Sunday, October 29
El concierto secreto
Echando la vista atrás mientras espero, recuerdo que hace alrededor de un año descubrí a este compositor, ahora grupo, gracias a Go Mag, mi revista musical de cabecera, en la que le calificaban como la revelación del panorama musical nacional de 2005.
En mi costumbre de dar una oportunidad a todo lo que me recomiendan, me hice con el Sad Boys Dance When No One's Watching (Acuarela - 2005), que terminó por convertirse en uno de los discos que más escuché ese año, en parte por su calidad y en parte por ser tan crudo como el más rojo de los solomillos, algo que en medio de tantas capas, de tanta pre-producción, producción, y post-producción generalizadas, terminó por triunfar.
Una vez llegaron las chicas pusimos rumbo a la sala Siroco, donde tendría lugar el concierto combinado de Remate + The Secret Society. Quedamos un poco antes por eso de que las entradas solo podían comprarse en la puerta y no queríamos quedarnos en la calle, pero no contábamos con esa mala educación, al parecer madrileña y que hasta Charlie Winston denunciaba esta semana, que consiste en anunciar el comienzo de algo para las 21:30 cuando realmente lo hará a las 23:00.
Hicimos tiempo comiendo unas croquetas caseras de algo indefinible, y una tortilla de patata con calamares en su tinta en una cervecería de la calle La Palma. Todo ello aderezado con una conversación en la que me tocó explicar que si bien las letras de las canciones del grupo son negativas, en el sentido de tristes, cuando se suman a la música, en absoluto tienen nada que ver con Álex Ubago, que es algo que genera mucho miedo y estrés en la gente.
El concierto comenzó mientras yo pedía unas copas en la barra. Esperaba que Remate fuese en cabeza, pero al oír los primeros acordes de guitarra, fríos como un invierno lapón, me di cuenta que estaba equivocado y a punto estuve de salir corriendo y dejar las copas en la barra.
A dos metros de Pepo Márquez disfruté, en una experiencia casi fan, de su particular manera de interpretar, tan tímido que apenas levantaba la mirada del suelo mientras daba vueltas con su guitarra, así como de un batería que sumaba otro 100% de energía extra a los temas consiguiendo hacerlos sonar realmente redondos en directo.
Debía haber otra guitarra en el escenario, pero Javi Vicente se había ido a tocar con su otro grupo, Big City, que Pepo nos recomendó escuchar, y al que ahora mismo ando enganchándome una poquita.
Al final del concierto, nada de divismos. Pepo bajó del escenario para abrazar a unos amigos que habían ido a verle, yo me abracé a Berlín y a un tipo con un visón que pasaba por allí, y otro tipo vestido de mujer y con barba de mormón me arrebataba la lista de canciones porque no hice caso lo suficientemente rápido a la advertencia de la Mujer Tirita.
Apuramos las copas y enseguida nos fuimos a casa sin dar demasiada oportunidad a Remate.
Wednesday, October 25
Teletaxi vs. Forofismo
¿Te invito a comer cochinillo a Segovia? No, porque está escrito que no solo de cochinillo vive el hombre. ¿Te invito a un concierto en Galileo? No, porque no solo con la guitarra y el acordeón cromático se alegra el alma. ¿Te haces del Barça y disfrutas del buen fútbol? No, porque no solo con gambiteos se alcanza la victoria, sino también con el patapum parriba. Y hete aquí que el diablo se retiró y me llamó mi colega Jorge para ofrecerme el abono para ir al Bernabeu.
¡No lo podía creer! 30 añazos, 30, los mismos que Guti y los mismos que Ronaldo, llevaba yo esperando poder ir al Bernabeu a gritarle al Barça. ¡Qué ganas de abrazarme a mi padre, qué ganas de abrazarme a mi hermano, y qué ganas de abrazarme al cactus de la terraza! Pero, ¿y Berlín? ¿Dónde está Berlín?
¡Coño, pero si tengo que ir a recogerla a las 21:40 a Barajas! Bueno, aquí es cuando la llamo, le explico el cambio de planes y me dice que me lo pase bien.
Piiii. Piiii.
- Hola, ¿dónde andas?
- Estoy llegando al aeropuerto.
- Ahá. ¿A qué no sabes qué me ha pasado? ¡¡¡Me da Jorge una entrada para el Madrid!!!
- ¿Y con quién juega? ¿Significa eso que no vas a venir a recogerme?
- Bueno...
- [Silencio]
- Bueno...
- [Silencio]
- Eeehmmmm.
- Mira Would, no voy a tomar yo tu decisión. ¿Qué quieres que te diga? Tú sabrás lo que tienes que hacer.
Mujeres, ¡OS ODIO! ¿Que qué quiero que me digas? Que te coges un taxi porque te lo paga la empresa, que vaya al fútbol porque es una oportunidad única, porque va a ser un partidazo, porque va a ganar el Madrid, porque va a marcar Raúl, y por encima de todo eso, porque no me vas a guardar rencor las dos próximas semanas ni voy a tener que redimir mis pecados yendo contigo al cine a ver una película de Sandra Bullock. ¿Qué te habría costado?
¿Y qué hacía yo? Pues llamar a todos mis amigos para que me diesen consejo, y encontándome con un Dwalks sobado y que me regaló los 30 segundos de conversación más estúpidos de nuestras vidas, con otros tres fuera de combate y cobertura, y con la mujer Tirita partiéndose el pecho de la risa en vez de ayudar.
Estaba en una situación lose-lose, de pollo sí o sí. La mera ocurrencia de no ir a recogerla por ir al fútbol ya iba a ser castigada, pero si no iba al aeropuerto podía desatar su armageddon emocional. Por otra parte, si iba a recogerla, me iba a odiar a mí mismo por no ir al fútbol, por perder la ocasión, y por idiota.
Como a mí me gustan las películas de David Lynch en las que cada uno se hace su propio final, y prácticamente la película entera, voy a dejar el relato aquí para que decidáis si vi el fútbol o si fui al aeropuerto. Mientras lo pensáis yo voy a echar otro vistazo al jersey que Dwalks me ha traído de los Estates para envidia de todos vosotros y que pienso lucir en la primera oportunidad que tenga.
Saturday, October 21
Manuel de Falla
Con Berlín en Tenerife y Dwalks en los Estates, para este plan aparentemente tan estupendo me costó horrores encontrar acompañante. Al final fui con mi amigo Sebas, con el que el mayor espectáculo que he visto ha sido el fútbol en el Bernabeu y las tetas de Shirley Manson en La Riviera, aunque esa vez ni siquiera sabíamos que estábamos en el mismo recinto.
Llegamos un minuto antes de que cerrasen las puertas e hicimos levantarse de sus asientos a la mitad de la fila. Nada más sentarnos avisé a Sebas de que no aplaudiese hasta que no oyese que lo hace todo el mundo. Sé que quizá no es necesario que lo haga con todo el que me acompaña alguna vez, pero en serio que es para evitarle posibles bochornos y evitarme posibles broncas tipo "¿Por qué no me dijiste nada, gilipollas? Todo el auditorio mirándome...". Os juro que se quedó tan tenso que al final no aplaudió en todo el concierto.
El Amor Brujo estuvo muy bien, también es una apuesta segura, pero La Vida Breve, que no conocía, resulto ser una ópera azarzuelada que me dejó patidifuso. Era la primera vez que veía al Coro Nacional de España y ayer había unos 40 hombres vestidos de pingüinos y otras 40 mujeres vestidas con túnicas celestes como si de vírgenes resignadas a su sacrificio se tratara, cantando fragmentos como: "¡Malhaya la jembra pobre que nace con negro sino! ¡Malhaya quien nace yunque en vez de nacer martillo!" .
También había una guitarra española que me sorprendió y una mujer, creo que la mezzosoprano, que no me gustó nada. Vale que a esta gente no se les entiende nada cuando cantan, pero es que ni siquiera la voz me resultó atractiva. Para que os hagáis una idea, poned la cabeza mirando al frente, sin dejar de hacerlo bajad la barbilla como si intentáseis juntarla con la nuez, e intentar cantar hacia dentro. Pues algo así.
Al final del concierto acabé discutiendo con Sebas si esta gente vive de esto, porque a 26 EUR la entrada a repartir entre los 150 músicos que había allí iban a pasar mucha hambre. También hablamos acerca de si cuando acaban el concierto se van a sus habitaciones del hotel a emborracharse, drogarse y destrozarlas, como hacen los auténticos rockeros, o si por el contrario se dedican a correr de puntillas por los pasillos del hotel para colarse en las habitaciones de sus amantes, que en una proporción de 40 contra 40 algún rollo tiene que haber.
Mi consejo de hoy es: "A la zarzuela que vaya la abuela".
Buenos días.
Monday, October 16
Mi amigo Yann
Yann nació hace 36 años en Brest, al noroeste de Francia, o lo que es lo mismo, arriba a la izquierda. A él le gusta mucho hablar del buen tiempo que suele hacer en su pueblo y de cómo de pequeño disfrutaba pegándoles chicles en el pelo a las chicas de su colegio y viendo partir a los barcos en busca de la pesca que daba de comer a sus vecinos.
Pero ése no era su futuro, me contaba. A él le había picado el gusano de la música, como a todos nosotros pero un poquito más. Si a este interés le añadimos una cucharada sopera de talento y un chorrito de constancia, es fácil explicar que a sus 36 castañas Yann sepa tocar el piano, el violonchelo, la guitarra, el violín y el acordeón.
La última vez que Yann vino a Madrid fue en febrero, casi por mi cumpleaños, y como no pude quedar con él entonces, esta vez era la ocasión para sacarme la espina que tenía clavada. Siempre que viene aprovecha para hacer algo especial con el fin de que sus amigos nos reunamos en torno a él, y siempre con éxito, he de decir, en parte gracias a su carisma y en parte porque nos ameniza tocando alguna pieza que ha compuesto entre viaje y viaje.
Fue una gozada verle tocar con pasión el violín, con maestría la guitarra, y con el alma de un millón de pajaritos el acordeón.
Se dejó el piano, pero ese día se lo perdonamos todo, hasta el apagón.
Vuelve pronto, Yann.
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Thursday, October 5
Secretos
Los chascarrillos que normalmente pienso un poco antes de comenzar la charla para contarlos después y tener a la gente entretenida mientras les paso las diapositivas coñazo, iban todos en la línea de "Esto que tengo en la nariz no es un grano, es un puntero láser, y si os fijáis en esta gráfica que os señalo con él...", y como aquello no era plan, al final tuve que tirar de mi patética imitación de Chiquito.
Hoy sin embargo mi nariz está mucho mejor, aunque para ello haya tenido que exfoliarme tantas veces que no me quedan ni lunares.
Por otra parte, entre ayer y hoy se ha dado otra circunstacia que también me ha hecho sentirme adolescente, volver a esos días en los que era el niño que tenía amigas que le contaban todos sus secretos porque era el único que no les quería tocar sus recién aparecidas tetas. (¡Gñé!)
Una amiga me ha preguntado: "¿Si te dijese una cosa, a quién se la contarías?".
¡Coño! ¿Y qué le contesto a alguien que quiere compartir algo lo suficientemente importante como para que haya sido incapaz de guardárselo, justo lo contrario de lo que implícitamente me está pidiendo hacer a mí?
Yo, que me conozco algo y sé que soy una portera con estudios superiores, incapaz de guardar un secreto, le he tenido que decir: "A nadie, claro".
Bueno, ha sido algo así, pero no exactamente eso. La he hecho ver que todo dependía de lo importante que me pareciese a mí, que si era un tontería lo mismo ni siquiera me iba a apetecer compartirla. Al final me lo ha contado, un poco solo, un poco todo... Y hasta aquí puedo leer.
Ahora, si tenéis algo que contarme, soy todo orejas.
Wednesday, October 4
El reno Rudolf
Esta vez hemos decidido que es un detector de lluvia y que cuanto más gordo y más rojo se pone, mayor es la probabilidad de que caiga un chaparrón. Cómo tiene que estar la cosa para que dos compañeros que han venido en moto hayan salido corriendo, y para que Dwalks esté empezando a agrupar a los animales por parejas.
En fin, los granos son esa parte sebácea a la que ninguno de nosotros quiere, (borrad ahora mismo la imagen de la ministra de Vivienda), y que por razones hormonales ha convivido conmigo durante toda mi adolescencia.
Fui Chico Acné en todas las promociones escolares desde primero de BUP hasta la carrera, y también fui elegido para montones de campañas de publicidad de productos antiacné, haciendo siempre el "Antes".
Si no llegué a categoría caracráter fue únicamente porque mi pelo ochentero de negro zumbón distraía la atención. Por eso y por el milagro que las pastillas Roacután obraron en mi cutis a la vez que destrozaban mi hígado, alimentaban mi alopecia y atrofiaban mis huesos. El prospecto del medicamento con las contraindicaciones abultaba lo mismo que Guerra y Paz, pero yo era feliz con mi carita lisa y mi piel de melocotón incluso en las ocasiones en las que, salvo por los remontes, mis hombros parecían la estación de Valdesquí, o me salía sarpullido en los brazos. Yo muriéndome de sobredosis de antibiótico y callado como un tontito antes de volver a ver un grano en mi cara.
Me convertí en un experto en pomadas, drogas duras y blandas, líquidos milagrosos, aguas de Carabaña, y recetas de la abuela para combatir el acné. Di conferencias ante auditorios repletos de dermatólogos e hice millones de pesetas, pero al final me volví ambicioso y lo perdí todo. Es lo que tiene.
Al menos me ha quedado el conocimiento para saber que si me tomo 6 galletas Príncipe o desayuno 2 días seguidos cereales de Kellog's, los granos aparecen en mi cara. No preguntéis porque no sé muy bien el motivo, pero sí sé a ciencia cierta que ocurrirá.
En fin, hoy soy el reno Rudolf, mañana Charlie Rivel, ¿y pasado? Yo en vuestro lugar cogería los paraguas antes de salir de casa. Por mi parte me voy a exfoliar un poquito a ver si puedo hacer algo con esto.
Monday, October 2
Una semana en off
De la semana pasada no recuerdo nada relevante salvo que me perdí el concierto de Peaches por ir a jugar mi primer partido de esta temporada, algo de lo que me arrepiento muchísimo y de lo que no he extraído ninguna lección, porque hoy me he quedado sin ir al concierto de OK GO, e incluso al de Divine Comedy, por la misma razón. Anoto mentalmente que he de revisar mi agenda y mis prioridades.
En cuanto al fin de semana, el viernes nada más salir del trabajo fui a casa de Berlín a echarme una siesta y pensar en un plan que permitiese meter 8 personas en 30 m2 teniendo en cuenta que no podíamos dejar a nadie encerrado en el baño ni subido a la cama que está a 1,75 de altura. Me levanté igual que me había acostado pero de peor humor.
Al final fui a hacer la compra para la cena al Carrefour express que han abierto en Bilbao y que a juzgar por la cara de felicidad de la gente que hacía cola en las cajas, es la salvación del barrio. Lo más extraño que compré fue una tortilla de espinacas y patata que se quedó casi entera al final de la cena, y lo más normal fue una botella de Sapphire.
Berlín y yo hicimos nuestra buena acción del día dejando pasar delante de nuestras dos cestas repletas de artículos congelados a una punki con mallas desgarradas, Martins desechas y pintadas de verde, camiseta negra con una calavera del demonio y collar de cuero ajustado a la garganta que incluía balas, tornillos oxidados de 4 centímetros de longitud, clavos, tachuelas y demás metralla al uso. La chica, que combinaba ese look agresivo con unas bonitas gafas de pasta blanca de moderna, llevaba una compra tan punki como ella: 3 botellas de 2 litros de Carre-Cola.
La cena salió bien. Yo me encargué de preparar una ensalada con casi de todo y de colocar, previa prueba de flotabilidad en el lavabo, taquitos de queso en un cayuco en miniatura que Berlín había traído de Senegal. Ella, mientras, se apañaba con los fritos y resto de cocina de altura.
Al terminar tomamos unas copas, y tras una queja del vecino de abajo a eso de las 00:20, nos fuimos al Penta, lugar al que podemos llegar descolgándonos desde la ventana.
Ya he contado alguna vez la relación poco amorosa que tengo yo con este sitio, pero la verdad es que después de la primera media hora de música apestosa, la cosa fue viniéndose arriba y acabé agitando los brazos desacompasadamente y meneando la cabeza. Destacable fue también comprobar que el tan traído y llevado efecto imán funcionó de nuevo cuando camino de los baños y al pasar al lado de un grupo de mozas, una de ellas, bastante mona, por cierto, me miró a los ojos y empezó a restregarse contra mi, logrando el alborozo de sus amigas y mi más absoluta preplejidad. Me quedé paralizado hasta que la chica hubo concluído y la sonreí con mi mueca más ridícula. Luego fui azorado al lado de Berlín pensando "Mamá, miedo".
El sábado celebramos la despedida de la novia rusa de un amigo porque una vez terminados sus estudios se vuelve a Moscú. Fue algo bonito y entrañable que me permitió acabar la noche en un taxi borracho como una perra. Que yo sepa, nada más que destacar salvo que este país sufre una gran pérdida y que mi amigo Roger no vacila en importar los looks suecos de camisa de flores y corbata estrecha que ensaya con su novia y con los que triunfa saliendo por Madrid. Un minipunto para él.
El domingo me levanté y me enchufé 7 episodios seguidos de 24 permitíendome comprobar que Kiefer Sutherland no merece ningún premio como actor porque tiene menos registros que Lydia Bosch. Eso sí, gritar, grita que se hace uno caca. Cuando ya no podía más, me levanté y marché al Bernabeu a ver el derby.
Vaya fracaso de partido y de equipo. Sólo se salvaron las pipas con sal y Raúl, quien después de tres años infaustos parece que agradece la cremita que le da Capello. Y ahora a otra cosa, que esto del fútbol es siempre lo mismo.
La crónica en rosa del partido me obliga a hacer mención al culo de Beckahm, que a 30 metros de distancia se tiró 20 minutos agarrándose los tobillos; a la mujer de Casillas, que no sé como se llama pero que no es de este mundo sino del reino de los cielos; a la mujer de Guti, que sí se cómo se llama pero que no merece que la nombre por ir de yonki con la camiseta de hace 4 años de su marido y sentarse sobre el cemento de una salida en el descanso cuando tiene millones para comprar 200 abonos y un palco donde poner su esquelético culo; y a Dani DJ y su novia que fue miss España y que manda cojones que no me acuerde de su nombre y sí del que gasta el farfollas de su novio. Estos dos últimos se sentaban justo sobre mi cabeza a 7 filas de distancia causándome un importante dolor de cuello por ver prácticamente toda la segunda parte del partido de espaldas esperando que descruzase las piernas. Espectacular figura y bonita cara, pero salir con ese tipo le mata el encanto. Le doy un 2 sobre 10 en inteligencia. Hoy me siento generoso.
Monday, September 25
Fin del viaje a Praga
El viernes me levanté a tiempo de tomar un buen desayuno y hacer un poco de ejercicio en el gimnasio del hotel antes de salir a pasear nada temprano, a eso de las 12:30. Cuando voy de vacaciones me gusta relajarme y hacer las cosas al ritmo que me pida el cuerpo, además me conozco y sé que puedo estar 9 horas paseando sin parar ni a comer, que fue exactamente lo que sucedió.
En mi visita me dio la impresión de que Praga es la ciudad con más turistas por metro cuadrado, y también que si hubiese salido con un paraguas para protegerme del sol habría acabado con 40 personas pisándome los talones.
Después de estar todo el día de turismo llegué al hotel, puse los pies en alto y así se me fueron dos horas. Cuando miré el reloj eran las once pasadas y ni había cenado ni iba a hacerlo ya a esas alturas.
Me di una ducha y me dirigí al Narodní 11, un pub que me habían recomendado dos amigos que estuvieron allí el año pasado y del que me habían contado alguna que otra leyenda. Vaya por delante que yo no soy de tomarme copas solo, nunca lo he hecho, pero no quería volverme de allí y tener que mirar a mis amigos a la cara para decirles que me había quedado durmiendo en la habitación. Strength and Honour.
Para entrar al N11 había que pagar entrada, bien porque la selección económica del personal suele generar calidad eliminando perroflautismos y derivados, pero cobrar un euro y medio es seleccionar poco. Mal.
Dentro la cosa era regular alto, pero como la cerveza solo costaba otro euro y medio, pasó a notable. Después de la primera cerveza me animé a pedir un "Sex on the Beach" y me puse a bailar en medio de todo el mundo, que también estaba bailando. Luego me pedí otro cóctel y apareció la tensión sexual necesaria para que me pidiese otras dos cervezas. Me fui al hotel solo, por supuesto.
De vuelta paré a comprar una hamburguesa en un puesto callejero y me la fui comiendo por la calle mientras en menos de 200 metros me topaba, no simultáneamente, con tres putas bastante agresivas que me tocaron el brazo, la pierna y la polla por este orden, al tiempo que yo sujetaba la hamburguesa con las dos manos, me chorreaba el ketchup hacia el suelo, y emulaba a Paquito Fernández Ochoa haciendo slalom entre ellas a la voz de "No! No! Go! ¡Que os vayáis a tomar por culo, coño!" Llegué al hotel de bastante mala hostia, la verdad, que me habían estropeado la cena.
Al día siguiente me levanté un poco más tarde y con la boca seca por la cerveza, desayuné unos huevos benedictinos y fui a darme un masaje tailandés. Para esto último me tuve que poner unos pantaloncillos de lino y una camiseta de algodón. Salí donde me recibió una señora oriental con la manos juntas y una reverencia, pero lo que parecían amabilidad y buenas maneras acabó en retorcimientos, estiramientos y golpes.
Hubo momentos en los que pensé que podía tener tres pies y manos, o que cuando entré a la habitación del tatami había otra tipa escondida en un rincón, porque a ratos me agarraba de las dos piernas a la vez que me estiraba un brazo y me daba un masaje en los hombros. Una barbaridad, como cuando me masajeó las piernas con los pies o se subió a mi espalda. Salí de allí con una idea muy clara: Me quiero casar con una tailandesa, que luego de sobarte a base de bien, encima te preparan una ducha y un té.
Para rematar el viaje hice una demostración del James Bond que estoy hecho al dejar para el sabbat la visita al barrio judío, con lo que obtuve el mismo resultado que quien va a Sevilla en la feria de abril para hacer negocios.
Un episodio más de 24 en el aeropuerto mientras esperaba el avión y para casa.
Friday, September 22
Námestí Republiky
Durante la comida de ayer volví a sentarme con Siobhan (se pronuncia shibón), que es irlandesa y está muy buena, y con Daniela que es de Praga y también está muy buena. Con la primera encontré un lazo de unión porque cuando estuve en El Salvador trabajé con un compañero suyo, y eso hizo que bajase un poco la guardia. A la segunda la convencí para que nos acompañase a la irlandesa y a mí a enseñarnos la ciudad. Era El Plan, no digáis que no.
Todo esto fue durante la comida, pero resulta que media hora antes de que terminase el congreso me reclamó un alemán que quería tener una reunión conmigo y me estuvo dando la chapa hasta que se había ido todo el mundo. Cuando me levanté de la mesa con la cabeza como después de cuatro cubatas en ayunas allí no quedaba ni un alma, y como no soy nada precavido no tenía ni un solo número de teléfono donde localizarlas. Casi me pongo a llorar.
Volví a mi hotel después de tomarme una cerveza con unos españoles en el bar del Hilton, y entonces me acordé del argentino y sus dos amigas uruguayas, que también eran un buen plan. Les llamé y me acoplé para ir a un concierto de la orquesta nacional con música de Dvorak y Smetana.
El teatro es precioso y el concierto fue sobresaliente, pero claro, con buena picha bien se jode. Si interpretan la sinfonía "From the New World" de Dvorak con 45 músicos lo raro hubiese sido que no triunfasen, porque a la gente le gusta "Carmina Burana" y todo lo que suene igual de agitado y lleve mucho contrabajo, muchos timbales y platillos. Sucede un poco como en los polígonos: "¿Quieres graves? ¡Pues toma graves!"
A pesar de lo bueno que era el concierto, el día había sido muy largo y empezó a írseme la cabeza del sueño. Para evitar dormirme me fijaba en los músicos y pensaba en cosas como:
- Adoro los contrabajos. Me encantan. Los músicos que tocan el contrabajo son señores borrachos abrazando a sus novias amarcordianas.
- Los de las flautas traveseras son unos mojigatos. Seguro que también comen los rabos así de lado como si les diese asco o vergüenza, todo lo contrario que los de las trompetas, unos auténticos profesionales de la felación.
- Si tuviese una panda de amigos y quisiese formar una orquesta con ellos, no dudaría en poner al gordo a tocar la tuba, al más alto a tocar el contrabajo, y al que quiso ser portero de fútbol porque no valía para ningún otro puesto, a tocar el triángulo y los platillos.
Y así estuve un buen rato, dudando si un señor trompeta es un señor sordo o uno borracho, hasta que una vez finalizado el concierto fuimos a cenar y casi nada más empezar me preguntaron si tengo novia. A mí que me hagan esa pregunta me parece una falta de educación porque no entiendo la curiosidad. ¿Les pregunto yo si sus abuelos siguen vivos? No sé, creo que para conocer a las personas hay datos más relevantes como si tienen antecedentes penales por malos tratos o si son ovovegetarianos. Cosas mías.
Después de cenar me volví al hotel, me puse otro episodio de 24 y me quedé dormido como un niño pequeño. Ahora me voy a dar un paseo y a hacer fotos para el próximo post.
Sed buenos y pasad un buen fin de semana.
Wednesday, September 20
Pragueando
Visto que en Madrid la compañía de Dwalks no me traía más que problemas, decidí huir y refugiarme de sus malas influencias, pero la cagué y he acabado en Praga. Aquí están las modelos que han sido rechazadas esta semana en la Pasarela Cibeles y las que no también, rompiéndose al caminar y sin darse importancia. Estas mismas chicas en Madrid flotarían por las calles con ínfulas de diosa y dejando cadáveres a su paso.
En todo el día de hoy únicamente he hablado en inglés, pero eso ya no es más un problema porque he practicado mucho viendo los episodios de Lost en versión original. Ahora sé decir, “Hey!”, “Hey yourself!”, y “Get help, call Jack!”, que es básicamente lo que llevo diciendo desde que he llegado.
Esta noche me toca ir a cenar con un español que se ha quedado colgado. Me apetece cero porque es un tío bastante seta y porque en la comida me había currado un plan con una argentina, una irlandesa y una checa, que parece un chiste pero no lo es. Pero como soy chapero de profesión, voy a cenar con el que me paga, que de algún sitio tengo que sacar la panoja para vestir Versace. Perra vida.
Hablando de cena, ayer cuando llegué al hotel Josef, uno que aparece en las guías de diseño que leen los arquitectos, estuve media hora viendo sumo, que es un deporte que no sigo pero que me hace mucha gracia por ver a esos hombres montaña embestirse como hipopótamos siguiendo no sé qué honorable ritual. Es bastante cómico, la verdad, al menos para mí, que como soy tonto no entiendo nada.
Después de esa media hora y de cotillear los accesorios del cuarto de baño (¡tengo hasta enjuague bucal!), salí a dar una vuelta, que es mi primera vez en Praga, y vi el reloj ese famoso que hay en la plaza famosa y del que salen los famosos muñequitos. Me acordé mucho de Cortilandia y me reí cuando los japoneses empezaron a aplaudir porque habían dado las 10.
Después de cenar (ver el final de esto) volví al hotel, donde tuve un percance con una señora puta que insistía en que me quería follar y yo insistía en que no.
Subí a la habitación, descubrí que desde mi habitación en la primera planta puedo piratear la señal WIFI del lobby, me puse un episodio de 24, y lo demás es historia...
PD: Me acaban de confirmar que lo de las niñas checas tremebundas es un casting de modelos. Lástima de cámara de fotos.
Thursday, September 14
Armando
Esta conversación la he tenido esta mañana mientras me planchaba la camisa y el pantalón del traje en casa de Berlín, donde me he levantado porque ayer fuimos a ver la exposición de fotografía que un amigo suyo tiene en la Sala Triángulo (Lavapiés. Calle Zurita, 20), un centro cuya principal actividad son las representaciones teatrales.
La exposición consta de 16 fotos de una colección de 50 cuyo hilo son los cerdos y los vertederos (estos artistas, ya se sabe). Incluye fotos porcinas tan entrañables como las que Ann Geddes hace a los bebés, otras que permiten adivinar sentimientos casi humanos en las miradas de los animales, y otras hechas para removernos el interior con, por ejemplo, secciones del cerdo. De estas últimas sólo hay una y en un rincón porque la exposición ha coincidido en programación con la representación de una obra infantil y no es plan de aterrorizar a los chavales y que luego se hagan pis en la cama.
Armando, el autor, nos invitó a unos vinos, unas tapas y unas cervezas mientras uno a uno nos iba comentando las fotos. De hecho, según él, utilizó la exposición para reunir a la gente que quiere y enseñarles lo que hace, pero estoy convencido de que le encantaría saber que su fotografía gusta, así que si os coge de camino, pasáis cerca, u os interesa ver unas buenas fotos y luego entrar a ver algo de teatro, pasaros por allí y me contáis.
De todas maneras os aviso de que Armando, siendo buen fotógrafo, es mucho mejor escultor (y aún mejor persona que se suele decir, en este caso aplicado acertadamente), y que cuando realmente disfrutaríais sería viendo su trabajo con los metales. Espero que pronto repita una exposición como la que tuve ocasión de ver el año pasado, de esa no os íbais a librar.
Monday, September 11
Gambia
Como nunca he estado allí ni he tenido intenciones, no tengo ni idea de qué hace la gente en Gambia. Tiro de Google a ver qué es lo que me cuenta, más por curiosidad que porque me preocupe descubrir que el tiempo libre que tengan estos dos sea demasiado:
Gambia está incrustada en medio de Senegal, abarcando casi todo el curso del río con el que comparte el nombre. Como consecuencia de la lucha colonial que mantuvieron ingleses y franceses, sus fronteras siguen la lógica de tiralíneas* que se aplicó también al resto de África .
Gambia se independizó del Reino Unido hace poco más de 40 años, 6 años después de que Senegal hiciese lo propio con los franceses. El idioma oficial es el inglés.
La mayor parte de la población es mandinga y también hay fulanis. Son en su mayoría musulmanes y su principal fuente de ingresos es la venta de cacahuetes y, poco a poco, el turismo.
Teniendo en cuenta que he ensayado con Berlín a decir “Two beers, please” no creo que tenga problemas mientras yo me quedo aquí bebiendo una cerveza con una tapa de panchitos, dándole vueltas a eso de los fulanis y del millón y medio de mandingas que se va a encontrar allí.
Wednesday, September 6
The ring
PARENTAL ADVISORY
Atención: Este texto posee contenido sexual y vocabulario explícito
Hace cosa de un mes un amigo que es muy exagerado, muy tradicional, y el mejor contador de historias que conozco, nos decía que le había llegado su novia con el anillo este que ha sacado DUREX para mejorar nuestras relaciones sexuales. Para él que esas cosas son como venidas del espacio, un espacio del que no deberían haber salido jamás, follar con miedo a recibir una descarga no es nada divertido, y esa sensación convertía el último gran invento del hombre blanco en una mierda tal que los chinos acabarían vendiéndola en las ferias de los pueblos junto a las espadas láser, las diademas de corazones luminosos y los anillos de destellos.
Todos, incluido yo, nos reímos mucho ese día, pero desde entonces el dichoso anillo se ha convertido en un tema de conversación recurrente. En la oficina,en la calle, en el cine, en el hospital, todas las conversaciones, las mías, las tuyas, eran la siguiente: "¿Qué tal las vacaciones? Bien, cortas. ¿Has follado con el anillo ese de DUREX?"
Y yo que si mi vida sexual era estupenda, que si un verdadero hombre no necesita artificios para hacer vibrar a una mujer, que si antes me arranco los pelos del pecho a bocaos... La semana pasada llegó Berlín y me dijo: "Te he comprado un regalo". "¿Qué es? ¿Qué es? ¿Qué es?", gritaba yo dando saltitos con los brazos encogidos. "Un anillo DUREX, de esos que vibran". "Aaaah. Pues yo te he comprado un balón".
Este fin de semana después de comer estábamos viendo la tele tirados sobre el sofá cuando me dijo entre risitas: "Tengo un anillo"; "Pues llévalo a Mordor"; "¿Lo probamos?"; "No sé. A ver si se me va a cortar la digestión". Lo probamos.
La cosa es un anillo de silicona que se puede usar con o sin preservativo, que tiene una pila que dura unos 20 minutos y que hace un ruidito como el de la barquita a pilas que metías en la bañera de pequeño. Aquí os presento una pequeña guía de usuario:
Quitando miedos.
El anillo tiene unas dimensiones y flexibilidad tales que se puede descartar el estrangulamiento. Vamos, que aquello no emberenjena a no ser que lo que se tenga entre las piernas sea un problema, perder cuidado.
No da descargas. Sé que esto a más de uno le va a suponer una decepción, sobre todo a aquellos que hayan probado la rehabilitación muscular con electrodos, pero es lo que hay. Si queréis ese tipo de emociones podéis follar mientras chupáis pilas de petaca.
Las vibraciones son de onda corta, esto es, que no váis a perder el control de vuestro miembro ni váis a empezar a tirar los jarrones por los suelos. Es todo mucho más sutil.
Mi experiencia.
Bueno, cuando me lo puse y apreté el botón, el anillo empezó a hacer brrrrrrr brrrrrrr brrrrrrr y a vibrar dándome un gustirrinín que pensé: "Verás tú, esto Berlín ni lo prueba".
Luego, cuando ya andaba compartiendo vibraciones con Berlín, me dió un ataque de risa que no podía parar. Ella me miró muy seria y me dijo: "Páralo que esto así no puede ser". Y yo a buscar el botón en el anillo para conseguir pararlo, y más risa. "Que no lo encuentro, mujer, que esto es muy chico". Total, que de los 20 minutos que dura, me tiré 5 de risas.
En conclusión, que el rato que se pasa es divertido, sin ninguna duda.
Monday, September 4
Dejad que se alejen de mí
Al día siguiente, cuando con los pulmones encharcados hicimos el traslado a Can Elliot y vimos que en lugar de botellines helados había sobre la mesa un biberón medio vacío, y que donde siempre había un plato con jamón se encontraban una cucharita de goma y un babero sucio, nos dimos cuenta de que las cosas habían cambiado.
Nos esperaban con la Zodiac sin montar Elliot, su mujer y su hija, y viendo que precisamente montarla era lo que tocaba, les abandoné a él y a Dwalks mientras dormían la siesta y me fugué con las mujeres a Benidorm para hacer una visita a mi abuela mientras ellas paseaban.
Mi abuela, la doblegadora de voluntades, la que sería capaz de conseguir que Fidel entregase Cuba a los americanos, vive gran parte del año en un edificio de 14 plantas en la playa de Levante. Estuve charlando con ella un par de horas de las que no recuerdo mucho por el colocón que me agarré en el ascensor debido al fuerte olor a perfume ultrapotente de señora mayor que había dentro. En cualquier caso sé que esas dos horas estuvieron bien porque cuando salí a la calle lo hice con un paquete de lomo y otro de jamón entre las manos. Abuelas...
De vuelta a Altea la hija de Elliot, que tiene menos de 10 meses, se tiró todo el camino llorando (siendo políticamente correcto), machacándome los tímpanos y crispándome nervios (sin serlo). A la vigésima vez que la madre le cantó los cinco lobitos, tuve que avisarle de que el que se estaba durmiendo era yo, y que conduciendo las medicinas y las nanas estaban contraindicadas.
A ver, no es cierto lo que dice Dwalks aquí de que tengo sobre la niña el mismo efecto que sobre él tiene una subida del Euribor. La niña y yo nos llevamos fenomenal: yo le enseño los muñecos, les pongo voces y me invento historias. Ella por su parte, me babea, me agarra la nariz y me deja fatal delante de los padres poniéndose a llorar, pero eso es porque cada vez que me ve le duelen los dientes o le entra hambre, que tengo muy mala suerte para eso.
Lo que sí es cierto que es un hijo te cambia totalmente la vida, T-O-T-A-L-M-E-N-T-E, y que para esto tampoco estoy preparado. Un tipo que cuando se queda solo en casa dos meses es capaz de coger una cuchara para tomarse el gazpacho que se le ha caído sobre la encimera de la cocina, al que le devora el montón de la ropa sucia, al que los paquetes de pan Bimbo le enmohecen de dos en dos y los yogures le caducan de 4 en 4, es capaz de olvidarse de sacarle los gases al niño después de comer, o de darle cuatro galletas María al bebé celiaco.
A mí me gustan mucho los niños, especialmente la hija de estos amigos, que la he cogido cariño, pero como a la mayoría de los que no los tenemos, me gustan solo para hacerles cucamonas durante 10 minutos, y para maleducarles dejándoles que me muerdan, que se lo lleven todo a la boca y dándoles lo que sea con tal de que no me lloren. Que no digo yo que no sea capaz un día de ponerme a ello, pero no es el momento. Durante un tiempo toca seguir siendo adolescente, querida Wendy.
Thursday, August 31
De camino a Altea
Empecé las vacaciones yendo a ver a mis padres a Villalba y a comunicarles mi intención de irme a vivir solo antes de que acabe el año. Todo nada más que para darles el disgusto porque al final será que no, pero bueno, me dio por ahí.
Hacía mucho que no hablaba tranquilamente de la vida con mi padre y cada vez que lo hago caigo en la cuenta de que es algo que debería hacer más a menudo. Pero hablar y conocer más a mi padre es conocerme más a mí mismo, y esto acojona un poco.
La noche que les llamé para decirles que iría a cenar con ellos, mi padre escribió una nota en un papel nada más colgar el teléfono. Esto no es sorprendente porque él es muy de notas. Al día siguiente, después de decirle que planeaba irme de casa, decidió enseñarme la nota escrita sobre la hoja del almanaque correspondiente al día anterior. Ya lo sabía.
El domingo cogí el coche para partir camino de Altea. Desde el accidente, viajar en mi Córdoba es como ir de compras al supermercado porque se conduce igual que los carritos, con permanente querencia hacia un lado, concretamente hacia el derecho. Fue uno de los viajes más coñazo que he tenido el placer de sufrir, a pesar de que yo era mi propio DJ (musicassette enchufado al iPod), y de que llevaba un plátano en la guantera.
Cuando finalmente llegué a casa de Kurt, Dwalks estaba en la entrada esperándome para darme un abrazo y ayudarme a subir las cosas. Lo del abrazo era por la propina, pero le calé enseguida y le di una manzana que había en el frutero.
Conocí a Nate, el novio de Kurt. Para saber más de él, hay que leer a Kurt. Para conocer más a Kurt hay que leer a Kurt. Para pasarlo de puta madre con ellos no hace falta leer nada, pero para no engordar a su lado sí, mucha fuerza de voluntad de la que lamentablemente carezco.
Lo de la paternidad lo dejo para otro momento, que he visto que esto de mantener la intriga lo hacen en el Tomate y la gente se traga la publicidad enterita.
Como entremés os dejo una foto-secuencia que millones de mujeres pagarían por poder tomar: Dwalks camino de la cama.
No preguntéis si ha habido censura que ya os digo yo que sí.
Wednesday, August 16
El último de Filipinas
Este fin de semana ha sido bastante largo e intenso. Cena en casa de unos amigos con la presentación de una rubia espectacular nueva en el reparto, comprismos y copas con Dwalks y Kurt, y fiestas de la Paloma.
Como estoy de vacaciones (¿he dicho esto ya antes?), no voy a escribir mucho, sino simplemente dejar unas fotos del año pasado con lo que pienso repetir la semana que viene en Altea.
- Tomar cañas:
- Dormir siestas:
- Hacer el tonto yo solo:
- Bucear:
- Hacer el tonto en compañía:
Habría puesto las de la paella y tal, pero no las tengo a mano.
Sed buenos y quizás os traiga una medusa. Hasta la vuelta.
Thursday, August 10
A la desesperada
- ¡SUÉLTALA COBARDE!
Son las 9 de la mañana del domingo y con esta voz me ha despertado un tío bastante borracho recién entrado al autobús en el que desde hace media hora trato de dormir literalmente tirado encima de Berlín. La verdad es que me hace reír y me incorporo en el asiento.
Estamos en Torrelodones, acabamos de salir de la boda de una amiga de Berlín en el primer acto en sociedad al que me lleva, y aparte de que me he bebido como 10 gintonics y que he hecho el Top Escotes de la fiesta con uno que pasaba por ahí, creo que me he comportado bastante bien.
Detrás de nuestros asientos se coloca una pareja: una rubia bastante fresca y un tipo que no lo es. Intento dormir pero me pega el sol en la cara y me duelen los ojos. Tiro hacia adelante de la cortinilla para cerrar el paso de la luz, e inmediatamente hay un tirón hacia atrás. Repito la acción y se repite la reacción que suena con un "Jijiji. ¡Qué presión, qué presión!" en una voz fina, nerviosa y embriagada. "Será gilipollas" digo, "Pasa de ellos" dice Berlín.
Duermo, o al menos lo intento, durante gran parte del camino hacia Madrid. El conductor, un inútil que nos había perdido en el camino de ida, nos pierde también en el camino de vuelta. Me entran ganas de matarle, pero me vence el sueño.
- "Menos mal que he perdido el autobús de las 6. Conocerte es lo mejor que me podía haber pasado". Le dice el tipo de unos 37 años a la chica de 20 que tiene sentada a su lado detrás de nosotros.
- "Jijiji. Sí, ha estado guay". Contesta ella mientras miro a Berlín con cara de esto no puede estar pasando.
- Sí, creo que eres una chica muy interesante.
- Jijiji, gracias.
- Que sepas que cuando quieras puedes venir a mi casa de Altea para ir a dar una vuelta por el mar.
- Ay, me encantaría, pero tengo que estudiar derecho civil en verano.
¿Sabes? Derecho civil es una asignatura que me gusta mucho. Es tan... ¡tan como la vida!
- Sí, me gusta cuando hablas de tus cosas.
El conductor se ha saltado la parada programada del Bernabeu porque le ha salido de los cojones, y nos ha dejado a Berlín y a mí en medio de un desierto Nuevos Ministerios con media sonrisa en la boca. Mientras los demás siguen camino del hotel, le pregunto:
- ¿Tú qué crees?
- Que ni de coña. Es tan patético...
Thursday, August 3
Uno facilito
Si alguien se va a bañar en el Mediterráneo por estas fechas, y me consta que sí, le propongo que se de el chapuzón con un par de pastillas de Gallina Blanca en el bolsillo para que al menos se enriquezca. Las de pescado van mejor.
Llega la canícula y entre siestas, sudores y aletargamientos no tiene uno tiempo de pensar en nada y se refugia en las ideas de otros, y más si vienen en forma de meme, esos cuestionarios de los que ya he contado en alguna ocasión lo poco que me gustan.
Nunca antes había contestado ninguno, pero hoy, ante la posibilidad de sudar viendo la tele o hacerlo escribiendo, prefiero escribir, y si no tengo que pensar mientras lo hago, mejor que mejor:
¿Cuánto tiempo llevas blogueando?
Sería entrañable una respuesta del tipo: "Yo de pequeño tenía un cuadernillo de anillas y hojas cuadriculadas en las que lo apuntaba todo. También metía hojas entre las páginas para que se secasen y ahora tengo un herbario de más de 3600 especies". Pero no, de pequeño lo único que metía eran sustos a mis padres, y lo único que me preocupaba era correr detrás de una pelota.
Menos mal que he cambiado.
¿Cómo te enteraste de la existencia de los blogs y porqué te animaste a participar?
Dwalks, en un ataque de verborragia (gracias Hans) durante una almuerzo veraniego me confesó que tenía uno. A mí me pareció muy de adulto eso de tener blog, así que en un arranque de madurez dije: "¿Ah, sí? Pues yo quiero otro".
Cinco blogs que sigas a diario o con mucha frecuencia...
Desde que me caparon blogspot en el curro ya no leo a diario ninguno salvo el blog de Juan, porque es bastante interactivo y porque como dice la Tiritransmisora de memes, allí es "donde él cuenta sus cosas y los comentaristas le ignoramos parcialmente. Pero nuestros días serían más aburridos sin su blog."
Y a diario, ya a nadie más. Ni siquiera leo nunca a Dwalks porque es un aburrido, ni a Iván porque es un vanidoso.
¿Eres lector anónimo de algún blog?
¿Anónimo como el Lazarillo? No, si leo y comento, firmo. Y no robo quesos.
Y sobre los autores nombra cinco que te despierten especial simpatía.
Bueno, soy amigo de Dwalks porque le debo dinero, pero fuera de eso tengo debilidad por la voz de Eride, no tengo mejor compañera de conciertos que la Tirita, aún tengo por hacer la receta de foie de Dorian, me encantaría troncharme de risas toda una tarde simplemente sentado en un banco con Nepomuk, y tengo pendiente una orgía con Iván, Shakti y las amigas que ésta se quiera traer. Como también tengo pendiente una copa con Hans y Leona, un intercambio de DVDs con Tony, una cerveza al lado de casa con M.,...
¿Qué blogs consideras con mayor calidad?
No busco calidad en los blogs, ciertamente, sino entretenimiento. La calidad la busco en el centro del campo del Madrid... y no la encuentro.
¿Con qué blogeros/as te irias de borrachera?
Con ninguno, que seguro que luego se ponen pesados y me toca llevarles a casa.
Me tomaría un Sapphire con Sá, eso sí, que siempre que lo menciono se apunta. ¡Ah, y con R. y señora!
¿Con que tres blogeros/as pasarias un noche de locura sexual?
¿Con tres en una noche? Me parece una exageración, pero bueno, intentaría hacerlo con Anna, Pamela, y... Y ya, que no encuentro más en el Google.
¿Te has enamorado alguna vez de un/a blogero/a?
Sí, tuvimos tres niños y se los llevó con ella cuando cambió de dominio.
¿Conociste a alguno/a más allá del teclado?
A M., Tony y Ann O'Nadada el mismo día y porque coincidimos en un bar, y a Tirita porque es mi gurú musical.
A Kurt y Dwalks no les cuento cuento porque son amigos antes que bloggers, y estoy seguro que tengo algún amigo con blog pero que tampoco lo dice.
¿Te consideras satisfecho con tu blog?
Absolutamente, todos deberíais tener un blog como el mío. También es cierto que si no estuviera satisfecho con él, lo cerraría. No tengo tanto espíritu de superación.
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Y ya está, por mi parte el meme me lo como yo solito, que son unas preguntas un tanto ñoñas, y la verdad, no dan mucho juego.
Ejem.... ¡¡Gran ganga, gran ganga!! Calamares por aquí, boquerones por allá... (No dejéis de escucharla).
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Tuesday, August 1
La junta de vecinos
Evidentemente, cuando me metí, mi intención era vivir en ellos, a unos 10 kilómetros de Madrid y pegado a una de sus vías de circunvalación más importantes. Ha sido después cuando me he enterado de que eso no es posible, al menos legalmente.
La semana pasada fui a la firma de las escrituras y conocí a un señor notario al que incluso llegué a tocar. Por fuera parecía un mortal como otros, pero por dentro escondía un tipo que gana una pasta gansa por poco más que hacerte esperar y leer unas líneas en voz alta. Al estrechar su mano, los pelillos de la parte baja de la espalda se me pusieron de punta, y no puedo negar que me gustó.
Ayer fue mi primera junta de vecinos... ¡Qué cosa más grande, por Dios! Me sentí como el profesor de la universidad de Oklahoma que vuelve al pueblo de "Amanece que no es poco". Muy diferente, pero muy integrado.
A quien no haya acudido a ninguna junta de vecinos, le confirmo que la gente que asiste a ellas lo hace a cara de perro pachón y con ganas de montar la de Dios es Cristo en el Reino de los Hombres.
Me aventuro a pensar que siendo en su mayoría hombres jubilados, sus mujeres los encierran antes de la reunión en la habitación más pequeña de la casa y empiezan a dudar de su masculinidad para que se les hinchen las vena del cuello y la frente. Más o menos como quien entrena a un perro de pelea, o prepara a los antidisturbios para enfrentarse a los trabajadores de los astilleros.
Cuando finalmente los encuentran listos y con la consigna aprendida, les abren la puerta de toriles a la voz de: "¡Anda p'allá Tomás, y enséñales quién va a cerrar la terraza!"
Esa es la única manera de la que me explico que en una primera reunión en la que se debía elegir el presidente de la comunidad, se presentase un voluntario y saltesen: "¿Pero acaso es usted propietario?" No hombre, no. Este joven no es propietario, tiene por vicio colarse en las bodas e ir a las juntas de vecinos como el que va al cine de verano: a sentarse en sillas de madera y quedarse con el culo a rayas.
No hubo grandes absurdos excepto por el alboroto que se formó cuando un señor se cayó al suelo sobre los restos rotos de su silla de madera, y cuando otro sentado en la última fila se alzó después de media hora de explicaciones presupuestarias, diciendo: "Espérese y no nos líe, que no tengo claro lo que quiere decir con esta partida porque oigo mal por un oído". ¿Y si se sienta un poco más adelante, caballero? Quizá lo entienda usted mejor.
Esta mañana me han prevenido para que espere sesiones en las que después de dos horas de tediosa discusión, alguien diga: "Venga, vamos a votar, que no avanzamos", la propuesta se apruebe por unanimidad; y para que me resigne a una comunidad la de un amigo, en la que como los vecinos del bajo y el primero no querían pagar la instalación del ascensor, el resto decidió ponerlo con llave. Un mes después el vecino del primero les convocó a todos para quejarse por la "falta de solidaridad" de los demás, que no le dejaban coger el ascensor cuando iba cargado con la compra.
Monday, July 24
La contraseña
Todos son programas que funcionan para que trabajemos tranquilos y no nos pase como a mi hermano el ciclista, al que hace un mes le robaron la cuenta de correo, la de eBay, y a punto estuvieron de robarle las ruedas de la bici y la Ñ del teclado.
Sin embargo, superado un límite, la seguridad se convierte más en una molestia que en una ayuda, como cuando para arrancar el ordenador o volver a la actividad después de que salte el salvapantallas se tiene que meter una clave de 14 letras. Que uno está acostumbrado a poner su nombre "w-o-u-l-d", y si no es suficiente porque no se es el primogénito de los duques de Lugo, a poner detrás el de la novia "b-e-r-l-i-n". Con esto la mayoría de los sistemas se dan por satisfechos, pero ¿14? ¿De dónde se saca uno una contraseña con 14 letras?
También es habitual que en aras de la seguridad las empresas tengan capada la instalación de programas fuera del control del departamento de informática, ese reducto de outsiders con licencia para trabajar en vaqueros y sin afeitar. Así se evita que la gente se descargue programas piratas, o que se instalen los SIMS en la oficina.
Por lo tanto, si uno necesita un visualizador para un determinado tipo de archivos, primero debe pedir permiso y luego es el informático quien se lo instala. Y si uno es poco previsor podrá reproducir íntegremente esta coversación, pero que sepa que no es el primero:
- Hola, soy Luis de informática. Vengo a instalarte el visualizador.
- Todo tuyo.
- Ciérrame todas las ventanas, que tengo que reiniciar el equipo.
[...]
- Ya está. ¿Te quieres sentar y vuelvo cuando termines?
- Vale, pero antes de irte déjame escrita aquí tu clave.
[...] ¿¿??
- Je
- ¿Qué pasa?
- Mpfff, nada. (Escribo la clave).
- ¿Esto qué es?
- La clave.
- ¿La clave?
- Sí. "MECAGOENLAPUTA" todo junto y con mayúsculas, ¿qué pasa?