Sunday, December 17

Cenas navideñas (I)

Toca a su fin la primera oleada navideña y más o menos puedo decir que he salido indemne. Indemne gracias a que no he perdido los papeles en la comida de la empresa, a que no he perdido el conocimiento en las cenas con los amigos, a que no ha habido cámaras de fotos, y a que no me he encelado en la compra de regalos.

El jueves por la noche fui de cena con mi equipo de fútbol sala al Nina, en la calle Malasaña. Este restaurante no tiene muchas pretensiones, pero tampoco pocas. Con un diseño moderno en rojos y negros que resulta agradable aunque no sorprende por su originalidad, una carta elaborada en la escuela del canónigo y del micuit de pato, destaco el servicio, muy bueno para lo que últimamente nos tienen acostumbrados a sufrir, y recomiendo la ensalada de pulpo, y el solomillo de buey, que es uno de los pocos sitios entre millones en los que te lo sirven poco hecho si lo pides poco hecho.

Id allí y comed a gusto porque tampoco es un rejón. A nosotros con primero, segundo, vino y postre, nos salió la cena a 28 euros.

El viernes teníamos la comida no-oficial de empresa. En ella nos reunimos unas 40 personas que realizamos la misma actividad pero en distintos sectores, y vamos a algún sitio próximo a la oficina a comer el menú del día.

Como después de 5 años ya conozco a todos los compañeros, me gusta aprovechar la ocasión para sentarme con alguien con quien no lo hago habitualmente, o sea con cualquiera menos con Dwalks, aunque esto tampoco me resulta fácil porque históricamente ya están hechos los grupitos y no todos son idóneos.

Está el del sector mayoritario que es una piña que tiene piñones y tú no los comes (en adelante, la secta), y luego están los grupitos minoritarios que se reúnen en torno a la animada compañera que a la segunda cerveza ya está hablando del color de sus bragas, o en torno a la que lleva el escote más pronunciado. El carisma tiene poco que hacer contra las hormonas.

Otra cosa que no me gusta mucho de las comidas de empresa, además de los casados que se lanzan furibundos a por cualquier indicio de polvo extramatrimonial, y de las toñas que acaban en llantos de magdalenas, es el linchamiento cómplice que se hace siempre de algún compañero y la marginación a la que me siento sometido cuando digo que yo no tengo problemas con nadie.

Justo cuando estaba llegando ese punto, tuve que ir a casa de Berlín donde me esperaba ella con unas amigas suyas con las que celebraba su cumpleaños. Con la actitud y la gracia con la que llegué, me habría hecho con el control de cualquier reunión, pero Berlín tiene una amiga que ya se puede uno reír de los discursos de Fidel Castro.

[Y lo dejo aquí porque me muero de sueño, no por hacer una pausa dramática antes de un desenlace inesperado, pero continuará].

8 comments:

Anonymous said...

el Nina es muy recomendable. lo conozco hasta yo que no soyde ni vivoen Madrid.

que significa rejon? es un animal?

Anonymous said...

puñetero

Anonymous said...

Qué envidia!

Yo no tengo ni cena de cliente, ni de empresa, ni con los amigos ni nada de nada.....
;-)

Anonymous said...

Nanyu, estos mandrileños tienen un idioma propio. No trates de entenderlos.

Anonymous said...

Pues a mi la que me da envídia es M.
Mira que es difícil no tener problemas con nadie en una oficina. Debes de ser un cacho pan, tienes toda la pinta, vaya.

dwalks said...

qué bueno lo de "con cualquiera menos con dwalks".

eso comentaba con mis mejores amigos de la oficina cuando te veíamos buscar sitio. ¿qué tal con ese que te tocó sentarte en la mesa para dos que pusieron aparte para los que no tenían grupo?

dwalks said...

no quiero decir estas cosas que me da pena, que ns sentamos uno enfrente del otro y nos tiramos migas de pan y nos echábamos la cerveza en el vaso el uno al otro cuando se nos acababa. y me diste de tu ensaladilla rusa.

¿te acuerdas, amigo? :D

Anonymous said...

Ah, no, amiguito, nada de posts con "CONTINUARÁ"...
Sólo faltaría.