letras de las canciones, te quedabas más frío que Walt Disney. Regular bajo.
Genís con actitud de Genís y Manolo moviéndose muy rápido.
Los Arcade Fire, las estrellonas del fin de semana, tampoco me convencieron. Sus discos son de los más escuchados en mi iPod, pero arrastran tanta gente que no pude verles bien. Esto, sumado a que tocaron con la rueda del volumen hacia la mitad, hizo que viviera todo demasiado distante y que algunas muestras de integrismo con el grupo me pareciesen ridículas.
Así las cosas, antes de que acabasen me fui con Iván para coger sitio para ver Bloc Party. Fue un buen concierto pero del que creo que todos esperábamos algo más. No llegó a romper en ningún momento, así que también me fui antes de su conclusión a ver a la fábrica de hits que es LCD Soundsystem.
Un negro cantando con Bloc Party.
Este sí que fue, en mi opinión y con permiso de Fernando Argenta, El Conciertazo. Por primera vez en todo el fin de semana bailé sin control, grité hasta que se me quebró la voz, y me abracé a los que tenía cerca.
Si James Murphy fuese boxeador y tuviese que enfrentarme a él, me daría igual que me golpease con un gancho con la derecha, con un jab con la izquierda, o con un cabezazo, porque tiene tal pegada que al primer impacto caería sobre la lona.
Si sus temas suenan redondos en el CD, sus arreglos para el directo dan tal gustirrinín en la nuca y en la planta de los pies, que sería capaz de hacerme pis encima. Su batería, espectacular.
En cuanto acabó, corriendo a ver a los Scissors. Después de ver el concierto de la Riviera no podía perdérmelos, y como quería bailarlos, yo solito me fui metiendo para dentro hasta que casi me colé en el coño de la Matronic. Me lo pasé como un enano, aunque al haber perdido el efecto sorpresa la impresión fuese menor. Muy bien.
Al final Iván y yo rematamos con unos poquitos DJs de más (a ver, esto es por 2manydjs) y para casa en el coche de Dwalks, que es un amigo.
(Se notará que desde Lily Allen he corrido un poco, pero es que esto se estaba haciendo más largo que el propio festival).
Monday, July 16
Summercase - Viernes
Al tajo. Evidentemente yo, como el resto de los modernos de mierda, he pasado el fin de semana entre Boadilla y la cama. Este es el resumen más conciso que se me ocurre hacer de lo ocurrido el viernes y sábado y aquí debería terminarlo con unas fotos, pero no me resisto a hacer las valoraciones subjetivas que acostumbro para que sigáis sin saber qué ocurrió.
La historia comenzó el viernes con Iván sudando la gota gorda bajo el sol esperándome en Tribunal para ir en metro hasta Colonia Jardín, desde donde salían las lanzaderas-shuttle que llevaban al recinto del festival. En Colonia Jardín nos esperaba una amiga del de Zaragoza, una chica sensacionalmente guapetona y divertida, una combinación tentadora de la que cualquiera se enamoraría hasta hacerse integrista de Carmen de Mairena.
En el autobús coincidimos con Seiai y una amiga suya, y ya subimos todos juntos. Llegamos un pelín tarde para ver The Hours, pero a tiempo de escuchar a Miqui Puig.
La verdad es que después de ver algún fragmento del programa de Cuatro “Factor X”, este hombre había perdido muchísimo crédito para mí. Sin embargo lo fue recuperando demostrando que lo suyo es hacer música y no realities chungos sobrados de vergüenza ajena. Por lo visto lo suyo también es el Bio-Century, que hay que ver lo delgado que se ha quedado este chico. Su abuela tiene que estar pasándolo fatal, que ya sabemos cómo son todas con el lustre de sus nietos.
Antes de que acabase el concierto hice una escapada para ver Badly Drawn Boy. Había leído maravillas de este chico, pero en directo me pareció un Álex Ubago. El rey triste del montón de los suicidas. Y como colmo, su look de gorrito de lana en plena torrera en Boadilla. No escuchéis nada suyo, no veáis nada suyo, no compréis su material. Ni camisetas siquiera.
Después estuve yo solo viendo a James, que me gustaron mucho a pesar de ser un grupo de reviejos. Ya les gustaría a muchos, de verdad. Ahora mismo estoy descargándome cositas de ellos, aunque agradecería a esas personas mayores que se pasan por aquí que me recomendasen algo concreto. No quiero ponerme a buscar enlaces suyos, pero si podéis hacerlo vosotros y daros una vuelta por You Tube, seguro que os va a gustar lo que encontréis.
Este es Dwalks bailando al ritmo de lo de James.
Por abreviar y no ser coñazo, resumiré que luego vi un poquito de The Jesus And Mary Chain (nada especial), de Air (Sexy Boy y poco más), de !!! (animales escénicos) y nada de los Kaiser Chiefs, no por ese orden.
Estos son Air en una atmósfera muy "Air".
Y ahora sí me voy a extender en lo que más me gustó del primer día: el concierto de Jarvis “soy-el-puto-amo-de-todo-esto” Cocker.
Jarvis Cocker es Pulp, y Pulp fue el delantero goleador de la selección inglesa de los 90. Su “Different Class” es una obra maestra que debería permanecer en el tiempo junto a la abadía de Westminster para que las jóvenes generaciones no olviden lo que es composición, ritmo y descaro.
Jarvis Cocker es actitud. Jarvis Cocker es carisma. Jarvis Cocker le enseñó el culo a Michael Jackson en los Brit Awards. Jarvis Cocker le pegaría una paliza a Steven Seagal y mearía sobre él.
En su actuación no hizo concesiones a su etapa Pulp y tocó exclusivamente su disco en solitario, “Jarvis”, que es más rockero e igualmente destacable. Abrió con “Fat Children”, mi corte favorito del disco, y con él encendió la mecha que nos haría explotar a todos como una traca. Uno tras otro nos rendíamos extasiados por contagio. Durante una hora todos quisimos ser el que más dinero gana, el que más gusta a las mujeres, el que tiene los coches más caros, el que no trabaja por las tardes. Durante una hora todos quisimos ser Jarvis.
Lo positivo del primer día:
- Las lanzaderas para ir funcionaron a las mil maravillas. Salías del metro y sin tener que esperar te subías en un autobús que te llevaba sin paradas hasta el festival.
- No había esperas exageradas en la venta de tickets de consumiciones ni en las barras.
- No hubo solapamiento de las letras grandes del cartel.
- El bocadillo de cinta de lomo con queso que me llevó Iván.
Lo negativo:
- El polvo que se levantaba y que hacía que el aire fuese prácticamente irrespirable.
- La cantidad de porros que fumaba la gente haciendo que el aire pasase a ser totalmente irrespirable.
- Lo que me rayé por no poder respirar.
- Lo pasados que llegaban algunos al final de la noche.
- Lo que me rayaron los pasados.
- Tardar más de 2 horas desde que salí del festival hasta que llegué a casa.
- El esguince cervical que me produje en el búho-metro al quedarme dormido.
Tuesday, July 10
DGT y playa
No es la primera vez que hago esta idiotez y tengo para mí que esta es la causa fundamental de que en los últimos 100 kilómetros no me soporte ni yo, de que a pesar de que llegue a casa a las 12 de la noche no me pueda dormir hasta las 2, y de que empiece la semana con pie cambiado. Así que hacedme/los/les/las caso y descansar cada dos horas de viaje, turnaros con alguien que os acompañe, y nada de sexo ni estupefacientes al volante.
En cuanto al contenido del fin de semana, no puedo estar más contento con la elección que hice de irme al plan colectivo en lugar del individual. Por supuesto que este último era excelente, pero había infravalorado el primer plan porque no me lo habían explicado con detalle. Si en lugar de decirme “Vámonos el fin de semana a la playa” me hubiesen dicho “Vámonos aquí”
No lo habría dudado porque yo no soy muy de arena fina, y en igualdad de condiciones entre los dos planes, el último tenía el atractivo de lo nuevo.
El relajamiento fue absoluto y la alimentación copiosa, vamos, que comimos y bebimos como si no hubiese mañana.
De vuelta a Madrid, me encuentro con que el verano que no termina de romper y que yo sigo sin ponerme los trajes propios de estas fechas. Aclaro: los trajes propios de estas fechas son los trajes claros y finos que no dan calor, y la vestimenta blanca con pañuelo rojo de San Fermín.
En el trabajo estos días estoy de formación con otros compañeros de la empresa que han entrado hace poco. Algunos vienen de Barcelona, otros de Valencia, otros de Portugal… Todo muy cosmopolita, ya veis, pero puedo resumir mi primera impresión de estas cuatro semanas en estos 5 puntos:
- El físico medio de la gente supera el rango “Estar muy bueno/a” y más de una llega incluso a “Estar que se rompe”.
- Las mujeres de esta empresa son las que más sonoramente pronuncian las eses en toda España. Este estudio incluye a las andaluzas que intentan imitar el acento madrileño, por ejemplo.
- Hay una cultura arraigada del cocimiento. Del conocimiento también, supongo, incluso en el sentido bíblico.
- Trabajan como animales.
- Son los putos amos de lo que hacen. Así que tanto cuecen como enriquecen.
Finalmente, hoy he venido a dormir a casa de mis padres porque mi padre se ha dado un golpe con el coche y aunque él no se ha hecho nada, el coche ha quedado para darle 50 manitas de chapa y pintura. Siguiendo los consejos del principio añadiría que a partir de cierta edad utilizaseis el transporte público u os quedaseis en casa arrancándoos las costras, pero sé que no me vais a hacer ni caso porque sois todos unos cabezones, así que mejor me callo y me voy preparando para el fin de semana, que viene el Summercase.
Friday, July 6
Contrastes
También ha habido otros cambios, como que me he ido temporalmente a vivir con Berlín, que es distinto a irme a vivir temporalmente con Berlín. Aún así sé que esto suena muy bien y muy maduro, por eso lo voy a dejar ahí y no voy a dar más explicaciones. No pienso hablar de los 15 minutos que tardo en llegar andando al trabajo, ni del aire acondicionado, ni de la oferta ocio-consumista de la zona en la que vive, ni de que mi madre se ha ido y ya se me ha vaciado la nevera, … De nada.
Respecto a lo del consumismo, ahora que he trasladado mi sede labo laboral de la zona preferida por el moderneo a la zona más exquisita de Madrid, me maravilla cómo ha podido escapárseme la habilidad que tienen para convivir en menos de 2 kilómetros dos culturas tan marcadas y tan distintas.
De un lado el Mercado de Fuencarral, del otro el ABC de Serrano. En una esquina del cuadrilátero Fenchurch, Duffer, Carhartt, Zoo York o Franklin & Marshall. En la otra Burberry, Hackett, Louis Vuitton o Gaultier. En una acera, conversaciones sobre sexo, drogas y policía; en la de enfrente partidas de bridge, perlas salvajes y hora del té.
Dura prueba para alguien como yo, que por norma general tiendo a ser un John Doe, un Juan Nadie, y adoptar las costumbres que observo para no chirriar con mi entorno. Puedo acabar con una esquizofrenia peliaguda.
Por lo demás poca cosa. En ocio puro, el concierto del jueves de TV On The Radio estuvo bien, sin más. El del Perro del Mar… mejor os compráis el disco que la entrada del concierto. No tengo tiempo para hacer una crónica detallada de las que me gustan. Ya empiezo a tomar copas con los compañeros del trabajo. En casa de Berlín no hay Internet y no puedo leer ni blogs, ni mis correos personales. Muy mal.
Este fin de semana tenía dos planes. Uno muy zen que consistía en ir Elliot y yo solos a su casa de Altea a pescar al curricán, bucear y tomar cervezas viendo atardecer desde el mirador que tiene por casa. El otro, un plan de barbacoa en grupo en otra casa de la playa.
Al final me apunto a este último, y ahora que lo escribo me doy cuenta de que sigo sin saber por qué.
Buen fin de semana a todos.
Thursday, June 28
Y vodka
Una vez sentado y para no perder el tiempo, os cuento que el sábado, después de andar de compras con Dwalks por Fuencarral, acabé en la tienda donde compré “nuestro” traje gastándome en 5 minutos los 200 eurillos extras que había ganado esa mañana en 4 horas. En esta tienda me tienen cogida la medida: cada vez que voy consiguen que me lleve algo. Ya hasta me hacen descuento por ser cliente habitual. Me sentí tan señora de Beckham, tan reina de Inglaterra, que no quito ojo del calendario esperando volver.
Mi última adquisición ha sido una bolsa de viaje mezcla “bolsa de Bjorn Bjorg para las raquetas” vs. “bolsa de Homer Simpson para ir a la bolera”. Espectacular.
Por la noche celebramos el cumpleaños de Shelliot, la increíble y bellísima mujer de Elliot que nos preparó una fiesta que solo habría sido mejor si nos hubiera llevado de gogó al tipo de la chaqueta que baila en El Sol.
En cuanto al trabajo, sigo adaptándome. Y no es fácil, no os vayáis a creer. En esta/mi-nueva empresa la selección de los empleados se hace valorando tanto capacidades como follabilidad. Creo que ya comenté en un post anterior lo importante que es la follabilidad para conseguir cosas en la vida. Reduciendo este planteamiento a su esencia, afirmo que la Humanidad se divide en gente follable y fracasados.
Es un hecho que los minutos tienen 60 segundos; es un hecho que los altos ganan más dinero que los bajos; y no os engañeis: vuestro grado de éxito depende directamente del número de polvos que os echaría vuestro jefe/a.
Dejando este tema a un lado, es increíble lo buena que está la gente en esta empresa.
Por no seguir hablando de trabajo os cuento que mañana voy a cenar, Dios mediante, con Elza, Kurt, y Dwalks a un restaurante en el que habrán de tratarnos como las personalidades que somos si no quieren que les azucemos a Kurt, quien después de haber experimentado las excelencias del servicio escandinavo no tiene actitud de pasar ni media a los ensoberbecidos atendedores de mesas que sufrimos en España.
Y beberemos vodka.





















