Friday, July 2

Sushi

Acabo de descubrir la comida japonesa. Tenía mis prejuicios porque había oído todo tipo de mitos y leyendas: pescado venenoso crudo, verduras alienígenas hervidas, sandías del tamaño de tomates cherry... Incluso viendo a los luchadores de sumo, había hecho mis cálculos de que, para alcanzar ese volumen, debían haberse comido a un japonés adulto y tres adolescentes, que están mucho más tiernos. Hoy he comprobado que mis cálculos eran correctos. Una comida tan baja en calorías es imposible que haga personas gordas. Más bien al contrario.

Me gustó mucho la comida, pero aún debo adaptarme en un par de cosas. Por ejemplo, los palillos. De una dificultad similar a montar en un monociclo, está comer con palillos y conseguir llevarte la comida a la boca sin que pase primero por la mesa y la camisa, y acabes frustrado cogiéndola con los dedos.

Otra parte de comer comida japonesa que supone un reto para mi es aprenderme el nombre de lo que como. Si tardé años en aprender lo que son los penne, tagliatelle, spaghetti, fettucine, gnocchis, al pesto, a la carbonara, a la parmesana, etc. cuánto más me va a costar aprender lo que comen los japoneses. Eso sin contar la cantidad de veces que he ido a un italiano y me he pedido un plato de pasta y uno de antipasti pensando que así la suma total de calorías que comía era 0.

No recuerdo muy bien qué es lo que comimos, pero sí que D. me iba contando el nombre, el origen animal, vegetal o mineral de lo que me metía en la boca y me daba un par de consejos: “Ten cuidado con el wasabi, que si te pasas te pica hasta el ojete”. “El jengibre sabe a colonia, pero a mi me gusta”. “Acábate de una puñetera vez la sopa miso con el tofu y vamos a darle caña al sushi”.

La experiencia fue totalemente positiva. Comida sana, rica y además no resultó cara. Seguro que repito.


1 comment:

dwalks said...

Gran post. Cuenta conmigo para tu próximas visitas de formación, aunque haya que ir un poco más lejos y comer a ritmo de samba ;)