Tuesday, November 23

prueba superada


Ahora mismo Ramonchu García debería estar dándome palmotadas en la espalda mientras yo me doy golpes de pecho con Dwalks.

Como buen U2 fanadicto se ha ido esta tarde a Gran Vía a comprarse calentito el último disco: "Vertigo". Le he acompañado con una doble intención: ver qué podía encontrar en Madrid Rock, y ver si podía resistirme a comprarlo.

"Mira, lo hay sólo en CD, lo hay con DVD y lo hay incluso con un libro", me decía Dwalks sujetando los tres formatos de Vertigo entre sus manos. "La verdad es que al libro le pueden dar por donde se meten los indultos", interpretación libre de lo que me decía el bueno de Dwalks mientras realmente pensaba "estos hijos de puta no hacen más que ponernos los dientes largos o sacarnos los billetes".

Finalmente se ha autoconvencido de que era mejor comparse "Vertigo" de U2 y "Different Class" de PULP, a tener un libro que no se habría leído completo ni siquiera una vez.

¿Y dónde está el mérito? En que he salido de la tienda sin haber sacado la cartera del bolsillo. Se que no me conviene crecerme, pero ahora mismo tengo una sensación de control taaaaaaan satisfactoria.

Monday, November 22

cambio de imagen

¡No, no, no! Que sigo siendo yo, el Would de siempre, pero con un nuevo look.

Igual que hay gente que cuando tiene un mal día se va de compras, o cambia su peinado para simbolizar que se rompe con algo, he decidido lavar la cara de mi blog. Como no soy un virtuoso del ordenador (lo más que he escrito ha sido LOAD "" => ENTER), me tengo que ajustar a las plantillas que pone Blogger a nuestra disposición, limitadas ya de por sí, y he elegido el azul porque me transmite tanto o más que el verde.

No suelo ser fiel al timbre del móvil, el salvapantallas del ordenador, ni la colonia. ¿Por qué iba a serlo con el aspecto de mi blog? Además, estoy teniendo un día horrible en el trabajo, estoy muerto de cansancio porque el fin de semana ha sido duro, y para rematar, cuando ha venido mi mejor amigo del curro y quería romperle las orejas con el día que estaba teniendo, me doy cuenta de que su día estaba siendo aún peor (molars out), y le he tenido que dejar antes de que empezase a arrojarme bolis, tijeras y quitagrapas.

Wednesday, November 17

searching for controversy


Primero fue el pan integral, la sacarina, la leche desnatada...

Aburridos después de haber conseguido algo útil para la Humanidad, y puestos a apretarse los tornillos y llenarse los bolsillos, las batas blancas sacaron la Coca light, el Philadelphia light, y Cola Cao light.

En pleno siglo XXI, el reto es aún mayor y se adentra en el mundo animal: ratones SIN pelo, gatos que NO dan alergia,...

Pero en la vanguardia de todo este desenfreno de quitar la esencia de las cosas, (¿a quién demonios le apetece que el Cola Cao no tenga grumos?), el alcalde de Igualada decidió un día levantarse de su sillón con el bastón de mando bien sujeto y hacerse famoso.

Donde otros habían triunfado con frases como “Que te meto dos yoyas”, “Para chulo, chulo, mi pirulo” y “Lo juro, me acosté con el diestro y en la primera noche nos pegamos 7 polvos”, él se hizo un hueco con su bautismo laico.

Bueno, realmente lo hizo utilizando a un niño, a quien sin pretenderlo han convertido en el mayor niño-colleja potencial, y al que le inculcaron oficialmente, imagino que no gracias a la imposición de manos del alcalde, los valores de libertad, igualdad y respeto al niño. El emotivo acto estuvo acompañado de canciones y la lectura de un cuento (descarto Blancanieves, por su menosprecio a los pequeños, a los que solo llama por sus despectivos motes; y apunto a La Cenicienta por la lucha de clases que trasciende sus páginas, o El Flautista de Hamelin, para que el niño crezca sabiendo lo que es ser un líder).

Muy aburridos tenían que estar en ese pueblo para que a alguien se le ocurriera algo así. Supongo que, una vez iniciado el chico en la fe laica, a los 18 tendrá que decidir si jura la Constitución, la Carta de Derechos Humanos y el Protocolo de Kioto a modo de confirmación.

Atención que este alcalde promete superarse. Lo siguiente.... la paella sin arroz.

Monday, November 15

resfriado

Era inevitable. Tenía que caer como hago siempre por estas fechas, o antes, o después. Da igual, el caso es que siempre tengo que pasar por unos días en los que los ojos se me quieren escapar de las cuencas, las narices pierden más líquido que mi cuenta corriente y mi cabeza palpita al ritmo de "the roof, the roof, the roof is on fire".

Estaba claro que los espectaculares días soleados, en los que ni siquiera las estelas de los aviones interrumpen la continuidad del azul del cielo, y el frío polar que los acompaña (risa le daría esto a un tío de Vladivostok), iban a traer las inevitables consecuencias. Por cierto que el sol está bien para calentar, pero cuando estás resfriado y tienes las pupilas dilatadas, darías una oreja por conseguir unas buenas gafas de sol.

Como castigo por haberme resfriado, me he autoimpuesto escribir 100 veces a mano: "No desafiaré al frío en calzoncillos y manga corta". O lo que es lo mismo, pero mucho más largo de escribir: "Me abrigaré para jugar al fútbol y cuando salga me pondré algo más de ropa". Y es que no se puede retar al frío de noche y en calzoncillos, a menos que te hayas abrigado con media botella de vodka, y ni siquiera así es seguro que te libres de agarrarte un gripazo.

Los síntomas de mi resfriado son los comunes: dolor de cabeza, dolor muscular, congestión nasal y ocasional fiebre. Pero además se apodera de mis tripas una desmedida y poco apaciguable hambre. Hambre que únicamente puedo saciar temporalmente comiendo algunas de las cosas de las que me normalmente me privo.

Esta mañana he desayunado, 400 ml de leche, aprox.; 3 galletas del Príncipe de Berkelar (¿se escribía así?) (¡¡¡¡galletas con chocolate!!!!); 1 bollo de leche untado con margarina y con azúcar; y una rodaja de melón. Todo a las 06:30 de la mañana. No está mal, teniendo en cuenta que normalmente solo desayuno la leche y un kiwi.

Para completar la dieta, me acabo de comer un Kinder Délice: 17,6 g de hidratos de carbono + 11,6 g de lípidos + 2,5 g de proteínas + 1,7 g de fibra alimentaria; "pastelito recubierto de cacao con relleno de leche. El equilibrio justo entre nutrición y buen gusto". Demasiado tentador para un día con gripe.

Por cierto, ¿alguien conoce algo PEOR que los anuncios de Kinder?

Friday, November 12

cheers

Estaba escribiendo en el ordenador de casa, que enciendo una vez cada dos o tres meses (literal). Es un potente 386 de última generación, con un ventilador que suena como el motor de un Fokker al despegar (más de una vez me he echado la mano al cinturón por inercia), y al que hasta hace no demasiado tiempo tenía enchufada una impresora de agujas, que tuve que jubilar porque se negaba a admitir que las cosas no son blancas o negras, sino que hay distintos tonos de grises… ¡incluso colores!

Para amenizar el rato delante de la pantalla, he conectado el Winamp, versión MooAMP gracias a una skin cachondo de manchas blancas y negras que hacen que el reproductor parezca una vaca lechera, y he abierto una carpeta, con el explícito nombre "ABC", con canciones que me bajé en el ordenador de la universidad en mis últimos días de estudiante. Han empezado a sonar Alanis Morrisette, All Saints, Ana Belén, … Bette Midler, Bob Dilan, Bobby Vinton,… Carlos Santana, Carlos Vives, Cheers… ¿Cheers?

Woooooouuuuuuld. ¿Quién no ha soñado con ser un Norm, con tener un lugar donde "todo el mundo conoce tu nombre"? Un sitio para ir cuando sales del trabajo a las mil y con ganas de patearle el culo a alguien. Todos deberíamos tener un sitio así, donde dejásemos los problemas en la puerta y algún ratero estúpido se los llevase en un descuido. Ahora bien, esto no es algo que se consiga de la noche a la mañana, sino que hay que ir cultivándolo. Bien a base de infinitas cervezas con los colegas, de propinas generosas, o de gritar con la vena del cuello hinchada: "esta ronda la pago yo".

Yo como a la cerveza solo soy aficionado, eso se lo he dejado a los profesionales, y he creado mi propio Cheers en el gimnasio del barrio. Quizás esa terapia que masajea mi mente al escuchar los horribles chistes sexistas del pescadero, las fanfarronadas del ligón, y el apabullante desenfreno laboral del yuppie, por citar algunos ejemplos, es lo que me tiene enganchado a los 4 hierros chirriantes, deslucidos, y que nadie que no se haya puesto la anti-tetánica debería tocar, del gimnasio. Siempre encuentro con quien hablar de fútbol, de tías, de la gente del barrio, de tías, de cine y de tías. Eso relaja… y es enormemente adictivo, aparte de la liberación de endorfinas que produce el ejercicio.

Acaban de sonar Cher y Chris Isaak. Entre bastidores anda Cindy Lauper, no la hagamos esperar. Cheers!

Thursday, November 11

telling stories

Mis padres han hecho un buen trabajo con mi educación, lo sé. Pero entre ellos y los curas agustinos, me han dejado tarado para competir en igualdad de condiciones con el resto de la humanidad. ¿Y qué es eso que me coloca en inferioridad? Pues ni más ni menos que mi patente incapacidad para mentir.

Bueno, para ser justo, no estoy del todo inhabilitado para resistir en esta sociedad depredadora de vírgenes y lechones. Mi agudo sentido de la supervivencia me ha permitido salir de algún aprieto con poco más que una mancha en los calzoncillos.

Un "mi perro me ha comido los ejercicios", o "esto no es lo que parece", podrían ser perfectos ejemplos de las excusas más elaboradas que pueden invadir mi mente y salir de mi boca en los 1,4 segundos de que dispongo cuando la he cagado y a alguien le ha llegado el tufo. Supongo que las veces que he salido con éxito de una situación así, si acabar empapado en sudor y con un tic en el ojo puede llamarse éxito, ha debido ser porque mi aspecto no les invite a pensar que sea un CI < 10, y crean que solo estos últimos serían capaces de "inventar" algo tan estúpido.

Sin embargo soy incapaz de mentir para aprovecharme de nada/nadie. Solo mentiras defensivas. "Soy un mierda, miento para follar y encima no follo mucho" dice nosequé prescindible actor en la gran película "Mentiras Arriesgadas", protagonizada por el gobernador de California y la mujer que deja de hacer cine para no verse con arrugas en la pantalla. Ese es un ejemplo de algo que jamás podría hacer.

Por otra parte (Retrato de Dorian Gray), ¿por qué somos sinceros con los demás? ¿Porque nos importan, o por puro egoísmo? La horrible sensación de culpa por haber mentido, me obliga a decir la verdad, y supongo que no soy el único. Debe ser así, que prefiero decir "Se me ha roto el mando a distancia" (sí, mejor "se me ha roto" que "he roto", la mala hostia que entra al oírlo es menor), que juntar los trozos para que no se note y que se le deshaga en la mano al siguiente en cogerlo; o decirle a un amigo "creo que te he borrado tu carpeta personal", en lugar de abrir una nueva con su nombre y llenarla de fotos guarras para que no lo note.

* CI: Coeficiente Intelectual (lo he tenido que buscar en Internet).

Monday, November 8

se masca la tragedia

La conciencia no me deja en paz desde hace exactamente 25 horas y 54 minutos.

Memento

- 25 horas y 54 minutos antes: yo me encontraba en el PUMA store de Munich, feliz como cuando mi padre me traía sobres de cromos para la colección de la liga de fútbol, pero con un sentimiento de culpa peor que si rompes una figurita de porcelana en una fiesta en casa de un amigo. Justo la que su padre le regaló a su madre por su vigésimoquinto aniversario de boda.

- 10 minutos antes estaba en la planta de arriba, mirando LAS ZAPATILLAS (¡VED ESTO POR DIOS!), con un creciente sentimiento de pelele en manos de un consumismo irresponsable y terriblemente aflictivo. "Piensa en lo cómodas que son, y piensa en lo bien que van con el suéter".

- 25 minutos antes estaba en la puerta de la tienda, con mi hermana y sus amigos fuera esperándome mientras yo agarraba un suéter con cremallera, como un niño tira de la manga del abrigo de su madre para que le haga caso. Carita de pena y lágrimas incluidas, natürlich. Ante tan patética imagen, el ángel caído del consumismo, el servidor satánico de VISA, Missy, dijo las palabras mágicas: "Tan solo pruébatelo, a ver cómo te ves con él". Entre un "pero qué cabrona eres" y un "pues me queda bien" solo hubo un cambio de talla.

- 40 minutos antes estaba hablando con Schnee, acerca de unas preciosas zapatillas azules, no a la venta en España: "No me las compro, me encantan, pero es un capricho y seguro que en 2 horas se me ha olvidado". Ya, ya, ¿dónde habré oído yo eso antes de unos llantos pusilánimes y desconsolados?

- 1h 15 minutos antes yo me reía del consumismo de la gente en la galería más cara de Munich, mientras disfrutaba de la decoración minimalista de los escaparates, y de la propia galería.

Consequences

A pesar de haber rechazado la camiseta de manga larga que claramente completaba el kit, no puedo parar de pensar en el mes y medio que tengo que comer de sandwich para recuperar el dinero. Se avecinan tiempos difíciles amigo Sancho.

Collateral results

Uno de mis hermanos me ha llamado esta tarde y me ha preguntado "adelantándose a los acontecimientos" mi sueldo bruto al año. Trabaja en banca y probablemente le tenga que pedir un crédito para comprar un chiscón donde meter este cuerpecito que Dios me ha dado. Quizás no deba enterarse de lo que he hecho este fin de semana. Creo que será lo mejor mientras empiezo a disfrutar de la fragilidad de mi sentido de culpa.

Wednesday, November 3

miércoles 03

1. Elecciones USA.

Esta mañana me he levantado escuchando la radio y me han recordado que los americanos celebran hoy un día grande de su democracia y se han tirado todos a la calle a votar. Lo curioso es que los medios de comunicación españoles les prestan más atención que a las elecciones autonómicas de aquí. Algo no anda del todo bien.

A estas horas de la tarde, los periódicos digitales ya anuncian que Kerry ha felicitado a Bush por su victoria, supongo que es que los americanos no han visto esta semana el Canal +. Encima la bolsa ha subido 175 puntos en el Dow Jones ("Wall Street celebra la victoria de Bush con un fortísimo ascenso"), debe ser que a los que manejan la pasta allí les viene mejor que nada cambie.

¿Y nosotros ahora qué hacemos? ¿Les volvemos a meter en el desfile para llevarnos bien con ellos?

2. De compras

He ido a mediodía a comprar un CD para una amiga. Voy este fin de semana a su casa de Munich y le llevaré un detalle, además de la típica comida. Tengo lista una bolsa con comida a lo Paco Martínez Soria, que cuando entre a mañana a la reunión con la maleta se me van a tirar todos a morderla. Menudos son estos bárbaros.

El caso es que he entrado en el templo del vicio, la casa de la perdición, el lupanar de los sentidos: la FNAC. Iba a comprar el CD de Juanes y ya que pasaba por allí he echado a la cesta el disco de Tom Waits, Real Gone, y he tenido en mi mano otros dos... que he dejado en la estantería con temblores en las manos.

Luego me he ido directo a por los libros que encargué a Iki para que me trajese la semana pasada de California, pero que no encontró. Claro que no creo que los fuese a encontrar entre los bikinis y los tangas de rubias siliconadas. "The five people you meet in heaven" de Mitch Albom (#1 New York Times Bestseller), y "Vernon God Little" de DBC Pierre (Winner of THE Man BOOKER PRIZE 2003) han tenido la suerte de caer en mis manos antes que "The Book of Illusions" de Paul Auster y "Eleanor Rigby" de Douglas Coupland.

Gracias a Dios me estaba meando vivo y he tenido que salir corriendo de allí. Beber dos litros de agua es algo que debería hacer siempre que antes de visitar la FNAC o Madrid Rock.

Eso sí, el carnet de socio de la FNAC acaba de engrosar mi cartera en 1,2 milímetros exactamente.

3. Ojito con los weblogs.
Si a uno le pueden despedir por publicar fotos más o menos comprometidas, a mi seguro que en adelante no parará de llegarme publicidad de la FNAC, el Blockbuster y Madrid Rock. Esos cabrones me tienen bien cogido por las pelotas.

Thursday, October 28

fauna humana: I. Suburbana (y iii)

Tedio. Ya me propuse no volver a escribir por entregas porque me aburre recurrir al mismo tema, y porque imagino lo que debe suponer para quien recale en este remanso de insania. La elección es difícil: colgar un post de 50 cm (estilo Dwalks y su odisea en Newark o Canarias 2004), o desterrar durante más de una semana o dos cualquier atisbo de sorpresa y originalidad. Cuestión de momentos.

- El sobao. Categoría: tirado. Aunque pertenece a la misma categoría que el borracho, se le distingue sin dificultad por su caída de ojos nada seductora que suele ir seguida de la caída de la cabeza entera, hasta que el cuello no da más de si, y se produce un efecto rebote y choque de la coronilla con la pared. Tan curioso como divertido.

- El niñato. Categoría: tirado (populosa categoría, sí señor). Cubren el suelo del vagón en torno a las puertas que no se abren. Sus animadas conversaciones sobre los botellones en los que se ponen hasta las cejas de minis de calimocho (¿dónde quedó el agua de Valencia?), están a la altura de su insolencia cuando se les pide paso porque están molestando. Sus complementos favoritos: móvil con el que jugar, camiseta del Ché y carpeta de apuntes forrada con dibujos de hojas de marihuana.

- El artista. Categoría: Mendigo La ver. 4.1. del mendigo en su evolución darwiniana natural incorpora flautas peruanas, guitarras, acordeones, CD-player portátiles y panderetas. Evolucionados para subsistir, superan con creces la ver. 3.0 (poeta que recita en el vagón), o la obsoleta ver. 1.2 (mendigo que recurre a remover lo peor en nuestra conciencia para obtener unas monedas de nuestros bolsillos).

- El dubitativo. Categoría: Desconfiado. Caminan seguros por los pasillos, pero cuando se acercan al pie de las escaleras mecánicas, se detienen y permanecen mirando pasmados cómo los escalones, con sus rayas y su hipnótico brillo metálico, avanzan inicialmente como una cinta y luego se levantan. Uno, y otro, y luego otro. Pueden pasar tres o cuatro hasta que eligen el suyo, al que se suben de un saltito. Una vez en el escalón sienten el alivio de una dura prueba superada y la excitación de saber que al final de la escalera les espera la complicada tarea de bajarse de ella. Provocan estados de crispación aguda en los correpasillos comunes.

- El peregrino. Categoría: Dwalks. Categoría en honor del autor de su aguda descripción en el comentario de la segunda entrega: "Mi actitud consiste en meterme en el último vagón de Gregorio Marañón e ir caminando hacia delante durante el trayecto hasta Alonso Martinez, con el único fin de bajarme en el primer vagón porque me viene mejor esa salida. El problema es la cantidad de bandazos que pega el tren durante su recorrido, provocando sucesivos rozamientos pélvicos con los pasajeros que están quietos". Cuidado Dwalks, he visto denuncias de acoso sexual por mucho menos que eso.

Vendedores de la ONCE, vigilantes de seguridad, manteros... quedan muchos por glosar y muchos más por catalogar. Sólo hay que abrir los ojos. Os animo a ello.

Monday, October 25

fauna humana: I. Suburbana (ii)

[...]

Antes de continuar, y a modo de introducción de esta segunda entrega, quisiera recordar que lamentablemente, todo lo aquí escrito ha sido extraído de la realidad, aunque en muchos casos hubiese sido un placer poder decir eso de "... y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia":

- El lector. Categoría: cultureta. Individuos inseparables de sus ejemplares del El Señor de los Anillos, El Código da Vinci y Los Pilares de la Tierra, que cuando relajan sus pretensiones culturales en beneficio de las informativas y se compran el periódico del día, suelen ser parasitados por uno o varios individuos molestos de los comúnmente conocidos como "lectores por encima del hombro", especialmente si se trata de prensa deportiva.

- El sucio. Categoría: hediondo. (Hediondo: 1. adj. Que despide hedor; 2. Que resulta moralmente ofensivo u obsceno). Su variante matutina comprende: no ducha + no cepillado de dientes + café solo + cigarrillos = alitosis severa acompañada de principios de podredumbre en las axilas. La variante vespertina incluye además: limpieza de uñas in situ, con aplicación a narices y orejas, con la sola ayuda de sus habilidosos dedos (he visto prestidigitadores mucho más torpes, lo reconozco). Aviso: no acercarse. Peligro de nauseas o desmayo.

- El diyei. Categoría: ¿qué, que no? Cazadora bomber verde o negra de Alpha Industries, crestas a los lados de la cabeza formando una corona/cenicero, pantalones vaqueros azules de pitillo, zapatillas deportivas de última generación, y auriculares, cuanto más grandes mejor, que ponen a todo el vagón a ritmo de PUM-PUM, PUM-PUM progressive-techno-house-electrónico-rythm&jump-chunda-choni. Su confianza en sí mismo hace que piense que esta es la mejor manera de atraer a las nenas que haya en el vagón. Presenta incompatibilidades con el lector.

- El borracho. Categoría: tirado. Justo antes de entrar en el Metro, pronunciaron su último "¿Qué, tomamos la penúltima?" del día. Bien por su propio pie, bien porque un amigo los haya dejado allí, parecen marionetas con las cuerdas rotas en los asientos, sin destino, sin rumbo, únicamente pasando estación tras estación hasta que el tren de la vuelta o alguien les despierte para preguntarles dónde quieren bajarse. Provocan más compasión que rechazo, si bien la variante "Asturias patria querida" produce justo el efecto contrario.

[...]

Thursday, October 21

fauna humana: I. Suburbana

Hace unos tres años, en la inauguración de una línea o en la apertura de una estación de Metro, Francisco Umbral (Yo he venido aquí a hablar de mi libro), dijo que el Metro era la carroza de los pobres. Esto indignó a muchos, que deben considerarse muy ricos, o a los que el Metro debe parecerles mucho más charming que el taxi.

El caso es que a mí, a lo que me recuerda el Metro de Madrid, es a una reserva natural humana. Cada vez me parece más estar dentro de una de las películas de Mad Max: individuos de todos los pelajes confluyen en los pasillos del Metro, conviviendo en armonía la mayoría de las ocasiones. Existe un equilibrio entre las categorías humanas que circulan por allí, y que sin llegar a la antropofagia, mantienen ese equilibrio de manera basculante, donde la mayoría la posee un grupo u otro en función de si el lunes a las 8 de la mañana o viernes a las 22.00.

Estos son los 12 grupos más representativos que he encontrado a lo largo de mis años de viajes:

- Beep-beep o correpasillos común. Categoría: Velocidad. De estos hay un montón. Gente que va con toda la prisa del mundo porque bien han tardado más de lo que pensaban en hacer de vientre por la mañana, o porque ese día han olvidado programar el vídeo y se están perdiendo el comienzo del capítulo de Friends. Para que les dejes pasar, suelen ponerte la mano en el hombro, el lomo, o te empujan directamente.

- El perseguidor de puertas. Categoría: Obsesivo. Esa persona que espera al tren, de pie sobre la línea amarilla y mirando el cartel para ver cuántos minutos quedan para que llegue, y que cuando queda un minuto, mira a su reloj descontando los segundos. Aparece el tren, entorna los ojos y fija su mirada en una puerta, elección tal vez aleatoria, y ya no la levanta de allí. Mientras el tren entra en la estación frenando, el perseguidor de puertas, comienza a caminar o correr a lo largo del andén según la velocidad del tren. Nunca te interpongas en su camino. Distraerles de su objetivo puede desencadenar episodios de histeria.

- El sprinter. Categoría: Obsesivo/Velocidad. Probablemente, la evolución natural del perseguidor de puertas. Cuando una puerta del tren se coloca delante de uno de estos sujetos (si no es que se la ha perseguido antes), se aprietan contra ella, agachan la cabeza y.... antes de que salga nadie del vagón, ellos ya se han sentado en el único asiento libre que quedaba, dejando el camino sembrado de ancianos y carpetas de estudiantes esparcidas por el suelo. "Te jodes chaval, paró la música y tú te has quedado sin silla. Estás eliminado", parecen decir con su mirada triunfante.

[...]

Monday, October 18

cinefagia

Ayer volví a equivocarme. Tenía dos películas para ir a ver: “Super Size Me” y “Hellboy”. Elegí la segunda: MAL.

De siempre me han gustado las películas de acción. Cuantas más patadas, puñetazos y tiros, mejor. Supongo que el gusto por las patadas lo cogí viendo películas de Bruce Lee; por los puñetazos, con las de Bud Spencer (bueno, también los tortazos con la mano abierta); y por los tiros, viendo al Equipo A. Hoy es algo con lo que tengo que vivir, aunque tampoco me avergüenzo de ello.

Soy fan del cine comercial, cuanto más de masas, mejor. Mis películas favoritas de cine moderno son las que uno puede esperar de alguien como yo: Gladiator, Braveheart, Matrix (la primera) y ¿¿Moulin Rouge?? Aunque también soy capaz de tragarme, como ya he contado, películas chinas en las que no sucede nada en 2 horas de metraje, por puro placer visual y estético.

El caso es que ayer opté por Hellboy, una película donde un demonio rojo que se afeita los cuernos como los toros, y sus colegas, que perfectamente podrían ser miembros de los X-Men, hacen la misma labor que Will Smith en Men in Black: trabajar para el gobierno americano eliminando seres de otros mundos. Demasiadas referencias y pocas cosas nuevas.

Después de 2 horas y 10 minutos de saturación de colores, sonidos e imágenes impactantes, sales del cine preguntándote... absolutamente nada. Sólo es cine entretenido para pasar el rato y que no te quita las ganas de comerte un Big Mac a la salida, si es que se tiene alguna.

Perfecto para alguien que no busca la redención a través del cine y que no soporta el endiosamiento autodestructivo de las referencias del séptimo arte español.

Thursday, October 7

humanidad


Gracias a Dwalks descubrí el gran talento de Coupland. Buenas novelas asequibles para alguien con dificultades para descifrar textos que no incluyan ecuaciones en dos párrafos seguidos, ni gráficos de barras.

En Life After God encontré un tema que aparece de nuevo en Hey Nostradamus! y que utilizo con alguna frecuencia para hacer ejercicio mental: ¿Qué es lo que nos hace humanos? ¿Qué nos diferencia de los animales?

Generalmente no consigo más que acabar con dolor de cabeza y de mal humor, y esto no me diferencia mucho de los monos que aparecen en los documentales, y los ataques de frustración violenta que sufren cuando no alcanzan el plátano que el científico desaprensivo les ha colgado, a la altura justa, para que lo acaricien pero no puedan agarrarlo.

Si no recuerdo mal, Coupland encontraba diferencias en que los humanos escribimos, fumamos y hacemos fitness. Totalmente cierto, demoledoramente básico. Bueno, yo ni siquiera fumo, así que eso me deja un escalón evolutivo por debajo, supongo.

¿Y?

Llevo media hora con el post abierto, solo se me ha ocurrido que yo llevo corbata y ya me está entrando el dolor de cabeza. Recordadme que no vaya al zoo, no sea que no me dejen salir.

Monday, October 4

un lunes cualquiera



6:25 Suena el despertador. Después de un buen fin de semana en el que he dormido tan poco como en los anteriores, hay que madrugar. Hoy a las 8 empiezan las clases de inglés (debo perfeccionar mi Gelou, ai am Would) y no puedo llegar tarde.

Estoy muerto de hambre y de sed. ¡Mierda! ¿Quién coño se ha acabado el zumo de naranja? Me como un kiwi y voy corriendo al baño. Uyyy, qué bien se queda uno. Ahora a ducharme. Me desnudo y veo en el espejo una marca en el hombro que el médico no debería ver. ¿El médico? ¡Mierda otra vez! Hoy tengo reconocimiento y ya he desayunado ¿daré positivo en kiwi en el análisis de sangre? ¿Y con qué lleno ahora el bote de la muestra de orina si ya no me quedan cervezas del Carrefour?

7:15 Estoy en el Metro. Hace calor y tengo mucho sueño. Subo al tren, avanzamos dos estaciones y caemos en la casilla de la cárcel. Perdemos dos turnos y nos tenemos que bajar porque hay una avería. ¿Ya he dicho ¡mierda!?

8:20 Se arregla la avería. Mis compañeros de clase se estarán diciendo Good morning y yo me entretengo viendo pasar dos trenes en los que solo se adivinan manos y caras aplastadas contra los cristales. Se abren las puertas y ¡PLOP!, parece que hayan descorchado una botella de cava. Subo al tercer tren que pasa, maldiciendo y con ganas de romper algo.

8:50 Llego a la oficina. ¡Buenos días! le digo a mi jefe. "Would, necesito el presupuesto" contesta él. ¡Mierda, lo olvidé!

10:00 Estoy en la clínica listo para el reconocimiento médico.

11:40 Sigo listo para el reconocimiento, pero parece que soy el único que se ha dado cuenta. ¿Cómo puede ser que tengan a la gente con un bote caliente con su orina entre las manos y el estómago vacío desde las 6 y media de la mañana?

A mi derecha tengo una compañera de sufrimiento que me va a volver loco. Lleva desde que he llegado rascándose la cabeza. Ris-ras, ris-ras, ris-ras. Se va a meter el dedo por la nuca y lo va a sacar por la boca.

Hace un descanso con el dedo y comienza a dar golpecitos en el suelo con el tacón de los zapatos. TOC-TOC-TOC, TOC-TOC-TOC.

Y ahora todo junto: Ris-TOC-ras, ris-TOC-ras, ris-TOC-¡¡¡¡SEÑORA, POR DIOS!!!!

Enfrente tengo una pareja de unos 33 años. Él, que viene de acompañante, le mira a ella a los ojos, le habla a la orejilla y la besa en los labios... otra vez.... y otra... y... ¡por favor, que alguien me traiga un café solo! ¡Y sin azúcar, que el dulce me lo ponen estos dos!

En fin, que paso a la consulta, me tengo que desnudar, me meten algo en las orejas, me ponen un hierro helado en la espalda y me sacan la sangre. ¿Esos guantes no son para una exploración rectal, verdad?

Al menos me dice que mis 44 pulsaciones por minuto son buena señal y que al haber adelgazado 3 kilos me he quedado en mi peso ideal. Algo bueno tenía que pasar.

Wednesday, September 29

la mochila


Acabo de cenar (huevo + atún + lácteo) antes de bajar al gimnasio, así que ahora tengo que hacer por lo menos 30 minutos de digestión antes de ponerme a dar pedales como los locos o de liarme a hacer abdominales hasta perder el conocimiento.

Por cierto, es verdad que se puede tener la mítica, atractiva y apetitosa "chocolatina", y aunque no es fácil llegar, lo difícil, como dicen los monstruos de Operación Triunfo, es mantenerse. El hambre, los malos hábitos y las lesiones consiguieron que no me durase más de 5 meses, pero mientras duró, disfruté más que nunca cada vez que me quedaba en bañador.

Estaba en casa echando cosas a la mochila, preparando lo que me tenía que bajar, y me he dado cuenta que de un tiempo a esta parte, estoy tardando una media de 10 minutos en tenerlo todo listo y terminar el tercer y último repaso mental para creer que no me he olvidado nada, cosa prácticamente imposible. A saber:

- Toalla del ejército: muy masculina y de color verde (es del ejército, claro). Pura fachada. Yo nunca hice la mili, ya tuve bastante con ver al soldado patoso en la Chaqueta Metálica, pero me siento más seguro llevándola. Realmente tiene más que ver con su funcionalidad, tamaño ideal y mi apatía manifiesta para salir a comprar algo nuevo.

- Gel exfoliante AXE:
Suelo alternar con otros de pH 5,5 que venden en las farmacias, y uno con olor a miel, regalo de mi hermana la alemana, que parece hecho con extracto de la Granja San Francisco.

- Champú NORMAL para cabello NORMAL de H&S: No sirve el de limón, ni el mentolado, ni el de cabellos grasos, ni el de cabellos secos. ¡YO SOY NORMAL! Imprescindibles sus ingredientes para corregir la sequedad permanente que dos años de Roacután provocaron hace casi 10 años en mi piel.

- Biotherm Homme T Pur - Crema Hidratante: después de sudar dando puñetazos más que el cocinero del infierno o después de 15 minutos de baño turco, la cara también necesita una ayuda para mantenerse en forma.

- Botella de agua: los paseos a las fuentes no son el problema. El problema son los buitres que acechan volando en círculos alrededor de las máquinas esperando tu menor descuido para abalanzarse sobre el aparato que estés usando y ponerse a entrenar en charlatanes grupos de 4 que no terminan en 1 hora. Un consejo: nunca te hagas el muerto, he visto actos salvajes de carroñería.

- 30 gr de Isopure de Nature Best sabor Tutti Fruti: después de llegar a 80 kilos el año pasado (1,74 cm), hace tres meses decidí que, si iba a seguir haciendo tanto ejercicio como para tener que estar comiendo a todas horas, debería cuidar algo más mi dieta. Resultado: 74,5 kg. Un botecito para tomarme el batido nada más ducharme (homenaje a la "ventana de proteínas de Microserfs"), un imprescindible también en la mochila.
Nota de opinión personal: Mucho mejor Isopure que Pro Whey.

Creo que ya he hecho la digestión y puedo entrenar... Imaginaos lo que falta: ropa limpia, zapatillas de deporte, gomina con ceras de frutas los viernes, vendas para no desollarme los nudillos dando puñetazos y patadas al saco de Fit-box ... olvidaré algo, seguro, igual que cuando la preparo.

Ah, claro: desodorante, guantes....

Friday, September 24

en la barra 7,50

¿Hay algo más triste que comer solo? Comer solo rodeado de locos.

Llevo toda la semana comiendo solo porque salgo de la oficina a las 14.00 para ir a la ¿clínica? de rehabilitación, y no termino hasta las 15.20, cuando todos mis compañeros están volviendo a sus mesas. Si esta semana habéis visto alguien jugando con los tenedores y los panes como Chaplin en La Quimera del Oro, o haciendo ventriloquia con la comida, como Carlos Arguiñano, ya sabéis de qué soy capaz.

El martes probé a comer un sándwich y volver rápido a la oficina, pero a las 18.00 decidí, puño en alto y con un cielo rojo sangre al fondo, poner a Dios por testigo de que no volvería a pasar hambre. Ni siquiera las barritas de cereales que guardo en el cajón para casos de extrema necesidad, como los exploradores llevan sus bengalas, consiguieron apaciguar el agujero negro que se había creado entre el cardias y el píloro.

Ayer terminé aún más tarde. Serían las 15:40 cuando concluí mis 5 ejercicios de 10 minutos cada uno para el tobillo, el masaje, el microondas en la espalda, el láser y los 15 minutos de hielo para la rodilla (no, no me construyeron con piezas de un desguace). No tenía mucho tiempo, así que entré al primer bar que encontré para comerme un plato del día sentado en la barra. Así sería más rápido. Lo que no sabía es que iba a asistir a una conversación alucinante entre la reencarnación de Akenatón, Arthur C. Clarke y Tristanbraker.

Escuchar a una señora rubia (Country Colors Tinte Sahara 20) con su copita de coñac, hablar con el camarero (uniforme triste, cara triste, figura triste) acerca de que la civilización egipcia era mucho más adelantada a la nuestra (por no hablar de los Incas, claro), y que nosotros nunca volveríamos a alcanzar un desarrollo similar, consiguió que la empanadilla se me quedase helada en los dedos, a medio camino de la boca.

A esto que llega el taxista (taxista estándar, mal encarado y humor de perros) y se incorpora al nuevo tema de la tertulia: Country Colors cuenta aún sobrecogida, 23 años después, su primer avistamiento OVNI. “¿Tú es que no crees en eso?”, me pregunta. “Señora, yo solo creo que el pollo está demasiado seco”. La conclusión a la que llegaron, lo juro, es que existe vida ahí fuera (¡Bien, Mulder!) y que nos están dirigiendo, aunque no dedujeron hacia dónde.

¿Así que nuestros hilos no los mueve ZP, sino bichos verdes con ojos almendrados de 10 cm de diámetro? “Pues no, no quiero café ni postre. Cóbreme, por favor”. Solo quería salir cuanto antes de allí a arrasar con las pilas y los víveres del supermercado para rellenar mi búnker antinuclear.

Además el cocinero ya estaba empezando a mirarme con cara de “Sabe demasiado”, y no quería acabar convertido en azúcar glass por el disparo de la recortada láser, regalo de los plutonianos, que guarda detrás de su colección de revistas de Año Cero.

Tuesday, September 21

tarjetas descuento

Abro mi cartera e inspecciono su interior. La tarjeta del seguro médico, la de la Seguridad Social, la Visa de la empresa, la de mi cuenta corriente (los del banco dicen que hay eco), el carnet del Blockbuster, una tarjeta del Kabuki Sushi Bar y... la tarjeta Iberia Plus, la del Autoclub Repsol, la de Cortefiel y el carnet de estudiante de la Escuela. Sí, y esto seguro que es poco para lo que la mayoría guardáis en el compartimento secreto de vuestras carteras, al lado de la típica foto de carnet en la que uno siempre sale peor que recién levantado de la cama con los ojos legañosos y los pelos aplastados en el más completo revoltijo(lo que no puede lograr el maquillador de Ámbar/Tamara lo consigue un fotomatón).

Al carnet de la Escuela no es que le tenga especial cariño, de hecho alguna experiencia personal me ha hecho coger cierta manía a esa Escuela y sus habitantes. Sin embargo, cuando yo estudiaba, los carnets de la Politécnica iban sin fechar, y ahora, siempre que no vayas con alianza o cogido de la mano de tu hijo, puedes beneficiarte de descuentos en la gran mayoría de los cines. Eso sí, a costa de renunciar a una pequeña porción de dignidad que la taquillera te arrebata al decirte, "Oiga, SEÑOR, es que este carnet no tiene fecha y usted parece mayor". La respuesta que más me divierte es "Sí, es que se me ha atragantado el Cálculo de primero".

El sábado, volviendo de Madrid, se me encendió la reserva del coche, así que paré a repostar en la primera estación de servicio que me encuentro, que resulta ser de Repsol. Me pongo esos guantes de plástico, que lo mismo sirven para coger la manguera del surtidor que para elegir las manzanas en el Carrefour, y lleno el depósito. Me acerco a la caja a pagar y al abrir la cartera encuentro la tarjeta del Autoclub Repsol (nosecuanto % de descuento en carburante). Le pido al cobrador que me la pase.

Según la estoy guardando, veo la tarjeta de Iberia Plus y me acuerdo que ahora, al echar gasoil, puedo volar gratis. Así que le pido al cobrador que me pase esta también. Sumo 1 miserable punto cada 15 EUR, pero oye, menos da un vuelo a La Coruña, casi.

Lo peor es que cuando salgo, todavía voy pensando en si habría conseguido puntos Movistar si hubise pagado a través del móvil.

Luego están la tarjeta de Cortefiel, que solo uso cuando me llegan a casa los vales con descuentos, el carnet de la FNAC, el de Lan Chile... seguro que me faltan un montón de carnets interesantes: el del amigo de los vinos, el del amigo de los libros, el del amigo de los discos, el del amigo de los amigos.... incluso el Carnet Madridista.

Es tal la fiebre de los puntos y los descuentos, que se extiende y está contaminando a la Administración, que lo próximo que va a hacer es el carnet de conducir por puntos. Espero que no sean los puntos del Carmageddon.

Thursday, September 16

regalos

¿Por qué soy tan calamidad a la hora de regalar algo? ´(o "Por favor, no me mires con esa cara según abres mi regalo").

A) No se qué querrá. Poco probable. Excepto en alguna rara ocasión en que una persona se me atraviesa y no me esfuerzo mucho, siempre me intereso por conocer a las personas. No es que sea un experto en el análisis social, pero tampoco soy un ermitaño que se alimenta de sopas de hierbabuena en la montaña. Además, esto sería absurdo cuando se trata de cumpleaños de amigos de toda la vida o de un hermano (con mis padres es otro cantar).

B) Se me olvida la fecha del cumpleaños. Erróneo. Antes sí que tenía que ir corriendo dos días después del cumpleaños a comprar urgentemente la primera cosa que viese en el escaparate de la primera tienda que hay saliendo del portal de mi casa; pero desde que cuento con la ayuda de mi Palm Tungsten T, no se me pasa ni uno, salvo cuando se me acaba la batería (siempre hay que tener una excusa a mano, ¿no?)

C) No me gusta ir de compras. Parcialmente cierto. Soy comprador compulsivo, especialmente cuando entro en la FNAC o Madrid Rock, por lo que trato de evitar siempre estos sitios para mantener mi cuenta corriente lo más saneada posible. No me gusta ir de tiendas cuando se que no me voy a comprar nada, pierdo la ilusión. Se está mejor tomando una caña en el bar o jugando al fútbol con los amigos.

D) Nada me parece suficientemente bueno / Si es que ya tiene de todo. Suena bien, ¿verdad? Pues es una mierda. Un consejo: nunca utilicéis esto, se puede volver en vuestra contra en las próximas Navidades.

E) Los regalos son algo más. Suena a reflexión profunda, pero es una faena, en serio. Mi dificultad para encontrar el regalo adecuado para cada persona aumenta proporcionalemnte con la intimidad que haya alcanzado ella. Si es alguien con quien tengo mucha amistad o cariño, trato de no regalarle el CD de su grupo de música favorito o el libro que siempre había querido leer. Me parecen regalos impersonales que no dicen mucho, aunque generalmente me vea abocado a comprarlos porque se me echa el tiempo encima.

F) Soy vago. No, se debe más a que me ha costado mucho tiempo engrasar la perfecta rutina de mi vida y rellenar un horario como los del cole. Saltarme la actividad programada de 19.00 a 20.00 para acercarme a cualquier tienda a comprar un regalo, es lo mismo que si me saltase la media hora de recreo. Si alguna vez os he regalado algo, y lo he comprado yo, debéis valorarlo el triple de lo que lo hicísteis cuando os lo di, así que ya estáis recogiendo los jerséis de pico y los pantalones de franela de la basura.

Gracias a Dios, he conseguido rodearme de gente tan buena como yo a la hora de hacer regalos y nadie te deja en ridículo cuando intercambias regalos de Reyes (hermana N., es la última vez que lo intentas), ni se sorprende cuando lo mejor que se te ha ocurrido regalarle es su undécimo libro de rutas en bici por la sierra de Guadarrama, o su cuarta camisa azul de rayas.

Monday, September 13

viernes inquietante

*Escrito el pasado viernes.

Es viernes y mis nervios son como los de una vieja ludópata que, sentada en su mesa del bingo, espera que canten el número que le falta para completar su cartón, mientras no puede parar de fumar compulsivamente a la vez que se muerde las uñas y maldice al hombre-serpiente que canta los números.

Después de una semana infernal en el trabajo, llega el último día laboral y necesito estar despierto después de haber celebrado ayer con mis amigos de Madrid que me pasaba un día por el barrio.

Me tomo unos cuantos cafés, con toda su cafeína claro; llegan un par de tareas extras a las que ya tenía programadas y que debo terminar en 12 minutos; el demonio bastardo de Murphy consigue que, por tercera vez en lo que va de año, para un día que no me afeito (voy a tener que empezar a pensar en afeitarme los viernes) tenga una entrevista sorpresa, ésta con una directora de nosequémovidamejicana; llego media hora tarde a rehabilitación y la chica que me da los masajes me clava una mirada asesina; en la carretera de la Coruña hay un atasco que llega hasta Plaza de España; llego a comer a mi casa a las 17:00 y mi hermano tiene puesta una película de Keanu Reaves. Para cortarse las venas.

No puedo bajar a la piscina a tomar el sol porque no hay, no puedo dormir la siesta porque mi cabeza está funcionando a 3000 rpm y no puedo ir al gimnasio a dar puñetazos porque he quedado a las 20.00 para jugar al pádel. Así que decido poner fin a la sequía de posts que estaba asolando el blog. Buena solución, porque a la velocidad que fluyen ahora mismo las ideas por mi cabeza, puedo conseguir escribir más y más rápido que los prolíficos Stephen King y César Vidal.

Un montón de ideas pasaron por mi cabeza esta semana para escribir en el blog. Dos tomaron especial fuerza, pero no la suficiente como para merecerse algo más que un resumen:

- la vuelta de las vacaciones (dura y larga, pero nada satisfactoria para nadie). Lo mejor: ver de nuevo a los amigos del cole. Lo peor: ver que hay algunos que están aún más morenos que tú.

- la participación española en las Olimpiadas. Aschwin Wildeboer, Tatiana Rouba y Nina Zhivanevskaia en natación, Kenji Uematsu en judo, Dimas Wood en vela, He Zhiwen en tenis de mesa y Glorie Alozie (no Aloisi) en atletismo, respondieron al anuncio del COE: “Se compran opciones de medalla. Razón: Comité Olímpico Español”. Al final la cosa de las medallas no salió tan mal.

Por fin me relajo un poco. ¿La grafoterapia ya está inventada, verdad?

fin del verano

* Basado en una idea original de Kurt.

Se ha terminado oficialmente. Me han cerrado la piscina y el fin de la jornada intensiva amenaza inminente. El verano dice adiós y es momento de hacer un repaso a lo que cada año prometen ser los mejores meses de los 12 y que siempre trae sorpresas y anécdotas.

Creo recordar que en algún post anterior ya reconocía mi manifiesta incapacidad para glosar anécdotas o categorizar cualquier cosa, ya sean peras, manzanas o pollitos de colores. Así que estos 10 recuerdos de este verano, ordenados cronológicamente, creo, son los que me vienen ahora a la cabeza. Seguro que los hay mejores, pero también os aseguro que los hay peores.

1. Empieza la jornada intensiva.Vuelvo a la vida. Me voy a Villalba y me apunto al gimnasio. Spinning, fit box, cardio box,... mi cuerpo se merece un descanso, pero no ha llegado el momento de dárselo. Vale, quizás 3 horas al día sean muchas, pero ¿hay algo mejor que hacer allí?

2. Jorge. Así se llama mi segundo sobrino. Me parece que éste va a ser aún más guapo que su hermano mayor. Además de que su nombre será menos escuchado. Lo que habría pagado por ver la cara de mi hermano escuchando por la tele que A. es, últimamente, el nombre más elegido para los niños nacidos en la Comunidad de Madrid.

3. Londres. Tiger Tiger. Noche inolvidable. Como LM. regresa definitivamente a España y es poco probable que volvamos allí, he decidido revelar el secreto del lugar más cachondo, sexualmente inquietante y perturbador de mentes que he conocido en mi vida. Allí es fácil perder la cabeza, así que ojito.

4. Galicia. Costa de la Muerte. Jugar al escondite con personas de 28 años es divertido. Abrirte la barbilla o torcerte el tobillo haciéndolo no. Doloroso a partes iguales el golpe y el recuerdo de que ya no tienes 9 años.

5. Villalba. Carretera a Moralzarzal. Escuchar a Bruce Springsteen de madrugada, tumbado al fresco y mirando las estrellas siempre me traerá buenos recuerdos. No insisto más en el tema.

6. Vuelve mi hermana. N. lleva unos 9 años viviendo en Alemania y aunque viene a España con bastante frecuencia, se le sigue echando mucho de menos. Siempre es una alegría verla, aunque cuando estuvo aquí se llevó el disgusto de que no podría devolverle la visita. Me gusta su rol de aglutinadora familiar. Cada vez que viene las sobremesas suben varios puntos.

7. Ir solo al cine a ver las peores películas de la cartelera. Disfruto muchísimo de esos momentos de self privacy. Introspección surrealista viendo a Halle Berry en cueros, literal. Bien, eso debe puntuar doble en las encuestas del psiquiátrico.

8. Altea. Difícil elegir entre las tardes buceando o el Sinatra’s.... ¡el Sinatra’s! Bailar en Benidorm con J. y Dwalks los grandes éxitos hiphopianos de la noche inglesa vale su peso en oro.

9. S. Una sonrisa contagiosa, un carácter abierto y divertido y un estilo que me encanta es lo que más me gusta de ella.

10. LM. se casa. Después de comernos 40 gambas, 10 langostinos, 5 caracoles, setas, chopitos, navajas.... nos dio la noticia. No fue del todo una sorpresa, pero sí que nos haya elegido sus testigos. Espero que no lo haga para que nuestras conciencias callen para siempre todo lo que conocemos de él. Debería saber que en una guerra de sacar trapos sucios, sería muy difícil saber quién de todos tiene más que perder.