Sunday, June 19

wedding season

Ya se ha abierto la temporada de bodas. Los fotógrafos han engrasado sus cámaras conservadas con mimo durante el invierno, como hacen los cazadores con sus escopetas cuando finaliza la veda, y los montadores de vídeo han afilado sus tijeras para recortar los momentos “amigos del novio enseñan los culos vs. amigas de la novia se levantan las faldas” y poder presentar algo digno a los novios y construirles lo que socialmente está considerado como “un buen recuerdo de boda”.

Con un record de 8 el año pasado, parece que este va a ser más tranquilo en cuanto a plusmarcas matrimoniales, aunque tengo la certeza de que es un movimiento bola de nieve que antes o después va a terminar engullendo hasta a los niños que llevan las arras.

La celebración tuvo lugar el viernes por la tarde en El Escorial. Como no trabajaba decidí no gastar un día de vacaciones, pero teniendo en cuenta las procesiones escurialenses que se celebran en la carretera de La Coruña todos los viernes, como si todavía hubiese peregrinaciones a ver los milagros en la pradera, opté por hacer el viaje en 2 etapas, con escala en Villalba.

Como aún así sabía que iba a coger atasco, eché al coche un tetrabrik de gazpacho para que me hiciese compañía y del que prácticamente había dado cuenta antes de coger la A-6.

Llegué a Villalba con la boca con sabor a ajo, saqué las cosas del coche y me subí a casa a planchar el traje. “A ver, yo le he visto a mi madre enchufar esto por aquí y echar agua por este agujero. Luego aprieta este botón que hace flus flus y pasa la plancha por encima de la ropa… Aunque creo que ella la estiraba antes”. Media hora después ya tenía planchado el pantalón.

Evidentemente, y para honrar mi impuntualidad, salí tarde para hacer la segunda etapa hasta El Escorial y la plancha de la camisa se fue al garete porque en el atasco que me encontré, con la tensión, ni siquiera el aire acondicionado evitó que rompiese a sudar como si estuviese pasando paquetes de hachís en la aduana de Estambul justo después de haber visto el Expreso de Medianoche.

Llegué a la iglesia tras recorrerme aterrorizado dos calles prohibidas, aparcar el coche pegado a un muro, estar a punto de dar con mis dientes en el suelo al tener que salir por la puerta del copiloto, y darme cuenta en la carrera que había olvidado los gemelos. Viva la fiebre del sábado noche, Would.

Me senté con un amigo al que hacía mucho que no veía, así que nos tiramos casi toda la ceremonia charlando y probando con los demás el efecto imán melón que se produce en los sitios silenciosos: Tú te sientas e inclinas lentamente la cabeza hacia un lado, girando un poco el cuello como si fueses a decir algo, y como acto reflejo, atraído por una fuerza magnética invisible, el que tienes sentado a tu lado hace exactamente el mismo movimiento cabeza hasta que casi podéis chocar los melones. Entonces, le das y esperas a ver su cara de sorpesa.

Después de que la novia de mi amigo nos dijese muy seria que le recordábamos a nosotros mismos con 12 años, me dediqué a mirarme los zapatos con las manos en los bolsillos hasta que dijeron Sí quiero.

Después, para la cena, recuperé mi actitud.

20 comments:

said...

JUAS; JUAS; qué bueno el efecto melón. Lo probaré seguro, a la primera que pueda...
¿Por qué todos los madrileños llevais gemelos en las fistas???

said...

fiestas, se entiende.

would said...

Sá, supongo que los madrileños llevamos gemelos a las bodas porque somos unos chulos.

No sé, la verdad es que me parecen elegantes, cuando no se me olvidan, claro. ¿Crees que debo dejarlos en el cajón con los pasacorbatas de mi padre?

Anonymous said...

Como moláis los madrileños con gemelos... chulos y elegantes! Y ese piropo va de parte de una catalana! ;)
Las bodas, aunque a todo el mundo le dan palo, acaban siendo MUY divertidas: viendo a tu padre con la taja, a tu hermano ligando con la amiga fea de la novia, a tu primo pequeño fumándose un puro... Y ya, si ves a tus tres tías pesadas haciendo el efecto melón... la leche!

Anonymous said...

También tu amiga, qué exagerada... uno de mis primos (yo solo asisto a las familiares, si estoy en tu boda y no somos parientes directos, trata de recordar cómo y cuando me salvaste la vida) en la última se dedicó, junto con cierta desalmada, a reírse del tembleque de manos de mi ya-primo-político mientras mi madre trataba de atizarnos con el abanico.

dwalks said...

sísísísísí... te lo has pasado de puta madre.

yo también he sido atrapado por el efecto melón(es) en Altea

Tony Tornado said...

EL EFECTO MELÓN queda añadido a la lista de cosas chorras pero graciosas que poder hacer en una boda.

Si no fuera por esos pequeños momentos, las bodas serían un coñazo para los que no vamos allí a emocionarnos y echar la lagrimilla (como la novia de tu colega).

Yo tengo un poco de miedo a la temporada de bodas (gays) que me pueden esperar de aquí a dos años..

Por cierto, tú en las reuniones sociales tienes que ser la caña, ¿no?

;)

... said...

Hubiese estado bien que los novios probasen "el efecto melón" en el altar, mucho más original que el beso pose inaugural.

would said...

Gracias por el piropo Juliet, pero si alguna vez voy a una boda en Barcelona, iré sin gemelos, para no llamar la atención y robarle protagonismo a la novia.

Eride, el lenguaje de los abanicos es inextricable, pero se ve que tu madre lo maneja bien.

Dwalks, deja de prepararte las oposiciones a que te de una colleja. Ésta es tuya.

Tony, no siempre. Hay veces que me comporto y todo. De testigo y en el altar, hay que ponerse serio porque hay muchas miradas potencialemente interesadas de chicas guapas.

Amélie, eso hubiese sido, definitivamente, lo más. Aunque entiendo que el novio no lo hiciese por el peligro de clavarse una horquilla.

would said...

Mordiscos, el fin de semana de Dwalks fue una mierda comparado con el mío, ¿entiendes? Y que sea la última vez que lo pones en duda.

Las fotos de las chicas en bikini, de la barbacoa, y las copas junto al mar no fueron divertidas.

Ah, y no pasó nada oscuro ni misterioso en el baile, la verdad. Y que conste que esto no lo digo porque mi novia lea el blog, ¿eh?

DraB said...

Los catalanes tambien llevan gemelos. Y los zapatos, mocasines o cordones (o tacones,depende del dia).
Yo, en lugar de dar el derecho a los gays a casarse, se lo quitaria a todo el mundo. Seria mucho mejor. Que cada uno se junte con quien quiera sin dar el conzayo a los demas.
Viva el amor libre!

would said...

Eso, a dar conzayos a la puerta del alcalde.

Eah!

(Qué traicioneros son los teclados guiris y qué jodido que te inviten a toooooodas las bodas).

_R_ said...

Las bodas son un asco.
Que te inviten a las bodas es un asco.
Es un asco que aunque te den asco al final te lo pasas bien.

Ah, yo llevo gemelos casi todos los días, y no soy de madrid. ni me caso. ni voy de boda. ¿seré muy chulo?

Rutipiti said...

Hola, he pasado por aquí para ver cómo es el amigo de itwalks que se ha quedado sin finde en Altea, pero veo que no has perdido el tiempo...
Y yo, qué quieres que te diga, quitando el momento de la misa-juzgado, me lo paso teta en las bodas! (bueno, sólo si son de amig@s y no hay familia delante que te corte el rollo para cogerte una buena toña, claro...).

Anonymous said...

pero qué resacón que tengo de bodas y bodos, en serio, xD. ¡Y eso que este año me he librado!

M. said...

Queda solemnemente adoptado el "efecto melón" para su libre uso y disfrute en reuniones varias.

(usease, que te lo copio de forma vil y descarada).

said...

Qué intuición tan fina, Would, exactamente a eso me estaba refieriendo.

Anonymous said...

Y estar a punto de preguntar qué narices es un conzayo cuántos puntos me quita?

Yo creo que las bodas acaban siendo divertidas porque vas convencido de que serán un 'conyazo'.
Es el efecto peli buena/peli mala...

would said...

_R_, tú ya eres madrileño adoptivo, y como tal, un chulo de campeonato.

Rutipiti, las competiciones entre Dwalks y yo para ver quién de los dos se lo pasa mejor el fin de semana vienen de lejos. Aunque luego en el top ten del año siempre están los que salimos juntos.

PD: A todo el que quiera usar el efecto melón, que sepa que los derechos se pagan a 20 céntimos el cabezazo. Me voy a forrar.

_R_ said...

Habla con la SGAE: canon a los melones, sandías y calabacines. Canon a los remates de cabeza. Canon a las peleas a cabezazos...