Wednesday, October 4

El reno Rudolf

Hoy vuelvo a parecerme al muñeco del juego "Operación" al que con buen pulso se le sacaban todos los huesos del cuerpo. Y digo vuelvo porque de nuevo ha asomado el grano que aparece cíclicamente en la punta de mi nariz, y que como si fuese mi menstruación, rebaja mi autoestima y me vuelve sensible a las gracietas que a Dwalks se le ocurra hacer con él.

Esta vez hemos decidido que es un detector de lluvia y que cuanto más gordo y más rojo se pone, mayor es la probabilidad de que caiga un chaparrón. Cómo tiene que estar la cosa para que dos compañeros que han venido en moto hayan salido corriendo, y para que Dwalks esté empezando a agrupar a los animales por parejas.

En fin, los granos son esa parte sebácea a la que ninguno de nosotros quiere, (borrad ahora mismo la imagen de la ministra de Vivienda), y que por razones hormonales ha convivido conmigo durante toda mi adolescencia.

Fui Chico Acné en todas las promociones escolares desde primero de BUP hasta la carrera, y también fui elegido para montones de campañas de publicidad de productos antiacné, haciendo siempre el "Antes".

Si no llegué a categoría caracráter fue únicamente porque mi pelo ochentero de negro zumbón distraía la atención. Por eso y por el milagro que las pastillas Roacután obraron en mi cutis a la vez que destrozaban mi hígado, alimentaban mi alopecia y atrofiaban mis huesos. El prospecto del medicamento con las contraindicaciones abultaba lo mismo que Guerra y Paz, pero yo era feliz con mi carita lisa y mi piel de melocotón incluso en las ocasiones en las que, salvo por los remontes, mis hombros parecían la estación de Valdesquí, o me salía sarpullido en los brazos. Yo muriéndome de sobredosis de antibiótico y callado como un tontito antes de volver a ver un grano en mi cara.

Me convertí en un experto en pomadas, drogas duras y blandas, líquidos milagrosos, aguas de Carabaña, y recetas de la abuela para combatir el acné. Di conferencias ante auditorios repletos de dermatólogos e hice millones de pesetas, pero al final me volví ambicioso y lo perdí todo. Es lo que tiene.

Al menos me ha quedado el conocimiento para saber que si me tomo 6 galletas Príncipe o desayuno 2 días seguidos cereales de Kellog's, los granos aparecen en mi cara. No preguntéis porque no sé muy bien el motivo, pero sí sé a ciencia cierta que ocurrirá.

En fin, hoy soy el reno Rudolf, mañana Charlie Rivel, ¿y pasado? Yo en vuestro lugar cogería los paraguas antes de salir de casa. Por mi parte me voy a exfoliar un poquito a ver si puedo hacer algo con esto.

13 comments:

Tony Tornado said...

¿Y no serán granos pajeros?

¿eh?

¿EH?

Shakti said...

Vaya, yo que pensaba que ibas a escribir el primer post de Navidad 2006 y me encuentro con granos y ungüentos.
¿Sabes que la acupuntura va genial?... al menos para reventarlos!!!

Anonymous said...

No sabes cómo te entiendo... Yo también tomé Roacutan, bueno Dercutane que es lo mismo, aunque he de reonocer que mi hígado y el resto de mi cuerpo están en perfecto estado... O al menos eso creo... Eso sí, en tipos de cremas hidratantes sí soy una auténtica experta. Ahora disfruto de mi piel lisa y suave como el culito de un bebé, y sin una marca siquiera.

nanyu fonseca said...

podria ser lo que dice touny, entre tanta putilla en praga y tu novia a miles de kms rodeada de mandingos...

ahora hasta me da pena el comment que puse ayer en el blog de dwalks...

Iván Payá said...

Jo, me he quedado como compungido después de leer tu post. Pobrecito!! Un mimito. Igual es que estoy más sensible de lo normal.

Sí, va a llover. Abrazos.

Burnout. said...

te comento lo que me pasó a mí: cada vez que tomaba algo con el conservante E-200 o E-202 o E-20X, al día siguiente me salían granos.
Lo tienen la mayoría de los tomates fritos de bote, los chocolates industriales, los cereales de caja, la bollería industrial (y no penseis mal)
Bueno, el caso es que si comía cosas que NO tuvieran estos conservantes, me dejaban de salir. Era tomarme un fosquitos y cagarla. Al día siguiente sin fallar, hala, everest al canto.
ASí que mira a ver si te pasa a tí lo mismo. Puedes comer el resto de las cosas, embutidos, lacteos, huevos, hamburguesas, chocolate, lo que sea SIN conservantes...
Que te sea leve Un saludo.

Anonymous said...

Yo estoy super constipá, ven, te lo pego, y a base de sonarte en media hora ya no está...

... lo que puede estar en su lugar ya no es responsabilidad mía, vale?

said...

No puedo resistirme a la recomendación: probaste la levadura de cerveza?
yo que, confieso, que casi nunca tuve un granito...
el reno Rudolph es el amigo de Eivor Ax, no?

Ann O'Nadada said...

A mi se me reproduce un grano gigantesco cada dos o tres meses que vive latente en el extremo superior izquierdo de mi frente, pero no augura lluvia, sino un mal rollo gordo, como que me pongan una multa de tráfico por ejemplo.

A mis amigos racutaneros se les caía el pelillo que recubre las orejas y se le quedana brillantes como si estuviesen plastificadas...

dwalks said...

pero si estás simpatiquísimo!! mira, tú aprende a bailar claqué, que te puede quedar fenomenal entrar en la oficina por la mañana haciendo unos pasos mientras sonries con el grano en la nariz y le vas guiñando el ojo a las chicas.

al final no ha llovido, menudo timo de grano-montesdeoca

Anonymous said...

suena raro, pero funciona: Ponte un cachito de papel higiénico empapado en elixir bucal encima del grano y déjalo que se seque. Hay que repetirlo varias veces, pero los granos se secan antes. Es porque son astringentes y matan las bacterias (supongo)

would said...

Muchas gracias a todos por vuestros consejos y apoyo. A todos menos a Tony y a Nanyu, a quienes les deseo mucho acné purulento en la vejez que ya se gastan. Es lo que hay chicos, yo soy un chaval y vosotras unas reviejas.

De todas maneras me acabo de dar cuenta de que iba de experto cuando no tenía ni idea de lo de la levadura de cerveza (¿se vende en herboristerías?), ni del elixir bucal (¿vale Oraldine? ¿Y si me paso el hilo dental hasta que se caiga el grano?).

¿Vosotros también íbais a los congresos de dermatólogos?

La Niña said...

Dioooor mío, no me quiero ni acordar del Roacután! Que miedo pasaba cada vez que le echaba un vistazo al prospecto.

A lo mejor tú y yo somos los únicos que hemos sobrevivido y por eso nunca había conocido a nadie que la haya tomado...