Thursday, September 16

regalos

¿Por qué soy tan calamidad a la hora de regalar algo? ´(o "Por favor, no me mires con esa cara según abres mi regalo").

A) No se qué querrá. Poco probable. Excepto en alguna rara ocasión en que una persona se me atraviesa y no me esfuerzo mucho, siempre me intereso por conocer a las personas. No es que sea un experto en el análisis social, pero tampoco soy un ermitaño que se alimenta de sopas de hierbabuena en la montaña. Además, esto sería absurdo cuando se trata de cumpleaños de amigos de toda la vida o de un hermano (con mis padres es otro cantar).

B) Se me olvida la fecha del cumpleaños. Erróneo. Antes sí que tenía que ir corriendo dos días después del cumpleaños a comprar urgentemente la primera cosa que viese en el escaparate de la primera tienda que hay saliendo del portal de mi casa; pero desde que cuento con la ayuda de mi Palm Tungsten T, no se me pasa ni uno, salvo cuando se me acaba la batería (siempre hay que tener una excusa a mano, ¿no?)

C) No me gusta ir de compras. Parcialmente cierto. Soy comprador compulsivo, especialmente cuando entro en la FNAC o Madrid Rock, por lo que trato de evitar siempre estos sitios para mantener mi cuenta corriente lo más saneada posible. No me gusta ir de tiendas cuando se que no me voy a comprar nada, pierdo la ilusión. Se está mejor tomando una caña en el bar o jugando al fútbol con los amigos.

D) Nada me parece suficientemente bueno / Si es que ya tiene de todo. Suena bien, ¿verdad? Pues es una mierda. Un consejo: nunca utilicéis esto, se puede volver en vuestra contra en las próximas Navidades.

E) Los regalos son algo más. Suena a reflexión profunda, pero es una faena, en serio. Mi dificultad para encontrar el regalo adecuado para cada persona aumenta proporcionalemnte con la intimidad que haya alcanzado ella. Si es alguien con quien tengo mucha amistad o cariño, trato de no regalarle el CD de su grupo de música favorito o el libro que siempre había querido leer. Me parecen regalos impersonales que no dicen mucho, aunque generalmente me vea abocado a comprarlos porque se me echa el tiempo encima.

F) Soy vago. No, se debe más a que me ha costado mucho tiempo engrasar la perfecta rutina de mi vida y rellenar un horario como los del cole. Saltarme la actividad programada de 19.00 a 20.00 para acercarme a cualquier tienda a comprar un regalo, es lo mismo que si me saltase la media hora de recreo. Si alguna vez os he regalado algo, y lo he comprado yo, debéis valorarlo el triple de lo que lo hicísteis cuando os lo di, así que ya estáis recogiendo los jerséis de pico y los pantalones de franela de la basura.

Gracias a Dios, he conseguido rodearme de gente tan buena como yo a la hora de hacer regalos y nadie te deja en ridículo cuando intercambias regalos de Reyes (hermana N., es la última vez que lo intentas), ni se sorprende cuando lo mejor que se te ha ocurrido regalarle es su undécimo libro de rutas en bici por la sierra de Guadarrama, o su cuarta camisa azul de rayas.

2 comments:

dwalks said...

Bonitas excusas. Te doy cuatro letras para ponértelo fácil en mi próximo cumple: iPod.

kurt said...

Lo mío es justo al contrario. Me hago regalos hasta a mi mismo, envueltos y todo. Y lo peor es que me hacen ilusión cuando me los regalo. Me, mi, yo, a mi... uf, creo que tengo un problema.